Lluvia ácida de un volcán

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Entre algunas de las graves consecuencias de la contaminación atmosférica se encuentra la lluvia ácida. Esta lluvia se puede provocar de diferentes formas. Una de ellas es la lluvia ácida de un volcán. Las erupciones volcánicas emiten grandes cantidades de gases nocivos a la atmósfera que pueden desencadenar en lluvia ácida.

Por ello, vamos a dedicar este artículo a contarte todo lo que necesita saber sobre la lluvia ácida de un volcán, cuáles son las consecuencias y cómo se produce.

Qué es la lluvia ácida de un volcán

gases nocivos de volcanes

Hay dos tipos de lluvia ácida, la artificial (hecha por el hombre) y la que se produce de forma natural, provocada por los gases volcánicos.

La lluvia ácida de origen antropogénico se produce básicamente por el desarrollo industrial, la quema de combustibles fósiles o la quema de vegetación, lo que produce gases contaminantes que ingresan a la atmósfera causando daños irreversibles. Cuando estos aerosoles contaminantes entran en contacto con el vapor de agua atmosférico, regresan en forma de lluvia ácida.

La lluvia ácida de un volcán se produce cuando las gotitas de agua de lluvia disuelven los intolerables ácido sulfúrico (H2SO4) y ácido nítrico (HNO3). Ambos ácidos se forman por la reacción de trióxido de azufre (SO3) y dióxido de nitrógeno (NO2) con agua (H2O). Como resultado, la acidez del agua de lluvia alcanza un nivel significativo de 3,5 a 5,5, en relación con el pH normal del agua de alrededor de 6,5.

Consecuencias de la lluvia ácida de un volcán

que es la lluvia acida de un volcan

En personas puede afectar la respiración, especialmente en niños y ancianos con enfermedad pulmonar crónica. Puede provocar ataques de tos y asfixia; aumento de las tasas de asma crónica y aguda, bronquitis aguda y enfisema; cambios en el sistema de defensa de los pulmones, que se exacerban en personas con enfermedades cardiovasculares y pulmonares; irritación ocular y del tracto respiratorio, etc.

Efectos de la lluvia ácida sobre el suelo y la vegetación:

Aumenta la acidez del agua en ríos y lagos, causando daños a la vida acuática como peces (peces de río) y plantas. También aumenta la acidez de los suelos, lo que se traduce en cambios en su composición, produce lixiviación (lavado) de nutrientes importantes para las plantas, como: calcio, nitrógeno, fósforo, etc., y moviliza metales tóxicos como cadmio, níquel, manganeso, plomo, mercurio, cromo, etc. Que también se introducen en las corrientes de agua y las cadenas alimentarias de esta manera.

La vegetación directamente expuesta a la lluvia ácida sufre no sólo las consecuencias de la degradación del suelo, sino también el daño directo, que puede derivar en incendios.

¿Cuál es la dinámica de la lluvia ácida?

lluvia acida de un volcan

Independientemente de su origen, ya sea industrial o natural, los gases contaminantes que se elevan de la tierra a la atmósfera, después de un cierto tiempo y durante el invierno, pueden precipitar para formar la llamada lluvia ácida. Dependiendo de la dirección y velocidad de los vientos, esta será la zona afectada donde se generen. Otro término es sedimentación seca, donde el contaminante se asienta sin lluvia, es decir, se asienta por su propio peso.

La lluvia ácida es inevitable, ya que es producida por la tecnología que necesita ser humano para sobrevivir. Sin embargo, su impacto puede mitigarse implementando técnicas apropiadas. Para evitar daños en el sistema respiratorio, los residentes cercanos pueden ponerse pañuelos húmedos en la nariz y mantenerse alejados de la escena en casos extremos, ya que la exposición prolongada puede provocar daños irreversibles como el cáncer de piel.

Lluvia ácida en el volcán de la Palma

Las erupciones volcánicas en La Palma implicaron la emisión de gases como vapor de agua, dióxido de carbono o dióxido de azufre. Es significativo el aumento de la concentración de dióxido de azufre (SO2), el gas que produce la lluvia ácida cuando llueve.

El gas liberado por la erupción también se ha encontrado en muchas ocasiones como contaminante atmosférico procedente de la actividad industrial. Debido al transporte atmosférico, las emisiones de SO2 pueden producir lluvia ácida a miles de kilómetros de distancia. Como resultado, la lluvia ácida daña los bosques en países distintos a donde se emite el gas contaminante.

Las mayores concentraciones de SO2 se encontraban sobre Canarias, lo cual es lógico. Esto hizo probable que las precipitaciones al norte y este de la isla experimentaran grandes fluctuaciones, siendo la lluvia más ácida de lo habitual y el pH ligeramente más bajo. Sin embargo, la liberación de SO2 se vio afectada por volcanes por lo que la calidad se redujo considerablemente. Los modelos de pronóstico atmosférico sugirieron que el gas fue transportado hacia el este y centro de la península especialmente hacia la parte central y oriental.

A pesar de todo ello,  se esperaba que las lluvias en Canarias fueran un poco más ácidas en los siguientes días tras la erupción pero no resultaron tener ningún riesgo para la salud, ni que las concentraciones atmosféricas de dióxido de azufre se acercaran a los niveles superficiales.

En estos casos, los efectos del dióxido de azufre liberado por los volcanes en las condiciones meteorológicas de la superficie y la calidad del aire fueron mínimos. Además, en otras ocasiones han llegado a España emisiones de este gas debido a erupciones volcánicas al otro lado del océano Atlántico.

Consecuencias en el medioambiente

Hemos visto que la lluvia ácida de forma puntual no presenta ningún riesgo para la salud ni el medioambiente. Sin embargo, cuando este fenómeno se convierte en algo habitual tiene graves consecuencias. Vamos a ver cuáles son:

  • Los océanos pueden perder biodiversidad y productividad. Una caída en el pH del agua de mar puede dañar el fitoplancton, una fuente de alimento para diferentes organismos y animales que pueden alterar la cadena alimentaria y provocar la extinción de diferentes especies marinas.
  • Las aguas interiores también se están acidificando a un ritmo muy rápido, un hecho especialmente preocupante si se tiene en cuenta que, aunque solo el 1% del agua de la Tierra es dulce, el 40% de los peces viven en ella. La acidificación aumenta la concentración de iones metálicos, principalmente iones de aluminio, lo que puede provocar la muerte de la mayoría de los peces, anfibios y plantas acuáticas en los lagos acidificados. Además, los metales pesados ​​se desplazan al agua subterránea, que ya no es apta para beber.
  • En los bosques, el bajo pH del suelo y las concentraciones de metales como el aluminio impiden que la vegetación absorba adecuadamente el agua y los nutrientes que necesita. Esto daña las raíces, ralentiza el crecimiento y hace que la planta sea más frágil y vulnerable a enfermedades y plagas.
  • La lluvia ácida también afecta al arte, la historia y el patrimonio cultural. Además de corroer los elementos metálicos de los edificios y las infraestructuras, también puede dañar la apariencia de los monumentos que se encuentran en ellos. El mayor daño se produce en las estructuras calcáreas, como el mármol, que se disuelven gradualmente por la acción del ácido y el agua.

Espero que con esta información puedan conocer más sobre la lluvia ácida de un volcán, como se produce y cuáles son sus consecuencias.


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