Charcas artificiales para la simulación de los impactos del cambio climático

Existen numerosos procesos de investigación para paliar los efectos del cambio climático en el planeta. Una de ellas (de la que vamos a hablar hoy) es de una red de doscientas charcas artificiales que sirven para entender mejor cómo funcionan los ecosistemas de todo el mundo y ver cómo responden ante los efectos del cambio climático.

¿Quieres saber cómo funciona esta investigación y qué resultados obtienen?

Charcas artificiales

Las charcas artificiales están diseminadas por toda la península ibérica y disponen de distintos climas bien diferenciados para conocer todas las respuestas ante los efectos del cambio climático.

El experimento se denomina Iberian Ponds y está formado por seis instalaciones ubicadas en diferentes lugares de España y Portugal. En cada lugar hay instalado 32 charcas o estanques artificiales separados por unos 4 metros de distancia.

Con las charcas se puede recrear las situaciones de presión, temperatura, vientos, etc. Simulando a los sistemas naturales. De esta forma se pueden elaborar modelos para conocer la respuesta de las comunidades naturales, tanto en el presente como en el futuro, ante los cambios ambientales provocados por el cambio climático.

Cada ecosistema natural tiene unos servicios ecosistémicos. Estos servicios se emplean para absorber CO2, proporcionar madera u otro recurso natural. El cambio climático ataca a la cantidad y calidad de estos servicios ecosistémicos, provocando daños en las raíces de los ecosistemas. Por ejemplo, disminuyendo el agua disponible para las plantas, aumentando las temperaturas, destruyendo ecosistemas acuáticos o con el deshielo de las plataformas polares.

Reto científico

Estas instalaciones presentan un laboratorio intermedio entre un acuario y un experimento en condiciones naturales. Por ello, aportan una información valiosa y relevante sobre el funcionamiento de todas las redes tróficas de los ecosistemas y determinar el punto crítico de cada una de ellas.

Estas charcas son un gran reto científico, puesto que es complejo encontrar un modelo que sea capaz de estudiar de una forma globalizada la estructura, composición y dinámica de los ecosistemas. Mientras más información se tenga sobre ello, más fácil será poder modelar la predicción de un futuro, algo que hasta ahora se ha visto más dificultado por la visión de conjunto de los ecosistemas.

Ya no se trata de innovar a partir de la inclusión de datos previamente recopilados en programas informáticos, sino que se prevé el desarrollo de un proyecto experimental completo en el que se contempla la recogida de la información de base.

Charcas experimentales de la península

Los estanques artificiales, diminutos humedales prefabricados, se encuentran ubicados en seis zonas de la Península Ibérica con ambientes climáticos diferentes: dos semiáridos (Toledo y Murcia), dos alpinos (Madrid y Jaca), uno mediterráneo (Évora, Portugal) y uno templado (Oporto, Portugal).

Cada uno de ellos alberga en su interior, 1.000 litros de agua y 100 kilos de sedimentos procedentes ambos de la propia área donde se realiza el experimento.

Para conocer la respuesta de los ecosistemas a causa del cambio climático, se simulan los efectos del mismo en cada charca manipulando factores ambientales como lo son la temperatura, el nivel del agua, etc. Esto permitirá en un futuro caracterizar los impactos en las redes tróficas.

Existen repercusiones a nivel de bacteria y virus, por lo que se hace más complejo la predicción del futuro. Estas repercusiones pueden tener consecuencias negativas en el ciclo del carbono y afectar a más dinámicas que controlan el cambio global.

“Iberian Ponds”, un trabajo de lenta trayectoria, desarrollará experimentos en diversos escenarios climáticos: en un tercio de las charcas se simulará la tropicalización del ambiente incrementando el agua y la temperatura, en otro tercio se simulará la desertización elevando la temperatura del agua y en el último tercio, se deja sin adulterar, sólo regido por las condiciones climáticas actuales.

Todos estos escenarios simulados son posibles consecuencias del cambio climático en el medioambiente.

Como podéis ver son muchos los experimentos e investigaciones que se dedican a conocer los impactos del cambio climático en nuestros ecosistemas dado que es algo de vital importancia para la supervivencia de millones de especies en todo el mundo.

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