Los seres humanos, al igual que todos los mamíferos, somos capaces de regular nuestra temperatura corporal gracias al hipotálamo, que es una parte del encéfalo situado en el cerebro que actúa de forma similar a un termostato: cuando la temperatura de la vivienda es mayor del punto de ajuste, detiene la calefacción para que baje.
La sensación térmica se refiere a la percepción de frío o calor que experimentamos y está determinada por una combinación de parámetros meteorológicos, tales como la temperatura del aire, la humedad y la velocidad del viento. Para comprender mejor cómo se calcula, es esencial notar que no tendremos la misma sensación de calor un día en el que el termómetro marca 35ºC y el viento sopla a 20 kilómetros por hora que otro día con la misma temperatura pero sin viento. Esto se debe a que alrededor de todo el cuerpo se concentra una capa de aire conocida como capa límite. Cuanto menor espesor tiene esta capa debido a la acción del viento, mayor es la pérdida de calor.
Nuestra temperatura corporal promedio es de 37 grados centígrados. Sin embargo, según diversos estudios, podemos llegar a soportar hasta 55 grados en condiciones de baja humedad, o temperaturas aún más altas en entornos con humedad reducida. Un buen ejemplo son las saunas, donde la temperatura puede alcanzar hasta 100 grados, y las personas que van allí suelen salir por su propio pie al finalizar sus sesiones de calor.
Ahora bien, si la humedad es alta o muy alta, enfrentamos serios problemas. Por ejemplo, en condiciones de 100% de humedad, solo podríamos tolerar 45 grados durante unos pocos minutos, ya que el vapor de agua comenzaría a condensarse en nuestros pulmones, un fenómeno que podría resultar letal.
¿Cómo se mide la sensación térmica? En el año 2001, un grupo de científicos canadienses y estadounidenses desarrolló una fórmula definitiva para calcularla, obtenida a través de experimentos donde se aplicaron chorros de aire a diferentes temperaturas e intensidades de viento sobre la piel y se observó la pérdida de calor que experimentaba. La fórmula es la siguiente:
Tst = 13.112 + 0.6215 Ta – 11.37 V0.16 + 0.3965 Ta V0.16
Esta fórmula nos permite calcular que, por ejemplo, con una temperatura de 10ºC y un viento que sopla a 50 km/h, la sensación térmica sería de -2ºC. Por lo tanto, es mucho más interesante prestar atención a las reacciones de nuestro cuerpo que a lo que marca el termómetro para decidir qué ropa usar.
Para entender más a fondo, vamos a desglosar algunos aspectos importantes de la sensación térmica, incluyendo su impacto en la salud y su relación con diferentes fenómenos meteorológicos.
Sensación térmica y salud
La sensación térmica influye considerablemente en nuestras decisiones relacionadas con la salud y la seguridad. En condiciones de frío extremo, como en invierno, un viento fuerte puede intensificar la sensación de frío, haciendo que un día con una temperatura de 0ºC se sienta como -6ºC si el viento sopla a 25 km/h. Esta disminución de la temperatura percibida puede provocar congelación en exposiciones prolongadas sin el vestuario adecuado.
Por otro lado, en climas cálidos y húmedos, el cuerpo humano tiene dificultades para enfriarse. La sudoración, que es el método principal de enfriamiento corporal, pierde efectividad en condiciones de alta humedad, lo que puede resultar en un golpe de calor o agotamiento por calor, situaciones que son potencialmente mortales si no se atienden adecuadamente. En este sentido, es importante consultar diferentes métodos para calcular la sensación térmica y así prevenir cualquier riesgo.
Fórmulas para calcular la sensación térmica
Existen diversas fórmulas implementadas por diferentes organismos meteorológicos para calcular la sensación térmica. La fórmula de Steadman, ampliamente utilizada, toma en cuenta la temperatura del aire, la humedad relativa y la velocidad del viento, proporcionando un cálculo más preciso de lo que realmente se siente. A continuación, presento la fórmula de Steadman y su contexto:
Taparente(°C) = 33 + (Taire – 33) * (0.474 + 0.454√(v) – 0.0454.v)
Donde Taire es la temperatura del aire y v es la velocidad del viento. Para profundizar más sobre los diferentes métodos de cálculo, puedes consultar este artículo sobre cómo se calcula la sensación térmica. Además, es interesante comparar los datos sobre la sensación térmica cuando nieva, ya que las condiciones pueden variar significativamente.
También es importante mencionar cómo variantes en las condiciones meteorológicas pueden afectar este valor, por lo que la sensación térmica durante una ola de frío puede ser mucho más intensa que en otras situaciones.
Importancia de tener en cuenta la sensación térmica
A la hora de planificar actividades al aire libre, es crucial tener en cuenta la sensación térmica más que solo la temperatura del termómetro. Por ejemplo: en un día donde la temperatura es de 30°C y la humedad relativa es del 70%, la sensación térmica puede sentirse como 36°C, provocando que una persona decida vestirse de manera diferente, beber más líquidos, o incluso evitar actividades intensas al aire libre.
De hecho, en situaciones de calor extremo, como en la peor ola de calor en Shanghai, la sensación térmica puede ser crítica para la salud pública. También es relevante para sectores laborales donde las condiciones extremas pueden influir en el rendimiento y la salud de los trabajadores. Por eso, el conocimiento sobre cómo calcular la sensación térmica es fundamental para garantizar medidas de seguridad adecuadas y eficaces. En este sentido, puedes leer sobre las aplicaciones que ayudan a conocer la meteorología en tiempo real.
Consejos prácticos
Para mitigar los efectos adversos de la sensación térmica, aquí hay algunos consejos prácticos:
- Consultar información meteorológica: Estar al tanto de las predicciones del tiempo puede ayudar a planear mejor las actividades diarias.
- Vestirse adecuadamente: Utilizar ropa adecuada para el clima, que permita la transpiración en días calurosos o que ofrezca abrigo en días fríos.
- Hidratación: Beber abundante agua, especialmente en climas cálidos y húmedos, es vital para la salud.
- Evitar actividades físicas intensas: Particularmente en el calor del día, ya que el cuerpo ya está bajo estrés por las altas temperaturas.
Conocer cómo calcular la sensación térmica no solo es útil para decisiones diarias, sino que también es un aspecto vital de la preparación para emergencias y condiciones climáticas extremas. La correcta comprensión de la percepción de frío y calor en el cuerpo humano puede ayudar a evitar situaciones peligrosas que amenacen nuestra salud.
Además, es interesante observar cómo en los últimos años se han registrado casos extremos, como el de 54 grados Celsius en Irán, que subrayan la importancia de estar informados sobre el clima y sus efectos.

La investigación continúa y siempre vale la pena seguir educándonos sobre cómo la meteorología afecta nuestras vidas. Con cada nuevo estudio, se confirma que la forma en que experimentamos el clima diariamente es mucho más compleja de lo que a menudo pensamos. Mantenernos informados sobre la sensación térmica no solo nos ayuda a adaptarnos mejor al clima, sino que también puede ser la clave para mantenernos seguros y saludables en todo momento.


