
La vaguada monzónica en Hidalgo que se registró en octubre dejó tras de sí un panorama complejo: fenómenos similares, como la vaguada en Veracruz, y miles de personas damnificadas, infraestructuras dañadas y comunidades que todavía hoy siguen adaptándose a una nueva normalidad. Las autoridades estatales han tenido que reorganizar presupuestos, tiempos y prioridades para responder a una emergencia que se ha prolongado mucho más allá del episodio de lluvias.
Mientras se ajustan los recursos estatales y federales destinados a la reconstrucción, afectados además por fenómenos como las ondas tropicales 9 y 10, los habitantes de las zonas golpeadas por el fenómeno meteorológico esperan que los apoyos prometidos y las obras se traduzcan en caminos transitables, viviendas seguras y servicios básicos restablecidos. Entre tanto, se han puesto en marcha medidas temporales en educación, vivienda y bienestar social para evitar que la emergencia derive en un problema estructural aún mayor.
Impacto económico y social de la vaguada monzónica en Hidalgo
El gobierno estatal estima que el costo total de la reconstrucción por las lluvias asociadas a la vaguada monzónica podría situarse entre 8 mil y 10 mil millones de pesos, una cifra que refleja la magnitud de los daños en municipios y comunidades de distintas regiones de Hidalgo. Estas proyecciones se han ido afinando a partir de recorridos técnicos, análisis de derrumbes y evaluaciones de campo que continúan actualizándose.
Según lo expuesto por las autoridades, la reconstrucción abarca desde caminos y carreteras hasta sistemas de agua potable, centros de salud y escuelas. La afectación no se ha limitado a un solo sector, sino que ha golpeado de lleno tanto la movilidad de las personas como la prestación de servicios esenciales y el tejido social de las comunidades más vulnerables.
En ese contexto, el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, ha subrayado que la variación de los montos previstos no detendrá el arranque de las obras. La administración estatal asegura contar con recursos listos para iniciar los trabajos en este mes de enero, mientras se terminan de precisar las cantidades finales que se requerirán a lo largo del proceso.
La vaguada monzónica también ha generado una fuerte presión sobre las finanzas públicas. El cierre del ejercicio fiscal 2025 obligó a realizar un ajuste presupuestal que ha tenido efectos directos en la velocidad con la que se dispersan los apoyos económicos a la población afectada, así como en la programación de las obras de rehabilitación.
Recursos para la reconstrucción e inicio de obras
Para poner en marcha las primeras intervenciones, el gobierno de Hidalgo ha destinado una bolsa inicial cercana a los 600 millones de pesos. Este dinero se empleará en atender los daños más urgentes, sobre todo en infraestructura básica, a lo largo de diversos municipios impactados por la vaguada monzónica.
La Secretaría de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible (SIPDUS) será la encargada de coordinar y ejecutar las obras, que incluyen rehabilitación y reconstrucción de caminos, carreteras, al menos 30 puentes considerados estratégicos, así como redes de agua potable, escuelas y centros de salud. El objetivo es recuperar la conectividad entre regiones y garantizar que los servicios públicos vuelvan a funcionar con normalidad.
Dentro de este paquete de acciones, los puentes dañados se consideran una prioridad, ya que su destrucción o deterioro ha dejado a varias zonas prácticamente aisladas o con accesos muy limitados. La restauración de estas estructuras resultará clave para reactivar la economía local, facilitar el tránsito de mercancías y asegurar que la ayuda llegue a las zonas más apartadas.
Paralelamente, se está elaborando un censo detallado de viviendas afectadas por la vaguada monzónica. La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) tiene la tarea de registrar los inmuebles con daños y determinar qué familias no podrán regresar a sus antiguos asentamientos por estar catalogados como zonas de riesgo. Para ellas, se diseña una ruta de soluciones habitacionales alternativas, con la intención de reducir al máximo la exposición a futuros desastres.
En la vertiente financiera, el gobierno de Hidalgo ha recibido el compromiso de que habrá recursos federales suficientes para apoyar la reconstrucción, tanto en este estado como en otras entidades del país impactadas por fenómenos meteorológicos intensos durante el mismo periodo. Aunque todavía no se ha hecho público el monto exacto asignado a Hidalgo, este respaldo permitirá ampliar la cobertura de las obras y reforzar los programas dirigidos a las familias damnificadas.
Apoyos económicos a damnificados: tarjetas y retrasos
Uno de los puntos más sensibles para la población ha sido la entrega de apoyos directos a las personas damnificadas por la vaguada monzónica en Hidalgo. El plan original preveía la dispersión de tarjetas entre el 8 y el 12 de diciembre de 2025, pero un ajuste presupuestal y los tiempos de cierre del ejercicio fiscal han obligado a reprogramar la entrega para 2026.
El secretario de Bienestar e Inclusión Social (Sebiso) de Hidalgo, Ricardo Gómez Moreno, explicó que, al aproximarse el cierre del año, no fue posible completar a tiempo los procesos administrativos necesarios para liberar los recursos. Además, un nuevo análisis conjunto con la Secretaría de Hacienda estatal modificó el alcance del programa, ampliando el número de beneficiarios previstos.
Inicialmente se hablaba de alrededor de 10 mil personas, pero la revisión de los datos determinó que finalmente se atenderá a un promedio de 15 mil damnificados, con una bolsa global de 155 millones de pesos. Este aumento en el universo de beneficiarios ha implicado un esfuerzo adicional de planeación y reasignación presupuestaria por parte del gobierno estatal.
Los apoyos forman parte del programa para el Bienestar y Desarrollo, y consisten en cuatro depósitos de 2.500 pesos, hasta completar 10.000 pesos por persona afectada. Aunque la entrega se realizará ya en 2026, las autoridades han recalcado que se trata de recursos comprometidos desde el ejercicio fiscal 2025 y que, por tanto, no se trata de un nuevo programa, sino de la ejecución de un compromiso previamente adquirido.
A partir de la segunda semana de enero, la Sebiso tiene previsto definir la logística y las fechas exactas de depósito, de modo que los beneficiarios sepan cuándo podrán disponer del dinero. Esta planificación incluirá la coordinación con las instituciones bancarias, la validación de padrones y la comunicación con las comunidades más alejadas para garantizar que la ayuda llegue a quienes realmente la necesitan.
Educación: regreso a clases y escuelas dañadas
En el ámbito educativo, la vaguada monzónica en Hidalgo dejó un saldo significativo de planteles con daños mayores y severos. Sin embargo, la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH) ha confirmado que el lunes 12 de enero regresarán a clases todos los alumnos de los distintos niveles educativos, incluidos aquellos que viven en comunidades afectadas por el fenómeno.
El titular de la SEPH, Natividad Castrejón Valdez, señaló que, desde diciembre, la mayoría de estudiantes ya había retomado actividades en las aulas, aunque en ciertos casos fue necesario reubicarlos temporalmente en escuelas cercanas donde existían condiciones de seguridad y espacio suficiente para recibirlos. Este movimiento de alumnado se ha coordinado también con los servicios educativos del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), que prácticamente ha restablecido su operación.
De acuerdo con los últimos datos, la lista de escuelas con daños graves por la vaguada monzónica se redujo a 46 hacia finales de diciembre, tras labores de limpieza, revisión y evaluación de la infraestructura en todos los planteles reportados. Aun así, hay entre 9 y 11 escuelas totalmente destruidas, sobre todo en municipios como Tianguistengo y Huehuetla, que deberán ser reconstruidas desde cero.
Para el alumnado de estas zonas, la SEPH ha establecido alternativas para que inicien o continúen el ciclo escolar en otros centros educativos cercanos o en aquellos lugares a los que sus familias se hayan trasladado. La indicación oficial es que ningún alumno se quede sin escuela y que se facilite su ingreso allí donde se hayan reubicado, con el fin de minimizar el impacto educativo y emocional que implica perder su plantel de origen.
El profesorado y el personal directivo también han retomado sus responsabilidades. Los integrantes del magisterio hidalguense se reincorporaron a sus labores el 7 de enero, según el calendario escolar 2025-2026, para participar en talleres intensivos del Consejo Técnico, primero con supervisores y jefes de sector, y después con directores y docentes de los centros escolares afectados.
Perspectivas y retos tras la vaguada monzónica
Las medidas implementadas hasta ahora muestran que la respuesta a la vaguada monzónica en Hidalgo se articula en varios frentes: reconstrucción de infraestructura, apoyo económico a familias damnificadas, reubicación educativa y planificación de nuevas viviendas para quienes ya no pueden regresar a sus antiguos asentamientos. No obstante, el proceso está lejos de concluir y todavía se afrontan retos importantes.
Uno de los desafíos es garantizar que los recursos comprometidos se ejerzan con rapidez y transparencia, de forma que las obras no se queden en el papel y las ayudas lleguen sin retrasos excesivos. El incremento en la estimación del costo total, de 8 mil hasta 10 mil millones de pesos, obliga a una gestión cuidadosa del presupuesto y a una buena coordinación entre instancias estatales y federales.
Otro punto clave es la atención a las zonas de riesgo. Las autoridades han dejado claro que habrá familias que no podrán regresar a vivir donde lo hacían antes de la vaguada, por la peligrosidad del terreno y la posibilidad de que se repitan deslizamientos de tierra o inundaciones. Diseñar alternativas habitacionales viables y aceptables para estas personas no sólo implica construir casas, sino también ofrecerles condiciones para rehacer su vida en entornos más seguros.
En el sector educativo, el éxito del regreso a clases dependerá de que se mantenga el seguimiento a las escuelas reubicadas y en reconstrucción, garantizando materiales, docentes suficientes y espacios adecuados para evitar la masificación. La coordinación con las comunidades resultará esencial para que los niños y jóvenes no abandonen sus estudios a causa de los cambios de domicilio o las dificultades para desplazarse.
A pesar de la complejidad del escenario, las acciones ya en marcha —desde la asignación inicial de 600 millones de pesos para obras urgentes hasta la ampliación del padrón de beneficiarios de apoyos directos— apuntan a una estrategia que busca ir cerrando brechas poco a poco. La reconstrucción tras la vaguada monzónica en Hidalgo será un proceso prolongado, en el que se jugarán tanto la resiliencia de las comunidades como la capacidad institucional para responder de forma eficaz a una emergencia que ha marcado un antes y un después en el estado.