La reciente docena de terremotos registrada bajo Las Cañadas del Teide ha vuelto a poner a Tenerife bajo el foco informativo, después de varias semanas marcadas por los enjambres sísmicos de febrero. Aunque la palabra volcán siempre genera cierto respeto, los expertos insisten en que lo que se está viendo encaja dentro de la actividad habitual de un sistema volcánico activo y vigilado, sin que exista una señal clara de erupción inminente.
En las últimas horas, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y los organismos científicos que monitorizan la isla han detallado qué se sabe hasta ahora: se trata de pequeños seísmos, localizados a varios kilómetros de profundidad, que no han sido sentidos por la población y que, por sí solos, no implican un cambio inmediato de nivel de riesgo. Aun así, las autoridades mantienen una vigilancia muy estrecha para detectar cualquier evolución.
Una docena de terremotos bajo Las Cañadas del Teide
Según los datos del IGN, en un intervalo de unas pocas horas se han localizado doce terremotos bajo Las Cañadas del Teide, en la zona central de Tenerife. Estos eventos han llegado tras casi una semana de calma relativa, una vez concluido el séptimo enjambre sísmico detectado en esa área durante el mes de febrero.
Los sismos se registraron aproximadamente entre las 21.45 horas de un martes y las 6.00 horas del día siguiente, es decir, concentrados en la franja nocturna. El análisis preliminar sitúa sus hipocentros entre los 8 y los 14 kilómetros de profundidad, lo que indica que se originan en la parte intermedia del sistema volcánico, lejos de la superficie.
En cuanto a la energía liberada, el evento de mayor tamaño alcanzó una magnitud de 1,4 mbLg, dentro del rango de muy baja magnitud. Este tipo de terremotos, en condiciones normales, suelen pasar desapercibidos para la población y solo se detectan gracias a la red instrumental de vigilancia.
Los técnicos del IGN subrayan que este repunte de sismicidad llega después de varios enjambres encadenados bajo el Teide durante febrero, lo que ha hecho que cualquier cambio en el patrón de actividad se siga con especial atención. Aun así, los parámetros observados apuntan a una evolución coherente con procesos ya conocidos en la isla desde hace años.
En este contexto, los especialistas recuerdan que Tenerife forma parte de un archipiélago volcánicamente activo y que la aparición de grupos de sismos o episodios aislados no significa por sí misma que se esté a las puertas de una erupción, sino que responde a la dinámica interna del sistema.

¿Enjambre sísmico o terremotos sueltos?
Una de las claves de estas últimas horas es que, pese al titular llamativo de una docena de terremotos en el Teide, los científicos matizan que no se trata de un nuevo enjambre. El director del IGN en Canarias, Itahiza Domínguez, ha explicado que los eventos localizados no muestran el patrón típico de enjambre sísmico, sino que son sismos aislados con mayor contenido en altas frecuencias.
Los enjambres sísmicos se caracterizan, en general, por agrupaciones muy densas de terremotos en un espacio reducido de tiempo y zona, con magnitudes similares y sin un gran evento principal. Lo que se ha observado ahora, en cambio, encaja mejor con una serie de terremotos sueltos que aparecen esporádicamente bajo Las Cañadas, algo que los sismólogos llevan registrando desde hace años.
Domínguez ha insistido en que, «hace un mes y medio esta actividad probablemente habría pasado desapercibida», pero que el contexto marcado por los enjambres de febrero obliga a mantener una actitud de seguimiento constante. De momento, lo que sí parece claro es que la actividad en forma de enjambres cesó a partir de un jueves reciente, sin que se hayan repetido episodios de la misma intensidad en los días posteriores.
Los expertos recalcan que, con apenas una semana de menor actividad, es pronto para dar cualquier proceso por cerrado. La experiencia en otros episodios volcánicos demuestra que estos fenómenos pueden presentar fases de subida y bajada antes de estabilizarse o de evolucionar hacia otro tipo de comportamiento.
De ahí que los científicos sean prudentes al valorar el escenario: hoy por hoy, todo indica que la sismicidad encaja con la dinámica conocida del sistema, pero nadie puede descartar que vuelvan a producirse enjambres u otro tipo de señales en el futuro cercano, como parte del mismo proceso a medio o largo plazo.
Qué se puede esperar a partir de ahora
En respuesta a la pregunta que muchos se hacen, ¿y ahora qué?, el propio Itahiza Domínguez ha señalado que la presión de fluidos que alimentaba los enjambres podría haberse reducido, al menos temporalmente. Aun así, advierte que «una semana es poco tiempo» para zanjar el episodio y darlo por concluido.
El comportamiento de un sistema volcánico, explican los especialistas, suele ser más parecido a una película de larga duración que a una fotografía estática. Puede haber fases de mayor agitación seguidas de otras más tranquilas, sin que eso implique necesariamente que el proceso haya terminado. En este caso, mañana podrían reaparecer nuevos enjambres o, sencillamente, continuar con terremotos aislados de baja magnitud.
Los científicos hacen hincapié en que no es posible anticipar, de un día para otro, si la actividad va a ir a más o se va a diluir. Para valorar una erupción concluida, por ejemplo, se requiere un periodo prolongado de estabilidad, como se vio en La Palma (erupción de 2021), cuyo proceso se dio por finalizado oficialmente solo después de cumplir varios criterios técnicos durante semanas.
Algo similar ocurrió en El Hierro, donde la erupción submarina iniciada en 2011 se consideró finalizada años después, una vez confirmada la ausencia de signos claros de reactivación. Estas experiencias previas sirven como referencia: no basta con unos días de menor actividad para dar un episodio volcánico por cerrado.
Por ahora, los organismos encargados de la vigilancia sostienen que la mejor herramienta es el seguimiento continuo de los parámetros geofísicos y geoquímicos. Cualquier cambio relevante en la profundidad de los sismos, su magnitud, la deformación del terreno o la emisión de gases sería analizado de inmediato para ajustar los niveles de alerta si fuera necesario.
Enjambres sísmicos recientes y posible origen de la actividad
Los enjambres registrados entre el 7 y el 10 de febrero marcaron un punto de inflexión en la percepción del riesgo en Tenerife. Durante esos días, las redes de vigilancia detectaron actividad sísmica de baja frecuencia de forma continuada, algo que hasta ahora no se había observado con tanta duración ni regularidad bajo el entorno del Teide.
Según el análisis del IGN, este comportamiento se relaciona con una acumulación de fluidos en el subsuelo y una sobrepresión interna que habría actuado como detonante de los enjambres posteriores. La idea es que, al aumentar la presión en determinadas zonas del sistema, se producen rupturas y ajustes que se traducen en pequeñas sacudidas sísmicas.
Domínguez apunta que esa señal concreta de baja frecuencia ya no se ha vuelto a registrar con la misma intensidad, lo que sugiere que el episodio de presurización más marcado podría haber remitido. Sin embargo, añade que esto no significa que no pueda volver a darse una situación parecida más adelante, ya que el sistema sigue activo y en evolución.
Paralelamente, el coordinador científico de INVOLCAN, Nemesio Pérez, ha explicado que la imagen general que manejan los expertos es que tanto los enjambres sísmicos como otros eventos híbridos detectados en la zona oeste de Las Cañadas del Teide están fuertemente ligados a procesos de presurización interna. Esto encaja con el movimiento de fluidos en profundidad, sin indicios claros de que exista una intrusión magmática directa hacia la superficie.
El propio Pérez ha insistido en que, hasta la fecha, no se ha planteado oficialmente que Tenerife esté inmersa en un proceso de intrusión magmática como tal, lo que sería un escenario mucho más significativo desde el punto de vista de la gestión del riesgo volcánico. Lo que se observa se interpreta como parte de una actividad volcánica anómala que lleva activa desde 2016 y que ha ido aumentando de manera gradual.
Qué dicen INVOLCAN y el Pevolca sobre el riesgo volcánico
El comité científico del Pevolca (Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias) se ha reunido recientemente para poner en común los datos registrados por las distintas redes de vigilancia. En uno de los recuentos más recientes, los expertos han contabilizado al menos 3.300 sismos de muy baja intensidad asociados al entorno del Teide en un periodo de varios días, la mayoría de ellos no sentidos por la población.
Estos seísmos, en su conjunto, forman parte de un patrón de actividad volcánica anómala que viene de atrás, pero que no supone por sí mismo la antesala de una erupción inmediata. El comité ha sido claro al señalar que, con los datos disponibles, no se aprecia un incremento de la probabilidad de erupción a corto ni medio plazo en Tenerife.
Al mismo tiempo, los científicos advierten de que la tendencia general desde 2016 es de aumento de la actividad interna, motivo por el cual la isla se mantiene bajo una vigilancia especialmente cuidadosa. No se trata de alarmar, sino de disponer de toda la información posible para reaccionar con rapidez si el sistema cambiara de comportamiento.
Una parte de los eventos más llamativos se ha concentrado en la zona oeste de Las Cañadas del Teide, donde se han observado señales de baja frecuencia a profundidades situadas aproximadamente entre 7 y 9 kilómetros. Este tipo de señales se asocia al movimiento de fluidos —como agua caliente, gases o magma en niveles profundos—, un fenómeno esperado en volcanes activos.
A pesar del aumento de la sismicidad, la posición oficial de organismos como IGN, INVOLCAN y el propio Pevolca es que no hay motivos para elevar los niveles de alerta volcánica. Eso sí, recomiendan a la ciudadanía informarse a través de canales oficiales y evitar interpretaciones alarmistas que no se basen en datos contrastados.
Sismicidad en el entorno canario: Volcán de Enmedio y otros seísmos
Mientras se seguían con lupa los enjambres bajo el Teide y la docena de terremotos recientes en Las Cañadas, las redes también detectaron otros movimientos en el entorno regional. Entre ellos destaca un terremoto de magnitud 4,1 localizado entre Tenerife y Gran Canaria, en las proximidades del conocido Volcán de Enmedio, a unos 15 kilómetros de profundidad.
Este sismo fue sentido por población en una docena de municipios, donde algunos vecinos notaron la oscilación de objetos, aunque no se reportaron daños materiales. Los expertos han explicado que se trata de una zona sísmicamente activa, donde periódicamente se liberan tensiones tectónicas a través de este tipo de eventos.
El comité científico ha puntualizado que no existe una relación directa demostrada entre este terremoto y la actividad actual bajo el Teide. En otras palabras, la coincidencia temporal no implica necesariamente que formen parte del mismo proceso, sino que responden a dinámicas distintas dentro del conjunto del archipiélago.
Fuera de Canarias, el Volcán de Enmedio es un gran desconocido, pero entre los especialistas se considera un emplazamiento habitual de liberación de energía en la región. Su comportamiento se monitoriza de manera continua, igual que el resto de estructuras volcánicas e islotes submarinos que salpican el Atlántico en torno a las islas.
Además de estos episodios, en esos mismos días se han registrado otros seísmos repartidos por el archipiélago, con magnitudes generalmente bajas, muchos de ellos ubicados en zonas como El Hierro, Agaete o en el océano Atlántico circundante. Todos estos datos se integran en los sistemas de vigilancia para tener una visión regional amplia de la actividad tectónica y volcánica.
Vigilancia, comunicación pública y programa especial en Televisión Canaria
Para explicar con mayor detalle lo que está ocurriendo bajo Tenerife, Radio Televisión Canaria ha preparado un programa especial de sus Servicios Informativos centrado en la situación del Teide y su entorno. Bajo el título “¿Qué ocurre en el Teide?”, el espacio se emite en directo a las 22:00 horas, de forma simultánea en Televisión Canaria y en la radio autonómica.
El objetivo del programa es ofrecer información rigurosa y contrastada sobre el aumento de la sismicidad y los enjambres recientes. Para ello, se cuenta con la participación de especialistas que detallan qué está pasando bajo la isla, qué escenarios se contemplan y cómo se organiza la respuesta institucional en caso de que la actividad cambiara de forma significativa.
Este tipo de iniciativas busca también reducir la incertidumbre entre la población, abriendo un espacio donde se puedan explicar conceptos técnicos —presurización, eventos híbridos, enjambres sísmicos— con un lenguaje accesible. La idea es que cualquier persona interesada entienda en qué punto estamos sin necesidad de recurrir a rumores o interpretaciones erróneas.
Paralelamente, las instituciones recuerdan que la información clave sobre la actividad volcánica en Canarias se publica en los canales oficiales del IGN, INVOLCAN, Pevolca y los servicios de protección civil. Estas plataformas se actualizan con frecuencia para recoger los últimos datos disponibles y las valoraciones científicas asociadas.
La coordinación entre organismos científicos y administraciones públicas es esencial para que, en caso de que el escenario evolucione, las decisiones se tomen con tiempo y con base en la evidencia. Por ahora, los mensajes coinciden en dos ideas: el sistema está activo y se vigila de cerca, pero los indicadores actuales no apuntan a una erupción en las próximas semanas o meses.
Con todo ello sobre la mesa, la reciente docena de terremotos bajo el Teide, los enjambres de febrero y otros sismos regionales se interpretan como parte de la vida interna de un archipiélago volcánicamente activo, más que como el anuncio inmediato de una erupción. La clave, tanto para la comunidad científica como para la ciudadanía, pasa por seguir atentos a los datos oficiales, evitar dramatismos innecesarios y asumir que, en un territorio como Canarias, cierta actividad sísmica forma parte del paisaje, aunque de vez en cuando nos recuerde con un susto que el volcán sigue ahí.
