La repentina y violenta erupción del volcán Dukono, en la isla de Halmahera (noreste de Indonesia), ha dejado un balance trágico entre los excursionistas que se encontraban en sus laderas. El episodio, que ha levantado una columna de ceniza de unos 10 kilómetros de altura y se ha prolongado durante más de 16 minutos, ha puesto el foco internacional en uno de los volcanes más activos del archipiélago indonesio.
Según las autoridades locales, al menos tres senderistas han perdido la vida —dos ciudadanos de Singapur y un indonesio— y se han producido varios heridos, mientras se busca a otros montañeros que quedaron atrapados cerca del cráter. Los equipos de rescate trabajan en condiciones muy complicadas debido a la elevada actividad volcánica y al terreno escarpado, en una zona que ya estaba señalizada como restringida desde hace semanas.
Cómo fue la erupción del Dukono y qué se sabe hasta ahora

La erupción principal se registró alrededor de las 7:41 de la mañana, hora local, y sorprendió a una veintena de senderistas que se encontraban en distintos puntos de la ruta de ascenso. De acuerdo con los datos de la agencia de vulcanología indonesia, la explosión generó una columna eruptiva muy densa que se elevó hasta unos 10.000 metros sobre la cima del volcán.
El fenómeno estuvo acompañado de fuertes estruendos y vibraciones que se sintieron en las zonas circundantes. Testigos presenciales describen un sonido “atronador” o “supersónico” procedente del cráter, mientras pequeñas rocas y grava se desprendían de las laderas por los temblores previos y posteriores a la explosión.
Las autoridades indicaron que la nube de ceniza se desplazó hacia el norte, con riesgo de caída de partículas sobre áreas pobladas, incluida la ciudad de Tobelo. Esta situación complica las actividades diarias, el transporte y la calidad del aire, además de suponer un peligro potencial para la aviación en la región.
La erupción no fue un episodio aislado: el Dukono es uno de los volcanes más activos de Indonesia y llevaba semanas mostrando un incremento de su actividad desde finales de marzo, lo que ya había llevado a reforzar las alertas y restringir el acceso al cráter.
Víctimas, heridos y balance de excursionistas afectados
En el momento de la erupción, en la montaña se encontraban alrededor de 20 senderistas, entre ellos varios extranjeros. De acuerdo con las autoridades locales y los organismos de rescate, la erupción sorprendió a un grupo compuesto por nueve extranjeros y once excursionistas indonesios que estaban realizando el ascenso pese a las advertencias vigentes.
El jefe de la policía de Halmahera Norte, Erlichson Pasaribu, ha confirmado que tres personas han fallecido: dos ciudadanos de Singapur, de 27 y 30 años, y un residente indonesio de la isla de Ternate. Los restos de la senderista indonesia fueron localizados sin vida a unos 50 metros del borde del cráter durante un operativo conjunto de la Policía, las Fuerzas Armadas y la agencia nacional de rescate Basarnas.
Las autoridades habían informado inicialmente de la muerte de tres excursionistas y de la posibilidad de que hubiera otras víctimas cerca de la cumbre, cuya confirmación se ha retrasado por la intensa actividad volcánica. Varias personas resultaron heridas, al menos cinco de ellas de forma relevante, y precisaron asistencia médica tras ser evacuadas de la montaña.
En total, los equipos de emergencia han logrado rescatar a 17 personas, entre ellas ciudadanos singapurenses e indonesios. Algunos montañeros consiguieron descender por su cuenta a zonas más seguras antes de recibir ayuda, mientras que otros fueron evacuados en camilla a través de un entorno de selva densa y laderas inestables.
Una parte de los excursionistas afectados se encontraba muy cerca del cráter cuando se produjo la explosión. Según el testimonio de un guía de montaña indonesio, que acompañaba a dos turistas alemanes, varios grupos locales seguían grabando vídeos y tomando imágenes junto al borde justo antes de la erupción, lo que habría aumentado su exposición al peligro.
Operativo de rescate: dificultades y riesgos para los equipos
Desde el primer momento, la respuesta de las autoridades indonesias ha sido coordinada entre la agencia nacional de rescates (Basarnas), las Fuerzas Armadas y la Policía. Se activaron varios equipos para localizar a los excursionistas, asistir a los heridos y recuperar los cuerpos de las víctimas en una zona extremadamente complicada.
Los accesos al volcán son limitados: solo se puede llegar en vehículo hasta cierto punto de la ladera y, a partir de ahí, el desplazamiento debe hacerse a pie. Las personas heridas han tenido que ser trasladadas en camilla a través del bosque, en un terreno muy irregular en el que la ceniza, la grava suelta y la vegetación dificultan cada movimiento.
A estas complicaciones se suma el hecho de que la actividad eruptiva continúa, con retumbos periódicos y emisiones de ceniza que obligan a los equipos a adaptar la operación en función de la evolución del volcán. En algunos momentos, los rescatistas han tenido que detener temporalmente las tareas de búsqueda y evacuación por motivos de seguridad.
La prioridad de las autoridades ha sido localizar a todas las personas que se encontraban en el área del cráter y garantizar que no quedaran excursionistas aislados en las partes altas de la montaña. Mientras tanto, se mantiene la vigilancia de la posible llegada de ceniza a zonas residenciales y a infraestructuras sensibles, como carreteras o instalaciones sanitarias.
La combinación de visibilidad reducida por la ceniza, terreno empinado y riesgo de nuevas explosiones convierte este tipo de operaciones en un desafío para los servicios de emergencia, que deben equilibrar la necesidad de actuar con rapidez con la protección de sus propios efectivos.
Alertas previas, restricciones de acceso y situación del volcán
El Dukono se encuentra en un estado de actividad casi permanente y figura entre los volcanes más vigilados de Indonesia; consulte nuestro mapa interactivo de volcanes activos.
En los últimos meses, los expertos habían detectado un aumento progresivo de la actividad, con emisiones frecuentes de ceniza y señales sísmicas que indicaban acumulación de presión en el sistema magmático. Ya en diciembre de 2024, la zona próxima al cráter fue declarada de acceso restringido y se instalaron señales de advertencia en los senderos más utilizados por los excursionistas.
Pese a estas indicaciones, algunos grupos de montañeros decidieron continuar con el ascenso. Las autoridades han señalado que los excursionistas afectados ignoraron las advertencias y los avisos colocados en la entrada del sendero, lo que ha vuelto a abrir el debate sobre la seguridad en zonas volcánicas muy activas que, a la vez, son destinos turísticos populares.
En el sistema indonesio de alertas volcánicas, el Dukono se sitúa en un nivel elevado, lo que implica que la actividad se mantiene por encima de lo habitual y puede intensificarse en cualquier momento. Los vulcanólogos insisten en que, cuando un volcán muy activo pasa unos días sin erupciones visibles, es posible que se esté acumulando una presión significativa que desencadene episodios como el ocurrido ahora.
Las recomendaciones oficiales pasan por respetar escrupulosamente el radio de exclusión, mantenerse informado a través de los canales oficiales de vulcanología y protección civil y evitar cualquier tipo de acercamiento al cráter, especialmente con fines recreativos o de producción de contenidos en redes sociales.
Contexto geológico: el Dukono, Indonesia y el Anillo de Fuego
Indonesia se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una enorme franja que bordea este océano y concentra una de las mayores actividades sísmicas y volcánicas del planeta. En esta región chocan y se hunden unas placas tectónicas bajo otras, generando movimientos sísmicos frecuentes y una gran cantidad de volcanes activos.
El país alberga más de 400 volcanes, de los cuales al menos 129 están catalogados como activos y unos 65 se consideran especialmente peligrosos por su historial eruptivo y su proximidad a zonas pobladas. Esta realidad hace que la población conviva de forma habitual con la amenaza de terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas, y que las autoridades mantengan una vigilancia constante.
El Dukono, situado en la isla de Halmahera, forma parte de este entramado volcánico. Su actividad recurrente se suma a la de otros conos muy conocidos, como el Marapi —cuya erupción en 2023 causó 23 muertos en Sumatra— o el Merapi y el Semeru en la isla de Java, entre otros. Cada uno de estos volcanes presenta comportamientos y riesgos diferentes, pero todos comparten la necesidad de mantener redes de vigilancia y planes de evacuación actualizados.
Para Europa y España, episodios como el del Dukono sirven de recordatorio de que, aunque se produzcan a miles de kilómetros, las grandes erupciones pueden tener efectos globales, desde la alteración de rutas aéreas hasta impactos temporales en la atmósfera. La experiencia reciente con erupciones como la de La Palma en Canarias o las de Islandia ha reforzado la cooperación internacional en materia de monitoreo y gestión de riesgos volcánicos.
En este contexto, la erupción del Dukono pone de nuevo sobre la mesa la importancia de combinar la atracción turística de los paisajes volcánicos con una cultura sólida de prevención y respeto a las normas de seguridad, tanto para los residentes locales como para los viajeros internacionales.
Lo ocurrido en el Dukono refleja hasta qué punto un cambio brusco en la actividad volcánica puede transformar una ruta de senderismo en un escenario de emergencia en cuestión de minutos: una erupción breve pero intensa, una columna de ceniza de hasta 10 km, un radio de exclusión ignorado y unos equipos de rescate forzados a trabajar al límite en medio de un volcán aún activo. La combinación de vigilancia científica, respeto a las restricciones y una buena información para quienes planean visitar estas zonas será clave para reducir el impacto de futuros episodios en un país que vive, literalmente, sobre el fuego.


