Tres terremotos de baja magnitud en Canarias: qué ha pasado y por qué no supone alarma

  • Tres microterremotos de entre 1,5 y 1,9 mbLg se registraron de madrugada entre Gran Canaria y Tenerife, sin daños ni percepción por la población.
  • En los últimos días se han contabilizado decenas de sismos leves en Canarias, dentro de lo previsto en un archipiélago volcánico activo.
  • Los semáforos volcánicos de la mayoría de islas permanecen en verde y los expertos insisten en que los indicadores no señalan un proceso eruptivo inminente.
  • La red de vigilancia sísmica y volcánica en Canarias es muy sensible y permite seguir en detalle estos pequeños movimientos y otros parámetros como CO₂ y deformación del terreno.

terremotos de baja magnitud en Canarias

Canarias ha vuelto a notar la actividad habitual de su subsuelo con la detección de tres terremotos de baja magnitud en la zona marítima situada entre Tenerife y Gran Canaria, registrados durante la madrugada de un sábado. Según informes sobre la actividad sísmica en Canarias, aunque puedan llamar la atención por producirse en pocas horas y en un mismo entorno, se trata de eventos pequeños, típicos de un archipiélago volcánico como el canario, y no han provocado daños ni han sido sentidos por la población.

Estos temblores forman parte de una actividad sísmica ligera pero constante que los organismos científicos vienen observando en los últimos días en el conjunto de las islas. Los datos oficiales apuntan a que la energía liberada es reducida y los parámetros volcánicos se mantienen estables, por lo que las autoridades y los especialistas insisten en que no existe motivo de alarma, aunque sí recomiendan seguir informados a través de canales oficiales y recursos para seguir terremotos en tiempo real.

Así fueron los tres terremotos entre Gran Canaria y Tenerife

Según el registro más reciente del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y los registros de terremotos recientes, los tres seísmos se localizaron en el canal que separa Gran Canaria y Tenerife, en un intervalo de apenas tres horas. Los sensores sísmicos detectaron magnitudes de 1,6 mbLg, 1,5 mbLg y 1,9 mbLg, lo que sitúa estos eventos en la categoría de microseísmos, muy por debajo del umbral a partir del cual suelen percibirse de forma clara por la ciudadanía.

Los temblores se produjeron de madrugada, en franjas horarias muy próximas: 00:48, 02:18 y 03:49 horas. En todos los casos, el origen se situó a entre 7 y 9 kilómetros de profundidad bajo el fondo marino, un rango que encaja con la actividad sísmica típica en la zona de fallas y estructuras volcánicas submarinas que existe entre ambas islas.

Además del canal entre Tenerife y Gran Canaria, el IGN ha señalado que en estos días también se han detectado otros pequeños temblores en el entorno de la costa y el interior de Tenerife, así como en aguas cercanas, todos ellos de baja magnitud y gran profundidad. Estos registros permiten completar el mapa de cómo se reparte la energía en el subsuelo canario, detectados gracias a las nuevas estaciones de vigilancia.

Los especialistas subrayan que este tipo de sismicidad débil es esperable y se considera normal en una región de origen volcánico. No se han registrado fenómenos asociados como ruidos intensos, movimientos de objetos ni llamadas generalizadas al teléfono de emergencias, lo que confirma que los seísmos han pasado desapercibidos para la inmensa mayoría de la población.

Desde los servicios de vigilancia se recuerda que, si bien estos eventos no tienen capacidad para causar daños, aportar datos sobre ellos es importante porque permite a los científicos conocer mejor el comportamiento del subsuelo y detectar con rapidez cualquier cambio relevante en los patrones de actividad.

actividad sismica leve en Canarias

Actividad sísmica reciente: decenas de temblores leves en pocos días

Los tres terremotos entre Gran Canaria y Tenerife no son eventos aislados. De acuerdo con los registros de los últimos días, en torno a 40 a 50 sismos de baja magnitud se han contabilizado en el Archipiélago en un periodo de unas dos semanas, sin superar en la mayoría de los casos magnitudes cercanas a 2,4-2,7 mbLg. Este patrón incluye recientes enjambres sísmicos en el Teide y registros en otras islas.

En uno de los boletines más recientes se detalla que, durante una semana de observación, la Red Sísmica Canaria llegó a registrar alrededor de 46 terremotos repartidos por distintos puntos del Archipiélago. El evento de mayor magnitud se situó en torno a 2,7 mbLg, a unos 85 kilómetros al oeste de Fuerteventura, muy lejos de la costa y sin repercusión para la vida diaria en las islas.

En el caso específico de Tenerife, los sensores han identificado en otras jornadas enjambres de varios temblores que se han ido produciendo entre la madrugada y las primeras horas de la mañana. Algunos se localizaron en el mar, frente al litoral sureste, cerca de San Miguel de Tajao y Punta de Abona, con magnitudes en torno a 1,6-1,7 mbLg y profundidades de más de 30 kilómetros. Otros se situaron en el interior de la isla, como en el entorno de Santiago del Teide, o en zonas del sur como Granadilla de Abona y San Isidro, con profundidades variables entre 3 y más de 30 kilómetros; algunos registros se han asociado a una nueva zona activa.

Todos estos movimientos se han clasificado igualmente como microseísmos o terremotos de baja intensidad, sin capacidad para causar daños estructurales. La combinación de profundidades apreciables y magnitudes reducidas explica que la práctica totalidad de estos eventos no haya sido sentida por los residentes, más allá de alguna persona puntual con especial sensibilidad o que se encontrara en silencio absoluto. Este hecho encaja con análisis sobre el riesgo sísmico en España y su distribución regional.

En conjunto, los registros muestran que la energía sísmica liberada en este periodo ha sido baja, en torno a valores como 0,08 gigajulios según algunos informes técnicos. La actividad se considera ligera y bastante inferior a la que se observó, por ejemplo, durante la erupción de 2021 en La Palma, lo que ayuda a contextualizar la situación actual.

Sistemas de vigilancia: alta sensibilidad y seguimiento continuo

Para entender por qué se detectan tantos terremotos de pequeña magnitud, conviene fijarse en los instrumentos de observación. Los expertos del IGN y del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) destacan desde hace años la alta sensibilidad y precisión de la red de vigilancia sísmica y volcánica desplegada en las islas. En una entrevista reciente, el sismólogo Ithaiza Domínguez subrayaba que los sistemas actuales permiten registrar eventos que, hace unas décadas, habrían pasado completamente inadvertidos.

Esta tecnología avanzada incluye estaciones sísmicas distribuidas por tierra y mar, equipos de posicionamiento geodésico para medir deformaciones milimétricas del terreno y sensores geoquímicos para controlar gases como el dióxido de carbono (CO₂). La combinación de todos estos datos aporta una imagen muy detallada del estado del sistema volcánico de cada isla y facilita detectar cualquier cambio que pueda requerir una vigilancia reforzada.

Domínguez explicaba que, en un entorno volcánico activo, es normal que cada cierto tiempo se comuniquen a la población pequeños terremotos que se consideran «dentro de lo esperable» y que responden a ajustes de la corteza o a procesos internos de redistribución de fluidos. Estos eventos, insistía, no implican por sí solos un aumento del riesgo volcánico.

Lo que realmente preocuparía a los científicos, según detalla este especialista, sería la aparición de una intrusión magmática clara: un episodio en el que se generaran cientos de terremotos en muy poco tiempo, de mayor magnitud y acompañados de una deformación rápida del terreno. Esa combinación de señales sí constituiría un escenario propio de un posible proceso eruptivo en marcha o inminente, y activaría mecanismos de alerta específicos.

En el momento actual, los organismos responsables subrayan que no se observan esos patrones anómalos. La sismicidad registrada es baja, la deformación del terreno no muestra cambios relevantes y los datos geoquímicos, aunque reflejan ciertas anomalías, encajan con la dinámica post-eruptiva y con el comportamiento habitual de los sistemas volcánicos de Canarias.

vigilancia volcanica y sismica en Canarias

Semáforos volcánicos, CO₂ y deformación del terreno en las islas

El último informe volcanológico semanal de Involcan, que abarca el periodo reciente de finales de noviembre y primeros días de diciembre, recoge la situación de cada isla en cuanto a nivel de alerta volcánica. Los denominados semáforos volcánicos de Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y El Hierro se mantienen en verde, lo que indica que residentes y visitantes pueden desarrollar su actividad habitual con completa normalidad.

La excepción sigue siendo La Palma, donde el semáforo permanece en amarillo más de tres años después del fin de la erupción de 2021. Involcan señala que los parámetros geofísicos y geoquímicos aún no han regresado a los valores previos a la erupción, de modo que se mantiene un nivel de vigilancia reforzada. Aun así, el color amarillo implica simplemente precaución y seguimiento, no un peligro inminente.

En relación con los gases volcánicos, el informe destaca la presencia de emisiones anómalas de dióxido de carbono (CO₂) en ciertas áreas del Archipiélago, al margen de las ya conocidas en La Bombilla y Puerto Naos. Los valores relativamente más elevados se detectan en Tenerife, donde desde 2016 se observa un proceso de presurización del sistema volcánico-hidrotermal que, según los expertos, entra dentro de lo que se considera normal en el comportamiento a corto y medio plazo de un volcán activo.

Para mejorar el control de estas emisiones, se han actualizado y corregido las referencias del flujo difuso de CO₂ en determinadas estaciones de vigilancia de Tenerife. Esto permite afinar la interpretación de los datos y distinguir mejor entre variaciones naturales y cambios que pudieran resultar significativos de cara a la gestión del riesgo volcánico.

En cuanto a la deformación del terreno, una variable clave para detectar posibles ascensos de magma, los informes coinciden en que no se han registrado cambios relevantes en ninguna isla durante los últimos días. La estabilidad en este parámetro refuerza la idea de que los microterremotos y la ligera actividad sísmica observada responden a procesos internos habituales, sin que se estén dando los ingredientes necesarios para un nuevo episodio eruptivo.

Un archipiélago volcánico con sismicidad moderada y controlada

Los especialistas recuerdan que Canarias combina una actividad volcánica latente con una moderada actividad tectónica. Esto significa que, además de los sismos asociados directamente a la dinámica magmática, también pueden registrarse terremotos vinculados a fallas activas, como la que existe entre Tenerife y Gran Canaria. De ahí que resulte normal que el mapa de terremotos incluya tanto eventos en el interior de las islas como en el mar circundante.

Los científicos del IGN e Involcan insisten en que este tipo de movimientos, de baja magnitud y a menudo a gran profundidad, son habituales en territorios volcánicos y no deben interpretarse de manera aislada como una señal de alarma. De hecho, subrayan que el propio funcionamiento de la Tierra requiere de esos pequeños reajustes, que muchas veces se traducen en microseísmos imperceptibles.

Al mismo tiempo, las autoridades de protección civil y los servicios científicos piden prudencia a la hora de difundir información, animando a la ciudadanía a recurrir siempre a fuentes oficiales para evitar malentendidos o rumores que puedan generar inquietud innecesaria. La transparencia en los datos, con mapas y listados públicos de terremotos actualizados, busca precisamente ofrecer una visión clara de lo que está ocurriendo bajo nuestros pies.

La publicación periódica de boletines como el de CANvolcano, financiado por la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias, responde a este objetivo. Estos documentos, de carácter técnico pero accesibles, recogen semana a semana la actividad sísmica, el estado de los semáforos volcánicos y la evolución de parámetros como los gases y la deformación del terreno, convirtiéndose en una herramienta útil tanto para especialistas como para la población más interesada.

Con este contexto, los tres terremotos de baja magnitud registrados entre Gran Canaria y Tenerife se entienden como una pequeña pieza más dentro de un panorama más amplio de vigilancia intensa y continua. Los datos disponibles, la estabilidad de los indicadores y el mantenimiento de los niveles de alerta en verde en la mayoría de las islas apuntan a que la situación actual es de normalidad dentro de un entorno volcánico activo, en el que los microseísmos forman parte del día a día del subsuelo canario.

mapa interactivo de volcanes activos y terremotos recientes
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