La humanidad se enfrenta a una carrera contrarreloj para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 1,5 ĀŗC respecto a los niveles preindustriales, un umbral clave para evitar impactos climĆ”ticos graves. Diversos informes cientĆficos recientes alertan de que, manteniendo el ritmo actual de emisiones, solo quedarĆan unos tres aƱos para evitar superar ese lĆmite. La comunidad investigadora seƱala que, una vez rebasado, las posibilidades de volver atrĆ”s con las herramientas tecnológicas actuales serĆan muy reducidas.
Las Ćŗltimas actualizaciones de los āIndicadores del Cambio ClimĆ”tico Globalā, elaboradas por mĆ”s de 60 cientĆficos de 17 paĆses, ponen cifras muy precisas: el presupuesto de carbono restante para no sobrepasar los 1,5 ĀŗC se sitĆŗa en torno a 130 gigatoneladas de CO2. Al ritmo de emisiones actual, esta cifra equivale a poco mĆ”s de tres aƱos, lo que dibuja un horizonte temporal crĆtico y pone de relieve la urgencia de actuar de manera decidida.
Un umbral histórico a punto de alcanzarse

El Acuerdo de ParĆs, firmado en 2015, fijó como meta que la temperatura media global no supere los 2 ĀŗC y se intente limitar a 1,5 ĀŗC. Sin embargo, segĆŗn los datos actualizados hasta 2024, la temperatura ya se sitĆŗa 1,52 ĀŗC por encima del nivel preindustrial, de los cuales 1,36 ĀŗC se deben directamente a la actividad humana, fundamentalmente a la quema de combustibles fósiles y la deforestación. Esto significa que el 89% del calentamiento observado tiene origen humano, algo que los expertos consideran irrefutable.
Los cientĆficos subrayan que haber registrado 1,5 ĀŗC en un solo aƱo todavĆa no supone incumplir el Acuerdo de ParĆs āpara ello, el umbral deberĆa mantenerse durante varias dĆ©cadasā, pero la tendencia actual apunta a que este nivel se superarĆ” de forma sostenida antes de 2028 si no se frenan las emisiones. Durante la Ćŗltima dĆ©cada, el incremento medio de temperatura ha sido de 1,24 ĀŗC, y la tasa de calentamiento global se sitĆŗa en 0,27 ĀŗC adicionales por dĆ©cada.
El presupuesto de carbono se ha reducido de manera drÔstica: en 2020 quedaban unas 500 gigatoneladas de CO2, cifra que ha descendido a 200 en 2024, y a 130 según las estimaciones mÔs recientes. Una vez superado ese tope, el calentamiento continuarÔ avanzando por la inercia del sistema climÔtico y los gases ya acumulados.
Consecuencias visibles y desequilibrios crecientes

Las implicaciones del calentamiento global ya se dejan notar en fenómenos meteorológicos extremos mĆ”s frecuentes e intensos: olas de calor, sequĆas prolongadas, lluvias torrenciales e inundaciones, junto a un preocupante aumento del nivel del mar. Entre 2019 y 2024, el nivel medio del mar global se incrementó en unos 26 milĆmetros, el doble de la media registrada desde principios del siglo XX. Para entender mejor los factores que contribuyen al incremento de las temperaturas, te recomendamos leer sobre la radiación solar y el efecto invernadero.
AdemĆ”s, las concentraciones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso continĆŗan ascendiendo desde 2019, intensificando el desequilibrio energĆ©tico del planeta. El exceso de calor se acumula principalmente en los ocĆ©anos āque ya almacenan el 91% de este excesoā, lo cual acelera el deshielo de glaciares, el aumento del nivel del mar y provoca alteraciones en los ecosistemas marinos y costeros.
Expertos como Piers Forster, director del Priestley Centre for Climate Futures, advierten que āel ritmo de calentamiento y el nivel actual de emisiones nos estĆ”n llevando a un punto cada vez mĆ”s peligrosoā, con impactos a escala global. Incluso cada pequeƱo aumento adicional en la temperatura puede traducirse en eventos extremos mĆ”s frecuentes y devastadores.
El informe tambiĆ©n alerta sobre el papel de los aerosoles y otros gases de efecto invernadero de corta duración, como el metano, que podrĆan tener cierto efecto compensatorio a corto plazo, pero cuya reducción no puede sustituir la necesidad de limitar el CO2.
¿Queda margen de actuación para revertir la situación?

SegĆŗn la climatóloga ValĆ©rie Masson-Delmotte y otros expertos internacionales, la ventana de oportunidad para limitar el calentamiento planetario a 1,5 ĀŗC se estĆ” cerrando con rapidez. Si bien el futuro aĆŗn no estĆ” escrito y todo depende de las decisiones que se tomen a corto plazo, el consenso cientĆfico es claro: incluso si se alcanzara la neutralidad en emisiones de CO2 y se adoptaran tecnologĆas de reducción o captura de carbono, no existen soluciones maduras ni garantizadas para revertir el calentamiento una vez superado ese umbral.
La magnitud y rapidez de las emisiones actuales hacen que la polĆtica climĆ”tica vigente resulte insuficiente. Se requieren acciones mĆ”s ambiciosas, tanto en la reducción de emisiones como en la adaptación a sus efectos. Las proyecciones apuntan incluso a que, sin cambios drĆ”sticos, se podrĆan superar los 2 ĀŗC hacia 2050 y hasta los 3 ĀŗC a finales de siglo, lo que acarrearĆa consecuencias graves para los ecosistemas, la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua y la estabilidad de las sociedades humanas.
El estudio resalta que los sistemas naturales y las comunidades humanas estĆ”n cada vez mĆ”s expuestos y vulnerables. Por cada dĆ©cima de grado adicional, se incrementa la frecuencia e intensidad de lluvias extremas, eventos de deshielo y fenómenos meteorológicos adversos. Sin embargo, tambiĆ©n existen seƱales de esperanza: algunas regiones han conseguido estabilizar o reducir sus emisiones, y las tecnologĆas de energĆas renovables continĆŗan avanzando.
Asegurar el futuro del clima pasa por la descarbonización de la economĆa, la protección de los bosques y el desarrollo de sistemas de alerta temprana y adaptación, especialmente en las zonas mĆ”s vulnerables del planeta. Aunque el desafĆo es inmenso, la ciencia seƱala el camino y el margen de actuación, aunque corto, todavĆa existe.
El consenso de la comunidad cientĆfica es que la ventana de acción para evitar las peores consecuencias del calentamiento global es muy estrecha. Los próximos tres aƱos serĆ”n determinantes para marcar el rumbo del clima en las próximas generaciones. Frenar las emisiones, acelerar la transición energĆ©tica y adaptar las sociedades son tareas urgentes para poder mantener bajo control el aumento de las temperaturas y conservar el equilibrio del planeta.
