Vietnam ha activado su respuesta de mayor nivel ante el avance del tifón Kajiki, el quinto sistema de la temporada en el mar de China Meridional, que se dirige a la franja centro-norte del país con vientos de hasta 166 km/h y un potencial de lluvias torrenciales que podrían rozar los 700 l/m² en zonas concretas.
Tras atravesar Hainan y desplazarse por el golfo de Tonkín, los pronósticos sitúan el posible impacto entre Thanh Hoa y Nghe An a última hora del día, con tendencia a debilitarse sobre tierra antes de continuar hacia Laos y Tailandia dejando precipitaciones muy intensas.
Impacto previsto y trayectoria

Los servicios meteorológicos señalan rachas que pueden rozar 167 km/h y un desplazamiento cercano a 20 km/h hacia el oeste. El estado de la mar es muy adverso, con oleaje significativo y mar de fondo peligroso, y crecida del nivel del mar capaz de provocar inundaciones costeras en áreas expuestas.
Las autoridades advierten de un peligro elevado de riadas súbitas y deslizamientos en valles y laderas, y recomiendan evitar desplazamientos innecesarios. Se ha pedido a la población en zonas bajo aviso que permanezca en casa en las horas críticas mientras los equipos de emergencia trabajan en prevención y respuesta.
Para sostener los servicios básicos, el Ejecutivo ha ordenado a las principales operadoras (como Viettel y VNPT) revisar de urgencia sus infraestructuras con el fin de garantizar comunicaciones y energía incluso en escenarios de daño estructural y cortes eléctricos.
En paralelo, China ha elevado sus alertas en el sur del país por los efectos de Kajiki en Hainan, con evacuaciones preventivas, suspensión de actividades en Sanya y previsión de lluvias intensas de hasta 400 mm en sectores del litoral, en línea con el patrón de desplazamiento del sistema hacia el oeste-noroeste.
Operativo de emergencia y movilización

El primer ministro Pham Minh Chinh ha instruido un paquete de medidas de emergencia de máximo nivel para asegurar el suministro de alimentos, agua, productos esenciales y electricidad, además de mantener redes de comunicación operativas desde aldeas a grandes ciudades.
Se ha activado un despliegue masivo con 346.000 militares y 8.200 vehículos, incluyendo Fuerza Aérea, Marina y Guardia Costera, así como drones de reconocimiento para vigilar zonas vulnerables y apoyar eventuales labores de rescate.
Reuniones de coordinación a nivel provincial han reforzado la instrucción de máxima alerta y la preparación de equipos de búsqueda y rescate, con maquinaria y rutas de acceso listas para intervenir cuando las condiciones lo permitan.
Evacuaciones, transporte y puertos

En la costa centro-norte, se han desalojado 152.387 hogares, lo que supone casi 587.000 personas reubicadas en áreas más seguras o refugios habilitados, con prioridad para zonas bajas y comunidades ribereñas.
La pesca está suspendida entre Ninh Binh y Quang Ngai y se ha notificado a cerca de 60.000 embarcaciones (unos 249.000 tripulantes), con más de 49.000 barcos ya en puerto. En Quang Tri y Thanh Hoa se han detenido salidas marítimas por marejada ciclónica y olas muy elevadas en las últimas horas.
El sector aéreo sufre alteraciones: dos aeropuertos del centro del país han cerrado temporalmente y se han cancelado vuelos en Hue por el temporal. En tierra, varias provincias han suspendido clases y comercios y vecinos han protegido fachadas con sacos de arena ante el riesgo de anegamientos y vientos fuertes.
Riesgos hidrológicos y agrícolas

La red de presas y embalses trabaja con niveles del 71-82% de capacidad, y se han abierto compuertas de manera controlada para laminar crecidas y reducir el peligro de desbordamientos e inundaciones en cuencas sensibles.
En el campo, la tormenta amenaza 300.000 hectáreas de arrozales, además de 77.000 hectáreas de frutales y 57.000 de caucho, con el temor de daños en cosechas, pérdidas de ganado y anegamiento de aldeas en la trayectoria del ciclón.
El Centro Nacional de Previsión Hidro-Meteorológica advierte de condiciones extremadamente peligrosas para actividades como turismo, transporte y acuicultura, por lo que se pide extremar la prudencia y seguir los avisos oficiales en todo momento.
Con recuerdos todavía presentes del impacto de otros tifones recientes, la combinación de vientos intensos, lluvias persistentes y mar agitado convierte a Kajiki en una amenaza seria; las medidas adoptadas —desde evacuaciones masivas hasta la movilización de recursos civiles y militares— buscan minimizar daños mientras se monitoriza cada cambio en su trayectoria.