Terremoto en Iznate de magnitud 2,5 reaviva la inquietud sísmica en Málaga

  • El IGN registra un terremoto de magnitud 2,5 con epicentro en Iznate, a 19 km de profundidad
  • El seísmo llega tras un temblor de 4,8-4,9 en Fuengirola y otros episodios recientes en la provincia
  • Málaga, situada entre las placas de África y Eurasia y próxima a la Falla de Alborán, presenta sismicidad baja-moderada
  • El IGN insiste en la vigilancia continua y recuerda las pautas básicas de actuación ante terremotos

Terremoto en Iznate Malaga

La provincia de Málaga ha vuelto a notar la actividad sísmica con un nuevo temblor registrado en pleno corazón de la Axarquía. El último movimiento, de magnitud 2,5, ha tenido su epicentro en el municipio de Iznate y se suma a una cadena de seísmos registrados en los últimos días en distintos puntos del litoral malagueño.

Aunque este terremoto no ha provocado daños materiales ni heridos, llega pocos días después de un fuerte temblor con epicentro en Fuengirola que sí se dejó sentir en buena parte de la Costa del Sol, reabriendo el debate sobre la sismicidad de la zona y la importancia de estar bien informados sobre cómo actuar.

Datos del terremoto de 2,5 en Iznate

Sismo en la Axarquia

El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha sido el encargado de registrar este nuevo evento sísmico en el oriente malagueño. Según el catálogo oficial del organismo, el terremoto ha sido catalogado con el código es2025ydlmo y ha alcanzado una magnitud de 2,5 grados en la escala de Richter.

El temblor se produjo en el término municipal de Iznate, en la Axarquía, a las 9:18 horas de la mañana y a una profundidad aproximada de 19 kilómetros. Esa distancia respecto a la superficie ayuda a explicar que, pese a haberse registrado con claridad por los instrumentos, su percepción por parte de la población haya sido limitada.

Los datos preliminares apuntan a que se trató de un seísmo de baja magnitud, dentro de lo que se considera actividad habitual en áreas sísmicamente activas. Como suele ocurrir con movimientos de este rango, no se han reportado incidencias en infraestructuras ni cortes de servicios básicos.

Fuentes técnicas del IGN subrayan que este tipo de terremotos, aunque de escasa relevancia en cuanto a impactos directos, son valiosos para comprender mejor el comportamiento tectónico de la región y ajustar los modelos de riesgo sísmico que se emplean en la planificación territorial y de emergencias.

Un seísmo más en una racha de movimientos recientes en Málaga

Actividad sismica en Malaga

El terremoto de Iznate no es un episodio aislado, sino que se enmarca en una secuencia de movimientos sísmicos registrada en la provincia en los últimos días. El más llamativo fue el temblor con epicentro en Fuengirola, que alcanzó una magnitud de entre 4,8 y 4,9 y se llegó a sentir en numerosos municipios de la Costa del Sol e incluso en provincias vecinas.

Aquel seísmo, localizado a unos 77 kilómetros de profundidad y con una intensidad 3, fue percibido como un temblor claro pero, afortunadamente, tampoco generó daños significativos. Supuso, eso sí, el movimiento de mayor envergadura registrado en la zona en los últimos años, lo que hizo que muchas personas se interesaran por primera vez por la actividad sísmica en la franja litoral malagueña.

En este mismo periodo, el IGN ha registrado otros movimientos en la provincia: un terremoto de magnitud 3,2 con epicentro en Estepona el 1 de diciembre, con foco sísmico a 52 kilómetros de profundidad, y otro seísmo de 2,0 grados en Valle de Abdalajís al día siguiente, este último con un hipocentro muy somero, a apenas un kilómetro de la superficie.

La acumulación de estos episodios en pocos días apunta a una actividad sísmica persistente en el entorno de Málaga. Los especialistas la encuadran dentro de un escenario de sismicidad baja o moderada, pero suficiente como para justificar una vigilancia continua por parte de los servicios científicos y de protección civil.

Tanto el movimiento de Iznate como los registrados en Fuengirola, Estepona y Valle de Abdalajís forman ya parte de los registros oficiales del IGN, que evidencian un incremento de pequeños seísmos en este tramo final del año en la provincia.

Por qué tiembla la tierra en Málaga: placas tectónicas y Falla de Alborán

La sucesión de terremotos en pocos días ha reavivado las preguntas sobre el origen de estos fenómenos. Los expertos recuerdan que Málaga se encuentra en una zona de contacto entre dos grandes placas tectónicas: la placa de África y la placa de Eurasia, cuya interacción provoca tensiones en la corteza terrestre.

Además, la provincia está próxima a la llamada Falla de Alborán, un sistema de fallas activas en el Mar de Alborán que desempeña un papel clave en la distribución de la energía sísmica en el suroeste de Europa y el noroeste de África. Esta red de fallas, donde se incluyen estructuras como las de Averroes y Carboneras, es capaz de originar movimientos de considerable magnitud y, en casos extremos, tsunamis.

En esta región del Mediterráneo occidental se registran pequeños temblores de manera casi diaria, la mayoría de los cuales pasan inadvertidos para la población porque tienen magnitudes reducidas o se producen a gran profundidad. Solo una parte de esa actividad sísmica se percibe en superficie o llega a figurar en los listados de seísmos más destacados.

En el caso concreto de Málaga, la clasificación general es la de un territorio con actividad sísmica baja a moderada, aunque conviene consultar artículos sobre los lugares con más riesgo de terremotos en España. Esto significa que no es una de las zonas con mayor peligro de terremotos en Europa, pero sí debe tener en cuenta este riesgo en la normativa de construcción, en la planificación urbana y en los protocolos de emergencias.

Los especialistas insisten en que episodios como el de Iznate, de magnitud 2,5, entran en lo que se considera un comportamiento normal de la región y no implican por sí mismos la inminencia de un terremoto de mayor entidad. Sin embargo, sí son un recordatorio de que el fenómeno existe y de que conviene conocer las pautas básicas de autoprotección.

Recomendaciones del IGN: cómo actuar durante y después de un terremoto

El Instituto Geográfico Nacional y los servicios de protección civil aprovechan episodios como el de Iznate para recordar unas normas sencillas que pueden marcar la diferencia en caso de un temblor más intenso. El primer consejo es mantener, en la medida de lo posible, la calma y evitar actuar de manera impulsiva.

Si el terremoto sorprende a la persona en el interior de una vivienda, comercio u otro espacio cerrado, la recomendación es alejarse de ventanas, cristaleras y objetos que puedan caer, como muebles altos, estanterías o lámparas. Lo ideal es refugiarse cerca de una pared estructural o bajo una mesa resistente que pueda ofrecer cierta protección frente a la caída de objetos.

En el exterior, las autoridades aconsejan tomar distancia de fachadas, muros, cornisas y postes eléctricos, así como evitar situarse bajo balcones, marquesinas u otros elementos que pudieran desprenderse. En espacios abiertos como plazas o descampados, el riesgo de impacto por caída de objetos disminuye de forma notable.

Si el seísmo ocurre mientras se conduce, lo más prudente es detener el vehículo en un lugar seguro, sin bloquear cruces ni vías principales, y activar las señales de emergencia. Es conveniente permanecer dentro del automóvil hasta que pase el temblor, ya que la carrocería puede ofrecer una protección adicional frente a la caída de elementos.

Tras el terremoto, las indicaciones pasan por cerrar las llaves de agua, gas y electricidad en caso de apreciar algún daño o si así lo recomiendan las autoridades. También se desaconseja utilizar los ascensores por riesgo de atrapamiento, por lo que es preferible emplear las escaleras si hay que evacuar un edificio.

En cuanto a la iluminación, se sugiere evitar el uso de velas o mecheros si existe la mínima sospecha de fuga de gas y optar por linternas u otras fuentes de luz autónomas. Es importante, además, no acceder a edificios que presenten daños visibles hasta que los servicios técnicos certifiquen su seguridad.

Este tipo de pautas forman parte de las campañas de divulgación que realizan tanto el IGN como los organismos de protección civil en España, con el objetivo de que la población tenga claros unos pasos básicos de actuación en caso de terremoto, por poco frecuente que pueda parecer.

El nuevo temblor de 2,5 en Iznate encaja en el patrón de sismicidad baja-moderada que caracteriza a Málaga, pero se suma a otros seísmos recientes en Fuengirola, Estepona y Valle de Abdalajís, manteniendo la atención puesta en la dinámica tectónica de la zona. Aunque la mayoría de estos movimientos no genera consecuencias en superficie, sirven para recordar la particular ubicación de la provincia entre las placas de África y Eurasia y la proximidad a la Falla de Alborán, así como la conveniencia de conocer las recomendaciones oficiales de autoprotección ante cualquier posible episodio futuro.

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