Terremoto en el Mar de Alborán sentido en Málaga y otras provincias andaluzas

  • Terremoto de magnitud 4,1 en el Mar de Alborán Oeste a las 18:32, sentido en Málaga y otras zonas de Andalucía.
  • Epicentro en mar, a 24 km de profundidad, con intensidad sísmica 2-3 y sin daños personales ni materiales.
  • El temblor se ha percibido en numerosos municipios de la Costa del Sol, Sevilla, Córdoba, Jaén y Huelva.
  • El suroeste peninsular, especialmente el entorno del Mar de Alborán, concentra el mayor riesgo sísmico de España por la colisión África-Europa.

Terremoto en el Mar de Alborán sentido en Málaga

Un terremoto con epicentro en el Mar de Alborán sacudió la tarde de este jueves a buena parte de la provincia de Málaga y a otros puntos de Andalucía. El seísmo sorprendió a muchos vecinos que notaron cómo se movían muebles, sofás o mesas, aunque, afortunadamente, no se han registrado daños personales ni materiales.

El temblor, de magnitud 4,1 en la escala de Richter, se produjo a las 18:32 horas en la zona de Alborán Oeste, según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN). Los primeros cálculos situaron el hipocentro a unos 75 kilómetros de profundidad, pero las revisiones posteriores lo fijaron en torno a 24 kilómetros bajo el fondo marino, lo que explica que se percibiera con claridad pese a originarse mar adentro.

islas del mar de alboran
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Datos del seísmo: magnitud, profundidad e intensidad

Datos del seísmo en el Mar de Alborán

De acuerdo con la información facilitada por el Instituto Geográfico Nacional, el terremoto tuvo una magnitud de entre 4 y 4,2 grados, en función de los primeros registros y ajustes posteriores, con epicentro localizado en el oeste del Mar de Alborán (latitud 35,75º N y longitud 4,61º O). Se trata de un seísmo moderado, típico de la actividad de la zona, pero suficiente para notarse en una amplia área.

En cuanto a la profundidad, el IGN actualizó su estimación inicial: de un valor preliminar de unos 75 kilómetros se pasó a un cálculo más preciso de 24 kilómetros, dentro del rango habitual de los temblores que se generan en este sector del Mediterráneo occidental. Esta profundidad intermedia reduce el potencial de daños, pero mantiene la capacidad de producir sacudidas apreciables en superficie.

El movimiento se catalogó con un nivel de intensidad sísmica entre 2 y 3 en la escala utilizada por el IGN. Los terremotos de intensidad 2 se consideran «apenas sentidos»: solo algunas personas en reposo y en condiciones muy tranquilas llegan a percibirlos. Los de intensidad 3 se describen como «débiles», notándose sobre todo en el interior de edificios, con una leve sensación de balanceo y oscilación de objetos colgados. En estos rangos no se esperan daños estructurales ni en infraestructuras.

Los servicios de emergencias, como Emergencias 112 Andalucía, no recibieron avisos relevantes relacionados con el terremoto. Las autoridades han confirmado que no hay constancia de incidencias ni desperfectos en la provincia de Málaga ni en las zonas donde se ha sentido el temblor.

¿Dónde se ha sentido el terremoto del Mar de Alborán?

Terremoto sentido en Málaga y Costa del Sol

El seísmo se hizo notar de forma clara en numerosos municipios del litoral malagueño, tanto en la franja occidental como en la oriental. En la capital, varios vecinos relataron que, mientras estaban sentados en el sofá o trabajando en casa, notaron un movimiento breve pero muy evidente. Algunos hablaban de una especie de «empujón» en los muebles y un ligero balanceo de las paredes o lámparas.

En la Costa del Sol oriental y la Axarquía, el terremoto fue percibido en localidades como Rincón de la Victoria, Torre de Benagalbón, Benajarafe, Chilches, La Cala del Moral, Colmenarejo y Torre del Mar. Muchos de estos municipios, bastante habituados a pequeños temblores, comentaron en redes sociales que el de esta tarde se notó más que otros recientes, aunque sin llegar a asustar realmente a la mayoría de la población.

En la zona occidental, el temblor también se dejó sentir en Marbella, Nueva Andalucía, Estepona (incluida la zona de Cancelada), Fuengirola, Mijas, Calahonda-Chaparral y Las Lagunas. En algunos barrios de la capital y del entorno de la Costa del Sol se describió cómo mesas y sillas se movían levemente, sin llegar a provocar caída de objetos ni situaciones de peligro.

El efecto del seísmo no se limitó a Málaga. Las estaciones de medición y los testimonios ciudadanos confirman que también fue sentido en distintos puntos del interior de Andalucía. En la provincia de Sevilla, por ejemplo, hubo percepción en la propia capital y en municipios como San Juan de Aznalfarache, Mairena del Aljarafe, Coria del Río, Dos Hermanas, Burguillos o Castilblanco de los Arroyos.

Además, el temblor llegó a notarse en zonas de Córdoba (como Céspedes, en el término de Hornachuelos), en enclaves de Jaén y en municipios serranos de Huelva, como Aracena. En todos los casos, la sensación fue ligera, sin efectos prácticos más allá de la sorpresa y la curiosidad de quienes lo percibieron.

Reacciones ciudadanas y presencia en redes sociales

Reacciones ciudadanas al terremoto

Como suele ocurrir en este tipo de episodios, las redes sociales se llenaron de mensajes en cuestión de minutos. En la plataforma X (antigua Twitter), decenas de usuarios de Málaga y su entorno comenzaron a comentar si habían notado algo raro o preguntaban directamente si se había producido un terremoto.

Algunos mensajes relataban situaciones cotidianas interrumpidas por el temblor: una persona contaba que, estando en el salón, de repente el sofá parecía moverse como si alguien lo empujara por detrás. Otra aseguraba que «mi mesa se ha movido sola», comentario al que otros usuarios respondían confirmando que ellos también habían sentido un pequeño balanceo en sus casas.

Entre las reacciones, tampoco faltaron los toques de humor. Más de un internauta bromeaba con que «los tres jinetes del apocalipsis en Málaga son el terral, las inundaciones y los terremotos», en referencia a los fenómenos que con más frecuencia alteran la vida diaria en la provincia. Este tipo de comentarios, mezclando preocupación y sorna, son habituales cada vez que la sismicidad del Mar de Alborán se deja notar en la costa.

Al margen de las redes, las administraciones y los servicios de emergencias recordaron que este tipo de seísmos de magnitud moderada, aunque llamativos, entran dentro de la actividad normal de una zona tectónicamente activa como el entorno de Alborán, y insistieron en que no se había detectado ningún tipo de incidencia relevante.

Una sacudida que recuerda a otros seísmos recientes en Málaga

Seísmos recientes en Málaga y Costa del Sol

El temblor de este jueves ha traído a la memoria de muchos malagueños el terremoto que se registró en diciembre con epicentro en tierra, en el municipio de Fuengirola. Aquel seísmo alcanzó una magnitud de 4,9 grados y se localizó a unos 77 kilómetros de profundidad, siendo ampliamente percibido en prácticamente toda la provincia e incluso en otras zonas de Andalucía.

A raíz de ese evento, la Junta de Andalucía llegó a activar la fase de preemergencia de su plan sísmico, dado el nivel de percepción ciudadana y la posibilidad de réplicas. Aunque los daños fueron limitados, sí quedó constancia del impacto psicológico que puede tener un temblor relativamente cercano en una zona densamente poblada como la Costa del Sol.

En los últimos meses se han registrado otros pequeños seísmos en la provincia y su entorno inmediato, muchos de ellos casi imperceptibles. En diciembre se contabilizaron varios movimientos de baja magnitud en enclaves como Iznate, Fuengirola, Estepona o Valle de Abdalajís, que apenas fueron sentidos por la población.

En el propio Mar de Alborán, los días previos a este terremoto ya se habían detectado hasta cinco temblores menores en distintas zonas (Alborán Norte, Alborán Sur y Alborán Oeste), con magnitudes que oscilaron entre 1,7 y poco más de 2 grados, y profundidades variables. Estos episodios, aunque casi siempre pasan desapercibidos, ilustran la actividad sísmica constante que caracteriza a la región.

El seísmo de la tarde de este jueves se considera, pues, el primer movimiento claramente sentido en la provincia en 2026, pero se enmarca en una secuencia de eventos que demuestra que el Mar de Alborán es un escenario especialmente dinámico desde el punto de vista geológico.

Por qué tiembla tanto en el Mar de Alborán y el sureste peninsular

Fallas activas en el Mar de Alborán

Vivir en Málaga, Granada, Almería o Murcia implica acostumbrarse a convivir con el mayor riesgo sísmico de España. No se trata de algo puntual ni excepcional, sino del resultado directo de la colisión continua entre las placas de África y Europa, un proceso que lleva millones de años en marcha y que sigue deformando lentamente la corteza terrestre en el sur y sureste de la península.

Ese empuje entre continentes no se reparte por igual en toda la geografía española. La presión se concentra especialmente en el entorno del Mar de Alborán y las Cordilleras Béticas, donde se ha configurado un entramado complejo de fallas activas, tanto bajo el mar como en tierra firme. A este sistema se suma la llamada microplaca de Alborán, un bloque intermedio que se desplaza hacia el oeste y actúa como una especie de cuña sometida a grandes esfuerzos.

El resultado es una región donde se combinan fallas compresivas, extensionales y de desgarre, que acomodan de diferentes maneras el movimiento entre África y Eurasia. Esa diversidad de estructuras explica que se generen terremotos a diversas profundidades y con mecanismos también variados, aunque la mayoría sean de magnitud moderada.

En este contexto, Málaga, Granada, Almería y Murcia concentran una parte muy importante de los terremotos registrados en España. Muchos pasan completamente desapercibidos para la población, pero otros, como el de este jueves en el Mar de Alborán, se dejan notar en forma de sacudidas breves que recuerdan que la zona está en tensión permanente.

Un rasgo llamativo del sureste peninsular es la presencia de terremotos a profundidades poco habituales en Europa. Bajo Granada y Málaga se ha identificado un fenómeno de delaminación de la litosfera: partes profundas de la corteza se hunden hacia el manto y son reemplazadas por material más caliente del interior de la Tierra. Este proceso contribuye a mantener activa la sismicidad y a explicar movimientos que alcanzan varios cientos de kilómetros de profundidad.

La Falla de Alborán y el riesgo de terremotos y tsunamis

Riesgo sísmico y tsunamis en el Mar de Alborán

La llamada Falla de Alborán no es una única estructura, sino un conjunto de fallas activas en el Mar de Alborán que participan en la liberación de la energía acumulada por la colisión entre África y Europa. Entre ellas destacan fallas como Averroes y Carboneras, capaces de generar terremotos de magnitud considerable y, en determinados escenarios, incluso tsunamis.

Durante años se tendió a minimizar el peligro de maremotos en esta parte del Mediterráneo, al compararlo con zonas más conocidas del planeta, pero investigaciones recientes han matizado esta percepción. En particular, se ha puesto el foco en el desplazamiento vertical asociado a algunas de estas fallas, que, en caso de un seísmo importante, podrían originar olas significativas.

Modelos científicos apuntan a que un terremoto de magnitud en torno a 7 en ciertas estructuras del Mar de Alborán podría desencadenar olas de hasta seis metros de altura en áreas puntuales. La proximidad entre el origen del seísmo y la línea de costa reduciría al mínimo el tiempo de reacción: se estima que un tsunami tardaría unos 20 minutos en alcanzar el litoral de Almería o el norte de Marruecos y algo más de media hora en llegar a Málaga.

Conviene subrayar que se trata de escenarios de baja probabilidad pero alto impacto. Los expertos insisten en la necesidad de mejorar los sistemas de vigilancia, los modelos de inundación costera y los protocolos de aviso rápido, precisamente porque el margen de maniobra sería muy corto en un caso extremo.

En paralelo, organismos como el IGN y los servicios de Protección Civil mantienen y refuerzan la red de estaciones sísmicas que vigila permanentemente el comportamiento de las fallas de Alborán. Esta monitorización permite actualizar de forma continua los mapas de peligrosidad y preparar mejor la respuesta institucional ante eventos futuros.

Un territorio habituado a los temblores: antecedentes históricos

El sureste de la península Ibérica arrastra una larga historia de terremotos destructivos, muchos de ellos vinculados precisamente a la interacción entre África, Europa y la microplaca de Alborán. Estos acontecimientos sirven de recordatorio de que la región no solo registra seísmos moderados como el de este jueves, sino que también ha sufrido episodios mucho más graves.

En 1522, un terremoto de intensidad extrema arrasó la ciudad de Almería y destruyó por completo la localidad de Vera, con el colapso de prácticamente todas las viviendas y miles de víctimas mortales. Siglos después, en 1829, el conocido terremoto de Torrevieja devastó amplias zonas de Murcia con intensidades cercanas al máximo de la escala.

Ya en la era moderna, el seísmo de Arenas del Rey (Granada), en 1884, alcanzó una magnitud estimada de 6,5 y causó alrededor de 1.500 fallecidos, además de la destrucción de miles de edificios y numerosos deslizamientos de ladera en la comarca. Estos terremotos históricos confirman que el sureste peninsular es capaz de generar eventos muy severos, tanto en tierra firme como en las proximidades de la costa.

Más recientemente, el terremoto de Lorca de 2011, de magnitud moderada, se saldó con nueve víctimas mortales y daños valorados en más de 550 millones de euros. A pesar de no ser un seísmo extremo en términos de energía liberada, su baja profundidad y su cercanía al núcleo urbano multiplicaron el impacto sobre la población y sobre el parque de viviendas.

A ello se suman episodios como el enjambre sísmico registrado en la Vega de Granada entre 2020 y 2021, con decenas de temblores percibidos que afectaron al día a día de los vecinos y causaron daños materiales importantes, o el terremoto de magnitud 6,3 en el Mar de Alborán en 2016, que se notó con fuerza en Málaga y Almería. Todos estos antecedentes ayudan a contextualizar los movimientos actuales dentro de una dilatada trayectoria sísmica en la región.

Riesgo, prevención y cómo convivir con una zona sísmica activa

El terremoto sentido este jueves en Málaga es un recordatorio de que el riesgo sísmico forma parte del día a día en el entorno del Mar de Alborán. La ciencia no puede predecir el momento exacto en que se producirá un seísmo importante, pero sí permite estimar la peligrosidad de una zona, identificar las fallas activas y analizar qué tipo de daños podrían producirse.

En el sureste peninsular se acumula más de un siglo sin un gran terremoto en tierra comparable a los eventos históricos antes mencionados. Este periodo relativamente largo sin un gran seísmo no debe interpretarse como tranquilidad absoluta, sino como posible acumulación de energía en las fallas que atraviesan la región, tanto en el mar como en el interior.

En los últimos años se han dado pasos para reforzar la vigilancia y la respuesta ante este tipo de fenómenos. Entre otras medidas, el Estado ha impulsado planes como el Plan Nacional de Vigilancia Sísmica, coordinado por el IGN, que busca mejorar la densidad de estaciones de registro, agilizar el cálculo de magnitud e intensidad y facilitar que Protección Civil y la UME dispongan rápidamente de estimaciones de daños potenciales tras un terremoto significativo.

La vulnerabilidad de un territorio no depende solo de cuánto tiembla, sino también de cómo están construidos sus edificios y del tipo de suelo sobre el que se asientan. En ciudades como Granada, por ejemplo, los suelos blandos de la cuenca sedimentaria pueden amplificar las ondas sísmicas. Además, una parte del parque de viviendas de Andalucía oriental y del sureste se levantó antes de la entrada en vigor de la normativa sismorresistente de 2002, lo que incrementa el riesgo para ciertos inmuebles antiguos.

Frente a este contexto, las recomendaciones de los expertos pasan por reforzar la cultura de prevención. Conocer las zonas seguras dentro de casa o en el trabajo, saber cómo actuar durante y después de un temblor fuerte, asegurar muebles altos y evitar elementos que puedan caer son medidas sencillas que reducen significativamente el riesgo. En zonas costeras, si se llegara a producir un terremoto muy intenso cerca del litoral, la pauta básica sería alejarse del mar y dirigirse a áreas elevadas de forma ordenada y lo más rápida posible.

El episodio de este jueves en el Mar de Alborán, sentido en Málaga y otras provincias andaluzas, se encuadra dentro de la actividad sísmica habitual de una región geológicamente activa, pero sirve también como toque de atención sobre la importancia de estar informados y preparados. Aunque la mayoría de estos temblores se quedan en un susto y un buen rato de conversación en redes sociales, la historia y la ciencia recuerdan que el sureste peninsular convive con un riesgo real que requiere vigilancia continua, urbanismo responsable y una ciudadanía consciente de cómo actuar cuando la tierra decide volver a moverse.