Terremoto de magnitud 6,5 sacude el sur de México y se deja sentir en varias regiones

  • Un terremoto de magnitud 6,5 con epicentro frente a la costa de Guerrero ha sacudido el sur y centro de México.
  • Se han confirmado al menos dos fallecidos, una docena de heridos y daños materiales localizados, sobre todo en Guerrero y Ciudad de México.
  • El seísmo interrumpió la rueda de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum y activó protocolos de emergencia y evacuación masiva.
  • Las autoridades mantienen la vigilancia ante centenares de réplicas y posibles variaciones del nivel del mar, aunque sin daños graves en infraestructuras estratégicas.

Terremoto en Mexico

Un terremoto de magnitud 6,5 en la escala de Richter sacudió a primera hora de la mañana de este viernes el centro y el sur de México, despertando a millones de personas y activando las alarmas sísmicas en varias ciudades del país. El movimiento, calificado como severo por el Servicio Sismológico Nacional (SSN), se produjo a las 7:58 hora local (14:58 en la España peninsular) y se percibió con claridad en la capital mexicana.

El temblor tuvo su epicentro frente a las costas del estado de Guerrero, en el Pacífico, a unos 15 kilómetros al suroeste del municipio de San Marcos y con un hipocentro situado a alrededor de diez kilómetros de profundidad. Aunque en un primer momento se informó de que no había daños significativos, con el paso de las horas se confirmaron dos personas fallecidas, al menos doce heridos y diversos daños materiales, especialmente en zonas cercanas al epicentro y en algunos puntos de Ciudad de México.

Epicentro en Guerrero y primeras evaluaciones de daños

Sismo en Guerrero Mexico

De acuerdo con el SSN, el sismo se localizó mar adentro, frente a la costa de Guerrero, muy cerca de San Marcos y a menos de 100 kilómetros de Acapulco, uno de los principales destinos turísticos del país. La agencia sismológica mexicana y el Servicio Geológico de Estados Unidos situaron el foco del terremoto a una profundidad de entre diez y unos 35 kilómetros, en una zona de alta actividad sísmica vinculada a la interacción de varias placas tectónicas.

La gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, informó de que el temblor provocó daños en al menos 16 municipios, con reportes de fugas de gas, derrumbes menores, caída de árboles y postes eléctricos, así como la acumulación de escombros en carreteras. En el entorno de Acapulco se registraron desprendimientos de tierra y pequeños corrimientos en algunos tramos de vía, que obligaron a trabajos de limpieza y revisión por parte de Protección Civil.

En el municipio de San Marcos, uno de los más próximos al epicentro, las autoridades locales cifraron en torno a 500 las viviendas afectadas, muchas de ellas construidas de forma rústica y con materiales poco resistentes a los sismos. En el puerto de Acapulco, se confirmó además el colapso de un restaurante cuyo segundo piso se utilizaba como vivienda, lo que aumentó la preocupación en una población todavía marcada por episodios sísmicos anteriores.

El Centro de Alertamiento de Tsunamis de la Secretaría de Marina indicó que, con la información disponible, podrían producirse variaciones en el nivel del mar en las zonas cercanas al epicentro. Aunque no se emitió una alerta de tsunami de gran alcance, se mantuvo la vigilancia sobre el litoral del Pacífico para detectar cambios anómalos y orientar a la población costera.

Víctimas mortales, heridos y daños en Ciudad de México

Ciudad de Mexico tras terremoto

Conforme avanzaba el día, la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) confirmó la muerte de dos personas a causa del terremoto. Una de las víctimas fue una mujer de unos 50 años en la comunidad de Las Minas, en el municipio de San Marcos (Guerrero), donde el techo de su vivienda se vino abajo tras el temblor. La otra víctima fue un hombre de alrededor de 60-67 años en la alcaldía Benito Juárez, en el norte de Ciudad de México, que falleció después de caer y sufrir un posible paro cardíaco mientras evacuaba su domicilio.

Las autoridades mexicanas comunicaron además al menos doce personas heridas en distintos puntos, algunas de ellas en el estado de Guerrero y otras en la capital. La alcaldesa de Ciudad de México, Clara Brugada, detalló que se evaluaron decenas de edificios por riesgo de colapso, alrededor de 40 inmuebles en total, con dos estructuras que presentaban posible peligro de derrumbe y requerían un seguimiento más estrecho.

En la capital se registraron también incidencias en unos 44 transformadores eléctricos, lo que provocó cortes de luz en varios barrios. La Comisión Federal de Electricidad desplegó cuadrillas para restablecer el suministro, que según Protección Civil quedó recuperado en un 99,99 % de las zonas afectadas, quedando tan solo un centenar de personas pendientes de reconectar a la red. Se reportó el incendio de una vivienda y la caída de varios troncos de árbol sobre tendidos eléctricos y líneas de fibra óptica, que fueron retirados para despejar las calles.

El transporte público en Ciudad de México, incluido el metro y otros sistemas de movilidad, continuó operando con relativa normalidad tras las revisiones de seguridad iniciales. El aeropuerto de la capital mantuvo sus operaciones sin incidencias importantes, después de comprobar que las pistas y terminales no presentaban daños estructurales. En el Hospital La Raza del Instituto Mexicano del Seguro Social solo se constataron afectaciones menores en elementos como lámparas, sin impacto sobre la atención sanitaria.

Alarma en plena rueda de prensa de Claudia Sheinbaum

Uno de los momentos más llamativos del día se vivió en Ciudad de México, donde el sismo interrumpió la rueda de prensa matutina de la presidenta, Claudia Sheinbaum. Mientras la mandataria respondía a preguntas de los periodistas, empezaron a sonar las alarmas sísmicas en la sala y en el exterior, obligando a la evacuación inmediata de todos los presentes como marcan los protocolos de emergencia.

Tanto Sheinbaum como el personal de Presidencia y los medios de comunicación abandonaron el recinto y se dirigieron a zonas seguras, siguiendo las indicaciones de Protección Civil. Una vez terminado el movimiento principal y tras una primera evaluación, la comparecencia se retomó más tarde, con la propia presidenta explicando que ya había establecido contacto con las autoridades de Guerrero para conocer la situación sobre el terreno.

La mandataria señaló que, según la información preliminar que le trasladó la gobernadora Evelyn Salgado, no se habían detectado daños de gran magnitud en las infraestructuras clave del estado, aunque sí múltiples afectaciones en viviendas particulares y servicios básicos. En el caso de la Ciudad de México, Sheinbaum apuntó que los sobrevuelos en helicóptero realizados inmediatamente después del temblor no habían revelado daños graves en edificios estratégicos, si bien se ordenó la revisión de numerosos inmuebles residenciales y oficinas.

Las imágenes de la sala de prensa siendo evacuada y de la presidenta interrumpiendo su intervención dieron la vuelta al mundo, ilustrando la rapidez con la que se activan los protocolos sísmicos en un país que convive a diario con el riesgo de terremotos. La escena recordó a episodios anteriores en los que los simulacros y sistemas de alerta han permitido ganar segundos cruciales para ponerse a salvo.

Evacuaciones masivas, escenas de miedo y réplicas constantes

En numerosos barrios de la capital y en varias ciudades del centro y sur del país, las personas salieron corriendo a la calle al escuchar la alerta sísmica emitida tanto por los altavoces instalados en postes de alumbrado como por las aplicaciones móviles y el sistema de avisos a teléfonos. Muchos residentes fueron sorprendidos en plena mañana, algunos todavía en la cama, y relataron el susto que supuso notar cómo los edificios se mecían.

Testimonios recogidos por medios internacionales describen el temblor como intenso, pero algo más corto y menos devastador que otros terremotos anteriores. Varios vecinos contaron que prepararon mochilas con lo imprescindible por si las réplicas obligaban a abandonar sus casas durante más tiempo, una práctica que se ha ido incorporando a la rutina de la población en regiones sísmicas.

El Servicio Sismológico Nacional informó de que, tras el temblor principal, se registraron centenares de réplicas a lo largo del día. En un primer momento se habló de más de 500, pero los recuentos posteriores elevaron la cifra por encima de las 850, con la réplica más fuerte alcanzando una magnitud de 4,7 en la escala de Richter. Estas sacudidas menores se percibieron en algunos puntos del país, aunque no se asociaron a daños graves adicionales.

En el estado de Veracruz, en la costa del Golfo de México, la gobernadora Rocío Nahle explicó que el movimiento se sintió con fuerza en varias zonas del territorio, incluyendo regiones como Tres Valles, Córdoba, Los Tuxtlas, Xalapa, Orizaba, Huatusco y Coatzacoalcos. La coordinación de Protección Civil estatal puso en marcha inspecciones para comprobar posibles afectaciones, insistiendo en que, por el momento, no se detectaron daños en infraestructuras estratégicas y que los equipos continuaban realizando recorridos de verificación de forma coordinada.

Además de Veracruz, en el corredor entre Cuernavaca y Acapulco se reportaron deslaves y pequeños derrumbes en la autopista, lo que obligó a extremar la precaución en la circulación y a desplazar maquinaria para asegurar los taludes. Vecinos de la zona de montaña que rodea Acapulco describieron un fuerte estruendo previo al temblor y la sensación de que el suelo vibraba con ruidos intensos, mientras las comunicaciones se interrumpían momentáneamente en algunas localidades costeras.

Respuesta de Protección Civil y situación para Europa y España

Desde el primer minuto tras el sismo, las autoridades mexicanas destacaron que se activaron todos los protocolos de Protección Civil tanto a nivel federal como estatal y municipal. En Guerrero, la Secretaría de la Defensa Nacional levantó un puesto de mando en San Marcos para coordinar las labores de emergencia, el reparto de ayuda básica y la evaluación de daños en viviendas y servicios esenciales.

Los responsables de protección civil insistieron a la población en la importancia de mantenerse informada solo a través de canales oficiales, evitar la difusión de rumores y reportar de forma inmediata cualquier situación de riesgo, como grietas en estructuras, olor a gas o cables caídos. Al mismo tiempo, se subrayó la necesidad de estar atentos a las posibles réplicas, que podrían causar nuevos desprendimientos o agravar daños previos.

Para la comunidad internacional, y en especial para los ciudadanos españoles y europeos que residen o viajan por México, este tipo de episodios refuerza la recomendación de seguir de cerca las indicaciones de las autoridades locales. Las embajadas y consulados europeos en el país suelen activar canales de información y líneas de emergencia para sus nacionales tras un sismo de esta magnitud, aunque en esta ocasión no se han reportado, por ahora, víctimas de la Unión Europea.

En España, el terremoto se siguió a través de agencias y medios internacionales, con especial atención al impacto en destinos turísticos muy frequetados por viajeros europeos, como Ciudad de México, Acapulco y otras zonas costeras de Guerrero y Veracruz. En cualquier caso, los aeropuertos y principales infraestructuras mexicanas continuaron operando, lo que redujo la probabilidad de que se produjeran grandes alteraciones en los vuelos transatlánticos.

México se encuentra en una de las regiones sísmicamente más activas del planeta, al estar situado sobre la convergencia de hasta cinco placas tectónicas, entre ellas la de Cocos, la de Norteamérica y la del Caribe. Esta configuración hace que el país registre de forma habitual miles de temblores al año, aunque solo una fracción se percibe con claridad. Para viajeros procedentes de Europa, acostumbrados en general a una sismicidad más moderada, entender esta realidad y familiarizarse con los protocolos básicos de actuación puede marcar la diferencia en una situación de emergencia.

Ciudad de México, una urbe especialmente vulnerable a los sismos

Parte importante de Ciudad de México está construida sobre antiguos terrenos lacustres con suelos fangosos, restos del gran lago sobre el que se asentaba la capital azteca. Esta condición geológica hace que las ondas sísmicas se amplifiquen, de modo que los terremotos originados en la costa de Guerrero, a menos de 400 kilómetros, se sienten con especial intensidad en la metrópoli.

La memoria colectiva mexicana está marcada por el devastador terremoto de 1985, de magnitud 8,1, que causó miles de muertos —más de 12.800 según algunos recuentos oficiales, y alrededor de 20.000 de acuerdo con organizaciones civiles— y destruyó amplias zonas de la capital. Aquel desastre supuso un punto de inflexión en la manera de gestionar emergencias, el diseño de edificios y la implicación de la ciudadanía en tareas de rescate y prevención.

También el 19 de septiembre de 2017, un sismo de magnitud 7,1 dejó 369 fallecidos, la mayoría en Ciudad de México, reforzando la percepción de vulnerabilidad de una urbe de más de 20 millones de habitantes en su área metropolitana. Desde entonces, el gobierno capitalino y las instituciones científicas han impulsado sistemas de alerta temprana cada vez más sofisticados, que incluyen sirenas en la vía pública, dispositivos en edificios y aplicaciones para teléfonos inteligentes.

En el terremoto actual, muchos residentes relataron cómo sus móviles activaron la alerta antes de que llegaran las sacudidas, lo que les permitió ganar unos segundos clave para evacuar. Además, los altavoces de la ciudad emitieron la conocida «alerta sísmica», ya integrada en la vida diaria de la capital. Todo ello explica que, pese al susto y a la magnitud de 6,5, los daños no hayan sido comparables a los de otras ocasiones más dramáticas.

La combinación de memoria histórica, avances tecnológicos y protocolos de actuación cada vez más ensayados ha llevado a que México sea hoy uno de los países con mejores sistemas de detección y aviso sísmico de la región. Sin embargo, la dispersión de viviendas precarias en zonas rurales y barrios informales sigue siendo un reto mayúsculo para reducir el impacto de estos fenómenos naturales.

Lo ocurrido con el terremoto de magnitud 6,5 en México vuelve a mostrar hasta qué punto un sismo moderado-fuerte puede alterar la vida cotidiana de millones de personas, incluso cuando las infraestructuras estratégicas resisten y los sistemas de alerta funcionan razonablemente bien. Dos fallecidos, una docena de heridos, cientos de viviendas dañadas y la imagen de la presidenta interrumpiendo su comparecencia para evacuar son el recordatorio de que el país sigue expuesto a un riesgo sísmico permanente, seguido con atención desde Europa por la estrecha relación humana, económica y turística que une a ambas orillas del Atlántico.

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