
Un fuerte temporal con granizo en el AMBA puso en jaque al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) tras varias jornadas de calor intenso y humedad sofocante. En cuestión de horas, el fenómeno dejó un panorama de calles convertidas en ríos, coches atrapados por el agua y barrios a oscuras por los cortes de suministro eléctrico.
La tormenta llegó después de un Viernes Santo bochornoso, con temperaturas cercanas a los 30 ºC y un ambiente pesado que ya hacía presagiar cambios bruscos. Cuando el frente inestable se encontró con esa masa de aire cálido y húmedo, se dispararon tormentas muy organizadas, con granizo, ráfagas violentas y precipitaciones concentradas en muy poco tiempo.
Un aguacero histórico: hasta 80 mm en una hora
En varias localidades del sur del conurbano bonaerense, el temporal descargó cantidades de agua que, en condiciones normales, se acumulan a lo largo de casi todo un mes. En Lomas de Zamora, la municipalidad informó que se registraron alrededor de 80 milímetros en apenas una hora, mientras que en Ezeiza los pluviómetros marcaron unos 70 mm en el mismo intervalo.
Ese volumen de lluvia, combinado con desagües saturados, provocó que numerosas arterias quedaran totalmente anegadas y con el tráfico interrumpido. En Lomas, el bajo nivel de Temperley terminó cubierto por el agua y las autoridades tuvieron que cortar el paso a los vehículos para evitar que quedaran varados.
El aguacero vino acompañado de granizo y actividad eléctrica frecuente, lo que aumentó el riesgo de daños en viviendas y tendidos eléctricos. Muchos vecinos relataron cómo, en cuestión de minutos, el agua comenzó a entrar en portales, garajes y plantas bajas, obligándoles a improvisar barreras con tablas, bolsas y muebles.
En el tramo horario comprendido entre las 20 y las 22 horas, el AMBA vivió la fase más crítica del episodio: el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) calcula que se acumularon entre 50 y 80 mm de precipitación en algunos sectores de la región, una cifra que explica la magnitud de los anegamientos.
Escobar, Garín y El Cazador: ráfagas de hasta 100 km/h y graves destrozos
Si hubiera que señalar un epicentro de los daños, muchos ojos apuntan al partido de Escobar. Allí, el temporal combinó trombas de agua con un viento extremadamente violento, con ráfagas que alcanzaron los 100 kilómetros por hora según los reportes locales. El resultado fue una larga cadena de desperfectos materiales, algunos de ellos de consideración.
Las zonas de Garín, Belén de Escobar y el barrio El Cazador fueron de las más castigadas. Numerosos vecinos reportaron voladuras de techos en viviendas, estructuras dañadas y vidrieras destrozadas en comercios del centro urbano. En varias calles, los árboles arrancados de raíz y los postes caídos bloquearon completamente el paso.
Vecinas y vecinos contaban a medios locales que el viento «se llevó todo por delante» y que, en algunos casos, las chapas de los tejados salieron disparadas varios metros, golpeando vehículos y fachadas aledañas. En redes sociales circularon videos en los que se veía granizo de tamaño mediano cayendo con fuerza y ráfagas capaces de desplazar mobiliario urbano.
Ante el alcance de los destrozos, el municipio activó un comité de crisis que reunió a Defensa Civil, la Guardia Urbana, personal de Tránsito y servicios de emergencias. Su prioridad ha sido despejar calles, balizar zonas de riesgo por cables de alta tensión caídos y asistir a familias con daños severos en sus viviendas.
Quilmes, Lomas y Ezeiza: coches bajo el agua, calles como ríos y filtraciones
En el sur del AMBA, el temporal dejó postales que se repiten cada vez que se producen lluvias torrenciales en poco tiempo. En Quilmes, varias avenidas principales terminaron literalmente convertidas en ríos; algunos tramos quedaron con vehículos casi totalmente cubiertos por el agua, flotando o desplazados de su lugar.
Los vídeos compartidos por los residentes de Quilmes mostraban árboles arrancados y arrastrados por la corriente, así como contenedores de basura y mobiliario urbano desplazados varios metros calle abajo. En zonas como la avenida Andrés Baranda, el corte de suministro eléctrico dejó sectores completamente a oscuras en pleno temporal.
En Lomas de Zamora la escena tampoco fue mucho mejor: en barrios cercanos al centro, el agua superó el cordón de las veredas y numerosas cuadras quedaron bajo varios centímetros de agua. Algunos comercios resultaron inundados hasta casi la altura de los mostradores, lo que ha provocado pérdidas económicas importantes.
En Ezeiza, además de los anegamientos en barrios residenciales, se reportaron caídas de árboles, postes de luz y daños en estructuras ligeras. Una garita de seguridad llegó a ser desplazada varios metros por la fuerza del viento, según relataron testigos en la zona.
A todo esto se suman filtraciones y goteras en instalaciones sensibles, incluido el Aeropuerto de Ezeiza, donde las imágenes de agua entrando en determinados sectores volvieron a poner sobre la mesa el impacto de este tipo de fenómenos en infraestructuras clave.
Cortes de luz masivos: más de 16.000 usuarios afectados
El impacto en la red eléctrica fue inmediato. Entre la caída de árboles, la voladura de objetos y el granizo, numerosas líneas de media y baja tensión sufrieron interrupciones. Según los datos del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), el pico de usuarios sin suministro se produjo de madrugada, cerca de las 3, cuando se contabilizaban alrededor de 30.000 hogares y comercios sin luz.
De ese total, aproximadamente 18.000 correspondían a la zona de Edenor y unos 12.000 al área de Edesur. Con el paso de las horas, y a medida que las condiciones meteorológicas lo iban permitiendo, los equipos técnicos comenzaron a trabajar para restablecer la energía en los puntos más comprometidos.
A media mañana, la cifra se había reducido a unos 15.000 usuarios, y hacia el mediodía el número continuaba descendiendo, situándose ligeramente por encima de los 10.000. Sin embargo, en las zonas más castigadas por los vientos y las inundaciones, persistían los apagones y las tareas de reparación avanzaban con dificultad.
En el recuento general, las empresas distribuidoras informaron que más de 16.000 usuarios llegaron a permanecer simultáneamente sin luz durante las horas más críticas del temporal. Los barrios de General Pacheco, Escobar, Rincón de Milberg, Ezeiza, Marcos Paz y General Rodríguez estuvieron entre los más afectados por los cortes prolongados.
Las autoridades locales insistieron en la necesidad de extremar precauciones ante cables sueltos o postes inestables, recomendando no acercarse a estructuras dañadas y dar aviso inmediato a los servicios de emergencia en caso de detectar riesgos eléctricos.
Alerta amarilla y naranja: el SMN advierte de más tormentas
El temporal no llegó de sorpresa para los meteorólogos. El Servicio Meteorológico Nacional había emitido con antelación alertas amarillas e incluso naranjas por tormentas fuertes a severas para el AMBA y amplias zonas del centro y norte del país. El cóctel de calor, humedad elevada y el avance de un frente frío creaba el escenario perfecto para tormentas organizadas y potencialmente peligrosas.
Bajo una alerta de nivel naranja, el SMN advierte de la posibilidad de lluvias intensas en cortos períodos, intensa actividad eléctrica, granizo y ráfagas de entre 70 y 90 km/h, con riesgo claro para la población y los bienes. El episodio que barrió el Área Metropolitana encajó de lleno en ese patrón.
Tras el paso del sistema principal, el organismo mantiene alerta amarilla para gran parte de la provincia de Buenos Aires, incluida el área metropolitana, con previsión de precipitaciones acumuladas de 30 a 60 mm y nuevas ráfagas que podrían rondar los 80 km/h en algunos sectores.
En este contexto, el SMN recuerda a la población la importancia de seguir los avisos actualizados y no subestimar las alertas, ya que fenómenos muy intensos pueden desarrollarse en lapsos de tiempo relativamente cortos, como se ha visto en el AMBA.
Consejos de seguridad y actuación de los municipios
Ante este tipo de episodios, las recomendaciones de los organismos oficiales son claras. El SMN y las áreas de Protección Civil insisten en evitar actividades al aire libre durante las alertas, no sacar la basura ni dejar objetos sueltos que puedan ser arrastrados por el viento, y alejarse de árboles, postes de luz y cables caídos.
En las zonas con riesgo de inundación, se aconseja no circular por calles anegadas, ni a pie ni en coche, y permanecer en lugares altos dentro de la vivienda cuando haya una subida rápida del nivel del agua. También se recomienda tener a mano linternas, teléfonos cargados y documentación importante por si fuera necesario abandonar el domicilio.
Si el agua entra en casas o locales, los expertos insisten en desconectar electrodomésticos y cortar el suministro eléctrico siempre que se pueda hacer con seguridad, para evitar cortocircuitos o descargas. Cerrar puertas y ventanas, asegurar objetos que puedan salir volando y buscar refugio inmediato en interiores son medidas básicas pero cruciales.
Los municipios del conurbano activaron de inmediato a sus equipos de Defensa Civil, Espacios Públicos, Policía Municipal, Guardia Urbana y Tránsito, trabajando sin descanso para desobstruir desagües, retirar ramas y árboles, y asistir a los damnificados. En muchos casos, las autoridades pidieron expresamente a la población que se quedara en casa hasta que mejoraran las condiciones.
Aunque las tareas de limpieza y reparación avanzan, los responsables municipales admiten que cada vez resulta más complicado gestionar estos eventos de lluvia intensa en períodos muy cortos, que ponen a prueba la capacidad de drenaje y la infraestructura urbana de toda la región metropolitana.
Después del temporal: bajón térmico y tiempo inestable
El otro gran cambio tras el paso del temporal ha sido el descenso brusco de la temperatura. Después de rozar los 30 ºC durante el día, el AMBA afronta ahora un tramo del fin de semana con valores mucho más bajos. Para el sábado se esperan máximas en torno a los 21 ºC y mínimas de 16 ºC, mientras que el domingo el termómetro podría moverse entre los 13 ºC y los 20 ºC.
La inestabilidad, no obstante, seguirá presente. Aunque es probable que las lluvias pierdan intensidad con el paso de las horas, pueden darse chaparrones intermitentes y ráfagas moderadas de viento, especialmente en la primera mitad del fin de semana. El SMN indica que la probabilidad de precipitaciones se mantendrá entre baja y moderada en los próximos días.
Para el arranque de la nueva semana, las previsiones apuntan a la posible vuelta de las lluvias, con un rango de probabilidad que se sitúa entre el 10 % y el 40 % para distintas franjas horarias. Las temperaturas oscilarán en general entre los 17 ºC de mínima y los 21 ºC de máxima, un escenario más propio del otoño que del calor sofocante de jornadas previas.
Este cambio de patrón coincide con la celebración de la Pascua, que este año quedará marcada por cielos grises, ambiente fresco e inestabilidad en buena parte del país, especialmente en el centro y el litoral, donde seguirán vigentes distintas advertencias por tormentas.
Lo ocurrido en el AMBA vuelve a poner sobre la mesa cómo un temporal con granizo, viento extremo y lluvias torrenciales en pocas horas puede dejar al descubierto las debilidades de la infraestructura urbana, desde los sistemas de desagüe hasta la red eléctrica. Las imágenes de Escobar, Quilmes, Lomas de Zamora o Ezeiza, con coches sumergidos, techos arrancados y barrios enteros a oscuras, ilustran hasta qué punto estos episodios se han vuelto frecuentes y por qué es clave reforzar la prevención, la planificación y la respuesta ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.


