En lo alto de la isla de La Palma, muy por encima del mar de nubes y a casi dos mil cuatrocientos metros de altitud, se levantan unos gigantes blancos que parecen sacados de una película de ciencia ficción. Son los telescopios MAGIC, unas instalaciones científicas únicas que han cambiado nuestra manera de estudiar el universo más violento y energético. Gracias a ellos, La Palma se ha convertido en uno de los lugares clave del planeta para descifrar qué está pasando en los rincones más extremos del cosmos.
Estos telescopios no observan el cielo como lo haría un telescopio aficionado al uso. En lugar de fijarse en las estrellas que vemos a simple vista, los MAGIC se centran en una luz invisible para el ojo humano: los rayos gamma de muy alta energía. Detrás de esa radiación se esconden explosiones estelares descomunales, agujeros negros hambrientos, restos de supernovas y fenómenos tan misteriosos como la materia oscura. Si te interesa la astronomía o estás pensando en visitar el Observatorio del Roque de los Muchachos, conviene conocer qué son exactamente los telescopios MAGIC de La Palma, cómo funcionan y por qué son tan importantes.
Qué es el telescopio MAGIC de La Palma
MAGIC son las siglas en inglés de Major Atmospheric Gamma-ray Imaging Cherenkov, es decir, un sistema diseñado para observar rayos gamma de alta energía utilizando la atmósfera como parte del propio detector. En realidad, no se trata de un único instrumento, sino de dos telescopios gemelos instalados en el Observatorio del Roque de los Muchachos (ORM), en el municipio de Garafía, en el norte de La Palma.
El primer telescopio MAGIC empezó a operar en 2004 como una gran estructura única dedicada a este tipo de observaciones. Se construyó con un enorme espejo segmentado de 17 metros de diámetro y unos 240 metros cuadrados de superficie colectora, lo que le permitía captar la tenue luz producida en la atmósfera por las partículas de alta energía. Aquel primer instrumento marcó un antes y un después en la observación de rayos gamma desde tierra, sobre todo en el rango de energías más bajas al que podía acceder un telescopio Cherenkov de su época.
En 2008 se incorporó un segundo telescopio, prácticamente idéntico al primero y situado a unos 85 metros de distancia. Desde entonces, ambos operan de forma conjunta, trabajando como un sistema estereoscópico. Al observar el mismo fenómeno desde dos puntos ligeramente separados, se mejora muchísimo tanto la resolución angular (es decir, la precisión con la que se determina la posición de la fuente en el cielo) como la sensibilidad general del conjunto.
Los dos telescopios están instalados a unos 2.200-2.400 metros sobre el nivel del mar, en la cumbre del Roque de los Muchachos, un enclave privilegiado para la observación astronómica. Esta zona se beneficia de unos cielos muy oscuros, una atmósfera estable y un clima idóneo para la investigación en astrofísica, razón por la cual también se han instalado allí otros grandes instrumentos como el Gran Telescopio Canarias (GTC) o el William Herschel Telescope.

Ciencia de rayos gamma y física de astropartículas
La actividad de los telescopios MAGIC forma parte de un campo científico más amplio conocido como física de astropartículas. Esta disciplina se sitúa en la frontera entre varias ramas de la ciencia: la física de partículas, la física nuclear, la astrofísica, la relatividad y la cosmología. Su objetivo es estudiar el universo utilizando no solo la luz visible, sino también rayos gamma, rayos cósmicos, neutrinos y otros mensajeros procedentes del espacio.
Uno de los pilares de esta área es la física de rayos cósmicos, que nació hace varias décadas cuando los científicos comenzaron a lanzar globos y a instalar detectores en cumbres de montañas para medir las partículas cargadas que bombardean constantemente la atmósfera terrestre. Con el tiempo, las técnicas han avanzado de forma espectacular y hoy se dispone de instalaciones como MAGIC, capaces de analizar con gran detalle la radiación gamma asociada a esos rayos cósmicos y a otros fenómenos extremos.
Se cree que muchos de los rayos cósmicos de alta energía son acelerados durante la explosión de supernovas, cuando una estrella masiva muere y expulsa sus capas exteriores de gas a velocidades enormes. Estas envolturas de materia, al chocar con el medio interestelar, pueden generar no solo partículas cargadas sino también abundantes rayos gamma. Entender bien ese proceso es clave para comprender cómo se llenan de partículas de alta energía las galaxias, incluida la Vía Láctea.
Además de las supernovas, existen otros entornos igual o incluso más extremos: agujeros negros supermasivos en el centro de galaxias activas, púlsares (estrellas de neutrones que giran muy rápido), sistemas binarios en los que una estrella compacta devora material de su compañera, e incluso fenómenos transitorios como los estallidos de rayos gamma. Todos ellos son laboratorios naturales donde se alcanzan energías inalcanzables en los aceleradores de partículas terrestres.
En muchos casos, la observación de rayos gamma complementa otras formas de “mirar” el universo, como las ondas gravitacionales, los neutrinos o los propios rayos cósmicos. Esta combinación de diferentes mensajeros, conocida como astronomía de mensajeros múltiples, se ha convertido en una de las grandes apuestas de la astrofísica moderna, y los telescopios MAGIC desempeñan un papel importante dentro de este nuevo panorama.
Cómo funcionan los telescopios MAGIC
A diferencia de un telescopio óptico clásico, MAGIC no observa directamente los rayos gamma que llegan del espacio, porque la atmósfera terrestre es opaca a este tipo de radiación. Lo que hace, en realidad, es aprovechar la atmósfera como un “convertidor natural”: cuando un rayo gamma de muy alta energía choca con un átomo o una molécula del aire, se produce una cascada de partículas secundarias que se desplazan a velocidades superiores a la velocidad de la luz en el aire (que es menor que en el vacío).
Al moverse tan rápido, esa nube de partículas emite un destello de luz muy breve, de color azulado, llamado luz Cherenkov. Este parpadeo dura solo unas milmillonésimas de segundo (del orden de nanosegundos) y es extremadamente débil, pero se extiende sobre una zona relativamente amplia del suelo, del orden de cientos de metros. Justo ahí entran en juego los telescopios MAGIC.
Cada uno de los telescopios está equipado con un gran espejo segmentado que recoge esa tenue luz dispersa y la concentra en un detector extremadamente sensible. La cámara situada en el foco del telescopio está formada por cientos de sensores capaces de registrar la forma, la intensidad y el tiempo de llegada del pulso de luz Cherenkov. Analizando estas señales, se puede reconstruir la energía del rayo gamma original y la dirección del cielo de la que procede.
Al disponer de dos telescopios observando el mismo fenómeno de forma simultánea, la reconstrucción tridimensional de la cascada atmosférica es mucho más precisa. Esta técnica estereoscópica permite filtrar mejor el ruido producido por los rayos cósmicos ordinarios y mejora de forma notable la resolución angular y la sensibilidad a las fuentes débiles.
Otra de las grandes ventajas del sistema MAGIC es su capacidad para observar en el rango de energías más bajo accesible a los telescopios Cherenkov de su generación. Gracias a su diseño, puede detectar fotones gamma de muy alta energía pero también acercarse a energías menores, lo que le permite solaparse con las observaciones realizadas por satélites en órbita que trabajan en energías gamma más bajas. Esta continuidad es muy valiosa para estudiar la física de los objetos más extremos.
Grandes descubrimientos y resultados científicos
En estos años de funcionamiento, MAGIC ha conseguido una larga lista de hitos que han consolidado su papel en la comunidad científica internacional. Entre los logros más destacados se incluye el descubrimiento de emisión periódica en rayos gamma procedente del sistema binario LS I +61 303, una estrella binaria en la que una estrella compacta interactúa con su compañera generando una intensa radiación.
Otra de las aportaciones importantes ha sido la detección del núcleo activo de galaxia del tipo BL Lac, un prototipo de galaxia activa cuya emisión está dominada por un chorro relativista que apunta aproximadamente hacia la Tierra. Observar este tipo de objetos en rayos gamma muy energéticos proporciona pistas sobre cómo se aceleran las partículas en los jets y cómo se producen los fotones de alta energía.
MAGIC también ha encontrado evidencias de emisión de rayos gamma en la binaria de rayos X Cygnus X-1, un sistema en el que se ha identificado un agujero negro. Este resultado ha servido para explorar con más detalle la relación entre la acreción de materia, los chorros relativistas y la producción de radiación de alta energía en entornos dominados por agujeros negros.
Otra observación sonada fue el descubrimiento de emisión de altas energías en el quásar 3C 279, uno de los cuásares más brillantes conocidos. Medir rayos gamma tan energéticos a distancias cosmológicas ayuda a investigar no solo la física del propio quásar, sino también las propiedades del fondo de luz extragaláctico que llena el universo y que atenúa los fotones gamma en su viaje hacia nosotros.
Uno de los hitos más llamativos ha sido el primer descubrimiento de emisión pulsada en altas energías de un púlsar, concretamente del conocido púlsar del Cangrejo. Detectar pulsos de rayos gamma tan energéticos ha obligado a revisar modelos teóricos sobre cómo se aceleran las partículas en las magnetosferas de las estrellas de neutrones y dónde se originan exactamente esos pulsos.
El telescopio MAGIC también ha realizado la primera medida de gran precisión de la posición exacta de los rayos gamma emitidos por la radiogalaxia M87, una galaxia con un agujero negro supermasivo en su centro y un potente chorro relativista. Este resultado ha permitido relacionar mejor las observaciones de rayos gamma con las imágenes en otras longitudes de onda, como las obtenidas por radiotelescopios.
Entre los logros más espectaculares figura además el hallazgo del primer brote de rayos gamma (o estallido de rayos gamma) detectado en la banda de muy alta energía. Estos brotes, que se producen de forma aleatoria en el cielo y duran desde pocos segundos hasta varios minutos, son los fenómenos electromagnéticos más energéticos del universo, y su observación en el rango de MAGIC abre una ventana única para comprender las explosiones estelares más extremas.
Explosiones de rayos gamma y el universo extremo
Cada día, en lugares aleatorios del firmamento, tienen lugar unas cuantas explosiones estelares de intensísima potencia que apenas duran un suspiro cósmico. No suelen dejar rastro visible en la banda óptica que capta el ojo humano, pero en rayos gamma se muestran como auténticos fogonazos, tan brillantes que pueden eclipsar durante unos instantes la luz de galaxias enteras.
Estos eventos se conocen como estallidos o brotes de rayos gamma (GRB, por sus siglas en inglés). Se descubrieron hace unas tres décadas y, desde entonces, han sido objeto de una investigación constante y de un sinfín de teorías sobre su origen. Se cree que algunos están relacionados con el colapso de estrellas muy masivas que se convierten en agujeros negros, mientras que otros podrían ser consecuencia de la fusión de estrellas de neutrones.
Los telescopios como MAGIC son fundamentales para estudiar la fase de muy alta energía de estos brotes. Cuando un satélite detecta un GRB, se lanza una alerta global y telescopios en todo el mundo, entre ellos MAGIC, intentan apuntar rápidamente hacia la región del cielo donde se ha producido la explosión. Si se llega a tiempo, es posible medir el flujo de fotones gamma en energías extremas y reconstruir parte de la física interna del estallido.
Además, los brotes de rayos gamma sirven como herramientas para explorar el universo a gran escala. Observar fotones de altísima energía procedentes de distancias cosmológicas permite poner a prueba teorías sobre la estructura del espacio-tiempo, sobre la transparencia del universo a distintas energías y sobre la distribución de materia y luz entre galaxias.
En paralelo, la observación continuada de otras fuentes variables de rayos gamma, como los jets relativistas de galaxias activas o las binarias de alta energía, ofrece una visión complementaria de cómo se comporta la materia sometida a campos gravitatorios y magnéticos extremos. En ese contexto, MAGIC se ha consolidado como una herramienta esencial para seguir el ritmo del llamado “cielo violento”.
Misterio de la materia oscura y búsquedas con MAGIC
Uno de los grandes enigmas de la física actual es la materia oscura, una componente invisible que parece constituir la mayor parte de la materia del universo. Aunque no emite ni absorbe luz de forma directa, se manifiesta a través de sus efectos gravitatorios sobre las galaxias y los cúmulos de galaxias. Una de las posibles vías para detectarla de forma indirecta es a través de la emisión de rayos gamma.
Algunos modelos teóricos sostienen que la materia oscura podría estar formada por partículas masivas que, muy de vez en cuando, colisionan o se aniquilan entre sí. En ese proceso podrían generarse fotones gamma de muy alta energía. Este tipo de señales se esperaría sobre todo en zonas donde se acumula mucha materia oscura, como los alrededores de los agujeros negros centrales de las galaxias o el propio centro de la Vía Láctea.
Los telescopios MAGIC, gracias a su sensibilidad en el rango de muy alta energía, se utilizan para buscar precisamente ese tipo de emisión. Observando de forma prolongada regiones del cielo especialmente ricas en materia oscura, los científicos tratan de detectar excesos de rayos gamma que puedan interpretarse como una firma de procesos relacionados con esas partículas invisibles.
Hasta ahora no se ha encontrado una señal inequívoca que permita afirmar que se ha detectado materia oscura por esta vía, pero cada nueva observación contribuye a restringir los modelos teóricos y a estrechar el cerco sobre las propiedades posibles de estas partículas. En este sentido, MAGIC forma parte de un esfuerzo internacional más amplio que incluye otros telescopios Cherenkov, experimentos espaciales y detectores subterráneos.
De forma paralela, el análisis de los datos de MAGIC también ayuda a estudiar las propiedades de los neutrinos y de otros mensajeros cósmicos, ya que las fuentes que producen rayos gamma muy energéticos suelen ser, al mismo tiempo, fábricas de neutrinos y de rayos cósmicos. Cruzar información procedente de distintas observaciones es clave para completar el puzle del universo de altas energías.
Colaboración internacional y centros participantes
El proyecto MAGIC no es el trabajo de un único país ni de un solo instituto, sino una gran colaboración internacional que reúne a científicos de más de 20 países y a decenas de instituciones de prestigio. A lo largo del tiempo, la colaboración ha estado formada por 24 instituciones repartidas en 11 países, que coordinan el diseño, la operación de los telescopios, el análisis de datos y la interpretación científica.
Entre los centros implicados se encuentran, por ejemplo, el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE), la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Barcelona. También participan grupos de la Universidad Complutense de Madrid y del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), con sede también en Madrid, que aportan experiencia en física de partículas, instrumentación y análisis de datos.
La colaboración no se limita a España. Forman parte de ella departamentos de física de universidades como la de Padua y Siena, en Italia, así como grupos de investigación del Institute for Nuclear Research and Nuclear Energy de Sofía. También está involucrado el Tuorla Observatory en Pikkiö (Finlandia), además de la Universidad de Udine y la Universidad de Würzburg, que contribuyen en el ámbito de la astrofísica de altas energías.
Instituciones punteras en física de partículas, como el Institute for Particle Physics de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zürich) y el centro de investigación DESY en Zeuthen (Berlín), también desempeñan un papel destacado en el desarrollo de la instrumentación y en el análisis de los datos. A este núcleo se suman consorcios de institutos croatas y el Istituto Nazionale di Astrofisica (INAF) de Italia.
En España, además de los centros ya mencionados, colaboran de forma directa el Instituto de Astrofísica de Andalucía (Granada) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), con sede en Tenerife, que es la entidad responsable de la gestión del Observatorio del Roque de los Muchachos. Todos estos centros convierten a MAGIC en un ejemplo claro de cómo la ciencia moderna se construye sumando esfuerzos de muchos países y especialidades.
El Observatorio del Roque de los Muchachos y las visitas guiadas
Los telescopios MAGIC forman parte de la impresionante batería de instrumentos instalados en el Observatorio Astrofísico del Roque de los Muchachos (ORM), situado en la isla de La Palma a unos 2.396 metros de altitud. Este observatorio es uno de los centros de investigación astronómica más prestigiosos del mundo y acoge telescopios ópticos, infrarrojos y de rayos gamma de última generación.
Entre los instrumentos más conocidos del ORM destacan el Gran Telescopio Canarias (GTC), actualmente el mayor telescopio óptico-infrarrojo de apertura única del planeta, y el William Herschel Telescope, uno de los telescopios más grandes de Europa y con una producción científica muy notable. A esta lista se suman, además de MAGIC, otros telescopios Cherenkov como los prototipos del Cherenkov Telescope Array (CTA).
Para el público general existe la posibilidad de realizar visitas guiadas diurnas al observatorio. Estas visitas siempre se llevan a cabo en horario de mañana y requieren reserva previa, ya que el acceso al recinto está muy regulado. No se permiten visitas nocturnas al área de los telescopios profesionales: por la noche el observatorio funciona a pleno rendimiento y la prioridad absoluta es la investigación científica.
En las visitas diurnas habituales se puede acceder al interior del Gran Telescopio Canarias y conocer desde dentro cómo funciona un coloso de este tipo. Además, se realiza un recorrido exterior por los telescopios MAGIC y por las instalaciones del CTA, lo que permite hacerse una idea global de la diversidad de instrumentos que conviven en la cumbre palmera.
El observatorio se reserva el derecho de modificar días, horarios o telescopios incluidos en el tour, dependiendo de la disponibilidad de las instalaciones o por causas de fuerza mayor (mantenimiento, condiciones meteorológicas adversas, etc.). La programación de las fechas de visita suele publicarse con entre uno y dos meses de antelación.
Información práctica para la visita y condiciones
El punto de encuentro para las visitas guiadas es el Centro de Visitantes del Roque de los Muchachos, situado antes del acceso al área de los telescopios. Es fundamental seguir las indicaciones facilitadas por la organización para llegar correctamente a este punto, ya que no hay que entrar por cuenta propia en la zona donde se encuentran los instrumentos científicos.
El convoy de vehículos sale del punto de encuentro unos cinco minutos después de la hora indicada en el ticket, y el recorrido guiado tiene una duración aproximada de una hora y cincuenta minutos. El traslado hasta el observatorio y los desplazamientos internos se realizan siempre en vehículo propio o en taxi; no existe servicio de transporte incluido en el ticket de la visita.
El número de plazas por visita está limitado: se establece un cupo mínimo de 10 personas para que el tour se lleve a cabo y un máximo de 22, que es el aforo permitido en el interior de algunos telescopios. La edad mínima para acceder al interior de las instalaciones del ORM es de 6 años cumplidos, una norma fijada por motivos de seguridad. Los menores deben ir acompañados de un adulto y, en caso de duda, puede solicitarse documentación para acreditar la edad.
En cuanto a los idiomas, si el grupo no comparte una lengua común, la visita puede realizarse de forma bilingüe, normalmente en español e inglés. Para grupos privados, es posible solicitar programas personalizados y horarios específicos, previa consulta con la organización responsable de las visitas.
El acceso al Centro de Visitantes no está incluido automáticamente en el ticket de la visita guiada al observatorio, aunque se recomienda encarecidamente conocerlo por cuenta propia. El centro abre todos los días con horarios diferentes en invierno y verano, y únicamente acepta pagos con tarjeta bancaria para la compra de entradas o productos.
Precios, reservas y lista de espera
Las tarifas para las visitas diurnas al observatorio contemplan distintas modalidades según la edad y la residencia. La tarifa estándar, aplicable a personas a partir de 12 años, tiene un precio de 20 € e incluye, además, un descuento del 50 % en la entrada al Centro de Visitantes, siempre que se presente el ticket de la visita y dentro de los siete días siguientes. Este descuento se aplica solo sobre la tarifa estándar del centro.
Para los niños de entre 6 y 11 años existe una tarifa reducida de 15 €. Es posible que el guía solicite un documento identificativo para verificar la edad. Si se comprobara que el menor tiene más de 11 años, el acompañante debería abonar en efectivo la diferencia con la tarifa estándar; de no hacerlo, el niño no podría acceder a la visita y tendría que permanecer fuera acompañado de un adulto.
Las personas residentes en la isla de La Palma pueden beneficiarse de una tarifa especial de 15 € para residentes, siempre y cuando acrediten su residencia mediante DNI o NIE. De no poder demostrarlo, será necesario pagar en efectivo la diferencia con la tarifa general. Este descuento se aplica exclusivamente a residentes palmeros, y no se contempla la acumulación de varias bonificaciones para la misma entrada.
Para grupos privados, la organización ofrece la posibilidad de diseñar programas a medida, tanto en contenido como en horarios. En estos casos, se facilita un presupuesto específico que tiene en cuenta las necesidades del grupo, el número de participantes y la disponibilidad de los telescopios.
Las reservas se gestionan a través de un sistema en línea en el que se muestran los días disponibles, resaltados en el calendario, y las plazas libres. Si en un momento dado no es posible completar el pago o surge cualquier incidencia, se puede consultar una sección de preguntas frecuentes para resolver dudas. En caso de que el grupo deseado ya esté completo o aún no se hayan publicado nuevas fechas, es posible inscribirse en una lista de espera rellenando un formulario específico.
Recomendaciones, salud y advertencias
El Observatorio del Roque de los Muchachos se encuentra a una altitud cercana a los 2.400 metros, lo que implica condiciones ambientales algo más exigentes que a nivel del mar. A esa altura, el nivel de oxígeno es menor, por lo que no se recomienda el desplazamiento a personas con anemia, enfermedades cardíacas, problemas respiratorios severos, mayores de 70 años o bebés. Cada visitante debe valorar cuidadosamente su estado de salud antes de subir.
Durante la visita, si alguien nota síntomas como mareos, náuseas, sensación de falta de aire o dolor de cabeza, debe comunicarlo sin demora al guía. Es importante tener en cuenta que el observatorio no dispone de servicio médico permanente, de modo que cualquier precaución es poca. La organización no se hace responsable de un posible empeoramiento de la salud derivado de la altitud o de la falta de atención a sus recomendaciones.
En el observatorio no hay cafeterías ni restaurantes, por lo que se aconseja llevar agua abundante, zumos y algo de comida ligera como snacks o frutos secos. En el Centro de Visitantes hay máquinas expendedoras, pero conviene no depender solo de ellas. También es fundamental acudir con ropa cómoda y calzado adecuado, evitando sandalias o tacones. Dentro de las cúpulas de los telescopios la temperatura se mantiene baja durante todo el año para asegurar la estabilidad de los instrumentos, por lo que es imprescindible llevar alguna prenda de abrigo incluso en verano.
En cuanto a la seguridad y la logística, se insiste en la importancia de llegar con puntualidad. Si se llega tarde, es posible perder la visita sin derecho a reembolso. La carretera LP‑4, que sube al observatorio, es una vía de montaña con muchas curvas, y puede ser necesario parar en algún mirador para descansar o adaptarse a la altitud. Además, en la zona del observatorio no existen gasolineras, así que conviene subir con el depósito de combustible bien lleno, ya que el consumo del vehículo puede aumentar en carreteras de montaña y a gran altitud.
Por motivos de seguridad está prohibido bordear o acercarse a los telescopios sin la autorización expresa del personal. Hay que seguir en todo momento las instrucciones del guía y no separarse del grupo. También se recomienda revisar el correo electrónico y el teléfono móvil el mismo día de la visita, por si se enviara algún aviso de última hora relacionado con cambios de horario, meteorología adversa u otras incidencias.
En determinadas épocas pueden producirse cortes de carretera por obras, tanto en la LP‑4 de acceso al observatorio como en la LP‑1 a la altura de municipios como Tijarafe y Puntagorda. En esos casos, se suelen establecer horarios de cierre y desvíos; si el acceso desde Santa Cruz de La Palma está temporalmente restringido durante el día, puede ser necesario subir por el norte, a través de Garafía, lo que implica prever mejor el tiempo de desplazamiento.
Divulgación, aniversarios y actividades públicas
A lo largo de su trayectoria, la colaboración MAGIC ha celebrado diversos hitos, como el 15.º aniversario del primer telescopio en La Palma. Para conmemorar esa fecha se organizó en la isla un congreso científico de varios días, con sesiones dedicadas a los rayos cósmicos y rayos gamma, la cosmología, los neutrinos, las ondas gravitacionales y la astronomía de mensajeros múltiples, uniendo a un centenar de especialistas de todo el mundo.
En esa reunión, celebrada en un hotel de Santa Cruz de La Palma, participaron figuras destacadas como el director del Instituto de Astrofísica de Canarias y el portavoz de la colaboración MAGIC del Instituto Max Planck de Física de Múnich. Además del programa científico, se llevó a cabo una ceremonia específica en el propio recinto del telescopio MAGIC‑I, en el observatorio, en la que tomaron la palabra los responsables principales del consorcio internacional.
De forma paralela, se organizaron jornadas de divulgación abiertas al público en distintos puntos de la capital palmera. Una de ellas consistió en una charla titulada “MAGIC: ver la luz invisible”, impartida por un investigador del IFAE, en la que se explicó de forma amena cómo los telescopios son capaces de detectar la luz más energética del universo y qué nos cuentan sobre un cielo dinámico y cambiante.
Otra actividad divulgativa, bajo el nombre “Pint of Magic”, se celebró en una cafetería local y reunió a varios jóvenes investigadores de la colaboración. En un formato cercano, mientras el público disfrutaba de una bebida, se abordaron temas como los secretos que desvela la luz y, en particular, los rayos gamma, así como su papel en el estudio de la materia oscura, los agujeros negros, los núcleos activos de galaxias, los púlsares y las binarias.
Este tipo de propuestas, unidas a vídeos y recursos accesibles a través de las páginas de divulgación y la web oficial de MAGIC en español, demuestran el compromiso de la colaboración con acercar la ciencia de altas energías a la sociedad. Al fin y al cabo, buena parte de la financiación de estos proyectos procede de fondos públicos, y resulta lógico que la ciudadanía pueda conocer y disfrutar de los avances que se van alcanzando.
En conjunto, los telescopios MAGIC de La Palma representan una combinación única de tecnología puntera, colaboración internacional y divulgación. Desde su privilegiada atalaya en el Roque de los Muchachos, han permitido avanzar en el conocimiento de los fenómenos más extremos del cosmos, han contribuido a investigar la naturaleza de la materia oscura y de los rayos cósmicos, y se han integrado en la vida científica y cultural de la isla a través de visitas, congresos y actividades abiertas al público.