Súper El Niño: así podría afectar a España y Europa en los próximos meses

  • La NOAA eleva al 81% la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte.
  • El fenómeno podría traer un invierno más suave y lluvias intensas en el sur de Europa.
  • En Catalunya, el Meteocat advierte de posibles aguaceros en otoño y primavera.
  • El calentamiento global agrava los efectos de este evento climático extremo.

Súper El Niño

El fenómeno de El Niño, que ya ha sido declarado oficialmente activo por la NOAA, se está intensificando a un ritmo superior al esperado. Las últimas proyecciones indican que hay un 81% de probabilidades de que alcance una intensidad «muy fuerte» entre octubre y diciembre de este año, lo que ha llevado a los expertos a hablar de un «Súper El Niño». Este evento climático, caracterizado por un calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial, podría tener repercusiones en todo el planeta, incluida Europa.

Aunque la señal de El Niño en la cuenca mediterránea suele ser débil, los modelos apuntan a que esta vez podría notarse más. En España, el Servicio Meteorológico de Catalunya ya ha alertado de que las temperaturas elevadas del Mediterráneo combinadas con el Súper El Niño podrían traer aguaceros intensos durante el otoño y la próxima primavera. Además, históricamente los episodios más fuertes de El Niño han provocado inviernos más suaves en las latitudes medias de Europa, un escenario que no se descarta para la temporada 2026-2027.

¿Qué es el Súper El Niño y por qué preocupa?

Súper El Niño

El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cuando las aguas del Pacífico ecuatorial se calientan por encima de lo normal. La NOAA, que monitoriza el océano, declaró su inicio el pasado 11 de junio y estimó entonces un 63% de probabilidad de que las temperaturas superen los 2 °C, umbral que define un evento «muy fuerte». Sin embargo, en las últimas semanas ese porcentaje ha subido hasta el 81%, según actualizaciones posteriores de la misma agencia y de otros organismos internacionales.

Este calentamiento ya está siendo excepcional: en algunas zonas del Pacífico, la temperatura del agua se sitúa muy por encima de lo normal, con valores similares a los registrados durante los grandes episodios de 1982-83, 1997-98 y 2015-16. La velocidad a la que se está calentando el océano no tiene precedentes, según advierten los expertos, lo que hace pensar que estamos ante un Súper El Niño. La Organización Meteorológica Mundial ya ha señalado que se esperan condiciones más húmedas de lo normal en el sur de Europa durante los próximos meses.

Posibles efectos en Europa y España

Súper El Niño

En España, la comunidad científica sigue con atención la evolución del Súper El Niño. El doctor en Física del Meteocat, Vicent Altava, ha afirmado que nunca se había registrado una anomalía térmica como la actual y que «entramos en territorio desconocido». Según Altava, si el fenómeno se comporta como los más fuertes del pasado, y teniendo en cuenta que el Mediterráneo ya está muy cálido, podrían producirse aguaceros intensos en otoño, especialmente en las Terres de l’Ebre, el norte de Castelló y, en menor medida, el Pirineo oriental. Tanto el Meteocat como la OMM coinciden en que el sur de Europa podría experimentar un aumento de las precipitaciones.

El experto también ha señalado que los efectos podrían notarse más en la primavera de 2027. Aunque el Meteocat evita el alarmismo, Altava reconoce que la situación climática «no pinta demasiado bien» debido al aumento continuado de las temperaturas globales. El cambio climático, advierte, está exacerbando los extremos. Por su parte, los modelos de la NOAA indican que las latitudes medias europeas podrían tener un invierno más suave de lo habitual, con temperaturas por encima de la media, lo que se suma a las proyecciones de la OMM sobre un sur de Europa más húmedo.

Preparativos y recomendaciones

Súper El Niño

Ante la inminencia del Súper El Niño, las autoridades meteorológicas europeas han intensificado la vigilancia. En España, el Meteocat ya ha activado protocolos de seguimiento y recomienda a la población mantenerse informada a través de los canales oficiales. Aunque no se pueden predecir con exactitud los eventos extremos, la preparación es clave para minimizar daños. Los expertos insisten en la importancia de la prevención: revisar tejados y sistemas de drenaje, evitar construir en zonas inundables y tener un plan de emergencia familiar.

Además, la agricultura y la ganadería deben adaptarse a un clima más variable, con posibles alternancias entre sequías y lluvias torrenciales. Organismos como la FAO ya han alertado sobre el impacto global en los precios de los alimentos, y aunque Europa no es la región más afectada, la interconexión de los mercados hace que cualquier alteración se note también en la cesta de la compra.

Un fenómeno global con consecuencias locales

Súper El Niño

El Súper El Niño no es un problema exclusivo del Pacífico. Sus efectos se sienten en cadena: desde la subida de los precios de los alimentos hasta la presión sobre los sistemas energéticos. En Europa, aunque la señal es más débil, las teleconexiones climáticas pueden alterar los patrones de viento y temperatura, favoreciendo, por ejemplo, inviernos más suaves y una mayor probabilidad de tormentas en el Mediterráneo. El calentamiento global actúa como un amplificador, y como señalan diversos expertos, los extremos climáticos se verán exacerbados por un planeta más cálido.

La comunidad científica coincide en que la única forma de reducir el riesgo es actuar contra el cambio climático y mejorar la resiliencia de las infraestructuras. Mientras tanto, la mirada está puesta en el Pacífico, donde el termómetro oceánico sigue subiendo y marcando el pulso de un fenómeno que, según todas las previsiones, marcará el clima de los próximos meses.

Con una probabilidad superior al 80% de que el Súper El Niño se consolide en los próximos meses, Europa y España se preparan para un otoño e invierno atípicos. Las temperaturas más altas de lo normal, el riesgo de lluvias torrenciales en el Mediterráneo y la posibilidad de un invierno suave son los escenarios que barajan los meteorólogos. La clave estará en la anticipación y en la adaptación a un clima que, cada vez más, nos recuerda que los fenómenos extremos son parte de la nueva normalidad.


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