Situación crítica por niveles extremos de polen de olivo y gramíneas en el sur peninsular

  • Las concentraciones de polen de olivo y gramíneas alcanzan picos históricos en provincias como Granada y Jaén tras un invierno muy lluvioso.
  • La llegada de una masa de aire cálido con temperaturas de hasta 38 grados podría acelerar el final de la polinización de las herbáceas.
  • Expertos advierten de que el estrés térmico en las plantas está generando un polen más agresivo y duradero para los alérgicos.

Niveles de polen en suspensión

La primavera está pegando fuerte este año en el sur de España, y no precisamente por el buen tiempo, sino por la densidad del aire. Los servicios de alergología y las unidades de control ambiental han dado la voz de alarma al detectarse niveles extremos de polen de olivo y gramíneas en gran parte de Andalucía, con especial incidencia en Granada y Jaén. Esta situación ha pillado a muchos ciudadanos desprevenidos, obligando a las autoridades sanitarias a insistir en que no se bajen los brazos con las medidas de prevención, ya que la atmósfera está literalmente cargada de partículas que dificultan la respiración de los más sensibles.

El origen de este fenómeno se encuentra en el comportamiento del clima durante los meses previos. Tras un invierno que se posicionó como uno de los más lluviosos de las últimas décadas, la vegetación ha crecido con un vigor inusual, acumulando una fuerza de floración que ha estallado de golpe con la subida de las temperaturas. En puntos concretos de la geografía jiennense, las mediciones han llegado a rozar cifras que no se veían desde hace años, convirtiendo cada ráfaga de viento en un auténtico desafío para quienes padecen rinitis o conjuntivitis estacional.

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Impacto del polen en el ambiente

A pesar de lo agobiante de la situación actual, los expertos de la Unidad de Calidad Biológica del Aire señalan que el calor extremo de los próximos días podría ser un aliado inesperado. Se espera que los termómetros, que ya marcan valores más propios del verano, provoquen un agostamiento temprano de las plantas, especialmente en el caso de las gramíneas. Cuando el calor aprieta de forma persistente, el ciclo de vida de estas hierbas se acelera y la liberación de polen tiende a decaer de forma natural antes de lo previsto, lo que daría un respiro necesario a los millones de españoles afectados.

No obstante, el comportamiento del olivo es algo más testarudo. A diferencia de las hierbas del campo, los olivos aguantan mejor las embestidas térmicas, por lo que en provincias como Córdoba o Sevilla los picos de concentración podrían mantenerse activos durante más tiempo. Además, hay que tener un ojo puesto en las nubes, ya que, aunque la lluvia suele limpiar el aire de forma inmediata, si estas precipitaciones son escasas o intermitentes, podrían reactivar la floración de plantas como la parietaria o los llantenes al rehidratarlas, alargando así el sufrimiento de los alérgicos unas semanas más.

Nuevos hallazgos sobre la agresividad del polen

Investigaciones recientes de diversas instituciones académicas sugieren que el cambio climático no solo está alargando las temporadas de alergia, sino que está cambiando la propia naturaleza del polen. El estrés térmico y la contaminación ambiental obligan a las plantas a desarrollar proteínas de defensa que, lamentablemente, hacen que el grano de polen sea mucho más resistente y desencadene reacciones inmunológicas más fuertes incluso en concentraciones bajas. Esto explica por qué muchas personas sienten que sus síntomas son cada vez más difíciles de controlar a pesar de medicarse de forma habitual.

Para lidiar con este panorama, los especialistas no dejan de recomendar hábitos sencillos pero que marcan la diferencia en el día a día. El uso de mascarillas FFP2 en exteriores se ha consolidado como la barrera física más efectiva, junto con el uso de gafas de sol para evitar que los ojos se irriten al contacto directo con el aire. Del mismo modo, se aconseja ventilar las viviendas solo en los momentos de menor carga polínica y mantener las ventanillas del coche cerradas durante los desplazamientos por carretera para minimizar la entrada de alérgenos en el habitáculo.

La evolución de los próximos días será fundamental para determinar si el calor termina de asfixiar la temporada polínica o si los niveles se mantienen en lo más alto debido a la resistencia de ciertas especies. Lo que parece claro es que la prevención y el seguimiento de los calendarios actualizados son las mejores herramientas para convivir con un entorno que, por ahora, sigue teñido del amarillo característico de la floración del olivo en el sur peninsular.