
En distintos rincones de EspaƱa, las Reservas de la Biosfera se estĆ”n consolidando como laboratorios vivos donde se intenta compatibilizar la conservación de la naturaleza con la vida cotidiana de los pueblos, el turismo y la actividad económica. Lejos de ser solo espacios protegidos āintocablesā, se han convertido en escenarios donde se ensayan nuevas formas de habitar el territorio sin agotarlo.
Desde los macizos de la Sierra del Rincón en Madrid hasta los paisajes insulares de Canarias, pasando por los robledales atlĆ”nticos de Muniellos, los valles leoneses o los Pirineos de Ordesa ViƱamala, se acumulan proyectos de participación ciudadana, cooperación cientĆfica y promoción del mundo rural. Todo ello con un objetivo comĆŗn: que la biodiversidad y la cultura local sigan vivas, pero tambiĆ©n que la población pueda quedarse y ganarse la vida en estos lugares.
La Sierra del Rincón, naturaleza de proximidad a un paso de Madrid
Entre los macizos de Ayllón y Somosierra se extiende la Sierra del Rincón, un territorio montañoso que, pese a estar a menos de 100 kilómetros de la ciudad de Madrid, sigue siendo uno de los enclaves mÔs desconocidos de la comunidad. Este espacio se reparte entre seis pequeños municipios: Horcajuelo de la Sierra, La Hiruela, Madarcos, Montejo de la Sierra, PrÔdena del Rincón y Puebla de la Sierra.
En conjunto, estos pueblos suman algo mÔs de 16.000 hectÔreas de superficie donde conviven bosques, pastos, pequeños núcleos de población y paisajes tradicionales de montaña. El reconocimiento internacional llegó el 29 de junio de 2005, cuando la Unesco la declaró Reserva de la Biosfera, tras años de trabajo conjunto entre administraciones y vecinos.
Esa declaración no fue un mero trĆ”mite simbólico. El impulso de la población local y de las instituciones permitió consolidar una figura de protección que busca preservar el patrimonio natural sin renunciar a la actividad económica vinculada al territorio, desde el turismo rural hasta los usos forestales o la ganaderĆa extensiva.
Canarias: una red insular que refuerza su cooperación cientĆfica

El archipiélago canario es uno de los grandes referentes en materia de Reservas de la Biosfera en Europa, con siete territorios reconocidos por la Unesco: Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera, La Palma, El Hierro, Gran Canaria y el Macizo de Anaga. Todos ellos se integran en una estructura común coordinada por el Gobierno de Canarias, la Red Canaria de Reservas de la Biosfera.
En este contexto se ha celebrado en Puerto del Rosario, Fuerteventura, el primer Encuentro Regional de los Consejos CientĆficos de la Red Canaria. La jornada, impulsada por la ConsejerĆa de Transición Ecológica y EnergĆa con la colaboración del Cabildo majorero, ha servido para reforzar la coordinación interinsular y afianzar un espacio estable de intercambio tĆ©cnico y cientĆfico.
El encuentro se enmarca en el primer Plan de Acción de la Red Canaria de Reservas de la Biosfera, que exige planificación continua, evaluación y cooperación entre islas. Durante la sesión de la maƱana, en el Centro Insular de Juventud, se reunieron equipos tĆ©cnicos, gestores y consejos cientĆficos para tratar cuestiones de gobernanza, conservación, desarrollo socioeconómico y patrimonio cultural.
Ya por la tarde, el Palacio de Formación y Congresos acogió una sesión abierta al pĆŗblico con amplia participación de ciudadanĆa, colectivos y profesionales. Este segundo bloque permitió trasladar al Ć”mbito social los principales retos que afrontan las reservas insulares y abrir un espacio de diĆ”logo sobre sostenibilidad, educación ambiental y relación entre cultura y territorio.
El director general de Medio Natural, Miguel Ćngel Morcuende, definió estas reservas como āespacios estratĆ©gicos para un modelo de desarrollo equilibradoā, donde la conservación del patrimonio natural vaya de la mano del bienestar económico y social. TambiĆ©n subrayó que la participación de la comunidad cientĆfica y de la ciudadanĆa es esencial para una gestión rigurosa y conectada con la realidad de cada isla.
La presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola GarcĆa, incidió en la necesidad de reforzar la coordinación entre islas para proteger la biodiversidad y plantear acciones concretas que mantengan el equilibrio entre actividad económica, turismo y conservación de unos ecosistemas especialmente frĆ”giles.
El encuentro, que contó ademĆ”s con la participación de la presidenta del Consejo CientĆfico del ComitĆ© Nacional del programa MaB, Marisa Tejedor, ha permitido avanzar hacia la creación de un foro permanente de cooperación cientĆfica y tĆ©cnica. La idea es que el conocimiento aplicado sirva de base a las decisiones de gestión territorial, especialmente en un contexto de cambio climĆ”tico, pĆ©rdida de biodiversidad y presión sobre recursos limitados como el agua.
El Gobierno canario considera que, dada la fragmentación territorial del archipiélago, la coordinación y el trabajo en red son imprescindibles para aumentar la resiliencia ambiental de las islas. Las Reservas de la Biosfera se conciben asà como laboratorios donde ensayar modelos de turismo sostenible, agricultura responsable y protección de especies endémicas, con la mirada puesta en consolidar a Canarias como referente internacional en ecosistemas insulares.
Ciencia ciudadana y flora en las Reservas de la Biosfera de León
En la provincia de León, varias Reservas de la Biosfera se han sumado de nuevo al Biomaratón de Flora EspaƱola (BioFE), una iniciativa de ciencia ciudadana que ya va por su sexta edición y que moviliza a miles de personas en todo el paĆs para documentar la diversidad vegetal.
En esta ocasión, las Reservas de la Biosfera Alto Bernesga y Valles de OmaƱa y Luna han organizado salidas botĆ”nicas abiertas al pĆŗblico los dĆas 16 y 17 de mayo. En Alto Bernesga, la actividad āEntre pĆ©talos y montaƱasā propone una excursión guiada por el entorno de la ruta de La Gril, en Geras de Gordón, combinando divulgación ambiental con la recopilación de datos sobre flora silvestre.
La propuesta no se limita a un simple paseo: las personas participantes utilizan la plataforma iNaturalist, una aplicación de referencia internacional que permite registrar, identificar y compartir observaciones de especies vegetales desde el telĆ©fono móvil. Estos datos se integran despuĆ©s en bases de información Ćŗtiles para la investigación cientĆfica.
Al dĆa siguiente, la Reserva de la Biosfera de los Valles de OmaƱa y Luna toma el relevo con una ruta por el sabinar de Mirantes de Luna, un enclave de alto valor ecológico. El recorrido arranca frente al Club NĆ”utico de Mirantes de Luna y discurre por un hĆ”bitat singular en el que se espera la observación de distintas especies, entre ellas diversas orquĆdeas.
Durante toda la actividad, el grupo cuenta con personal técnico de la reserva que ayuda a identificar las plantas y apoya en el registro de las observaciones dentro del marco del biomaratón. De este modo, quienes participan no solo disfrutan del paisaje, sino que se implican directamente en la generación de información sobre biodiversidad.
El Biomaratón de Flora EspaƱola se ha consolidado como uno de los principales eventos de participación ciudadana vinculados a la botĆ”nica en EspaƱa. Sus objetivos pasan por visibilizar la importancia de la flora, fomentar la conexión con el medio natural y combatir la llamada āceguera vegetalā, es decir, la escasa atención que suelen recibir las plantas frente a otros grupos de seres vivos.
Las actividades organizadas en las reservas leonesas se integran en una red de propuestas simultĆ”neas en distintos puntos del paĆs, lo que permite generar una gran cantidad de datos Ćŗtiles para la ciencia y, al mismo tiempo, reforzar la conciencia social sobre la necesidad de conservar los ecosistemas donde habitan estas especies.
Muniellos: homenaje, debate y defensa del mundo rural
En Asturias, la Reserva Natural Integral de la Biosfera de Muniellos se ha convertido en un autĆ©ntico santuario de biodiversidad y tambiĆ©n en sĆmbolo de los debates sobre cómo gestionar estos espacios. Se trata de la mayor masa continua de robledal atlĆ”ntico de Europa, con unas 5.500 hectĆ”reas de bosque dentro de un territorio de alrededor de 57.000 hectĆ”reas, salpicado de rĆos de montaƱa y lagunas de origen glaciar.
En este escenario, la asociación de turismo rural āFuentes del Narceaā organizó un homenaje bajo el tĆtulo āYe de casa. Muniellos, 25 aƱos de Reservaā, dentro de su Festival de Ecoturismo āEn Peligro de Extinciónā. La actividad incluyó una experiencia guiada de ābaƱo de bosqueā desde la ruta de los miradores de Obacho, en torno al Centro de Interpretación de Muniellos.
La propuesta, conducida por Alfonso Polvorinos, autor de āNeuronaturaleza: ĀæCómo la naturaleza mejora tu bienestar?ā, se centró en los beneficios terapĆ©uticos del contacto con el entorno natural y en la relación entre paisaje, salud y comunidad. Los asistentes pudieron contemplar el robledal mientras reflexionaban sobre la forma en que los habitantes del territorio se vinculan con este bosque.
Antes de la salida se celebró un acto institucional en el que participaron el alcalde de Cangas del Narcea, JosĆ© Luis Fontaniella; el director general de Custodia del Territorio y Prevención de Incendios, David Villar; y la presidenta de la asociación de turismo rural, Ana Llano. Fontaniella quiso destacar el papel de la propia asociación en la promoción de la comarca y la labor de la guarderĆa del espacio protegido.
El alcalde recordó, ademĆ”s, la figura de BenjamĆn Valle Abad, guarda amenazado tras el asesinato en 1980 de su compaƱero Manuel Lago, āChiquitoā, a manos de un furtivo, subrayando la valentĆa de quienes han defendido el territorio pese a las dificultades. Villar, por su parte, insistió en que el verdadero valor de las Reservas de la Biosfera reside en las personas que viven en ellas y en sus prĆ”cticas sostenibles mantenidas durante generaciones.
El director general remarcó que Asturias cuenta con siete Reservas de la Biosfera y que estas figuras no se limitan a la conservación de los recursos naturales, sino que implican tambiĆ©n la defensa de valores etnogrĆ”ficos, culturales y de los modos de vida rurales. āLa gente que estĆ” aquĆ es la primera guardianaā, seƱaló, reivindicando el papel de vecinos, guardas y directores de los espacios protegidos.
Desde la asociación āFuentes del Narceaā, Ana Llano recordó que un territorio āno se protege solo con normas, sino cuando alguien lo siente suyoā. En el manifiesto que leyó durante el acto, advirtió del riesgo de que los pueblos se queden vacĆos y el medio rural se convierta en un simple decorado, reclamando procesos largos, Ćŗtiles y valientes en lugar de proyectos puntuales ligados solo a subvenciones.
El festival de ecoturismo continuarĆ” en los siguientes fines de semana de mayo con una veintena larga de experiencias repartidas por toda la comarca, desde propuestas gastronómicas y actividades de artesanĆa hasta observación de fauna, senderismo y talleres tradicionales. Todas estas iniciativas comparten la idea de descubrir el territorio a travĆ©s de quienes lo habitan y lo cuidan, reforzando asĆ el vĆnculo entre turismo y conservación.
Ordesa Viñamala: marca de territorio y adaptación al cambio climÔtico
En el Pirineo aragonés, la Reserva de la Biosfera de Ordesa Viñamala abarca parte de las comarcas de Alto GÔllego y Sobrarbe, en la provincia de Huesca. Fue reconocida por la Unesco en 1977, convirtiéndose en la segunda Reserva de la Biosfera creada en España, y en 2013 amplió su superficie hasta superar las 117.000 hectÔreas.
En este amplio territorio viven alrededor de seis mil habitantes, aunque la afluencia de visitantes es muy superior gracias a la oferta de turismo de naturaleza, segundas residencias y una red variada de alojamientos, restaurantes y empresas de servicios. Cada aƱo se superan con holgura el millón de visitas, lo que obliga a gestionar con cuidado los flujos turĆsticos.
La Reserva ha promovido en los Ćŗltimos aƱos diversos proyectos orientados a dar cohesión y visibilidad al territorio. Uno de los mĆ”s destacados es la Marca Reserva Biosfera Ordesa ViƱamala, en la que participan mĆ”s de cincuenta empresas y productores vinculados a sectores como el turismo, la agroalimentación, la artesanĆa o los servicios.
Esta marca no se plantea Ćŗnicamente como una herramienta de promoción comercial, sino como un mecanismo para reforzar el sentimiento de pertenencia y la cooperación entre agentes locales. SegĆŗn su gerente, Sergio GarcĆa, la iniciativa se centra en valores compartidos de sostenibilidad, calidad y respeto al territorio, buscando que la economĆa local avance de forma coherente con la figura de Reserva de la Biosfera.
En paralelo, se desarrollan proyectos cientĆficos como Inbiopyr, centrado en el seguimiento de fauna para medir los efectos del cambio climĆ”tico sobre los ecosistemas pirenaicos, o la iniciativa Red Bio, que pone en valor los servicios ecosistĆ©micos que ofrece este espacio de alta montaƱa.
TambiĆ©n resulta relevante el proyecto Dusal+, orientado a la valorización conjunta del patrimonio natural y cultural, y programas como Agro Tour Sudoe o el producto turĆstico āPirineo, Gran Reservaā, que apuestan por vincular turismo, gastronomĆa, productos locales y autenticidad del paisaje. La idea de fondo es que el turismo pueda convertirse en una herramienta de desarrollo sostenible cuando se conecta con la identidad del lugar.
La Reserva de Ordesa Viñamala trabaja asimismo en alternativas de movilidad mÔs sostenibles, con un proyecto financiado por la Unesco y el grupo Volkswagen que estudia nuevas opciones de transporte entre municipios, como un posible autobús estival que conecte Formigal y Bielsa con Torla. A ello se suman actividades de educación y sensibilización ambiental, charlas, salidas guiadas y encuentros entre vecinos para que conozcan mejor su propia reserva.
El conjunto de actuaciones en este espacio pirenaico refleja una tendencia compartida por muchas Reservas de la Biosfera europeas: combinar conservación, ciencia y participación social con modelos de economĆa local mĆ”s alineados con los lĆmites del territorio.
El panorama que dibujan la Sierra del Rincón, la red insular canaria, las reservas leonesas, Muniellos y Ordesa Viñamala muestra cómo las Reservas de la Biosfera se estÔn convirtiendo en espacios clave para repensar la relación entre naturaleza y sociedad. Entre planes de acción, biomaratones de flora, festivales de ecoturismo y marcas territoriales, estos lugares buscan asegurar que la biodiversidad, la cultura local y el bienestar de quienes viven allà puedan avanzar a la vez, sin que el paisaje se reduzca a mero decorado ni el desarrollo se imponga a costa de los ecosistemas.
