Las altas temperaturas que cada año baten récords en muchas ciudades han llevado a que el término refugios climáticos se consolide como una pieza clave para la adaptación urbana al cambio climático en España. Diversas localidades han puesto en marcha nuevas redes de espacios preparados para acoger a la población durante jornadas de calor o frío extremo, con el objetivo de reducir los riesgos para la salud y mejorar la calidad de vida, especialmente en los barrios más expuestos y entre los colectivos más sensibles.
Estos refugios climáticos se reparten en distintos tipos de equipamientos y espacios abiertos. Las alternativas van desde centros cívicos, bibliotecas, museos y salas culturales, hasta parques, jardines, zonas arboladas y piscinas municipales. Muchos de estos lugares cuentan con zonas de sombra, bancos para el descanso, acceso gratuito a agua potable, y climatización en los espacios interiores, lo que permite mantener una temperatura confortable adaptada a la estación del año.
Refugios en grandes ciudades: accesibilidad y servicios

En Madrid se ha reforzado la red de refugios con espacios públicos y privados abiertos durante las horas más críticas del día. Entre las medidas más recientes destacan iniciativas como la habilitación de plazas específicas para personas sin hogar, la apertura extendida de centros de día, y la incorporación de cines con entrada reducida por las tardes. También se puede consultar el detalle de las alertas por calor extremo en otras regiones.
Destacan espacios como el Círculo de Bellas Artes y la Fundación Canal, que ofrecen áreas de descanso, acceso a agua fresca y conectividad, combinando confort térmico con programación cultural. A esto se suman los programas municipales para refrescar la ciudad, como la instalación de toldos, fuentes de agua pulverizada, y la disposición de hasta 25 piscinas al aire libre y otras cubiertas que funcionan como refugios naturales frente a la canícula veraniega.
Barcelona, por su parte, cuenta con una red de refugios que abarca desde bibliotecas y centros cívicos hasta mercados municipales y zonas verdes. Desde agosto, se ha incrementado el número de refugios abiertos incluyendo bibliotecas activas durante todo el verano. Además, este año se impulsa la red de microrrefugios en colaboración con comercios de los barrios, para ampliar la capilaridad de estos espacios seguros.
Soluciones naturales y tecnología local en Ourense

Ourense, conocida por sus veranos especialmente calurosos, será pionera en un proyecto piloto para identificar y crear refugios climáticos urbanos. La iniciativa, en colaboración con la Universidade de Vigo y financiada por la Xunta, destina más de 100.000 euros al desarrollo de un mapa detallado de islas de calor y zonas frescas. Sobre esta base, se diseñan soluciones como nuevas zonas verdes, plantación de árboles y mejoras en el paisaje urbano para amortiguar las temperaturas extremas.
Se prevé la implementación de dispositivos portátiles para medir temperatura y humedad, mapeando el confort térmico real de los diferentes barrios. El objetivo es identificar puntos donde crear refugios accesibles, tanto para la población como para garantizar la biodiversidad urbana. El modelo se probará en Ourense con la intención de extenderlo a municipios similares, consolidando una red resiliente de espacios verdes que faciliten la adaptación al calentamiento global.
Red regional y campañas de información

Ciudades como Bilbao también han impulsado la implantación de refugios climáticos, con más de 130 espacios señalados entre infraestructuras públicas y zonas verdes. Se han desarrollado campañas propias, como SombraLagun, para informar a la ciudadanía sobre la localización y el uso de estos recursos. La temperatura media en Bilbao ha aumentado más de un grado desde los años noventa, y las olas de calor son cada vez más frecuentes, haciendo esencial la difusión y el acceso a estos refugios. También puede consultarse la situación de olas de calor en España.
En Valladolid, la red de refugios se compone de centros cívicos, parques y centros de vida activa, repartidos para facilitar que los vecinos tengan uno cerca. Los espacios interiores cuentan con zonas adaptadas a personas mayores, niños, enfermos crónicos o personas con pocos recursos, e incluyen servicios como climatización y agua. La web municipal ofrece un mapa interactivo con todos los refugios, junto a las fuentes públicas de agua potable repartidas por la ciudad.
Funciones esenciales y consejos para afrontar el calor

Los refugios climáticos, tanto en espacios cerrados como abiertos, están diseñados para proporcionar un ambiente seguro, fresco y cómodo frente a condiciones meteorológicas extremas. La mayoría son gratuitos, excepto algunas piscinas, y ofrecen accesibilidad universal, asientos, agua y horarios amplios. La localización de estos lugares suele estar en mapas digitales proporcionados por los ayuntamientos, facilitando su búsqueda y uso.
Las autoridades también recomiendan adoptar medidas cotidianas para enfrentarse al calor, como bajar persianas en casa, ventilar durante la noche, hidratarse frecuentemente, usar ropa ligera y protegerse del sol. Para entender mejor cómo impacta el calor en las ciudades, se puede consultar el artículo sobre el impacto del cambio climático en las temperaturas marítimas. Buscar refugio en espacios públicos climatizados y cuidar especialmente a los colectivos más vulnerables, como ancianos y niños, resulta fundamental para reducir riesgos asociados a las altas temperaturas.
Un modelo en expansión y adaptativo

El despliegue de estos espacios continúa creciendo para hacer frente al impacto de las olas de calor, tanto en zonas urbanas como rurales. El objetivo es ampliar la red cada año, incorporar nuevos refugios y revisar su accesibilidad y funcionalidad. La colaboración entre administraciones y entidades privadas es clave para fortalecer la resiliencia ciudadana frente al cambio climático.