Proyecto Galifire: seguimiento de aves tras los incendios en Galicia

  • Galifire estudia cómo se recuperan las comunidades de aves tras los grandes incendios forestales en Galicia.
  • El proyecto se centra en Ourense, el Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés y la Serra do Courel.
  • La metodología se basa en censos de aves mediante estaciones de escucha repetidos cada año.
  • La ciencia ciudadana y las asociaciones ornitológicas son clave para ampliar el seguimiento y orientar la gestión del territorio.

Seguimiento de aves tras incendios en Galicia

El proyecto Galifire se ha puesto en marcha en Galicia con una idea muy clara: entender cómo responden y se recuperan las comunidades de aves después de los grandes incendios forestales que arrasaron buena parte del territorio el pasado verano. No se trata de una campaña puntual, sino de un seguimiento a largo plazo que permita ver, con datos en la mano, cómo cambian los ecosistemas quemados con el paso de los años.

Impulsado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a través del grupo Ecología del Paisaje de la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC), Galifire combina trabajo científico y participación ciudadana. El objetivo es doble: recabar información rigurosa sobre las aves en zonas afectadas por el fuego y, al mismo tiempo, implicar a asociaciones y personas con experiencia en ornitología para ampliar el alcance del estudio.

Un proyecto clave para entender los efectos de los grandes incendios

Proyecto Galifire en montes quemados de Galicia

Galifire nace como una iniciativa de ciencia ciudadana centrada en la época reproductora de las aves, el momento del año en el que son más activas y vocales y, por tanto, más fáciles de detectar. El proyecto se desarrollará cada primavera, entre mediados de abril y finales de junio, con campañas anuales que permitirán construir una serie temporal sólida sobre la evolución de la avifauna en los montes quemados.

El foco principal se sitúa en las áreas afectadas por los megaincendios de Ourense, considerados los de mayor extensión documentados en Galicia desde que existen registros instrumentales. Además, el seguimiento se realiza en enclaves de alto valor ecológico como el Parque Natural de Baixa Limia-Serra do Xurés y la Serra do Courel, territorios especialmente sensibles por su riqueza en biodiversidad y por el impacto que han sufrido sus bosques y matorrales.

El proyecto se enmarca en el Plan Estatal Resfire, una iniciativa que busca orientar la gestión del territorio para aumentar la resiliencia frente a grandes incendios forestales. Los datos obtenidos a través de Galifire servirán para mejorar las estrategias de conservación, restauración y prevención de incendios en entornos rurales en un contexto marcado por el cambio climático y el abandono del medio rural.

Según destaca el CSIC, la intención es construir una base científica robusta que permita analizar la recuperación ecológica a corto, medio y largo plazo. No se trata solo de saber qué especies aparecen en cada momento, sino de entender qué aves llegan primero a las zonas quemadas, cuáles tardan más en recolonizar y cómo cambia la composición de las comunidades a medida que la vegetación se regenera.

La importancia de las aves como bioindicadores del bosque

Aves como indicadoras ecológicas tras incendios

Las aves son consideradas excelentes bioindicadores del estado de conservación de los ecosistemas forestales. Su presencia, abundancia y diversidad responden con rapidez a los cambios en el hábitat, algo clave cuando un incendio transforma el paisaje en muy poco tiempo. Por eso, seguir sus poblaciones después del fuego ofrece una ventana muy directa para evaluar el impacto ecológico.

Para los investigadores de la MBG-CSIC, las aves combinan varias ventajas: desempeñan un papel fundamental en los sistemas forestales (dispersan semillas, controlan insectos, forman parte de las cadenas tróficas) y, además, son un grupo relativamente fácil de estudiar. Su identificación visual y, sobre todo, auditiva permite registrar muchas especies sin necesidad de un despliegue técnico complejo.

La amplia variedad de respuestas de las aves a los cambios del hábitat tras un incendio hace posible detectar patrones de alteración y recuperación ecológica. Algunas especies aparecen de forma temprana en paisajes abiertos y con vegetación baja, mientras que otras solo regresan cuando el bosque vuelve a madurar. Analizar estas dinámicas ayudará a entender qué tipo de regeneración se está produciendo y con qué ritmo.

En territorios como O Courel, integrado en el geoparque mundial de la Unesco Montañas do Courel, este tipo de información adquiere un valor añadido. Allí los incendios de alta severidad han modificado masas forestales, hábitats de montaña y zonas de transición entre bosque y matorral. Seguir la evolución de las aves permitirá comprobar cómo reaccionan las especies más sensibles a los cambios en el entorno y qué capacidad real tienen los ecosistemas para recomponerse.

Además, el hecho de que se trate de un grupo bien conocido por el público y por las asociaciones ornitológicas facilita enormemente la implicación de la sociedad en el proyecto. Galifire se apoya precisamente en esa combinación entre conocimiento especializado y participación voluntaria para obtener datos de calidad a gran escala.

Metodología de Galifire: estaciones de escucha y muestreos anuales

El corazón del proyecto es un sistema de censos de aves mediante estaciones de escucha. En cada punto de muestreo, las personas participantes deben permanecer durante cinco minutos registrando todas las aves que detecten, ya sea por observación directa o por su canto, en un radio de 100 metros. Este protocolo, sencillo pero muy estandarizado, permite comparar los resultados entre diferentes lugares y campañas.

Las localizaciones de muestreo son seleccionadas previamente por el equipo de Ecología del Paisaje de la Misión Biológica de Galicia. De este modo se garantiza que la red de puntos cubre distintos tipos de hábitat y grados de afectación por el fuego, y que el trabajo de campo se ajusta a un diseño científico claro. El objetivo no es solo tener muchos datos, sino que esos datos sean comparables y útiles para el análisis posterior.

Los censos se realizan durante la ventana temporal definida entre mediados de abril y finales de junio, coincidiendo con la época reproductora. Es el periodo en el que las aves muestran una mayor actividad territorial y vocal, lo que facilita su detección. Esta planificación temporal también permite minimizar las diferencias de comportamiento entre especies que podrían distorsionar las comparaciones.

Junto al listado de especies detectadas, las personas que participan en Galifire rellenan una descripción básica del hábitat muestreado. Para ello se utiliza un sistema de codificación sencillo, diseñado para que cualquier observador con cierta experiencia pueda aplicarlo sin dificultad. Esa información sobre el entorno es esencial a la hora de interpretar los cambios en las comunidades de aves.

Uno de los puntos fuertes del proyecto es que los muestreos no se quedan en una única campaña: se repetirán cada año en los mismos puntos. Esta repetición permitirá construir una serie temporal robusta, capaz de mostrar la respuesta posincendio a corto, medio y largo plazo. Así se podrá pasar de una simple “foto fija” de la situación a una lectura dinámica de cómo se transforman los ecosistemas tras el fuego.

Participación ciudadana y redes ornitológicas: la base del proyecto

Los responsables de Galifire, los investigadores Adrián Regos y Fernando García, insisten en que la magnitud de los megaincendios registrados en Ourense y otras zonas de Galicia supera la capacidad de seguimiento de cualquier institución por sí sola. Cubrir grandes superficies quemadas con un equipo reducido sería inviable, tanto en términos de tiempo como de recursos.

Por este motivo, la iniciativa se plantea desde el principio como un programa de ciencia ciudadana. El CSIC hace un llamamiento específico a las principales asociaciones gallegas vinculadas a la ornitología y a la conservación del medio natural, pues su experiencia en la identificación de especies y en el trabajo de campo puede marcar la diferencia en la calidad y el volumen de datos recogidos.

Ahora bien, Galifire no se limita únicamente a esos colectivos organizados. El proyecto está también abierto a personas con experiencia en el reconocimiento de aves, especialmente a través de sus cantos. La capacidad de identificar especies por el oído resulta clave en censos basados en estaciones de escucha, donde muchas aves se detectan sin llegar a verlas directamente.

La participación social cumple una doble función: por un lado, aumenta la cobertura espacial y temporal del muestreo, haciendo posible llegar a más puntos y repetir las observaciones a lo largo del tiempo; por otro, refuerza el vínculo entre la ciudadanía y la generación de conocimiento sobre el medio natural, implicando a más gente en la comprensión de lo que ocurre en los montes tras un gran incendio, y apoyándose en herramientas como la aplicación para informar de incendios.

Con el paso de los años, la red de voluntarios y asociaciones implicadas puede contribuir a crear una base de datos de enorme valor para las instituciones responsables de la gestión forestal y la restauración de áreas quemadas. Esa información será una herramienta fundamental para diseñar políticas más ajustadas a la realidad ecológica del territorio, además de facilitar el acceso a ayudas para prevenir incendios en montes privados cuando proceda.

Cambio climático, nuevos regímenes de fuego y gestión del territorio

El contexto en el que surge Galifire está marcado por la combinación de varios factores: cambio climático, abandono rural y transformaciones en los usos del suelo. Según subrayan los investigadores, esta mezcla está favoreciendo la aparición de incendios de mayor tamaño, severidad y complejidad, que en muchas ocasiones desbordan la capacidad de los sistemas actuales de prevención y extinción.

En este escenario, seguir de cerca la evolución de las poblaciones de aves en los años posteriores al incendio se convierte en una herramienta clave para evaluar el impacto de este nuevo régimen de fuegos y la propagación de incendios forestales sobre los ecosistemas. El comportamiento de la avifauna proporciona pistas concretas sobre la pérdida de hábitats, la regeneración de la vegetación y los posibles cambios en la estructura del paisaje.

Galifire enlaza directamente con los objetivos del plan estatal Resfire, que persigue mejorar la resiliencia del territorio frente a grandes incendios mediante una mejor comprensión de cómo actúa el fuego y qué efectos deja tras de sí. Los resultados del proyecto pueden ayudar a afinar las decisiones sobre gestión forestal, repoblaciones, creación o mantenimiento de cortafuegos y restauración de zonas de alto valor ecológico.

Analizar cómo responden las distintas especies a la recuperación progresiva de la vegetación permite identificar qué tipos de manejo favorecen una regeneración más equilibrada y cuáles podrían estar frenando la vuelta de determinadas aves o incluso de otros grupos faunísticos. A medio plazo, esta información puede integrarse en planes de ordenación del territorio y de conservación de la biodiversidad.

En lugares como Baixa Limia-Serra do Xurés y la Serra do Courel, donde conviven áreas protegidas, usos tradicionales y nuevas presiones sobre el territorio, los datos de Galifire ofrecerán una referencia importante para valorar cómo se están adaptando los ecosistemas a un contexto de cambio global cada vez más evidente.

En conjunto, Galifire se consolida como una herramienta que combina muestreos estandarizados, análisis científico y participación social para seguir la huella de los incendios en Galicia. A través del estudio detallado de las aves en Ourense, Baixa Limia-Serra do Xurés y la Serra do Courel, el proyecto aspira a aportar información rigurosa para entender cómo se reconstruyen los ecosistemas quemados y para apoyar decisiones de gestión que ayuden a hacer los montes más resistentes frente a los grandes fuegos del futuro.

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