
El Premio FundaciĂłn BBVA Fronteras del Conocimiento en Cambio Climático y Ciencias del Medio Ambiente ha recaĂdo en el oceanĂłgrafo estadounidense Carl Wunsch, del Instituto TecnolĂłgico de Massachusetts (MIT), por haber logrado que el ocĂ©ano deje de ser el gran punto ciego del cambio climático y pase a convertirse en un componente medible del sistema climático global.
Con una trayectoria que arranca en los años sesenta, Wunsch ha sido clave para demostrar que el ocĂ©ano es un regulador central del clima terrestre, y que su calentamiento acelerado explica buena parte del aumento del nivel del mar, la pĂ©rdida de hielo en los polos y la intensificaciĂłn de fenĂłmenos meteorolĂłgicos extremos que ya se sienten con fuerza en Europa y, de forma muy visible, en la penĂnsula ibĂ©rica.
Un pionero en medir el calentamiento de los océanos
Formado inicialmente en Matemáticas y doctorado en GeofĂsica, Carl Wunsch entendiĂł muy pronto que sin datos sĂłlidos del ocĂ©ano era imposible anticipar cĂłmo iba a evolucionar el clima. En los años setenta participĂł en un informe de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos sobre el impacto del aumento de CO2 en el planeta y, segĂşn recuerda, los oceanĂłgrafos tenĂan entonces poco que aportar: no se sabĂa cuánta energĂa y cuánto carbono absorbĂa realmente el mar.
Esa constataciĂłn le llevĂł a concluir que la oceanografĂa necesitaba “un enfoque radicalmente diferente”. La observaciĂłn tradicional, basada casi exclusivamente en campañas con buques, resultaba lenta, carĂsima y, en la práctica, incapaz de seguir los cambios rápidos del sistema climático. Era imposible mantener un barco semanas en el mismo punto para ver cĂłmo evolucionaban la temperatura o la salinidad; cuando se terminaba una campaña, el ocĂ©ano ya habĂa cambiado.
A partir de ahĂ, Wunsch comenzĂł a trabajar codo con codo con ingenieros para aprovechar los avances tecnolĂłgicos disponibles. La irrupciĂłn de los satĂ©lites y el aumento de la capacidad de cálculo abrieron la puerta a una nueva forma de investigar: observar el ocĂ©ano casi a diario desde el espacio y complementarlo con instrumentos autĂłnomos repartidos por todos los mares.
El jurado del Premio Fronteras subraya que gracias a esos esfuerzos se ha podido cuantificar de forma precisa el aumento de la temperatura oceánica y la acumulaciĂłn de energĂa tĂ©rmica asociada a las emisiones de gases de efecto invernadero. Esa energĂa extra es la que está impulsando la subida del nivel del mar y amplificando el riesgo de olas de calor, sequĂas, inundaciones y episodios de lluvias torrenciales.
Transformar la oceanografĂa con grandes experimentos globales
Uno de los hitos que más destaca el jurado es el Experimento Mundial de Circulación Oceánica (WOCE), impulsado por Wunsch en 1990 dentro del Programa Mundial de Investigación Climática. Su objetivo era ambicioso: obtener, por primera vez, una visión global de los flujos de calor ligados a la circulación oceánica y su variabilidad en el contexto del calentamiento global.
Durante doce años, WOCE combinĂł observaciones satelitales con una red de boyas equipadas con sensores que medĂan temperatura, salinidad y otros parámetros clave. Este despliegue, con participaciĂłn de cerca de treinta paĂses, prestĂł especial atenciĂłn al OcĂ©ano Austral, una regiĂłn crĂtica para el clima global pero hasta entonces muy poco muestreada.
Los datos obtenidos han resultado esenciales para ajustar y validar los modelos climáticos que hoy se utilizan para proyectar escenarios futuros. También han permitido comprender mejor cómo se redistribuye el calor en el interior del océano, cómo se ventilan las masas de agua profundas y de qué manera se acoplan el océano, la atmósfera y las capas de hielo.
Wunsch insiste en que, con los medios anteriores, cubrir el ocĂ©ano a escala global habrĂa llevado “cien años”. La combinaciĂłn de satĂ©lites, boyas y tĂ©cnicas matemáticas avanzadas hizo posible, por primera vez, seguir la evoluciĂłn del mar en plazos compatibles con la velocidad del cambio climático actual.
Todo ese trabajo ha cambiado la imagen del océano: de ser visto casi como una estructura geológica, lenta e inmutable, se ha pasado a reconocerlo como un sistema dinámico y turbulento, tan complejo y cambiante como la atmósfera, y con una influencia directa en el clima regional europeo y español.
Misiones pioneras: de la altimetrĂa satelital al programa Argo
El salto definitivo hacia una observaciĂłn global y continua vino de la mano de la altimetrĂa satelital de alta precisiĂłn. Bajo el liderazgo cientĂfico de Wunsch, la misiĂłn franco-estadounidense TOPEX/Poseidon, lanzada en 1992, logrĂł medir variaciones de apenas unos centĂmetros en la altura de la superficie del mar desde el espacio. La evoluciĂłn de la altimetrĂa ha permitido cartografiar el agua del planeta con gran detalle.
Puede parecer un detalle menor, pero esas pequeñas diferencias de altura esconden informaciĂłn clave: un ocĂ©ano más caliente es menos denso y se expande, de modo que la elevaciĂłn de la superficie sirve para inferir cambios en el contenido de calor. Esta relaciĂłn ha permitido reconstruir cĂłmo se ha ido calentando el ocĂ©ano en las Ăşltimas dĂ©cadas, validando con observaciones directas lo que antes solo se podĂa estimar con modelos.
La siguiente pieza de este sistema de vigilancia fue el programa Argo, puesto en marcha a partir de 1998. Se trata de una red internacional de casi 4.000 boyas autĂłnomas que flotan a la deriva y se sumergen periĂłdicamente hasta unos 2.000 metros de profundidad, midiendo la temperatura, la salinidad y las corrientes.
Estas boyas envĂan la informaciĂłn recopilada vĂa satĂ©lite, lo que permite disponer de un mapa actualizado del interior del ocĂ©ano prácticamente en tiempo real. Argo sigue plenamente operativo y sus datos son una de las bases de las estimaciones actuales sobre el ritmo de calentamiento de los ocĂ©anos y la subida del nivel del mar.
Como destaca la FundaciĂłn BBVA, la combinaciĂłn de altimetrĂa satelital y mediciones directas en profundidad ha revolucionado la oceanografĂa fĂsica: ha pasado de ser una ciencia basada en campañas puntuales a sostenerse en un sistema de observaciĂłn global, continuo y coordinado, sin el que hoy serĂa imposible entender la evoluciĂłn del clima.
El océano como motor de fenómenos extremos
Los datos recogidos por los sistemas que ha impulsado Wunsch muestran una tendencia clara: el ocĂ©ano se está calentando a un ritmo cada vez mayor, absorbiendo tanto calor como diĂłxido de carbono. SegĂşn la OrganizaciĂłn MeteorolĂłgica Mundial, en las dos Ăşltimas dĂ©cadas el ocĂ©ano ha absorbido cada año una cantidad de energĂa equivalente a unas dieciocho veces el consumo energĂ©tico anual de toda la humanidad.
Esta enorme reserva de calor tiene consecuencias muy concretas. En primer lugar, se traduce en una subida del nivel medio del mar a escala global, que ya se sitĂşa varios centĂmetros por encima de los valores registrados hace treinta años. Además, el calentamiento del agua favorece la fusiĂłn del hielo en los ocĂ©anos polares y acelera el deshielo de glaciares y capas de hielo, lo que agrava aĂşn más la elevaciĂłn del nivel del mar; la pĂ©rdida de hielo en la Antártida es una de las amenazas más relevantes en este contexto.
El jurado del premio advierte de que este proceso no solo afecta a zonas remotas: las regiones costeras europeas y españolas se enfrentan a un aumento del riesgo de inundaciones, erosión de playas y daños en infraestructuras costeras, especialmente si la fusión del hielo polar se acelera en las próximas décadas.
A ello se suma el papel del ocĂ©ano como “combustible” de los fenĂłmenos extremos. Más calor en el mar implica más energĂa disponible para alimentar episodios de lluvias intensas, olas de calor o tormentas severas. En la penĂnsula ibĂ©rica, los expertos relacionan directamente esta acumulaciĂłn de energĂa oceánica con la proliferaciĂłn de danas, esos episodios de gotas frĂas que dejan lluvias torrenciales y que se han vuelto más frecuentes y dañinos.
Como resume el propio Wunsch, cuanto más diĂłxido de carbono se añade a la atmĂłsfera, más energĂ©tico se vuelve el sistema climático en su conjunto. Y un sistema más cargado de energĂa es, por definiciĂłn, más propenso a mostrar comportamientos extremos y cambios potencialmente abruptos, algo que preocupa especialmente de cara a las prĂłximas dĂ©cadas.
Cooperación internacional y repercusión para Europa y España
El Premio Fronteras del Conocimiento subraya tambiĂ©n el papel de la cooperaciĂłn cientĂfica internacional en toda la trayectoria de Wunsch. Programas como WOCE, TOPEX/Poseidon o Argo han requerido la colaboraciĂłn de decenas de paĂses, flotas cientĂficas coordinadas y acuerdos para compartir datos abiertos a la comunidad investigadora.
Para Europa y España esta dimensiĂłn colaborativa no es un detalle menor. Los paĂses europeos participan activamente en el despliegue y mantenimiento de las redes de observaciĂłn oceánica, contribuyen con buques de investigaciĂłn, satĂ©lites y centros de datos, y, al mismo tiempo, se benefician directamente de la informaciĂłn generada.
Sin estos sistemas, serĂa mucho más difĂcil mejorar las predicciones meteorolĂłgicas y climáticas que afectan al continente: desde el seguimiento de tormentas atlánticas que llegan a la fachada occidental europea hasta la MonitorizaciĂłn de olas de calor marinas en el Mediterráneo, con impacto en la pesca, el turismo y los ecosistemas costeros.
El jurado de la FundaciĂłn BBVA recuerda que el clima es, en esencia, un fenĂłmeno global y que no se puede comprender lo que está cambiando -ni prepararse para lo que viene- sin esfuerzos coordinados entre paĂses. La concesiĂłn del premio a Wunsch se interpreta asĂ como un reconocimiento explĂcito a esa forma de trabajar, basada en el intercambio de conocimientos y datos más allá de las fronteras.
En el contexto europeo, esta informaciĂłn se integra en iniciativas como los servicios climáticos de Copernicus o las estrategias nacionales y comunitarias de adaptaciĂłn al cambio climático, que necesitan estimaciones fiables sobre la evoluciĂłn del nivel del mar, la frecuencia de fenĂłmenos extremos y el calentamiento regional de los ocĂ©anos para planificar inversiones y polĂticas pĂşblicas.
En conjunto, la distinciĂłn otorgada a Carl Wunsch pone el foco en una idea cada vez más asumida por la comunidad cientĂfica y las instituciones europeas: sin entender cĂłmo y cuánto se calientan los ocĂ©anos, resulta imposible anticipar el futuro del clima. Los sistemas de observaciĂłn global que Ă©l ha contribuido a diseñar se han convertido en una pieza básica para evaluar riesgos, diseñar estrategias de adaptaciĂłn y disponer de una base sĂłlida sobre la que tomar decisiones polĂticas y econĂłmicas en España, en Europa y en el resto del mundo.