
El volcán Popocatépetl encadenó en la última jornada 35 exhalaciones de baja intensidad, dentro de un escenario de actividad constante pero controlada que las autoridades mexicanas vigilan de forma permanente. Este comportamiento confirma que el coloso sigue muy activo, aunque sin cambios en el nivel de alerta, que continúa en fase intermedia.
Los expertos insisten en que, pese a que la situación está bajo monitoreo continuo, la población no debe relajarse y conviene mantenerse atenta a la información oficial, especialmente en las comunidades cercanas y en zonas con riesgo de caída de ceniza o de flujos de lodo en caso de lluvias intensas.
Actividad reciente: 35 exhalaciones y más de tres horas de tremor
Según el reporte técnico diario del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), elaborado en coordinación con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se contabilizaron 35 exhalaciones en un periodo de 24 horas. Estas emisiones fueron catalogadas como de baja intensidad y se asociaron a la salida continua de gases volcánicos y vapor de agua, con presencia de ceniza fina en algunos pulsos.
La actividad no se limitó a las exhalaciones. Los sistemas de monitoreo detectaron 234 minutos de tremor volcánico, un tipo de vibración casi continua relacionada con el movimiento de fluidos magmáticos y gases en el interior del conducto. De ese total, 139 minutos correspondieron a tremor de alta frecuencia y 95 minutos al denominado tremor armónico, ambos con amplitud baja a media.
Durante parte de este episodio de tremor se registró además la expulsión de fragmentos balísticos, es decir, bloques y partículas incandescentes que fueron proyectados a corta distancia del cráter. Aunque estos materiales no alcanzaron poblaciones, constituyen un peligro serio en caso de que alguien se encuentre dentro del radio de seguridad establecido.
Las autoridades destacan que, en el momento del informe, las condiciones de visibilidad hacia el volcán eran buenas, lo que permitió confirmar visualmente la columna de vapor y gases. Durante las horas previas se apreció una emisión casi constante de vapor de agua y otros gases volcánicos, dispersándose principalmente hacia el oeste dependiendo del viento en altura.
En este contexto, se subraya que no se han observado cambios bruscos en el patrón de actividad, por lo que el escenario sigue encajando en lo previsto para la actual fase de alerta, aunque el seguimiento científico continúa siendo muy estrecho.
Semáforo volcánico: Amarillo Fase 2 y escenarios previstos
El Semáforo de Alerta Volcánica, gestionado por Cenapred y la UNAM, permanece en Amarillo Fase 2. Esta categoría implica un volcán activo con señales claras de desgasificación, exhalaciones frecuentes y posibles explosiones menores a moderadas, pero sin indicios inmediatos de un evento eruptivo de gran magnitud.
Para esta fase, las autoridades contemplan como escenarios más probables explosiones de pequeña a mediana intensidad, acompañadas de tremor de amplitud variable y caídas de ceniza leves o moderadas sobre localidades cercanas y, en ocasiones, sobre municipios más alejados si las condiciones del viento lo favorecen.
También se considera posible la emisión de fragmentos incandescentes dentro del radio de exclusión de 12 kilómetros alrededor del cráter, una zona en la que está terminantemente prohibido el acceso por el riesgo de impacto de proyectiles balísticos y otros materiales volcánicos.
Otro de los riesgos contemplados son los lahares o flujos de lodo y escombros, que pueden generarse cuando se combina la ceniza acumulada en las laderas con lluvias intensas. Estos flujos suelen canalizarse por las barrancas y cauces naturales, por lo que se recomienda con insistencia no acercarse a los fondos de las barrancas ni permanecer en zonas inundables cuando se pronostican precipitaciones fuertes.
En un escenario menos frecuente pero posible, se contempla la generación puntual de flujos piroclásticos de corto alcance, es decir, nubes densas de gases calientes, ceniza y fragmentos que descienden por las laderas a gran velocidad. Las previsiones actuales indican que, de producirse, no alcanzarían zonas pobladas, aunque se insiste en que cualquier cambio en la dinámica interna del volcán podría modificar este panorama.
Recomendaciones oficiales y canales de información
Ante esta situación, Cenapred y la Coordinación Nacional de Protección Civil reiteran un mensaje claro: no acercarse al volcán ni intentar ascender al cráter. El principal peligro para quienes se internan en el área de exclusión son los fragmentos balísticos, capaces de causar daños graves o mortales incluso en episodios considerados “moderados”.
Las autoridades recomiendan además no dejarse llevar por rumores ni mensajes alarmistas que circulan en redes sociales o mensajería instantánea. La forma más fiable de conocer la evolución del Popocatépetl es acudir a los canales oficiales de información, como la página web de Cenapred (www.gob.mx/cenapred) y las cuentas verificadas de Protección Civil nacional, entre ellas @CNPC_MX en la red social X (antes Twitter).
Para reportar emergencias relacionadas con la actividad volcánica, el Cenapred mantiene operativos los números telefónicos 800-713-4147 y el servicio 911. Desde estos canales se coordina la respuesta institucional, se recaban reportes ciudadanos y se canalizan avisos a las autoridades locales.
En las poblaciones cercanas, las recomendaciones pasan por proteger vías respiratorias y ojos en caso de caída de ceniza (uso de mascarilla o pañuelo, gafas y evitar el ejercicio intenso al aire libre), resguardar agua y alimentos, y limpiar tejados y canaletas con precaución para evitar sobrecargas de peso. También se sugiere mantener preparados documentos, linternas y una pequeña mochila de emergencia por si fuese necesario evacuar.
Para quienes viven en otras regiones de México, en España o en Europa, donde el Popocatépetl se sigue con interés desde la comunidad científica, se insiste en que la información debe interpretarse con calma y sentido crítico, atendiendo siempre a los partes técnicos y a la explicación de organismos especializados.
Historial reciente de Don Goyo: un volcán en actividad constante
La actividad de estas últimas horas encaja en un contexto más amplio: el Popocatépetl lleva años en un estado de agitación moderada pero persistente. Las erupciones y episodios de desgasificación frecuentes han convertido al volcán en uno de los más vigilados del continente americano.
Entre los eventos que marcaron la pauta en el pasado se encuentra el episodio del 25 de diciembre de 2005, cuando se registró una explosión que generó una columna de ceniza cercana a los 3 kilómetros de altura y expulsó lava, recordando la capacidad del volcán para producir fenómenos más energéticos.
Durante 2011 y 2012 se sucedieron varias explosiones y emisiones de ceniza, acompañadas en ocasiones por la expulsión de fragmentos de roca. Aunque no se produjeron daños estructurales de gran magnitud, estos episodios reforzaron la idea de que el volcán permanece en un régimen abierto, con un conducto por el que circulan gases y magma de forma más o menos continua.
En 2013 se documentó otra erupción con columnas de ceniza de hasta 3 kilómetros y lanzamiento de fragmentos incandescentes que alcanzaron unos 700 metros desde el borde del cráter. Estos sucesos consolidaron los protocolos actuales de prevención y el diseño del radio de seguridad que se mantiene en vigor.
Ya en tiempos más recientes, los informes de Cenapred describen para 2025 un patrón de emisiones de baja a media amplitud, con explosiones esporádicas, salida regular de ceniza y abundante vapor y gases. En abril y mayo de ese año se registraron, por ejemplo, varias decenas de exhalaciones diarias (como las 41 exhalaciones en 24 horas del 16 de mayo y 10 el 18 de mayo), acompañadas de tremor volcánico, sin que ello implicara un cambio en el nivel de alerta, que se ha mantenido en Amarillo Fase 2.
Montañismo y turismo: por qué no es un buen momento para subir
Aunque en torno al Popocatépetl existen parques ecoturísticos y rutas de montaña muy apreciadas por senderistas y escaladores, las autoridades científicas y de protección civil llevan tiempo subrayando que el contexto actual no es compatible con un montañismo seguro en la cumbre del volcán.
Desde septiembre de 2022, el comportamiento de «Don Goyo» ha sido lo suficientemente inestable como para que Cenapred mantenga un perímetro de seguridad de 12 kilómetros alrededor del cráter. Esta restricción tiene como objetivo evitar que deportistas, guías o turistas se expongan a la lluvia de fragmentos balísticos, la emisión repentina de gases o la caída de ceniza densa.
Hugo Delgado Granados, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM que lleva décadas estudiando el volcán, ha sido claro al dirigirse a la comunidad montañista: recomienda buscar otros destinos para la práctica de deportes de altura. Desde su doble experiencia como vulcanólogo y alpinista, subraya que la motivación deportiva no compensa el riesgo real que supone aproximarse al cráter en las condiciones actuales.
En la misma línea, figuras vinculadas al deporte de montaña, como José Manuel Casanova Becerra, fundador de la Asociación de Montañismo y Escalada de la UNAM, y Lorenzo Ortiz Armas, instructor especialista en alta montaña, han alertado sobre la posibilidad de fraudes. Señalan que algunas personas ofrecen tours y ascensos al volcán pese a las advertencias oficiales, lo que pone en riesgo tanto a los participantes como a posibles equipos de rescate.
Estos expertos recuerdan que, aunque muchos montañeros añoran las ascensiones al Popocatépetl, no tiene sentido poner en juego la vida por la obstinación de llegar al cráter. Además, remarcan que los grupos de rescate en alta montaña no están obligados a exponerse a situaciones extremas para auxiliar a quienes ignoran de forma deliberada las restricciones y recomendaciones.
Visto desde Europa o desde España, donde el montañismo también tiene una fuerte tradición, el caso del Popocatépetl se interpreta como un ejemplo de convivencia delicada entre turismo de naturaleza y riesgo volcánico. La lección para otros territorios con volcanes activos es clara: antes de plantear actividades deportivas, es esencial atender a los informes científicos y a las restricciones de seguridad.
En conjunto, los datos de la última jornada muestran un Popocatépetl muy vigilado, con 35 exhalaciones y más de tres horas de tremor que encajan en un patrón de actividad sostenida bajo el paraguas del nivel Amarillo Fase 2. Aunque no se prevén, por ahora, cambios drásticos a corto plazo, el volcán continúa recordando que se trata de un sistema dinámico, capaz de alterar rápidamente su comportamiento. Por ello, mantenerse alejado del cráter, respetar el radio de exclusión, seguir solo la información oficial y extremar la prudencia en cualquier actividad cercana siguen siendo las pautas imprescindibles para convivir con este gigante activo.