La posibilidad de una erupción volcánica en el Teide no se considera inminente, pero las instituciones canarias han decidido no dejar nada al azar. En los últimos meses se han intensificado los debates científicos, los simulacros y la planificación para reforzar la respuesta de Tenerife ante un eventual episodio eruptivo en la isla.
Las administraciones insisten en que no existe una situación de alarma, pero sí un compromiso claro con la preparación. Ayuntamientos, Cabildo, Gobierno de Canarias, Protección Civil, cuerpos de seguridad, científicos y colectivos ciudadanos trabajan ya en planes de actuación, protocolos de evacuación y medidas preventivas para reducir al mínimo el impacto de una posible erupción del Teide en la población y en las infraestructuras.
Santa Cruz activa una comisión para un plan ante una posible erupción volcánica del Teide
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha dado un paso relevante al decretar la creación de una comisión técnica específica para estudiar y diseñar la respuesta de la capital ante una posible erupción volcánica en la isla. El alcalde, José Manuel Bermúdez, ha encargado a este órgano que elabore un plan de acción detallado frente a diferentes escenarios eruptivos.
Aunque los mapas de peligrosidad volcánica sitúan a Santa Cruz en una zona de amenaza baja o muy baja, el consistorio asume que la capital tendría un rol esencial en la gestión logística, humanitaria y administrativa si se produjera una erupción en otras áreas de Tenerife. De hecho, se plantea la ciudad como posible centro de acogida y refugio temporal para población evacuada de municipios más expuestos.
Esta comisión tendrá como tarea principal asistir al alcalde en la evaluación de riesgos, propuesta de medidas preventivas y coordinación de las respuestas municipales en caso de crisis. Entre sus prioridades figuran la planificación de contingencias relacionadas con transporte, alojamiento de evacuados, suministros básicos y el apoyo a los servicios esenciales para que continúen operativos incluso en un escenario de emergencias volcánicas.
El Ayuntamiento mantiene un contacto permanente con el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias para seguir la evolución de la actividad bajo el Teide, integrando siempre la información científica del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y del comité científico del PEVOLCA. La consigna es clara: anticipar decisiones, evitar la improvisación y asegurar que la capital está lista para actuar si la situación lo requiere.
Cómo se organiza la comisión técnica y qué funciones tendrá

El decreto municipal establece que la comisión técnica estará presidida por el coordinador general de Infraestructuras, Equipamiento Comunitario, Emergencias y Movilidad del Ayuntamiento de Santa Cruz. Esta figura estará facultada para emitir instrucciones internas y coordinar las diferentes áreas municipales implicadas para garantizar un funcionamiento ágil del órgano.
Forman parte de este grupo de trabajo responsables de áreas clave: Sostenibilidad Ambiental y Servicios Públicos, Gestión Presupuestaria, Patrimonio y Contratación, Seguridad Ciudadana y Emergencias, además de la jefatura de sección de Gobernanza y Calidad del Dato. La secretaría recaerá en un funcionario designado por el propio coordinador general.
Entre las funciones encargadas a la comisión se incluye la elaboración de un informe estratégico que detalle las medidas preventivas a adoptar en el municipio ante un episodio eruptivo en Tenerife. Este documento deberá definir también un modelo de gobernanza y gestión que permita una coordinación efectiva entre todas las áreas municipales y con el resto de administraciones afectadas.
El informe, tal y como ha señalado el consistorio, tendrá carácter confidencial, por lo que se exigirán precauciones especiales en su manejo. En él también se valorará si procede mantener de forma permanente esta comisión técnica una vez completado el análisis inicial, de modo que Santa Cruz disponga de un órgano estable de seguimiento del riesgo volcánico.
La capital se prepara así para convertirse, llegado el caso, en uno de los grandes nodos de apoyo logístico de la isla: centro de coordinación administrativa, base de recursos y posible punto de recepción de personas desplazadas desde los municipios de mayor amenaza volcánica.
El plan insular y los municipios con mayor riesgo volcánico en Tenerife
Más allá del ámbito municipal, el Cabildo de Tenerife dispone del Plan de Actuación Insular frente al Riesgo Volcánico (PAIV), que define cómo responder si el Teide u otro sistema volcánico de la isla entra en erupción. Este documento parte de la zonificación del riesgo y establece protocolos de actuación coordinada entre administraciones, servicios de emergencia y población.
Según la zonificación del PAIV, alrededor de 69.200 personas residen en municipios catalogados con amenaza alta o muy alta. Se trata fundamentalmente de Guía de Isora, Santiago del Teide, El Tanque, Garachico, Icod de los Vinos, La Guancha y San Juan de la Rambla, en el flanco noroeste de la isla. Esta dorsal concentra las coladas y estructuras volcánicas más frecuentes de la historia reciente de Tenerife.
El plan identifica además una amplia zona de riesgo moderado que abarca el entorno de Las Cañadas del Teide y se extiende hacia el valle de La Orotava hasta la costa, incluyendo Los Realejos y Puerto de la Cruz. Otra franja de amenaza baja comprende el resto del valle, la cumbre y Fasnia, mientras que otras comarcas se consideran de amenaza muy baja, entre ellas Santa Cruz, aunque los vulcanólogos recuerdan que ningún punto de la isla puede considerarse riesgo cero.
Este enfoque permite priorizar recursos y definir con más precisión vías de evacuación, zonas de refugio, infraestructuras críticas que deben mantenerse operativas y necesidades de refuerzo en cada área. Aun así, los especialistas insisten en que la naturaleza no siempre responde a los patrones históricos, por lo que toda la isla debe contar con planes de emergencias actualizados y flexibles.
En varios municipios tinerfeños, como El Rosario o los situados en la dorsal noroeste, se han venido coordinando recursos de Policía Local, Protección Civil y fuerzas de seguridad para garantizar respuestas rápidas. Estos planes locales, sumados al PAIV y al PEVOLCA, conforman un entramado de protección multinivel frente a una posible crisis volcánica.
Qué dicen los científicos sobre la actividad del Teide
El refuerzo de la planificación va de la mano de un seguimiento científico exhaustivo. Tenerife cuenta con uno de los sistemas de vigilancia volcánica más avanzados de Europa, gestionado por el IGN y por el Área de Vigilancia Volcánica del Gobierno de Canarias, con redes de sismógrafos, estaciones GPS, sensores de gases e inclinómetros que controlan cambios bajo la superficie.
En los últimos meses se han registrado enjambres sísmicos bajo Las Cañadas del Teide, con miles de pequeños eventos de baja magnitud, no percibidos por la población. Los sismólogos los clasifican como eventos híbridos, vinculados tanto a fracturas de roca como al movimiento de fluidos volcánicos a alta temperatura en el subsuelo. A pesar de su volumen, los comités científicos recalcan que no implican por sí solos una erupción inminente.
El director del IGN en Canarias, Itahiza Domínguez, ha reiterado que no existen señales actuales que apunten a una erupción a corto o medio plazo. Sin embargo, también recuerda que en una isla volcánicamente activa como Tenerife es razonable asumir que en algún momento futuro habrá una nueva erupción, sin que sea posible precisar cuándo ni en qué lugar exacto ocurrirá.
Programas especiales como «¿Qué ocurre en el Teide?», emitidos por Radio Televisión Canaria, han reunido a volcanólogos, sismólogos y responsables de Protección Civil para traducir esta información técnica al lenguaje cotidiano. Expertos como Luca D’Auria, Vicente Soler, Nieves Sánchez o Montserrat Román han insistido en la importancia de seguir solo fuentes oficiales y evitar rumores o interpretaciones alarmistas de los datos.
Durante estos espacios se han abordado asuntos muy prácticos: protocolos de seguridad en colegios, actuación en caso de terremoto leve, contenidos recomendados de una mochila de emergencia o pasos a seguir ante un aviso de evacuación. El objetivo es que la ciudadanía se familiarice con la realidad de vivir sobre un volcán y sepa qué hacer si la situación evolucionara.
Vigilancia, tecnologías y señales precursoras de una erupción
La vigilancia del Teide se apoya en una extensa red de sismógrafos que permite monitorizar de forma continua lo que ocurre bajo tierra. Estos equipos registran cualquier cambio relevante en la sismicidad, lo que combinado con mediciones de deformación del terreno y emisiones de gases facilita una imagen bastante precisa del estado del sistema volcánico.
Entre las novedades recientes destaca la instalación en Tenerife del primer inclinómetro enterrado a 30 metros de profundidad, diseñado para medir variaciones muy sutiles en el plano horizontal del terreno. Estos datos ayudan a detectar posibles hinchamientos o deformaciones que podrían indicar movimientos de magma a cierta profundidad.
La jefa de Meteorología de Televisión Canaria, Vicky Palma, ha explicado en distintas intervenciones cuáles son las señales precursoras típicas de una erupción: aumento significativo y sostenido de la sismicidad, cambios en el tipo de terremotos, deformación apreciable del terreno, modificación en la composición y cantidad de gases emitidos o variaciones térmicas en la superficie.
El historial volcánico de Tenerife, con al menos seis erupciones documentadas entre los siglos XVIII y XX, sirve como referencia. Episodios como las erupciones de 1704-1705 (Siete Fuentes, Fasnia y Montaña del Valle), la erupción de Garachico en 1706, la de Chahorra o Narices del Teide en 1798 y la erupción de Chinyero en 1909 muestran la capacidad del sistema para activarse fuera del propio cráter principal.
Los comités científicos que asesoran al PEVOLCA subrayan que, a día de hoy, la deformación del terreno no muestra cambios significativos y las emisiones de gases han disminuido tras las últimas crisis sísmicas. Todo ello respalda la idea de que el Teide se encuentra, por ahora, en una fase de actividad interna sin traducción inmediata en superficie, aunque la vigilancia sigue siendo intensa.
La experiencia de La Palma como advertencia para el plan del Teide
La erupción del Tajogaite en La Palma en 2021, con 85 días de lava, ceniza y gases, dejó tras de sí miles de viviendas destruidas, barrios sepultados, cultivos arrasados y más de 7.000 personas evacuadas. Cuatro años después, asociaciones de personas damnificadas, colectivos vecinales y entidades animalistas han lanzado un mensaje directo a la población y autoridades de Tenerife.
Su objetivo no es alimentar el miedo, sino trasladar una lección aprendida a base de pérdidas: la prevención y la buena gestión pueden marcar la diferencia entre un fenómeno natural y una catástrofe social. Estas asociaciones recuerdan que, cuando el Tajogaite hizo erupción, no existía una cultura sólida de prevención y muchas personas no fueron informadas con la claridad necesaria sobre el nivel real de riesgo.
Señalan deficiencias como la ausencia de evacuaciones preventivas tempranas en algunas zonas, la falta de transparencia en las deliberaciones técnicas y la lentitud posterior en la reconstrucción, que generó incertidumbre y sensación de desamparo entre quienes lo habían perdido todo.
Con esa experiencia en la memoria, los colectivos palmeros sostienen que Tenerife todavía está a tiempo de «hacer las cosas bien». Reclaman que los planes ante una posible erupción del Teide se apoyen en información abierta, participación ciudadana y protección social suficiente, de modo que, si el volcán se activa, la respuesta no agrave el daño causado por la naturaleza.
Su mensaje de fondo es que la confianza en las instituciones y la resiliencia social se construyen en tiempos de calma, no cuando la lava ya está avanzando. Para el diseño de cualquier plan ante una posible erupción del Teide, esta mirada desde La Palma se ha convertido en un punto de referencia que muchas administraciones dicen tener ya muy presente.
Ocho líneas clave para mejorar los planes ante una erupción del Teide
Las asociaciones de afectados de La Palma y otros colectivos han formulado una propuesta en ocho grandes ejes que consideran válidos no solo para Tenerife, sino para cualquier territorio con riesgo volcánico. Estas líneas encajan de lleno con el trabajo que ya desarrollan los planes autonómicos, insulares y municipales, pero ponen el foco en aspectos a reforzar.
En primer lugar, piden transparencia total en la información científica, con acceso público y en tiempo casi real a los datos sobre sismicidad, emisiones de gases y deformación del terreno. Consideran que la información no debe tratarse como un recurso reservado, sino como un derecho ciudadano básico.
En segundo lugar, reclaman una formación masiva en autoprotección y evacuación para toda la población, incluyendo simulacros periódicos, charlas en barrios y contenidos didácticos en colegios. La idea es que la sociedad no empiece a aprender cómo actuar el mismo día en que el volcán se activa.
Otro aspecto relevante es la necesidad de garantizar el aseguramiento de viviendas y bienes, tanto del continente como del contenido, para facilitar que las indemnizaciones lleguen de forma más ágil y justa. Vinculado a ello, subrayan la importancia de mantener Catastro y Registro de la Propiedad actualizados, de modo que nadie quede fuera de las ayudas por problemas burocráticos.
También insisten en contar con planes de emergencia realistas, elaborados con datos detallados sobre población vulnerable, infraestructuras críticas, animales y vías de evacuación. Proponen integrar el riesgo volcánico de forma coherente en la ordenación territorial, evitando construir en zonas de alta peligrosidad sin las debidas garantías y reduciendo exposiciones innecesarias.
Entre las líneas de actuación incluyen además la protección efectiva de los animales, con registros obligatorios y previsión de espacios de acogida para ellos en caso de evacuaciones, así como el desarrollo pleno de la Ley de Volcanes de Canarias, que establece obligaciones en vigilancia, sensibilización, apoyo psicológico, ayudas económicas y procedimientos de reconstrucción más ágiles.
Simulacros, colegios y cultura de autoprotección en Tenerife
Los planes no se quedan en el papel. En Tenerife ya se están desarrollando simulacros y ejercicios prácticos para que la población interiorice qué hacer si se activa una alerta volcánica. Un ejemplo es el de un instituto de El Tanque, donde el alumnado participó en un ejercicio de confinamiento ante una hipotética situación de gases volcánicos que impidiera salir del centro.
En diferentes municipios se trabaja en protocolos de seguridad específicos para colegios: desde cómo organizar las salidas ordenadas o el confinamiento en determinadas aulas, hasta la comunicación con las familias y la coordinación con Protección Civil. Se pretende que los centros educativos se conviertan en espacios preparados, no improvisados, si llegara a producirse una emergenciavolcánica.
Se insiste también en la preparación de un sencillo kit o mochila de emergencia en los hogares situados en zonas de mayor riesgo. Elementos como linterna, radio a pilas, agua, documentación básica, medicación habitual, algo de abrigo o manta ligera y una pequeña reserva de alimentos no perecederos forman parte de la lista que recomiendan los técnicos.
En barrios de municipios como Garachico, ya se han realizado simulacros y sesiones informativas en los últimos años, a menudo impulsados por Protección Civil y asociaciones vecinales. Todo ello contribuye a generar una cultura de autoprotección, en la que cada persona sabe qué papel desempeñar si se activa un aviso de evacuación o confinamiento.
La idea que se repite entre los responsables de emergencias es que, frente a un fenómeno tan potente como una erupción volcánica, la mejor herramienta de la ciudadanía es estar formada, informada y organizada. El plan ante una posible erupción del Teide no solo se escribe en despachos y comisiones técnicas, también se construye día a día en colegios, barrios y hogares de toda la isla.
Todo este entramado de medidas —desde la creación de la comisión técnica en Santa Cruz hasta la actualización del PAIV, el trabajo del PEVOLCA, la vigilancia científica constante y las propuestas llegadas desde La Palma— configura hoy un escenario en el que Tenerife, pese a no enfrentar una erupción inminente, avanza para estar mejor preparada. En una isla donde el volcán forma parte del paisaje y de la vida cotidiana, planificar con calma, coordinar administraciones y fomentar la cultura de prevención se han convertido en las claves para que una futura erupción del Teide, cuando llegue, encuentre a la sociedad más protegida, informada y capaz de responder con serenidad.

