Una ola de calor extremo asola Siberia

Siberia

Si te hablamos de una ola de calor en Siberia, probablemente pienses que nos hemos confundido de lugar. Porque esta amplia zona de Rusia se caracteriza por ser una de las más frías de nuestro planeta. De hecho, su densidad de población es de apenas tres habitantes por kilómetros cuadrado debido a la dureza de su clima.

Sin embargo, el cambio climático está provocando situaciones realmente increíbles hasta hace unos años. También es lo que ha ocurrido en Groenlandia el pasado mes de mayo. De todo esto vamos a hablarte, pero antes debemos ponerte en contexto.

El clima de Siberia

Tundra siberiana

La tundra siberiana

En la mayor parte de esta gran región de Rusia el clima es subártico, con veranos muy breves y lluviosos e inviernos largos y muy fríos. Es fácil que durante estos últimos se alcancen temperaturas de -50 grados. Pero ha habido registros aún más bajos. Por ejemplo, en la ciudad de Verjoyansk se vieron sometidos a -68.

Otro rasgo muy importante de la zona y, como veremos, estrechamente vinculado al problema de su calentamiento es la existencia de permafrost. Recibe este nombre la capa del suelo que está siempre congelada en estas regiones tan frías. A su vez, se divide en dos partes: la superficial o mollisol y la profunda o pergelisol.

Esta última es la que permanece congelada, mientras que la primera elimina la nieve y el hielo con el calor. El permafrost se da en áreas próximas a las polares. Por ejemplo, en partes de Canadá, Groenlandia, Noruega y, justamente, Siberia. Como veremos más adelante, el calor está provocando que toda esta capa del suelo se derrita con graves consecuencias. Pero ahora vamos a hablarte de la situación en Groenlandia y en la propia Siberia.

El calor en Groenlandia

Océano Ártico

El Océano Ártico con sus placas de hielo

A finales de mayo, esta gran isla situada entre los océanos Atlántico y Glacial Ártico sufrió una espectacular ola de calor con temperaturas hasta 15 grados por encima de lo normal en esta época por la zona. Según la organización Artic Risk, que se encarga de medirlas para velar por la conservación de esta región del planeta, «más allá del Círculo Polar Ártico se han registrado temperaturas por encima de los 24 grados centígrados».

Asimismo, han manifestado que una ola de calor tan temprana es síntoma del cambio climático que padecemos. Sus advertencias coinciden con las realizadas por otras instituciones. Precisamente, hace tan solo unos días, varios científicos publicaban un trabajo en la revista Nature Communications en el que advertían que, de seguir todo como hasta ahora, «el Ártico se quedaría sin hielo en el verano de 2030».

El calentamiento de esta zona de nuestro planeta traería graves consecuencias para todos. Según estos mismos estudiosos, el Ártico con temperaturas más altas provocaría un cambio climático aún más intenso que el que sufrimos. En concreto, se mostraría en grandes olas de calor, inundaciones en latitudes altas y medias e incendios forestales.

Asimismo, el deshielo acarrearía un aumento de altura en los mares y su sobrecalentamiento. Esto es debido a que el hielo absorbe buena parte de los rayos solares permitiendo que las aguas se mantengan más frías. Pero, al desaparecer aquel, todos irían a parar al mar elevando su temperatura. Y lo más grave es que todo lo que te explicamos está ocurriendo ya, como vemos por la ola de calor en Siberia.

La ola de calor en Siberia

Barnaul

Una calle de Barnaul, en Siberia

Tras las elevadas temperaturas registradas en Groenlandia, desde primeros de junio le ha tocado el turno a la región siberiana, que está batiendo récords de máximas a diario. Para que te hagas una idea, ha habido momentos en que se han superado los cuarenta grados centígrados.

Pero, para mostrarte algunos ejemplos, te diremos que la ciudad de Novosibirsk registró 37,3 grados y la de Toguchin 37,2. Peor aún ha sido el caso de Ordynskoe con 38,1 y de Barnaul con 38,5. No obstante, la palma se la han llevado Baevo con 39,6 y Kljuci, con 40,1 grados centígrados.

En palabras del profesor Jonatan Ovepeck de la Universidad de Michigan este gran calentamiento de la región de Siberia es una «advertencia de grandes proporciones» sobre lo que puede ocurrirnos. De hecho, según él, quiere decir que la subida de temperaturas en el mundo se está produciendo más rápido de lo que creíamos.

En la misma línea se ha manifestado Thomas Smith, geógrafo ambiental de la London School of Economics, al decir que lo sucedido en Siberia es señal de que algo diferente a lo que pensábamos está ocurriendo. Pero, a su vez, el calentamiento del clima siberiano está teniendo otro efecto perjudicial relacionado, justamente como te decíamos, con el permafrost.

Los grandes incendios forestales

Novosibirsk

Vista de la ciudad siberiana de Novosibirsk

El permafrost está perdiendo su capa de hielo perenne debido a esas altas temperaturas. Esto es por sí mismo un desastre medioambiental porque en ella se conservan virus y bacterias que han permanecido miles de años congelados. Por si ello fuera poco, el permafrost alberga grandes cantidades de gas metano que, con el deshielo, también van a parar a la atmósfera.

Quizá no lo sepas, pero este gas posee una potencia para crear efecto invernadero mucho más fuerte que el CO2, aunque dura menos tiempo en la atmósfera. De todos modos, es muy peligroso para el medio ambiente tanto por su abundancia como por su capacidad nociva.

Pero no terminan ahí los problemas originados por la ola de calor en Siberia y en las zonas próximas al Círculo Polar Ártico. Otra grave consecuencia son los enormes incendios forestales que se están produciendo en esa región del globo. Aunque pueda sonar paradójico por sus tradicionales bajas temperaturas, Siberia tiene zonas de vegetación abundante. Por ejemplo, las áreas boscosas de taiga. Esta, conocida igualmente como bosque boreal, está conformada por grandes extensiones de coníferas. Asimismo, en otras partes, abunda la tundra, que, a su vez, se compone de musgos y líquenes en suelos pantanosos y de turbera (humedales de turba). Todo ello constituye una enorme riqueza ecológica que los incendios están destruyendo.

En conclusión, la ola de calor en Siberia está alcanzando una magnitud nunca vista hasta ahora. A su vez, esto provoca la pérdida de hielo del permafrost y también que aparezcan grandes incendios que amenazan con destruir esa enorme región de nuestro planeta que tiene una importancia capital desde el punto de vista ecológico.


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