
Vista del enjambre registrado
Un nuevo enjambre sísmico bajo el Teide ha activado los sismógrafos de la Red Sísmica Canaria, con más de 90 movimientos de muy baja magnitud concentrados en poco más de una hora. Se trata de un episodio de energía modesta, habitual en islas volcánicas, que se enmarca en la dinámica reciente del sistema Teide–Pico Viejo.
Los temblores se localizaron entre las 17:14 y las 18:26 (hora canaria) y fueron captados con nitidez por la estación TNOR, situada en la cara norte del volcán. Involcan clasifica estos eventos como volcano-tectónicos, provocados por la fracturación de rocas en profundidad.
Dónde y cuándo se detectó el enjambre

Registro visible en la estación norte
El episodio se produjo el sábado 30 de agosto y quedó registrado por la Red Sísmica Canaria (Involcan) en la ladera norte del Teide. La concentración temporal y la baja magnitud encajan con patrones vistos en otros enjambres recientes, como el repunte sísmico en Tenerife.
De forma paralela, el Instituto Geográfico Nacional validó una parte de esa actividad y contabilizó quince sismos con magnitudes entre 0,2 y 0,8, lo que confirma que hablamos de movimientos pequeños, generalmente no percibidos por la población.
Qué tipo de sismicidad es y qué implica
Característica de sismicidad volcánica
Los enjambres como este están formados por eventos volcano‑tectónicos (VT), que se originan cuando la presión interna provoca microfracturas de la roca. Son sismos de baja energía y, en su mayoría, imperceptibles para las personas.
Parte de los microtemblores más débiles solo quedan detectados por el sistema automático y no llegan al catálogo definitivo por su calidad limitada, algo normal en secuencias de microsismicidad como la observada bajo el Teide.
Un verano con varios enjambres bajo el Teide

Patrón de enjambres estivales
El episodio no es aislado: durante este verano se han registrado varios enjambres en la isla. A comienzos de agosto se detectó una fase con más de 55 VT a profundidades aproximadas de 8–14 km, seguida de otro tramo con más de 700 eventos híbridos en pocas horas, señal de movimiento de fluidos en el interior del sistema.
Aquello fue el sexto enjambre híbrido desde 2016. Aunque entonces no se apreciaron cambios significativos en deformación del terreno ni incrementos destacados de gases, sí reforzó la idea de un sistema volcánico dinámico que requiere seguimiento estrecho.
Una actividad que se repite desde 2017
Serie de enjambres desde 2017
Desde junio de 2017 Tenerife encadena más de 120 enjambres de este tipo. Involcan los vincula a un proceso de presurización del sistema volcánico‑hidrotermal, relacionado con la inyección de fluidos magmáticos en profundidad.
Esa tendencia se observa de forma repetida desde 2016 y está respaldada por datos geoquímicos y geofísicos independientes: incremento de la emisión difusa de CO₂ en el cráter del Teide y una ligera deformación del terreno detectada desde 2024 en el sector noreste del complejo Teide–Pico Viejo.
Qué dicen los organismos: vigilancia y nivel de riesgo
Monitoreo científico continuo
Tanto Involcan como el IGN subrayan que, a día de hoy, no hay indicios que apunten a un aumento de la probabilidad de erupción en el corto o medio plazo en Tenerife. La vigilancia es continua y se centra en posibles señales como subidas sostenidas de gases, aceleración de la deformación o enjambres más energéticos y frecuentes.
La red instrumental permite detectar con rapidez cambios en los parámetros clave y comunicar la evolución del sistema a protección civil. En el contexto actual, la actividad observada encaja en el comportamiento habitual del Teide.

Equipos de vigilancia en campo
El nuevo enjambre aporta información valiosa sobre la respiración del sistema volcánico sin traducirse en una amenaza inmediata: más de 90 microsismos en poco tiempo, dentro de una tendencia de enjambres que se repite desde 2017 y con indicadores (CO₂ y deformación) monitorizados con lupa por los equipos científicos.


