Nieve en mayo: frío inusual, nortadas y nevadas tardías en España

  • Una sucesión de borrascas frías y nortadas está dejando nevadas tardías en mayo en buena parte del norte peninsular.
  • Las cotas de nieve descienden hasta los 1.200-1.800 metros en Cordillera Cantábrica, Pirineos, Sistema Central y sierras del sureste.
  • Destacan los episodios de nieve en Sierra Nevada, La Covatilla y Calar Alto, con temperaturas bajo cero y espesores apreciables.
  • Las previsiones apuntan a un ambiente más frío de lo normal para la época en gran parte de la Península, con sensación más propia de marzo.

Nieve en mayo en España

El mes de mayo ha arrancado en España con un tiempo mucho más invernal de lo habitual, especialmente en la mitad norte peninsular y en las zonas de montaña. Tras un inicio de primavera marcado por las borrascas, las tormentas y las oscilaciones térmicas, varias irrupciones de aire frío han vuelto a traer nieve a cotas relativamente altas cuando muchos ya daban por terminada la temporada de abrigo.

Lejos de estabilizarse del todo, las previsiones apuntan a que el ambiente fresco y la posibilidad de nieve en mayo van a seguir presentes en distintos sistemas montañosos, con temperaturas entre 8 y 10 ºC por debajo de lo normal para estas fechas en amplias zonas del interior. Un escenario que recuerda más a finales de marzo que a pleno mayo, y que está dejando estampas blancas en la Cordillera Cantábrica, Pirineos, el Sistema Central, Sierra Nevada o sierras del sureste como la de Almería.

Inestabilidad primaveral y avisos por tormentas en el norte

Durante el puente de mayo y los días posteriores, el tiempo ha estado condicionado por un baile de lenguas de aire frío en altura, responsable de las típicas tormentas primaverales y de chubascos localmente intensos. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha activado avisos por tormentas, lluvia fuerte y granizo en numerosos puntos del norte y este peninsular.

Entre las zonas en aviso, se incluyen Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón, Cataluña, parte de la Comunidad Valenciana (norte de Alicante y sur de Valencia), el interior de la Región de Murcia y el este de la provincia de Albacete. En estas áreas, los chubascos de tarde se han hecho notar con intensidad, acompañados de tormentas y, en ocasiones, granizadas.

En contraste, el extremo sur peninsular y buena parte de Andalucía occidental, así como Canarias, han quedado más al margen de las lluvias en algunos de estos episodios, con cielos más tranquilos o sólo nubosidad de evolución. En Baleares, los chaparrones se han concentrado sobre todo durante las horas centrales del día, pudiendo ser puntualmente intensos, especialmente en Mallorca, antes de tender a remitir por la tarde.

Aun con altibajos, la tónica general es que el tiempo inestable va a prolongarse en la mitad norte a lo largo de varios días, con jornadas de tregua intercaladas con nuevos pasajes de chubascos. Esto afecta de lleno a planes al aire libre y celebraciones típicas de estas fechas, como bodas o comuniones, obligando a seguir muy de cerca las actualizaciones de los pronósticos.

Nevadas primaverales en España

Descenso de temperaturas y nieve en la Cordillera Cantábrica y Pirineos

Una de las consecuencias más llamativas de esta situación es el notable descenso de las temperaturas en buena parte del norte peninsular. En ciudades como Santander, Bilbao o Burgos, los valores máximos se sitúan en torno a los 16 ºC, muy por debajo de lo que cabría esperar en estas fechas, mientras que el Mediterráneo oriental registra máximas cercanas a los 28 ºC en zonas como Valencia.

Este desplome térmico está favoreciendo que la cota de nieve baje y se mantenga relativamente cerca de los 1.500-1.800 metros. En la Cordillera Cantábrica, se esperan nevadas débiles y esporádicas por encima de unos 1.600 metros, mientras que en el entorno de los Pirineos la cota se sitúa algo más alta, alrededor de los 2.000 metros, con episodios de nieve asociados a frentes y chubascos de intensidad variable.

En jornadas de estabilidad relativa, la nieve se limita a las cumbres más altas, pero en los días con mayor inestabilidad la precipitación sólida ha reaparecido con cierta contundencia en algunos sectores pirenaicos. Los modelos de predicción apuntan a que, en determinados episodios, se pueden acumular espesores de entre 5 y 10 centímetros en cordales altos de Pirineos o macizos centrales, llegando puntualmente a valores mayores cuando se encadenan varios frentes fríos.

De hecho, en escenarios de borrasca fría y llegada de aire polar marítimo desde latitudes cercanas a Islandia, la cota puede descender hasta los 1.200-1.300 metros en el Pirineo, generando nevadas importantes para la época del año. Estas situaciones no son imposibles en mayo, pero sí menos frecuentes, por lo que llaman la atención tanto de los aficionados a la meteorología como de los residentes en zonas de montaña.

Nieve tardía en mayo

Borrascas frías y nortadas: aire polar en pleno mayo

Los últimos análisis de modelos numéricos señalan la posible llegada de nuevos descuelgues de aire frío desde el entorno de Islandia y el círculo polar hacia la Península Ibérica. Este tipo de configuraciones, que implican la formación de vaguadas y la aproximación de borrascas frías, favorecen la entrada de masas de aire polar marítimo, con una rebaja generalizada de las temperaturas.

En este contexto, los meteorólogos hablan de un posible episodio de nortada, un episodio en el que predomina el viento del norte, fresco y húmedo, procedente de latitudes altas. Cuando se canaliza correctamente por la presencia de una cresta anticiclónica en el Atlántico y varias borrascas al oeste y norte de la Península, se abre un auténtico pasillo para que el aire frío alcance de lleno España.

De confirmarse este escenario, las anomalías térmicas negativas podrían acercarse a los 15 ºC por debajo de lo normal en algunos puntos, sobre todo en el interior y el norte peninsular. Las máximas quedarían ancladas entre los 10 y los 15 ºC en zonas como la Meseta Norte, el entorno del Sistema Central o la Cordillera Cantábrica, mientras que el Mediterráneo y el sur mantendrían valores algo más suaves, aunque igualmente inferiores a la media estacional.

La AEMET prevé que la semana central de mayo pueda ser más fría de lo habitual en gran parte de la Península, especialmente en áreas del oeste, centro y sur. A este ambiente frío se añadirán precipitaciones frecuentes, con chubascos más abundantes en el norte y oeste, y la posibilidad de nieve en cotas relativamente altas, sobre todo en los grandes sistemas montañosos del norte y del centro.

Los mapas de predicción muestran esa masa fría descendiendo de norte a sur y situándose sobre la Península entre jueves y viernes, lo que podría derivar en un temporal de lluvia, granizo y nieve en montaña, con un aspecto del tiempo que, en pleno mayo, recordará más a un episodio típico de final de invierno.

Sierra Nevada: paisaje invernal en pleno mayo

Uno de los ejemplos más gráficos de esta situación se ha visto en Sierra Nevada, donde una nevada reciente ha devuelto a la estación granadina un aspecto plenamente invernal a pesar de haber dado por terminada la temporada de esquí a comienzos de mes. Las precipitaciones en forma de nieve han cubierto de nuevo las pistas y han tapado los efectos de los episodios de calima de semanas anteriores, que habían dejado la superficie ennegrecida por el polvo en suspensión.

La nevada se ha concentrado en las cotas más altas de la sierra, con una cota de nieve entre 2.400 y 2.500 metros, y posibilidad de nuevos copos en jornadas posteriores entre los 2.300 y 2.500 metros. Gracias al descenso térmico de las últimas horas, se han registrado heladas débiles en alta montaña, lo que ha permitido que la nieve cuajara de nuevo en enclaves como Borreguiles (2.690 m) o la zona del Veleta (3.029 m).

Los registros oficiales sitúan a Sierra Nevada entre los puntos más fríos de España en estos días, con mínimas de -1,9 ºC en el entorno del radiotelescopio y alrededor de -0,1 ºC en la zona de Laguna Seca. El día anterior, la mínima ya había sido de -1,5 ºC, valores que, aunque no extremos para la sierra, resultan llamativos por producirse ya bien entrado mayo.

La estación de esquí, gestionada por la empresa pública Cetursa, había cerrado una temporada complicada marcada por el paso reiterado de borrascas, problemas en la red viaria de acceso y episodios de calima. Pese a ello, se llegó a mantener abiertos más de 30 kilómetros de pistas con espesores que superaron los dos metros y medio en algunos sectores. La nevada de mayo ha sido, en cierto modo, un epílogo invernal tardío para un dominio ya cerrado al público.

En el resto de la provincia de Granada, la misma borrasca atlántica ha dejado acumulados de lluvia significativos, con estaciones que han registrado entre 16 y 20 litros por metro cuadrado en pocas horas. El ambiente se mantendrá fresco y algo inestable hasta el final del fin de semana, con temperaturas por debajo de lo normal para la época según los datos de la AEMET.

Nevadas en montañas de España en mayo

Nieve en mayo en Almería y el sureste peninsular

La inestabilidad de estos días también ha dejado escenas insólitas en el sureste peninsular, donde muchos ya pensaban en el verano. En la provincia de Almería, el observatorio de Calar Alto ha vuelto a teñirse de blanco con una nevada ligera alrededor del mediodía de un 7 de mayo reciente, cuando un manto fino de nieve cubrió parte de las instalaciones bajo un cielo completamente encapotado y con temperaturas rondando los 0 ºC.

Este episodio ha sorprendido a numerosos vecinos de la zona, acostumbrados a que mayo sea ya un mes de ambiente templado e incluso caluroso en las cotas bajas. Tras varios días de temperaturas suaves, la combinación de lluvias, aire frío en altura y altitud ha sido suficiente para que apareciera de nuevo la nieve en estas cumbres del sureste, mientras que en el litoral los efectos se han traducido en chubascos y un ambiente desapacible.

La semana ha estado marcada por una notable inestabilidad, con lluvias durante el jueves 7 y la mañana del viernes 8 que han obligado a rescatar paraguas y prendas de abrigo en distintas comarcas almerienses. Todo ello después de un mes de abril catalogado como seco en el conjunto de España, pero encuadrado en un inicio de año muy cambiante en el que se han alternado episodios de nieve en zonas altas, días de frío y jornadas casi veraniegas.

De cara a los días siguientes, las previsiones señalan que en la provincia de Almería tenderá a imponerse un tiempo más estable y cálido, con un ascenso de las máximas hacia valores cercanos a los 24 ºC y escasa probabilidad de lluvia a partir de la segunda mitad del fin de semana. A medio plazo, la propia AEMET apunta a que el trimestre mayo-junio-julio podría registrar temperaturas por encima de la media, algo que contrasta con estos últimos coletazos invernales en las cumbres.

La Covatilla, Asturias y el norte: vuelta al invierno en la montaña

Otra de las zonas donde la nieve de mayo se ha dejado notar con fuerza es la estación de esquí de La Covatilla, en la sierra de Béjar (Salamanca). A unos 2.000 metros de altitud, la llegada de una enésima borrasca fría ha devuelto por unas horas un paisaje plenamente invernal, con nevadas, viento intenso y temperaturas por debajo de cero en pleno fin de semana primaveral.

Los datos de AEMET sitúan a La Covatilla entre los observatorios con registros más extremos de Castilla y León y de toda España durante el episodio: mínimas próximas a los 0 ºC negativos, rachas de viento cercanas a los 70-80 km/h y acumulados de precipitación que rondan los 30 litros por metro cuadrado en apenas un par de días, buena parte de ellos en forma de nieve gracias al frío persistente.

La estación, que ya había dado por concluida su temporada de esquí a comienzos de abril tras una campaña con abundantes jornadas de nieve pero también muchos días condicionados por el mal tiempo y los problemas de acceso, ha vuelto a entrar en los resúmenes meteorológicos por este regreso puntual del invierno. Se trata de uno de los enclaves donde la llegada de masas de aire frío se nota con mayor claridad, y no es raro que marque récords de viento, lluvia o temperatura cada temporada.

En el norte peninsular, regiones como Asturias también están viviendo un arranque de mayo muy movido. En el Principado, las previsiones señalan una bajada de las temperaturas máximas en el interior occidental y descensos de las mínimas en el centro y el oriente, con una cota de nieve que se mantiene en torno a los 1.500-1.600 metros durante todo el día. Los cielos se cubren con rapidez y los chubascos van ganando intensidad con el paso de las horas, sin descartar tormentas locales.

La situación se completa con vientos de componente norte y noroeste, generalmente flojos pero suficientes para reforzar la sensación de frío en montaña. Esta combinación de aire húmedo, temperaturas inferiores a lo habitual y relieve montañoso mantiene la posibilidad de nuevas nevadas débiles en las cumbres asturianas, mientras que en las zonas bajas se traduce en lluvias recurrentes y un ambiente muy poco primaveral.

Perspectivas para las próximas semanas

Mirando unos días más adelante, los distintos escenarios de predicción coinciden en que la inestabilidad seguirá muy presente en el norte y el oeste peninsular. El paso de vaguadas y borrascas frías, con aire polar marítimo, favorece la continuidad de los chubascos, a menudo acompañados de tormentas, y de un ambiente fresco para la época, con heladas débiles en áreas de montaña de la mitad norte.

La AEMET indica que la semana del 11 al 17 de mayo tiene muchas papeletas para ser más fría de lo normal en buena parte del territorio peninsular, especialmente en zonas de meseta y sistemas montañosos. La cota de nieve, aunque irá subiendo progresivamente conforme avance el mes, todavía puede situarse en torno a los 1.200-1.800 metros en episodios de aire frío más marcado, con nuevas nevadas en Pirineos, Cordillera Cantábrica, Sistema Central y sierras del sureste.

En paralelo, los archipiélagos también notarán altibajos, con descensos de las máximas en días concretos y chubascos intermitentes, si bien el frío será menos acusado que en el interior peninsular. En el Mediterráneo y el sur, las temperaturas tenderán a recuperarse antes, con una entrada progresiva de aire más templado y un incremento de las máximas hacia valores propios de finales de primavera.

Todo ello encaja en un patrón de gran variabilidad, en el que se alternan episodios fríos y húmedos con irrupciones más cálidas, algo característico de los meses de transición pero que, este año, está resultando especialmente llamativo por la persistencia de los descuelgues de aire frío. Esta sucesión de situaciones favorece que las montañas mantengan todavía reservas de nieve e incluso sumen nuevos espesores en fechas poco habituales.

El panorama que está dejando este mes de mayo en España, con nortadas, borrascas frías y nevadas en la montaña, dibuja un inicio de periodo cálido más inestable y fresco de lo que suele recordarse, con paisajes blancos en Sierra Nevada, La Covatilla, Pirineos, Cordillera Cantábrica, Asturias o Calar Alto mientras en otras zonas ya se rozan temperaturas casi veraniegas. Un contraste que refleja la complejidad del clima peninsular en primavera y que, por el momento, mantiene vivo el debate sobre cuánto puede alargarse aún este ambiente casi invernal en pleno mayo.

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