
La provincia de León encara varios frentes de incendio activos que han puesto en jaque a municipios del Bierzo y la Cabrera, con especial seguimiento en el área de Yeres y el entorno de Las Médulas. Tras jornadas de tensión continuada, la situación ha dado un respiro en algunos sectores gracias a la labor de las brigadas y a cambios puntuales del tiempo, aunque el peligro no ha desaparecido.
En paralelo, el operativo trabaja para evitar que diferentes líneas de fuego confluyan y generen un frente inasumible. Las cifras de afectados varían por zonas, con centenares de evacuados y carreteras reabiertas de forma progresiva. El esfuerzo humano y técnico continúa con medios terrestres y aéreos que se reincorporan en cuanto la visibilidad lo permite.
Evolución de los frentes y situación en los pueblos

En la zona de la Valduerna, el fuego llegó a cercar Castrotierra tras cinco días de combate continuo. Vecinos y equipos de emergencias pelearon codo con codo: cortafuegos improvisados con tractores, mangueras conectadas a aspersores y relevos a pie para contener las llamas. Un chaparrón repentino al anochecer cambió el guion: el cielo se cerró en minutos y la tormenta descargó con fuerza, frenando el avance inmediato del frente.
La Guardia Civil trabajó durante horas en desalojos, con respuestas dispares: hubo quien salió rumbo a La Bañeza o Astorga, otros se resistieron por miedo a dejar sus casas y algunos pidieron seguir colaborando en la defensa del casco urbano. El temor a un cambio de viento mantiene a los vecinos en guardia por si el perímetro se reaviva con las brasas pendientes.
En el otro gran foco, el incendio de Yeres que afecta al paisaje de Las Médulas mantiene evacuadas a unas 700 personas, aunque la última noche trajo cierta mejoría y varios frentes quedaron bajo control. Se ha reabierto la N-536 a su paso por Carucedo y los esfuerzos se concentran en contener el flanco sureste para proteger Pombriego (confinado) y Voces (desalojado), con la atención puesta en las lenguas activas hacia Ferradillo.
Autoridades del Puesto de Mando Avanzado insisten en que la prioridad es la seguridad de la población y la defensa de núcleos e infraestructuras. Fuentes oficiales alertan, además, del riesgo de que los incendios de Yeres y Llamas de Cabrera se aproximen entre sí, lo que elevaría el potencial de propagación del perímetro.
A este escenario se suma la situación en Paradiña (Villafranca del Bierzo), con el desalojo de Ferradillo y nivel 2 del Índice de Gravedad Potencial, y el incendio de Molezuelas de la Carballeda (Zamora), que cruzó a León y provocó nuevas salidas preventivas de población, superando en conjunto los 2.100 evacuados en varias localidades.
Medios en los frentes y causas investigadas

El dispositivo mantiene en Yeres 21 medios entre cuadrillas terrestres, una autobomba, un bulldozer y varias brigadas helitransportadas, con los recursos aéreos reanudando descargas cuando el humo no limita la visibilidad. En el conjunto de León, Zamora y Palencia han llegado a participar hasta 1.300 efectivos entre bomberos forestales, UME y voluntariado de Protección Civil.
Las condiciones meteorológicas siguen siendo un reto: rachas cambiantes, pinar y matorral muy secos y humo denso que reduce los márgenes de maniobra. En algunos sectores del perímetro se observan tramos con poca llama pero con brasas, lo que obliga a un trabajo meticuloso en remates y vigilancia de puntos calientes.
Sobre el origen, el PMA apunta a un escenario mixto: rayos en determinadas igniciones y posible intencionalidad en otras, pesquisas que continúan abiertas mientras se estabilizan los frentes principales.
El impacto ambiental y patrimonial es notable en el entorno de Las Médulas: no hay daños en las antiguas explotaciones de oro romanas, pero sí en vegetación y masas de castaño, con pérdidas visibles en infraestructuras de uso público como el Aula Arqueológica y el mirador de Orellán. El Ayuntamiento de Carucedo solicitará la declaración de zona catastrófica, y la Junta ha anunciado una evaluación técnica y la reorientación de fondos de turismo sostenible para recuperar equipamientos.
En Yeres, los testimonios dibujan escenas de tensión: vecinos que vieron llamas de varios metros a pie de localidad, familias que defendieron parcelas con agua de piscina y falta de suministro que ahora suplen camiones cisterna. Se reclama permitir más gestión preventiva del monte para reducir la carga de combustible, a la vez que se agradece el esfuerzo de brigadas y UME y se confía en que el paisaje rebote con la próxima temporada.
En áreas agrícolas, como las cercanas a Castrotierra, algunos trabajan a destajo con tractores para abrir cortafuegos y otros organizan turnos de vigilancia nocturna. El temor es que el viento gire y se reanime alguna lengua, por lo que se mantiene la guardia mientras los equipos rematan perímetros y consolidan líneas.
El balance provisional deja numerosos frentes con distinta evolución, comunidades que resisten entre desalojos y confinamientos, y un operativo que no afloja pese al cansancio. Con carreteras como la N-536 recuperando la circulación y varios sectores estabilizados, el objetivo inmediato es cerrar puntos calientes, proteger los núcleos habitados y planificar la recuperación ambiental y patrimonial en cuanto el fuego lo permita.