Las olas de calor son ya una rutina en el calendario de buena parte de las ciudades del sur y centro de España, donde la llegada del verano se traduce en registros térmicos extremos y en jornadas en las que el mercurio supera con facilidad los 40 grados. Esta situación, que año tras año coloca a municipios como Córdoba, Sevilla o Zaragoza en los primeros puestos del ranking, provoca que cada vez más ciudadanos y visitantes se pregunten por qué se alcanzan estos valores y cómo se sobrevive en las denominadas «ciudades más calurosas» del país.
Córdoba y el Valle del Guadalquivir son protagonistas habituales de estos récords estivales. Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) advierten que la ciudad se prepara cada verano para convivir prácticamente a diario con temperaturas que igualan o superan los 40 grados. La explicación se encuentra en una combinación de clima mediterráneo, prolongadas sequías, escasa precipitación estival y la especial configuración geográfica del valle, apodado con frecuencia como ‘la sartén de España’.
El fenómeno del calor extremo en Córdoba

Las altas presiones estivales y la circulación cerrada del aire en el valle potencian que el calor intenso se mantenga durante semanas. La amplitud térmica, las inversiones térmicas y el conocido flujo del valle hacen que las noches tampoco ofrezcan alivio, propiciando temperaturas mínimas elevadas y dificultando el descanso.
El máximo histórico de Córdoba, según los datos de AEMET, se sitúa en 46,6 ºC. Son habituales los días con avisos meteorológicos por “calor extremo”. Además, la ciudad encadena jornadas de bochorno en las que la sensación térmica multiplica los efectos del calor real.
Este verano, todo apunta a que volverán a repetirse episodios de altas temperaturas durante varias semanas, y existe la posibilidad de que se batan récords en el número de días por encima de los 40 grados, según las previsiones meteorológicas más recientes.
Sevilla y sus costumbres frente al calor
Si hay una ciudad donde el calor define el estilo de vida, esa es Sevilla. Desde primeras horas de la tarde hasta bien entrada la madrugada, las temperaturas impiden salir a la calle. Esto ha contribuido al desarrollo de costumbres cotidianas pensadas para buscar el frescor, como bajar las persianas durante el día y abrir ventanas por la noche, beber gazpacho bien frío o pasear con un abanico en mano.
Además, la vida social y el ocio se adaptan a las temperaturas extremas. Las calles se llenan de familias y niños a partir de las 21:00, cuando empieza a refrescar, y la visita a edificios históricos como palacios y catedrales, con frescas estancias interiores, es una forma popular de turismo estival para huir del calor más intenso.
Zaragoza: récords y vientos extremos

Zaragoza también tiene su hueco entre las ciudades más calurosas del país. El registro oficial de la AEMET alcanzó 44,5 ºC el 7 de julio de 2015, día en el que la capital aragonesa fue literalmente un horno debido al efecto del viento «fagüeño», cálido y seco, que elevó la temperatura casi cuatro grados en apenas tres horas y redujo la humedad al mínimo.
Estos vientos, junto con el bochorno y el choque de masas de aire en el valle del Ebro, contribuyen a elevar las marcas térmicas, sobre todo en episodios repetidos de olas de calor. En años recientes, las máximas han vuelto a rozar los 43-44 ºC, confirmando la tendencia al alza e incrementando la frecuencia de avisos por calor extremo.
Ciudad Real y el calor en el centro peninsular
En el centro peninsular, Ciudad Real y localidades como Almadén, Puertollano o Tomelloso también sufren las consecuencias del verano más riguroso. Temperaturas máximas cercanas o superiores a 40 grados han situado a estas localidades entre las más calurosas en varios veranos recientes.
La AEMET mantiene con frecuencia alertas amarillas y naranjas por calor extremo en esta zona de Castilla-La Mancha, con registros recientes de más de 40 grados tanto en la capital como en otras ciudades de la provincia. La exposición al sol en horas centrales y la permanencia de noches tropicales (mínimas superiores a 22-23 grados) son habituales en esta región.
Claves y consejos para combatir el calor extremo
La sucesión de jornadas por encima de 40 °C obliga a los habitantes de estas ciudades a tomar medidas preventivas y adaptar su rutina diaria. Los expertos y servicios sanitarios insisten en seguir recomendaciones como:
- Beber agua frecuentemente para evitar la deshidratación.
- Reducir la actividad física y evitar las salidas durante las horas de mayor insolación.
- Utilizar ropa ligera y de colores claros.
- Mantener persianas bajadas y ventilar espacios cerrados por la noche.
- Optar por comidas ligeras y refrescantes, como fruta o gazpacho.
- Buscar refugio en lugares frescos (edificios históricos, parques u otras zonas sombreadas).
Además, la población debe estar atenta a posibles síntomas de golpes de calor, especialmente en niños y personas mayores. Las alertas meteorológicas emitidas por AEMET son una herramienta fundamental para anticipar riesgos y extremar las precauciones.
Las previsiones apuntan a que seguiremos viendo avisos por altas temperaturas mientras persistan las condiciones de sequía y estabilidad atmosférica. La adaptación en los hábitos cotidianos y la conciencia sobre las medidas preventivas resultan fundamentales para sobrellevar los días más calurosos del año.