La Xunta desactiva el Plan Inungal tras semanas de riesgo de inundaciones

  • La Xunta de Galicia ha desactivado el Plan Inungal tras cinco semanas de vigilancia por posibles inundaciones.
  • Los niveles de los ríos gallegos han vuelto a la normalidad y ya no hay estaciones en riesgo de desbordamiento.
  • Ríos como el Barcés, Lérez, Gallo, Verdugo y Umia llegaron a estar bajo especial seguimiento.
  • Las abundantes lluvias provocaron numerosas incidencias en carreteras y activaron operativos de vialidad invernal.

Plan Inungal riesgo de inundaciones en Galicia

Tras varias semanas marcadas por las lluvias intensas y la vigilancia constante de los ríos, la Xunta de Galicia ha levantado este domingo la situación especial ante el riesgo de inundaciones. Las autoridades autonómicas dan por cerrada esta fase de seguimiento reforzado al constatar que los caudales han recuperado niveles considerados de normalidad.

El conocido Plan Especial de Protección Civil ante el riesgo de inundaciones en Galicia, más habitual como Plan Inungal, se había activado de forma preventiva a mediados de enero por la sucesión de temporales. Ahora, con una previsión meteorológica más estable y sin estaciones en situación de alerta, el Gobierno gallego ha optado por desactivarlo.

Cuándo se activó el Plan Inungal y por qué se desactiva ahora

El Plan Inungal se puso en marcha el martes 20 de enero en fase de preemergencia, después de varias semanas de precipitaciones casi ininterrumpidas que elevaron notablemente los caudales de numerosos ríos gallegos. Desde ese momento, los servicios de emergencia mantuvieron un dispositivo especial de seguimiento diario de la red fluvial.

En total, el plan ha permanecido cinco semanas en vigor, durante las cuales se han ido ajustando los niveles de alerta en función de la evolución de cada cuenca. La desactivación llega este domingo, 22 de febrero, una vez que ninguna estación hidrológica refleja ya valores que supongan riesgo de desbordamiento.

Según la información difundida por 112 Galicia y la Dirección Xeral de Emerxencias e Interior, el retorno a niveles de normalidad en los ríos, sumado a unas previsiones meteorológicas más favorables para los próximos días, ha sido determinante para dar por finalizada esta situación especial. El propio boletín informativo del 112 subraya que el peligro de desbordamientos se ha reducido de forma muy significativa en toda la Comunidad.

En las horas previas a la desactivación total, el número de cursos fluviales bajo vigilancia había descendido notablemente, pasando de varios ríos controlados a mantener solo un punto con un nivel de alerta relevante. Esta tendencia a la baja, constante durante las últimas jornadas, confirmó que el episodio de máximo riesgo remitía.

Ríos bajo vigilancia: del Barcés al Lérez y otros cauces de riesgo

Entre los ríos que estuvieron sometidos a un seguimiento más estrecho durante la vigencia del Plan Inungal figura el río Barcés, en el municipio de Abegondo (A Coruña). Este cauce llegó a situarse en nivel naranja, el escalón previo a una situación de mayor gravedad, debido al incremento sostenido de su caudal por las lluvias.

La situación del Barcés fue el último punto sensible antes del levantamiento de la alerta: en la jornada anterior a la desactivación general, este río era el único que permanecía en nivel naranja. Finalmente, la mejora del caudal y la ausencia de indicios de desbordamiento permitieron retirar también ese aviso y cerrar el episodio de riesgo hidrológico.

El Plan Inungal también había señalado al río Lérez, a su paso por distintos municipios pontevedreses, como uno de los cauces con mayor probabilidad de desbordarse en los momentos más complicados de la serie de temporales. La acumulación de borrascas desde comienzos de año tensionó especialmente esta cuenca.

Junto al Lérez, otros ríos del interior de la provincia de Pontevedra, como el Gallo, el Verdugo o el Umia, formaron parte del listado de cursos fluviales en seguimiento. Estos tramos, que atraviesan diversos municipios de la comarca, llegaron a presentar niveles altos y requerían vigilancia continuada para anticipar cualquier incidencia.

Con la retirada del Plan Inungal, todos estos ríos han abandonado los niveles de alerta y muestran caudales compatibles con la situación de normalidad hidrológica para esta época del año, si bien los servicios técnicos insisten en la conveniencia de mantener cierta cautela en zonas ribereñas tras un periodo tan largo de lluvias.

El papel de los servicios de emergencia y la actualización constante de datos

Durante la vigencia del plan, los técnicos de la Dirección Xeral de Emerxencias e Interior y de la Axencia Galega de Emerxencias (Axega) han desarrollado un trabajo continuado, monitorizando la red de estaciones de medición y actualizando los datos sobre el estado de los ríos en tiempo real.

Esta información se revisaba de forma periódica para ajustar los niveles de alerta en cada zona, lo que permitía adaptar las recomendaciones a la población y a los concellos más expuestos. Cuando los caudales subían y se acercaban a valores críticos, se reforzaban las advertencias y se recordaban las medidas de autoprotección en entornos próximos a los cauces.

En función del nivel de alerta activo, se aconsejaba a vecinos y visitantes extremar la precaución en sendas fluviales, márgenes de ríos, pasos bajos y zonas inundables, ante la posibilidad de desbordamientos puntuales. Algunas rutas y accesos ribereños llegaron a mantenerse cerrados por seguridad mientras duraba el episodio de lluvias más intenso.

El sistema de avisos a través del 112 Galicia permitió canalizar las comunicaciones de incidencias y trasladar con rapidez los cambios en la situación hidrológica, tanto a la ciudadanía como a los ayuntamientos. De este modo, los servicios de protección civil municipales pudieron organizar sus dispositivos locales con información actualizada.

Las autoridades destacan que este esquema de seguimiento y comunicación continua facilitó la toma de decisiones en cada momento, reduciendo riesgos en las áreas más vulnerables y evitando, en muchos casos, que se produjeran daños mayores en infraestructuras y propiedades situadas en las zonas potencialmente inundables.

Incidencias en carreteras y efectos de los temporales en la red viaria

Más allá del estado de los ríos, la cadena de temporales asociada a las lluvias y al mal tiempo se dejó notar de forma importante en la red de carreteras de titularidad autonómica. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, hizo recientemente un balance específico sobre estos efectos en la provincia de Pontevedra.

En el área de Pontevedra sur se contabilizaron 196 incidencias relacionadas con las condiciones meteorológicas, lo que obligó a desplegar 18 operaciones de vialidad invernal para mantener la circulación en condiciones de seguridad. Estos trabajos incluyen desde la retirada de agua y barro hasta intervenciones sobre desprendimientos o pequeños cortes de tráfico.

En la zona de Pontevedra norte, las cifras también fueron significativas: 145 incidencias registradas y 19 procedimientos de vialidad invernal. Estas actuaciones reflejan la intensidad y persistencia de los episodios de lluvia y viento que afectaron a la provincia durante las primeras semanas del año.

La Xunta ha puesto el acento en la importancia del mantenimiento y de la rápida respuesta en la red de carreteras para minimizar las consecuencias de los fenómenos meteorológicos adversos. Los operativos desplegados trataron de garantizar, dentro de lo posible, la movilidad y la seguridad de los usuarios en un contexto de riesgo elevado.

Este balance de incidencias en Pontevedra se suma a los datos manejados en el resto de Galicia, donde la combinación de lluvias abundantes, crecidas de ríos y episodios de viento fuerte obligó a mantener activos a los servicios de emergencias y conservación de carreteras durante varias semanas, con intervenciones repartidas por buena parte del territorio.

Con el fin de la fase especial del Plan Inungal, la situación en Galicia entra en un escenario de mayor estabilidad, con ríos en niveles normales, previsiones meteorológicas menos adversas y una red viaria que, pese a las incidencias acumuladas, ha ido recuperando su funcionamiento habitual gracias a los trabajos de mantenimiento y a la coordinación entre los distintos servicios implicados.

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