La sorprendente capacidad de autolimpieza del volcán Hunga Tonga tras su histórica erupción

  • Un estudio científico revela que la columna volcánica eliminó cerca de 900 toneladas de metano al día.
  • La reacción química fue provocada por la interacción entre el vapor de agua salada, la ceniza y la luz solar.
  • El hallazgo abre un intenso debate sobre el uso de partículas de hierro como herramienta de geoingeniería climática.
  • Expertos europeos advierten sobre los posibles riesgos ecológicos de intentar replicar este proceso de forma artificial.

Erupción volcánica submarina Hunga Tonga

Aunque ya han pasado unos años desde que el estruendo del Hunga Tonga dio la vuelta al globo, el gigante submarino nos ha guardado una sorpresa mayúscula que nadie vio venir en su momento. Lo que parecía ser únicamente un desastre natural de magnitudes épicas ha resultado ser un laboratorio improvisado a cielo abierto, revelando que la propia nube volcánica fue capaz de limpiar parte de la contaminación que ella misma o el entorno emitieron a la atmósfera.

Este fenómeno, que tiene a los expertos con la ceja levantada por la sorpresa, sugiere que la naturaleza tiene mecanismos de respuesta mucho más enrevesados de lo que pensábamos. Resulta que la descomposición de ciertos gases de efecto invernadero ocurrió de forma acelerada gracias a una carambola química en la estratosfera, algo que ha sido documentado recientemente por equipos de investigación internacional y que está dando mucho que hablar en los círculos científicos de media Europa.

explosion del volcan tonga
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Un proceso químico inesperado en las alturas

Columna de ceniza del volcán Hunga Tonga

La clave de todo este asunto reside en el formaldehído, un compuesto que los satélites detectaron en cantidades industriales tras la explosión. Al rastrear esta sustancia, los científicos se dieron cuenta de que era el rastro dejado por el metano al desintegrarse, un proceso que se mantuvo activo durante más de una semana de forma ininterrumpida. No es moco de pavo, ya que estamos hablando de una capacidad de destrucción de contaminantes que no se había observado con tal claridad en eventos anteriores.

Para que nos hagamos una idea de la magnitud, la cantidad de vapor de agua y ceniza que el volcán submarino lanzó al aire sería suficiente para dejar tiritando a cualquiera: equivaldría a llenar decenas de miles de piscinas olímpicas. Cuando toda esa mezcla de agua salada y partículas reaccionó con la radiación solar, se liberaron átomos de cloro, que son los verdaderos responsables de atacar y deshacer las moléculas de metano en el aire, un gas que es bastante más puñetero que el dióxido de carbono a la hora de atrapar calor.

Implicaciones para la lucha contra el cambio climático

Efectos atmosféricos de la erupción volcánica

A raíz de este descubrimiento, ha surgido una propuesta que ha levantado ampollas y esperanzas a partes iguales: la posibilidad de copiar al volcán mediante la geoingeniería. Algunos investigadores sugieren que inyectar partículas de hierro en la atmósfera oceánica podría replicar este efecto de limpieza, ayudando a reducir los niveles globales de metano. Sin embargo, en el territorio europeo, las instituciones de vigilancia climática como Copernicus miran estos planes con lupa, ya que jugar a ser dioses con el clima puede traer consecuencias imprevistas.

Es fundamental andar con pies de plomo, porque aunque el mecanismo funcione sobre el papel, los ecosistemas marinos y terrestres son extremadamente sensibles a cualquier cambio artificial. La comunidad científica insiste en que, antes de lanzarse a la piscina con soluciones de este tipo, es vital validar los modelos atmosféricos para evitar que el remedio acabe siendo peor que la enfermedad, especialmente considerando que el metano es responsable de una tercera parte del calentamiento global que sufrimos hoy en día.

Satélite capturando la erupción del Hunga Tonga

La lección que nos deja el Hunga Tonga es que el planeta todavía tiene secretos que nos pueden ayudar a entender mejor cómo funciona el termostato global. Saber que un evento tan violento pudo neutralizar casi mil toneladas de metano diarias abre una ventana de conocimiento impresionante, recordándonos que la interacción entre los volcanes y la atmósfera es una pieza clave en el complejo puzle del clima que todavía estamos terminando de encajar con ayuda de la tecnología más avanzada.