La NASA tiene todo listo para el lanzamiento del telescopio espacial Nancy Grace Roman, un observatorio que promete cambiar nuestra comprensión del cosmos. Con un campo de visión cien veces superior al del Hubble, este instrumento será capaz de capturar imágenes panorámicas del universo con un detalle sin precedentes. El despegue está previsto para el 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX.
La misión, que lleva el nombre de la primera jefa de astronomía de la NASA, tiene como objetivo desvelar los secretos de la energía oscura y la materia oscura, así como descubrir decenas de miles de exoplanetas. La astrofísica viguesa Begoña Vila forma parte del equipo y ha sido la encargada de explicar los detalles de la misión en un vídeo divulgativo de la agencia espacial. Su participación pone de relieve la contribución española a uno de los proyectos más ambiciosos de la historia de la astronomía.
Una misión con sello español

Begoña Vila, ingeniera de sistemas del telescopio, ha detallado que el Roman permitirá observar miles de millones de estrellas y galaxias. El objetivo principal es arrojar luz sobre la energía oscura, que constituye aproximadamente el 68% del universo, y sobre la materia oscura, que suma otro 27%. Según Vila, el telescopio también buscará exoplanetas rocosos con agua líquida, un paso clave para encontrar mundos similares a la Tierra.
La científica gallega explicó que el Roman empleará un coronógrafo avanzado para bloquear la luz de las estrellas y así poder fotografiar directamente los planetas que las orbitan. Se espera descubrir hasta cien mil nuevos exoplanetas, multiplicando por diez el número actual de mundos conocidos. Esta tecnología, según Vila, es un ensayo para futuras misiones que podrían captar imágenes de planetas similares a la Tierra.
Un campo de visión revolucionario

La principal ventaja del Roman frente a sus predecesores es su enorme campo de visión. Mientras que el Hubble y el James Webb ofrecen imágenes detalladas de zonas reducidas, el Roman combina una vista panorámica con alta resolución. En un solo mes de observaciones podría rastrear la mitad de las estrellas de la Vía Láctea, una tarea que al Hubble le llevaría un siglo completo, según la científica Julie McEnery.
Shawn Domagal-Goldman, director de Astrofísica de la NASA, lo explicó con una metáfora: «Hubble y Webb ven las hojas y los pájaros en los árboles lejanos; Roman ve el bosque entero y también los pájaros». Esta capacidad permitirá estudiar la estructura del universo a gran escala y medir la expansión cósmica con una precisión sin igual. El telescopio observará más de 2.000 millones de galaxias a lo largo de su vida útil.
Objetivos científicos: energía oscura y exoplanetas

Uno de los grandes misterios que el Roman intentará resolver es la naturaleza de la energía oscura, la fuerza que acelera la expansión del universo. Las mediciones actuales de la constante de Hubble presentan discrepancias que podrían indicar que el modelo estándar de la física no es correcto. El Roman observará miles de supernovas y galaxias para obtener datos que permitan confirmar o refutar estas teorías.
En el campo de los exoplanetas, el telescopio utilizará dos métodos: el de tránsito, que detecta planetas al medir la disminución de luz de una estrella, y el de microlente, que aprovecha la gravedad de una estrella para amplificar la luz de otra. Gracias a estas técnicas, se podrán identificar planetas rocosos en zonas habitables, un paso fundamental para buscar vida más allá del Sistema Solar. La NASA estima que el Roman multiplicará por 40 el número de exoplanetas conocidos.
Preparativos finales y lanzamiento

El pasado 25 de julio, los técnicos completaron la carga de combustible del observatorio en las instalaciones de Astrotech Space Operations, en Florida. Se inyectaron 290 galones de hidracina y tetróxido de nitrógeno, propelentes hipergólicos que alimentarán los propulsores durante las maniobras orbitales. La operación se realizó con estrictos protocolos de seguridad, con el personal equipado con trajes SCAPE.
Tras el repostaje, el telescopio será integrado en la cofia del cohete Falcon Heavy. El lanzamiento está programado para el 30 de agosto a las 07:26 hora local (11:26 GMT) desde el Complejo de Lanzamiento 39A. Una vez en el espacio, el Roman tardará unos cien días en alcanzar el punto de Lagrange L2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, donde compartirá órbita con el telescopio James Webb.
Un torrente de datos para la ciencia global

La capacidad de procesamiento del Roman es colosal. Transmitirá 11 terabytes de datos al día, el equivalente a descargar 350 películas en resolución 4K cada 24 horas. Para visualizar una sola imagen completa de su rastreo harían falta más de medio millón de pantallas de alta definición, suficientes para cubrir 45 manzanas de Manhattan.
Toda la información recopilada estará disponible de forma abierta para la comunidad científica internacional. La NASA ha apostado por un modelo de acceso libre que permitirá a investigadores de todo el mundo analizar los datos y realizar descubrimientos más allá de los objetivos iniciales de la misión. Se espera que el Roman genere más de 500 terabytes de datos científicos al año, superando con creces el volumen acumulado por el Hubble en tres décadas.
Con el lanzamiento del Nancy Grace Roman, la astronomía espacial entra en una nueva era. La combinación de un campo de visión gigantesco, una resolución excepcional y un acceso abierto a los datos permitirá abordar preguntas fundamentales sobre la composición del universo, la formación de planetas y la naturaleza de la energía oscura. La participación de la astrofísica española Begoña Vila subraya el carácter internacional de una misión que, con suerte, cambiará los libros de texto de física.
