La misión Psyche de la NASA completa con éxito su maniobra orbital en Marte para alcanzar el asteroide de metal

  • La sonda espacial ha utilizado con éxito la gravedad de Marte como una honda cósmica para ganar velocidad y ajustar su trayectoria.
  • Durante el sobrevuelo se han capturado imágenes espectaculares del planeta rojo, incluyendo su casquete polar sur y el sistema de cañones Valles Marineris.
  • El objetivo final es el asteroide 16 Psyche, un cuerpo masivo compuesto principalmente de hierro y níquel que llegaría a alcanzar en 2029.
  • Esta misión permitirá a los científicos estudiar por primera vez lo que podría ser el núcleo expuesto de un antiguo planeta primitivo.

Misión Psyche de la NASA en el espacio

En la inmensidad del espacio profundo, las distancias son tan abismales que los ingenieros deben aguzar el ingenio para que las naves alcancen sus objetivos sin agotar sus reservas. La exploración espacial no siempre depende de la fuerza bruta de los motores, sino de saber aprovechar las leyes de la física a nuestro favor. Este es precisamente el caso de la sonda Psyche de la agencia espacial estadounidense, que ha logrado superar uno de los hitos más críticos de su largo periplo hacia los confines del cinturón de asteroides.

El pasado 15 de mayo de 2026 marcó un antes y un después para el equipo de control en tierra, ya que la nave consiguió realizar un acercamiento milimétrico al planeta Marte. Esta maniobra, que a ojos de un profano podría parecer un simple desvío, es en realidad un ejercicio de precisión matemática que permite a la sonda utilizar la fuerza gravitatoria marciana para lanzarse con mayor rapidez hacia su meta final. Es lo que en el argot científico se conoce como asistencia gravitatoria, una especie de empujón gratuito que ahorra toneladas de combustible y años de viaje.

Psyche sobrevuela Marte rumbo a un asteroide metálico
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La asistencia gravitatoria como motor hacia lo desconocido

Trayectoria de la misión Psyche hacia el asteroide

Al pasar a tan solo 4.609 kilómetros de la superficie de Marte, la sonda Psyche sintió el tirón del planeta rojo, lo que le permitió incrementar su velocidad en unos 1.600 kilómetros por hora. Este aumento de ritmo es fundamental para que la misión mantenga su calendario previsto y pueda encontrarse con su objetivo en el verano de 2029. Según los responsables de navegación del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), la comunicación a través de la Red del Espacio Profundo confirmó que la nave se encuentra ahora en el plano orbital perfecto respecto al Sol.

Lo curioso de este movimiento es que funciona de forma muy parecida a una piedra lanzada con una honda; la nave entra en el campo de influencia del planeta y, al salir de él, lo hace con una energía renovada. No se trata solo de ir más rápido, sino de corregir el rumbo de forma drástica sin encender los propulsores principales, algo vital para una misión que todavía tiene por delante millones de kilómetros de vacío absoluto. Los ingenieros destacaron que el éxito de la maniobra fue total, manteniendo la integridad de todos los sistemas de a bordo durante el intenso tirón gravitatorio.

Unas vistas privilegiadas del Planeta Rojo

Marte capturado por la sonda Psyche

Aunque el objetivo principal era puramente balístico, la NASA no quiso desaprovechar la oportunidad de poner a prueba los ojos de su criatura tecnológica. Durante la aproximación, se activaron las cámaras multiespectrales, capturando miles de instantáneas con una perspectiva única que rara vez se obtiene desde las misiones dedicadas exclusivamente a Marte. En las imágenes, el planeta apareció primero como una elegante media luna, brillando con una intensidad inesperada debido a la forma en que la luz solar se dispersa en su atmósfera cargada de polvo.

Estas fotografías no son solo para el deleite visual, ya que sirven para calibrar y poner a punto los instrumentos científicos antes de que la nave llegue a su destino real. Al observar accidentes geográficos tan conocidos como el casquete polar sur, que se extiende unos 700 kilómetros, o las profundas grietas de Valles Marineris, los científicos pueden comprobar si los sensores de imagen y los espectrómetros funcionan con la nitidez necesaria. Jim Bell, encargado del sistema de imágenes, señaló que este conjunto de datos es oro puro para depurar las herramientas de procesamiento que se usarán años más tarde.

Psyche 16
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Rumbo al misterioso mundo de metal

Representación del asteroide 16 Psyche

Tras dejar atrás la órbita de Marte, la sonda ahora se dirige hacia el cinturón principal de asteroides para encontrarse con 16 Psyche. Este objeto no es una roca espacial cualquiera; se trata de un cuerpo de unos 280 kilómetros de diámetro que, a diferencia de la mayoría de asteroides compuestos de hielo o piedra, es extremadamente rico en metales como hierro y níquel. Los investigadores sospechan que estamos ante el núcleo desnudo de un protoplaneta que perdió sus capas exteriores debido a colisiones violentas en los albores de nuestro sistema solar.

Estudiar este objeto de cerca es, en cierto modo, como viajar al centro de la Tierra. Como no podemos perforar hasta el núcleo de nuestro propio planeta, observar a Psyche nos da la oportunidad de entender cómo se formaron los mundos rocosos y cómo se separaron sus capas internas. Es una ventana abierta a la arqueología planetaria que podría revelar secretos sobre el magnetismo y la composición química de los ladrillos que construyeron nuestro hogar cósmico. La expectación en la comunidad científica europea y mundial es máxima ante la posibilidad de ver, por primera vez, un paisaje hecho enteramente de metal.

Tecnología de propulsión solar y el futuro de la misión

Nave espacial Psyche con paneles solares

A partir de ahora, la nave volverá a depender de su vanguardista sistema de propulsión solar-eléctrica. Esta tecnología utiliza grandes paneles solares para generar electricidad, que luego se emplea para acelerar iones de xenón y crear un empuje suave pero constante. Es un método increíblemente eficiente para trayectorias de larga duración, permitiendo que la nave navegue de forma autónoma por el espacio profundo durante los próximos tres años hasta alcanzar su órbita definitiva alrededor del asteroide metálico.

Además de las cámaras, la sonda va equipada con magnetómetros para buscar rastros de un antiguo campo magnético y espectrómetros de rayos gamma y neutrones que analizarán de qué está hecho exactamente el asteroide. Durante el sobrevuelo de Marte, estos instrumentos ya detectaron el choque de proa del viento solar con el planeta, lo que demuestra que el laboratorio flotante está en perfectas condiciones. La colaboración entre la Universidad Estatal de Arizona y el JPL de la NASA sigue dando frutos, asegurando que cada paso de este viaje de 3.600 millones de kilómetros cuente para la historia de la ciencia.

La maniobra ejecutada en el entorno marciano ha sido el espaldarazo definitivo que la misión necesitaba para encarar la recta final de su viaje hacia lo desconocido. Gracias a la pericia de los navegantes y al aprovechamiento de la gravedad planetaria, la humanidad está un paso más cerca de descifrar los enigmas de un objeto metálico que podría cambiar nuestra comprensión sobre el nacimiento de los planetas. Con todos los instrumentos validados y una velocidad optimizada, la sonda continúa su silencioso avance por el vacío, preparándose para el histórico encuentro que tendrá lugar en agosto de 2029 en el remoto cinturón de asteroides.

misión al asteroide Psyche 16
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