La deforestación en la Amazonía colombiana no da tregua. Según un informe de Greenpeace, durante 2025 se talaron 8.896 hectáreas en tres de los parques nacionales más emblemáticos del país: Sierra de La Macarena, Serranía de Chiribiquete y Tinigua. Estas áreas, que gozan de la máxima protección ambiental, siguen siendo víctimas de la expansión ganadera, una actividad que avanza sin control dentro de sus límites.
El monitoreo satelital ha permitido identificar que la mayor pérdida de cobertura forestal se concentró en la Sierra de La Macarena, con 4.973 hectáreas deforestadas, seguida de Chiribiquete (2.060 hectáreas) y Tinigua (1.863 hectáreas). Con estos nuevos datos, la superficie total deforestada en los tres parques desde 2013 asciende a 95.867 hectáreas, una cifra que evidencia la presión constante sobre ecosistemas que deberían estar protegidos por ley.
La ganadería, el motor de la tala

Aunque el monitoreo satelital no puede determinar directamente la causa de la tala, Greenpeace señala que los datos deben analizarse junto con la evidencia de la expansión ganadera. El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) reportó en 2024 la presencia de 9.392 bovinos dentro de Tinigua y 7.510 en la Sierra de La Macarena, una actividad incompatible con el uso del suelo permitido en parques nacionales. Laura Caicedo, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia, advierte que la falta de un sistema público de trazabilidad impide conocer el origen del ganado y determinar si la ganadería afecta al medio ambiente vinculándose a la deforestación.
El caso más crítico es el del parque Tinigua, que ha perdido 48.025 hectáreas de bosque entre 2013 y 2025, equivalentes al 23 % de su superficie. Le sigue la Sierra de La Macarena con 34.070 hectáreas (14,6 % de su área) y Chiribiquete, declarado Patrimonio Mixto de la Humanidad por la Unesco, con 13.772 hectáreas (el 15 % de su territorio). Estas cifras, según la organización, son una señal histórica de que las respuestas acumuladas durante más de una década no han logrado detener la presión sobre estos territorios.
Una ley que necesita ser efectiva
El informe de Greenpeace se divulga pocos meses después de la aprobación de la Ley 2585 de 2026 sobre Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación. La organización la califica como una oportunidad histórica, pero advierte que solo será efectiva si se reglamenta adecuadamente. Es necesario desarrollar mecanismos de trazabilidad pública, interoperabilidad entre entidades estatales y acceso a la información ambiental para evitar que la carne asociada con la deforestación llegue al mercado. Caicedo insiste en que la ciudadanía debe tener acceso a la información y que los pequeños campesinos necesitan acompañamiento técnico para una transición justa.
Entre 2013 y 2024, se deforestaron 137.289 hectáreas dentro del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia, y cerca del 77 % de esa pérdida se concentró en cinco áreas protegidas, entre ellas Tinigua, Sierra de La Macarena y Chiribiquete. Esto demuestra que, pese a su condición de áreas protegidas, la presión sobre estos ecosistemas persiste. La ganadería sigue siendo el principal motor de la deforestación en la Amazonía colombiana, y la implementación efectiva de la nueva ley es clave para frenar la destrucción de uno de los pulmones del planeta.
