La irrupción de la borrasca Therese ha dejado en Tenerife una de esas estampas que muchos esperan todo el año: el Teide completamente cubierto de nieve. La imagen del volcán transformado en un escenario invernal ha cautivado a residentes y visitantes, pero llega acompañada de un episodio meteorológico severo que está poniendo a prueba los dispositivos de seguridad de la isla.
Aunque la nevada en el Parque Nacional del Teide ronda los dos centímetros de espesor en muchos puntos, la combinación de temperaturas bajo cero, rachas de viento muy fuertes, hielo en la calzada y niebla espesa ha llevado a las autoridades a cerrar todos los accesos a la cumbre y a activar planes de emergencia insulares y municipales ante el empeoramiento previsto del temporal.
Nevada histórica en el Teide: manto blanco, carreteras cortadas y una tregua engañosa

La mañana del viernes ha dejado cielos más despejados y una panorámica espectacular del Teide nevado visible desde buena parte del norte de Tenerife. Numerosos vecinos han amanecido con la silueta del volcán recortada sobre un cielo azul y las laderas teñidas de blanco, una estampa que hacía años no se prolongaba tanto en el tiempo durante otoño e invierno.
Sin embargo, esa aparente calma tiene las horas contadas. Las previsiones apuntan a la entrada de un nuevo frente lluvioso y más inestabilidad a partir de la tarde, por lo que la recomendación de las autoridades insulares es clara: nada de desplazamientos a las zonas de cumbre mientras el temporal siga activo.
Los tres accesos principales al Parque Nacional del Teide permanecen cerrados: las carreteras TF-24, por La Esperanza, y TF-21, tanto por La Orotava como por la vertiente sur hacia Vilaflor, están cortadas al tráfico desde la noche del miércoles como medida de precaución. La decisión se ha basado en la presencia de nieve y placas de hielo, además de vientos intensos que dificultan la visibilidad y la conducción.
En el interior del espacio protegido también se han registrado desprendimientos de piedras en la calzada, sobre todo en el tramo comprendido entre el Parador Nacional y la zona de Boca Tauce, en la cara sur. Equipos del Cabildo de Tenerife trabajan sobre el terreno para despejar la única vía que cruza el Parque, aunque la apertura al tráfico dependerá por completo de la evolución de las condiciones meteorológicas.
Hacía mucho que la población tinerfeña no veía el Teide nevado tantos días seguidos, con hasta cinco episodios de nieve recientes asociados al encadenamiento de borrascas sobre el Archipiélago. Históricamente, las cumbres de Tenerife lucían un manto blanco durante buena parte del año, especialmente durante la llamada Pequeña Edad de Hielo, cuando el hielo se convirtió incluso en un recurso económico que se extraía y comerciaba.
Therese azota Canarias: viento extremo, nieve por debajo de los 2.000 metros e incidencias en serie

Therese, la decimonovena borrasca con nombre de la temporada europea, ha llegado a Canarias con una intensidad notable. En Tenerife se han registrado rachas de viento que han superado los 120 km/h en distintos puntos de la isla, disparando los avisos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y elevando al máximo el nivel de alerta durante las horas más complicadas del episodio.
En las estaciones de cumbre, como Izaña y Las Cañadas del Teide, se han medido temperaturas por debajo de los -2 ºC, mientras que en otras islas como La Palma el termómetro también ha bajado ampliamente de cero en el Roque de los Muchachos. La masa de aire frío ha adelantado la cota de nieve respecto a lo previsto, con nevadas por debajo de los 2.000 metros en la vertiente sur de Tenerife, visibles desde municipios como Vilaflor.
El Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad 1-1-2 ha contabilizado más de un centenar de incidencias relacionadas principalmente con el viento en el Archipiélago, de las que la mayoría se concentran en Tenerife. Entre ellas, caídas de ramas y elementos urbanos, problemas de suministro puntual y dificultades en la red viaria, aunque sin daños graves generalizados en lo que va de episodio.
En la red de carreteras insulares destaca el desprendimiento de piedras en la TF-12, que discurre por las cumbres de Tenerife. Los operarios lograron retirar el material en pocas horas y restablecer la circulación, pero el suceso es una muestra más de la fragilidad de la red viaria ante fenómenos de lluvia y viento en alta montaña.
La previsión oficial indica que la borrasca podría mantenerse casi estacionaria en las proximidades del Archipiélago durante varios días, lo que prolongaría la inestabilidad y la alternancia de chubascos, viento fuerte y nuevas nevadas en las cumbres, especialmente en Tenerife y La Palma.
Cierres, suspensiones y refugios: así se refuerza la seguridad en Tenerife
El Cabildo de Tenerife y los ayuntamientos han activado planes de emergencia y dispositivos preventivos en toda la isla. Más de mil personas entre personal de carreteras, medio ambiente, emergencias, fuerzas de seguridad y servicios municipales se encuentran desplegadas para responder a cualquier incidencia relacionada con el temporal.
Como parte de este operativo se han habilitado dos refugios temporales de emergencia. Uno de ellos se encuentra en Adeje, con capacidad para unas 60 personas, destinado principalmente a residentes de municipios del sur y suroeste tinerfeño como Arico, Arona, Granadilla, San Miguel, Santiago del Teide o Guía de Isora. El segundo se ha abierto en Puerto de la Cruz, con capacidad para 10 personas, para atender posibles necesidades en el norte de la isla.
Estos recursos se han activado de forma preventiva, sin que hasta el momento se hayan registrado grandes evacuaciones, pero con la intención de contar con una respuesta inmediata en caso de empeoramiento repentino de la situación. La consigna de las autoridades insulares es clara: mejor sobredimensionar el dispositivo que quedarse corto ante un episodio meteorológico potencialmente peligroso.
En paralelo, el Gobierno de Canarias ha decretado la suspensión de la actividad lectiva presencial en varias islas, incluida Tenerife, extendiendo la medida a todo el Archipiélago en función del avance de la borrasca. También se ha visto afectado el transporte sanitario no urgente en algunas islas, limitándose muchos desplazamientos sanitarios a casos estrictamente vitales en los momentos de mayor riesgo.
Tanto la presidenta del Cabildo de Tenerife como los responsables de seguridad y emergencias han lanzado un mensaje reiterado de prudencia a la población, avisando de que «lo peor podría estar aún por llegar» en términos de lluvias intensas y viento, especialmente en el sur, suroeste y área metropolitana de la isla durante la madrugada y jornadas siguientes.
Impacto en el tráfico aéreo y en la vida diaria de las islas
La combinación de viento intenso, lluvia y nubes bajas ha tenido también efectos en la conectividad aérea del Archipiélago. En el aeropuerto de La Palma se han registrado varias cancelaciones de vuelos que conectaban con Tenerife Norte y Gran Canaria, así como algunas incidencias con operaciones procedentes de la Península y de otros países europeos, que se han visto obligadas a desviarse a aeropuertos alternativos.
Aunque el grueso de las incidencias se concentra en las islas occidentales, la inestabilidad asociada a Therese se ha extendido a otras islas, obligando a reorganizar agendas, suspender actividades deportivas al aire libre y cancelar eventos culturales. El mensaje de las administraciones es coincidente: limitar desplazamientos, evitar actividades en zonas expuestas y mantenerse atentos a los canales oficiales de información.
En el ámbito deportivo de alto nivel, la situación en las cumbres también ha tenido consecuencias. El ciclista belga Remco Evenepoel, concentrado en altura en el entorno del Teide con su equipo, se ha visto temporalmente aislado en la zona de Las Cañadas debido al cierre de carreteras por nieve y hielo, lo que ha generado incertidumbre sobre sus planes de viaje hacia la Península para competir en la Volta a Catalunya. Episodios como este ilustran hasta qué punto el cierre de accesos al Parque Nacional condiciona la actividad cotidiana y profesional en la isla.
Más allá de los aeropuertos y las carreteras de alta montaña, el temporal también ha obligado a cerrar senderos, áreas recreativas y tramos de litoral considerados vulnerables al oleaje o a la subida del nivel del mar. En algunos municipios costeros se han adoptado medidas como el cierre de avenidas marítimas o la construcción de barreras de arena para reducir el impacto del mar sobre paseos y zonas de baño.
Un invierno de nevadas encadenadas con efectos en el medio ambiente
El episodio de nieve en el Teide ligado a la borrasca Therese se suma a una serie de temporales que han ido dejando sucesivas capas de nieve y lluvia en las cumbres canarias durante este otoño e invierno. Esta recurrencia de frentes fríos ha devuelto, al menos de forma puntual, la imagen clásica de las montañas tinerfeñas de antaño, cuando el blanco dominaba el paisaje durante gran parte del año.
Los expertos apuntan a que estas precipitaciones, aunque puedan generar problemas a corto plazo, resultan muy valiosas para la recarga de los acuíferos, especialmente en Tenerife, donde el principal reservorio subterráneo se localiza bajo las Cañadas del Teide. La nieve acumulada se fundirá de manera progresiva, permitiendo una infiltración más lenta y eficiente en el subsuelo.
Además, la llegada de agua en cantidad a las zonas de cumbre se considera el preludio de una primavera particularmente explosiva en términos de floración. Se espera una respuesta notable de la vegetación de alta montaña, con especies adaptadas a estos ciclos de nieve y deshielo que aprovechan cada episodio húmedo para completar sus fases de crecimiento y reproducción.
Las imágenes distribuidas por los servicios de medio ambiente del Cabildo, captadas desde los puntos más elevados del Parque Nacional, muestran un paisaje volcánico completamente transformado por la nieve. Desde muchos rincones de la isla, especialmente en la vertiente norte, se han compartido fotografías del Teide nevado que evidencian el impacto paisajístico de este episodio.
Aun así, las autoridades insisten en que, mientras persistan el riesgo de hielo, viento fuerte y posibles nuevos desprendimientos, el acceso al Parque Nacional debe quedar restringido a los servicios de emergencia y mantenimiento. El llamamiento a la población es firme: disfrutar del espectáculo desde la distancia y evitar intentar subir a la cumbre hasta que se levanten los cierres y se confirme que las vías son seguras.
En conjunto, la borrasca Therese está dejando en Canarias un escenario dual: por un lado, la belleza innegable del Teide vestido de blanco y un refuerzo hídrico clave para los ecosistemas insulares; por otro, un episodio de tiempo severo que ha obligado a cortar carreteras, alterar la vida diaria y desplegar un amplio dispositivo de emergencia. El equilibrio entre aprovechar los beneficios ambientales y proteger a la población pasa, una vez más, por hacer caso a las recomendaciones oficiales y seguir de cerca la evolución del tiempo en las próximas jornadas.


