El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia, conocido por sus siglas INGV, ha decidido poner a disposición de Venezuela tres estaciones sismológicas móviles de forma temporal. La operación no es una compraventa ni una donación definitiva, sino un préstamo científico dentro de un acuerdo de cooperación bilateral que busca reforzar la vigilancia del subsuelo venezolano.
La petición partió de la embajada de Venezuela en Roma y contó con el respaldo de la Organización Internacional Ítalo-Latinoamericana (IILA). Los equipos se entregaron a la misión diplomática el 4 de agosto y después pasaron a manos de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas, Funvisis, que se encargará de su custodia y uso correcto durante el periodo acordado.
Un refuerzo científico para leer mejor el terreno

Las nuevas unidades permitirán integrarse en las redes de observación que ya funcionan en el país y aportar registros adicionales sobre la sismicidad y la geodinámica del territorio. No sustituyen a la infraestructura existente, sino que amplían la capacidad de análisis en zonas donde conviene afinar las mediciones.
El presidente del INGV, Fabio Florindo, ha defendido que compartir instrumentos, datos y conocimiento técnico ayuda a comprender mejor los territorios y a reducir riesgos. En su opinión, la cooperación científica también sirve para proteger a las comunidades, sobre todo en lugares expuestos a movimientos telúricos.
Por parte venezolana, el ministro de Ciencia y Tecnología, Yván Gil, remitió una carta al instituto italiano para agradecer el apoyo recibido. Según el organismo europeo, esa misiva formaliza el reconocimiento del Gobierno venezolano a una colaboración que mezcla asistencia técnica y trabajo de campo.
La respuesta a los seísmos de junio

La llegada de estas estaciones se produce después de los dos terremotos del 24 de junio, de magnitudes 7,2 y 7,5, que golpearon el norte de Venezuela. La Guaira aparece en los balances como una de las zonas más castigadas, aunque los informes también aluden a daños repartidos por la franja septentrional del país.
Los datos oficiales consolidados hablan de 6.438 cuerpos recuperados entre los escombros y de cerca de 60.000 viviendas con daños estructurales graves. Además, quedaron personas desaparecidas cuya cifra exacta no se ha precisado, una situación que complicó todavía más la emergencia.
El INGV ha explicado que la colaboración no se queda en la entrega material. Sus especialistas aportan experiencia técnica en investigación y monitoreo sismológico, de manera que los datos obtenidos puedan aprovecharse para estudiar la actividad sísmica y mejorar las capacidades de prevención.
Cooperación europea con acento latinoamericano

La operación se ha canalizado a través de la embajada venezolana en Roma y de la IILA, un puente que facilita la cooperación entre Italia y América Latina. El INGV actúa como institución pública italiana especializada en geofísica y vulcanología, mientras Funvisis asume el papel de entidad receptora y responsable de los equipos.
Fuentes del instituto italiano insisten en que las estaciones se usarán para integrar las redes de observación existentes y ofrecer nuevos datos sobre la sismicidad y la geodinámica del territorio venezolano. Esa información podría servir tanto para investigaciones como para evaluar mejor el riesgo en áreas vulnerables.
El Ministerio de Ciencia y Tecnología de Venezuela, encabezado por Yván Gil, ha agradecido formalmente la colaboración mediante una carta. El gesto refleja que la cooperación no se limita a una entrega puntual, sino que forma parte de un intercambio científico con continuidad durante el periodo acordado.
En el plano técnico, las tres estaciones son móviles y de alta precisión, según las notas difundidas. Su despliegue permitirá recoger datos complementarios en un territorio donde la actividad sísmica y la dinámica de placas son objeto de seguimiento constante.
La colaboración entre Italia y Venezuela, articulada por el INGV y Funvisis con el apoyo de la IILA, deja tres estaciones sismológicas temporales para reforzar la observación del terreno tras los seísmos de junio. El objetivo es ampliar los registros disponibles, afinar el análisis geodinámico y contribuir a que las autoridades cuenten con más herramientas para reducir riesgos y proteger a la población.
