Inundaciones en Kenia dejan 42 fallecidos y miles de desplazados

  • Al menos 42 personas han muerto por las inundaciones en Kenia, la mayoría en Nairobi.
  • Hay más de 200 heridos, 9 desaparecidos y 50.000 personas sin hogar por los daños en viviendas.
  • Las infraestructuras viarias y sistemas de drenaje se han visto gravemente afectados en la capital y otras regiones.
  • El Gobierno de Kenia y la ONU han activado respuestas de emergencia y alertan del vínculo con la crisis climática.

Inundaciones en Kenia

Las fuertes lluvias registradas desde el viernes por la tarde han provocado inundaciones devastadoras en Kenia, con especial incidencia en Nairobi, donde calles enteras han quedado anegadas y miles de personas han resultado afectadas. El último balance oficial eleva a al menos 42 los fallecidos, mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre el barro y los escombros.

Las autoridades kenianas describen una situación muy complicada en varios condados del país, con centenares de heridos, desaparecidos y viviendas destruidas. La Oficina de Naciones Unidas en Kenia ha mostrado su preocupación por el impacto humano del temporal y ha subrayado que episodios como este se están viendo agravados por la emergencia climática.

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Balance de víctimas y desaparecidos

Daños por lluvias e inundaciones en Kenia

El Gobierno de Kenia ha confirmado que 42 personas han perdido la vida como consecuencia directa de las inundaciones y las lluvias torrenciales que comenzaron el viernes y se prolongaron durante la noche. Tan solo en la capital, Nairobi, se han registrado 26 fallecidos, incluidos varios menores, como refleja el informe sobre las inundaciones en Nairobi.

El reparto de víctimas por regiones es especialmente revelador del alcance territorial del desastre: en la región Oriental, que incluye condados como Kitui y Makueni, se contabilizan al menos diez muertos, entre ellos dos niños en Kitui y ocho adultos en Makueni. En la zona del Valle del Rift se han registrado cuatro fallecidos, mientras que en las áreas de Nyanza y Costa se ha informado de una víctima mortal en cada caso.

El jefe de la Policía de Nairobi, George Seda, ha advertido de que la cifra de muertos podría aumentar, ya que las operaciones de búsqueda y rescate siguen en marcha. Durante la jornada del domingo, los equipos encontraron al menos cinco cuerpos más en diferentes puntos de la capital, muchos de ellos dentro de vehículos arrastrados por la corriente.

Además de los fallecidos, las autoridades han informado de que más de 200 personas han resultado heridas, con especial concentración de heridos en el condado de Migori. Al menos nueve personas siguen desaparecidas, y las tareas de rastreo se ven dificultadas por el mal estado de las carreteras y los continuos aguaceros.

Destrucción de viviendas y desplazamiento masivo

Casas afectadas por inundaciones en Kenia

El impacto de las lluvias va mucho más allá de las cifras de fallecidos. Las inundaciones han dejado a unas 50.000 personas sin hogar en distintos puntos del país, bien porque sus casas han quedado totalmente destruidas, bien porque han sido declaradas inseguras tras quedar inundadas.

En Nairobi, el desbordamiento del río Nairobi ha convertido barrios enteros en auténticos canales de barro. La zona de Grogan, un área densamente poblada y con mucha actividad comercial, se ha visto especialmente afectada: decenas de vehículos han quedado sumergidos y numerosos locales se han visto seriamente dañados o arrasados.

Las autoridades también informan de la pérdida de más de 600 cabezas de ganado, un golpe importante para la población rural y periurbana que depende de la ganadería de subsistencia. En varios condados, familias enteras han tenido que abandonar sus hogares a toda prisa, llevándose tan solo lo imprescindible, un ejemplo de desplazamiento de personas.

Los testimonios que circulan en redes sociales y medios locales muestran viviendas anegadas hasta el nivel de las ventanas, enseres flotando en aguas turbias y vecinos intentando rescatar pertenencias básicas. Para muchos, estas lluvias suponen la segunda o tercera vez en pocos años que pierden lo que tenían a causa de fenómenos meteorológicos extremos.

Colapso de infraestructuras y transporte en Nairobi

Carreteras inundadas en Nairobi

Las consecuencias sobre la movilidad han sido especialmente graves en la capital. Las intensas precipitaciones han provocado daños serios en carreteras y puentes, algunos de los cuales han quedado inundados o incluso arrasados por la fuerza del agua. Numerosos automóviles aparecían volcados en arcenes y aparcamientos, y más de 100 vehículos han resultado dañados según la Policía.

El acceso a las principales vías de Nairobi se ha visto fuertemente comprometido. Carreteras clave como la Mombasa Road, la autopista Uhuru, Langata Road, Mpaka Road y Kangundo Road han sufrido cortes, atascos kilométricos y desvíos forzosos. Aunque las autoridades aseguran que la circulación se está recuperando de forma progresiva, la normalidad todavía queda lejos en muchos tramos.

El tráfico aéreo también se ha resentido: la aerolínea nacional Kenya Airways ha informado de vuelos retrasados y otros desviados hacia la ciudad costera de Mombasa. La propia compañía ha advertido de que las alteraciones pueden prolongarse mientras continúen las lluvias intensas y persistan los problemas de acceso por carretera al aeropuerto.

En varios barrios de la capital, los conductores se han visto obligados a abandonar sus vehículos y cruzar a pie zonas inundadas con el agua a la altura de la cintura para poder llegar a lugares seguros. Los vídeos difundidos en redes muestran coches flotando, calles convertidas en ríos y pasos subterráneos completamente inutilizables.

Respuesta de las autoridades kenianas

Equipos de rescate en inundaciones en Kenia

Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno keniano ha desplegado un equipo multiagencial de respuesta, en el que participan fuerzas de seguridad, personal sanitario, servicios de rescate y voluntarios de organizaciones humanitarias. Uno de los rostros visibles de esta coordinación es el secretario del Gabinete, Geoffrey Ruku, responsable de Programas Especiales y Servicios Públicos.

Ruku ha explicado que se han movilizado equipos específicos para asistir a las comunidades más golpeadas, con el objetivo de evacuar a las personas en riesgo, habilitar refugios temporales y canalizar ayuda básica como alimentos, mantas y agua potable. Asimismo, el Ejecutivo se ha comprometido a asumir los gastos médicos de los heridos y el coste de los sepelios de las víctimas mortales, una medida destinada a aliviar la carga de las familias afectadas.

El presidente William Ruto ha ordenado el despliegue del ejército para apoyar las labores de rescate y traslado de damnificados a zonas más seguras. Unidades militares especializadas en emergencias han trabajado durante la noche junto a los servicios de emergencia civiles, en ocasiones en condiciones extremadamente complicadas por la falta de visibilidad y la fuerza de la corriente.

La Cruz Roja de Kenia también está desempeñando un papel clave. Sus equipos de respuesta han informado de que han logrado rescatar al menos 20 personas atrapadas en la carretera de Kirinyaga y en otras zonas fuertemente afectadas, mientras que las autoridades gubernamentales cifran en unas 30 las personas rescatadas hasta el momento. El secretario general de la organización, Ahmed Idris, ha reconocido que el acceso a algunas áreas es muy difícil debido al tráfico colapsado y a que «lo que antes eran carreteras ahora son auténticos cauces de agua».

Desde el Ejecutivo se insiste en la necesidad de que la población mantenga la calma pero extreme las precauciones. Las autoridades han pedido a los ciudadanos que eviten circular por zonas inundadas, no intenten cruzar ríos crecidos y sigan las indicaciones oficiales sobre cierres de pasos y desvíos de tráfico.

Problemas de drenaje y críticas ciudadanas

Más allá del volumen de lluvia, muchos vecinos apuntan a fallos estructurales en los sistemas de drenaje como uno de los factores que agravan los efectos de las inundaciones en Nairobi. En redes sociales se multiplican los mensajes que cuestionan la falta de mantenimiento de alcantarillado y canales pluviales antes del inicio de la temporada de lluvias largas.

Una de las críticas más compartidas procede de residentes que denuncian que «toda la ciudad está inundada otra vez» y se preguntan hasta cuándo seguirán las autoridades ignorando las deficiencias del drenaje urbano. Para muchos habitantes de la capital, no es la primera vez que las primeras lluvias intensas del año revelan los mismos problemas: basura acumulada obstruyendo desagües, obras inacabadas y canales colapsados.

El secretario principal del gabinete, Musalia Mudavadi, ha asegurado que el Gobierno trabajará para despejar todos los sistemas de drenaje bloqueados en Nairobi y otros núcleos urbanos clave. Según sus declaraciones, la capital debe mantenerse «limpia, segura y bien gestionada» por su importancia como centro regional de negocios y conexiones en África Oriental.

Paralelamente, los equipos municipales están realizando labores de limpieza urgente de alcantarillas y conductos, especialmente en los puntos donde se ha observado mayor acumulación de agua. También se están cerrando pasos considerados inseguros y se desvían rutas de tráfico para evitar que los vehículos atraviesen zonas de riesgo mientras sigan las precipitaciones.

Alerta meteorológica y contexto climático

El Departamento Meteorológico de Kenia (KMD, por sus siglas en inglés) ha mantenido activa una alerta por lluvias intensas en prácticamente todo el país. Este aviso, emitido a mediados de semana, seguirá vigente al menos hasta el lunes, ya que los modelos prevén que las precipitaciones continúen en las próximas horas.

Los expertos hablan de una «racha húmeda prolongada» que comenzó a mediados de febrero, lo que ha llevado a la saturación de los suelos y de los propios sistemas de drenaje. En la práctica, esto significa que cualquier nueva tormenta descarga sobre un terreno que ya apenas puede absorber más agua, multiplicando las probabilidades de inundaciones repentinas y corrimientos de tierra.

En temporadas anteriores, Kenia ya ha sufrido inundaciones, deslizamientos de tierra y aludes de barro que se han saldado con cientos de muertos y miles de desplazados, ejemplos de desastres naturales. Estos antecedentes hacen que las autoridades y organizaciones humanitarias se mantengan en máxima alerta, tanto por la emergencia actual como por los posibles episodios que puedan darse en las próximas semanas si persisten las lluvias.

La situación en Kenia se sigue con atención también desde Europa, donde organismos de cooperación y agencias humanitarias con presencia en el país valoran el envío adicional de recursos y equipos de apoyo. Para la comunidad internacional, esta crisis se interpreta como otra muestra de la vulnerabilidad de muchas ciudades africanas ante fenómenos meteorológicos extremos en un contexto de cambio climático global.

Reacción de Naciones Unidas y dimensión internacional

La Oficina de la ONU en Kenia ha expresado estar «profundamente consternada» por las consecuencias humanas de estas inundaciones. En un comunicado publicado en su cuenta oficial de la red social X, Naciones Unidas ha trasladado sus condolencias al Gobierno y al pueblo keniano por la pérdida de vidas y el sufrimiento causado.

El organismo internacional ha subrayado que estos trágicos acontecimientos son un recordatorio del impacto creciente de la emergencia climática, que está intensificando los episodios de lluvias extremas, sequías y otros eventos meteorológicos en toda la región del África Oriental. Aunque la responsabilidad de la gestión de la emergencia recae en las autoridades nacionales, la ONU ha reiterado su disposición a apoyar los esfuerzos de respuesta y recuperación.

Desde Europa, organizaciones humanitarias con proyectos en Kenia siguen de cerca la evolución de la situación, coordinándose con agencias de la ONU y con las autoridades locales. La experiencia acumulada en anteriores crisis climáticas en la región puede resultar clave para optimizar el envío de ayuda, priorizando el acceso a refugios seguros, atención sanitaria y restablecimiento de servicios básicos.

En un momento en el que el cambio climático está en el centro del debate internacional, episodios como el de Kenia refuerzan las demandas de los países africanos para reforzar la financiación climática, la adaptación a fenómenos extremos y la mejora de infraestructuras críticas, aspectos en los que la cooperación con la Unión Europea y otros actores internacionales será determinante.

La última oleada de inundaciones en Kenia deja un panorama de dolor, destrucción y enorme incertidumbre para decenas de miles de personas, al tiempo que pone de nuevo sobre la mesa la fragilidad de muchas ciudades frente a episodios de lluvias extremas. Mientras los equipos de emergencia siguen buscando desaparecidos y asistiendo a los damnificados, el país afronta el doble desafío de atender la crisis inmediata y de reforzar sus sistemas de prevención, algo que también interpela a la comunidad internacional y a los socios europeos involucrados en la lucha contra los efectos de la emergencia climática.