La tarde de este domingo dejó una escena poco habitual en Barcelona: una granizada repentina e intensa que sorprendió tanto a los vecinos como a miles de aficionados congregados en el Camp Nou. Lo que había comenzado como una jornada marcada por la inestabilidad atmosférica en Catalunya acabó derivando en un episodio de lluvia, rayos, truenos y granizo que se hizo notar con fuerza en la capital y en varias comarcas del interior.
El cambio de tiempo llegó prácticamente sin margen para reaccionar. Tras horas de chubascos, nieve en cotas relativamente bajas y viento en distintos puntos del territorio catalán, la atmósfera terminó descargando una intensa granizada sobre Barcelona y su área metropolitana, dejando estampas de calles blanqueadas de forma momentánea y obligando a muchos ciudadanos a resguardarse a toda prisa.
Granizada sorpresa sobre Barcelona y el Camp Nou
En la ciudad condal, el episodio de granizo coincidió de lleno con la parte final del partido entre el FC Barcelona y el Real Oviedo, correspondiente a la jornada 21 de LaLiga. Hasta entonces, el encuentro se había disputado bajo una lluvia cada vez más persistente, pero fue en los últimos minutos cuando la precipitación se transformó en una fuerte granizada que cambió por completo el ambiente en el estadio.

La tormenta llegó justo cuando el choque ya estaba encarrilado a favor del Barça, que acabó imponiéndose por 3-0 con tantos de Dani Olmo, Raphinha y Lamine Yamal. Mientras los jugadores trataban de aguantar sobre el césped, el granizo comenzó a arreciar sobre el Camp Nou, obligando a muchos aficionados a abandonar sus asientos a toda prisa y a refugiarse en las zonas cubiertas o directamente a salir del estadio antes del pitido final.
Las imágenes de la retransmisión televisiva mostraron filas completas de seguidores corriendo hacia los vomitorios, paraguas improvisados en el palco presidencial y zonas del graderío prácticamente vacías en cuestión de minutos. El agua se colaba por las partes del estadio que siguen en obras y, en algunos puntos, llegó a formar auténticas cascadas internas, especialmente en la tercera grada, todavía en proceso de remodelación.
La zona de prensa tampoco se libró. Varios periodistas compartieron cómo las mesas de trabajo quedaban empapadas, con cables, ordenadores y otros dispositivos electrónicos rodeados de charcos, mientras el agua se acumulaba en el suelo hasta cubrir parte de los tobillos. Las inclemencias del tiempo se hicieron notar tanto en los exteriores como en los accesos interiores, evidenciando las limitaciones de un estadio aún en plena reforma.
Incluso el propio presidente del club, Joan Laporta, reconoció tras el encuentro que todo el mundo había terminado completamente mojado, desde los aficionados de a pie hasta los asistentes al palco. Restó dramatismo a la situación y la describió casi como una especie de “bautizo de lluvia” para el nuevo Camp Nou en obras, asegurando que los desperfectos detectados se irán corrigiendo sobre la marcha a medida que avance el proyecto de remodelación.
Tormentas con granizo en varias comarcas de Catalunya

La capital catalana no fue el único punto afectado por la inestabilidad. Durante la tarde, distintas zonas del interior de Catalunya registraron tormentas con rayos, truenos y episodios de granizo, que en algunos casos llegaron acompañados de un descenso brusco de la temperatura. Usuarios de redes sociales compartieron vídeos y fotografías de la calamarsa cubriendo calles, jardines y tejados en cuestión de minutos.
En comarcas como l’Anoia, el Penedès o el Baix Llobregat, la precipitación sólida dejó un aspecto blanquecino en superficies expuestas, aunque en general la duración del fenómeno fue relativamente corta. En municipios como Masquefa, Sant Esteve Sesrovires, Capellades, Agramunt o Sant Boi se reportaron granizadas breves pero intensas, con rachas de viento irregulares y un notable contraste respecto a las horas previas.
En algunos de estos lugares, los testigos describieron una jornada prácticamente “completa” desde el punto de vista meteorológico: nieve en puntos de interior, lluvia persistente, episodios de viento destacable y, finalmente, granizo. La sucesión rápida de fenómenos encadenados reforzó la sensación de estar ante un invierno especialmente movido en gran parte del territorio catalán.
Las tormentas se desplazaron de oeste a este, con una actividad eléctrica llamativa en determinados momentos. La combinación de rayos y truenos con la llegada del granizo obligó a muchas personas a interrumpir sus actividades al aire libre y a resguardarse, especialmente en aquellos puntos donde la tormenta irrumpió con más intensidad.
En algunas localidades, la caída de granizo provocó que pavimentos y carreteras quedaran parcialmente cubiertos, lo que llevó a extremar la precaución, sobre todo en tramos urbanos y en vías secundarias. Aunque no se han reportado incidentes graves asociados directamente a la granizada, sí se produjeron momentos de circulación complicada y pequeñas acumulaciones de hielo en zonas poco expuestas al deshielo inmediato.
Intervenciones de los Bombers y efectos del temporal
El episodio de granizada se enmarca en un periodo de inestabilidad prolongada en Catalunya, durante el cual los Bombers de la Generalitat han tenido que multiplicar sus actuaciones. Entre la noche del sábado y la mañana del domingo, el cuerpo de emergencias recibió alrededor de noventa avisos relacionados con la nieve y la lluvia, principalmente en la Catalunya central y el Camp de Tarragona.
La mayor parte de estas intervenciones estuvieron vinculadas a la retirada de ramas y árboles caídos, así como a la gestión de pequeños desprendimientos de rocas o deslizamientos de tierra en carreteras. En Cardedeu, por ejemplo, se registró la caída de un árbol de grandes dimensiones en la calle Santiago Rusiñol, mientras que en la carretera ISR-12, en el término de Les Oluges (Segarra), se atendió un desprendimiento de tierra que obligó a actuar con rapidez para garantizar la seguridad vial.
Desde el inicio de este episodio de mal tiempo, marcado por la nieve en cotas bajas, lluvia persistente y rachas de viento, los Bombers han gestionado en torno a 350 avisos en todo el territorio catalán. Pese a la cifra elevada de incidencias, los servicios de emergencias subrayan que la mayoría han sido de carácter leve y orientadas sobre todo a prevención y aseguramiento de elementos inestables.
En las horas centrales del domingo, coincidiendo con la tormenta que afectó a Barcelona y comarcas del interior, el ritmo de avisos se mantuvo, aunque sin registrarse situaciones de especial gravedad. Desde las 11.00 hasta las 15.00 horas se recibieron otros 45 avisos adicionales, asociados en buena medida a los efectos combinados de la lluvia y el viento.
El episodio puso de manifiesto, una vez más, la importancia de mantener una vigilancia constante sobre el arbolado urbano, taludes y elementos expuestos a rachas de viento o a la saturación del terreno por exceso de agua. Los deslizamientos de materiales a la calzada, aunque de pequeña entidad, suponen un riesgo añadido en jornadas en las que la visibilidad se ve reducida por la lluvia y en las que el pavimento se encuentra especialmente deslizante.
Avisos meteorológicos por nieve, viento y nuevos chubascos
Paralelamente a las granizadas, los servicios meteorológicos catalanes mantuvieron en vigor distintos avisos de situación meteorológica de peligro. El Servei Meteorològic de Catalunya actualizó sus previsiones durante el domingo, confirmando que la inestabilidad continuará al menos en las próximas horas, con posibilidad de más chubascos, algunos localmente intensos, en diversas zonas del territorio.
Entre los avisos activos, destacaba el referido a la nieve en cotas medias, con la previsión de acumulaciones superiores a los 10 centímetros por encima de los 900 metros. Este escenario se contemplaba desde la tarde del domingo hasta el mediodía del lunes, con un grado de peligro de 3 sobre 6, lo que implica la recomendación de extremar precauciones, especialmente en carreteras de montaña y accesos a zonas elevadas.
También se mantenían avisos por viento intenso, con rachas que podían alcanzar los 70 kilómetros por hora en distintos puntos del litoral y el prelitoral. Las comarcas del Baix Penedès, Tarragonès, Garraf, Alt Penedès y partes del Baix Camp figuraban entre las más expuestas a este episodio de viento, que se sumaba a un estado de la mar alterado y a una atmósfera cargada de humedad.
Esta combinación de factores meteorológicos —lluvia, nieve en altitudes relativamente bajas, viento y episodios de granizo— ha configurado una situación compleja para la movilidad y las actividades al aire libre, según investigadores españoles. Las autoridades recomiendan seguir de cerca las actualizaciones de los servicios de meteorología oficiales y planificar desplazamientos y actividades con un margen de seguridad adicional.
Aunque la tormenta de granizo sobre Barcelona y su entorno fue de corta duración, su coincidencia con un evento masivo como el partido en el Camp Nou y el hecho de que llegara tras varios días de tiempo revuelto han contribuido a que el episodio quede grabado en la memoria de muchos ciudadanos, tanto en la capital como en las comarcas del interior que vieron sus calles repentinamente blanqueadas.
Lo vivido este domingo en Barcelona y en buena parte de Catalunya refleja cómo una atmósfera inestable puede desencadenar episodios breves pero muy llamativos, capaces de transformar una tarde aparentemente tranquila en un espectáculo de rayos, truenos y granizo que vacía estadios, obliga a buscar refugio a toda prisa y pone a prueba la respuesta de los servicios de emergencia y los sistemas de vigilancia meteorológica.