El incendio forestal declarado en Cabo Tiñoso, en el litoral de Cartagena (Región de Murcia), se encuentra ya estabilizado y bajo control tras una noche y una mañana de intensos trabajos de extinción. El fuego, visible desde buena parte de la costa, ha mantenido en vilo a vecinos y servicios de emergencia, aunque finalmente no se han registrado heridos ni daños personales.
Según la primera valoración de los equipos de extinción, las llamas han afectado a unas 98 hectáreas de matorral y monte bajo en un área de difícil acceso dentro del espacio natural de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán, uno de los enclaves ambientales más valiosos del sureste peninsular y muy frecuentado por senderistas y amantes de la naturaleza.
Inicio del fuego y primeras alertas desde el mar

El incendio se declaró en la noche del sábado, cuando una de las embarcaciones de Salvamento Marítimo Cartagena que navegaba entre las bahías de Mazarrón y Cartagena detectó un foco de fuego de grandes dimensiones en la ladera de Cabo Tiñoso. La llamada de aviso se produjo en torno a las 21:43 horas, lo que permitió activar con rapidez al Centro de Coordinación de Emergencias 1-1-2 de la Región de Murcia.
A partir de ese primer aviso, el 112 comenzó a recibir más de una decena de llamadas de particulares que informaban de un incendio en las inmediaciones de Cabo Tiñoso y la Sierra de la Muela. Los agentes medioambientales desplazados a la zona confirmaron la existencia del fuego y advirtieron de que las rachas de viento eran muy fuertes, favoreciendo un avance rápido de las llamas sobre el monte bajo.
El origen del siniestro apunta a una causa eléctrica. Tanto fuentes municipales como la Brigada de Investigación de Delitos Ambientales (BRIDA) señalan como principal hipótesis la caída de tendidos o torres de alta tensión a causa del viento, que habría provocado chispas sobre el terreno seco. Esta posibilidad deberá concretarse en la investigación oficial que se desarrolla sobre el terreno.
La proximidad del frente de llamas al litoral hizo que el resplandor del fuego fuese visible desde diversos puntos de la costa, lo que incrementó la alarma entre la población de áreas como La Azohía o Campillo de Adentro, aunque desde el primer momento las autoridades insistieron en que el incendio se concentraba en una zona despoblada.
Un despliegue masivo de medios terrestres y aéreos

Desde los primeros minutos, el dispositivo de lucha contra el fuego fue creciendo hasta reunir más de un centenar de profesionales entre brigadas forestales, bomberos y cuerpos de seguridad. En la fase inicial actuaron brigadas forestales de la Dirección General de Patrimonio Natural y Acción Climática, apoyadas por agentes medioambientales y técnicos de extinción.
Al dispositivo se sumaron bomberos del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento del Ayuntamiento de Cartagena, miembros de Protección Civil de Cartagena y Mazarrón, agentes de la Guardia Civil y efectivos de la Policía Local. Con el paso de las horas se incorporaron brigadas procedentes de otros municipios de la Región como Murcia, Zarcilla, Cehegín, Ricote, Mula, Blanca y Fortuna, reforzando el frente terrestre.
En uno de los momentos de mayor intensidad del operativo, alrededor de las dos de la madrugada, el dispositivo estaba formado por 25 efectivos de brigadas forestales y técnicos, 10 agentes de Guardia Civil, 22 agentes de Policía Local, 14 bomberos y cuatro mandos del cuerpo municipal de Cartagena y seis auxiliares de Protección Civil, además del jefe de este servicio. Posteriormente se fueron realizando relevos para mantener el esfuerzo continuado durante toda la noche.
La imposibilidad de emplear medios aéreos en plena noche obligó a centrar los trabajos en el ataque por tierra, abriendo líneas de defensa, utilizando maquinaria pesada y tendidos de mangueras en los puntos más comprometidos. Aun así, la orografía abrupta y el viento dificultaron la propagación del incendio, obligando a recolocar constantemente a las dotaciones para adaptarse al cambio de dirección de las llamas.
Con la llegada del amanecer, la Dirección General de Seguridad Ciudadana y Emergencias ordenó la incorporación de dos helicópteros de extinción, con base en Alcantarilla y La Pila, equipados con brigadas helitransportadas y dispositivos de descarga de agua. Estos medios aéreos tuvieron un papel determinante para sofocar los flancos de más difícil acceso y contribuir a la estabilización del incendio en pocas horas.
Plan Infomur activado y evolución hacia la estabilización

Ante la magnitud del fuego y el potencial riesgo para el entorno natural, el director del Plan de Emergencias por Incendios Forestales de la Región de Murcia (Infomur) activó la Situación 1 durante la madrugada. Este nivel se aplica a incendios que pueden afectar de forma grave a bienes forestales y de manera limitada a personas o infraestructuras, y que pueden ser controlados con los recursos regionales previstos en el plan.
A partir de las 7:00 de la mañana, los técnicos de extinción constataron que el viento comenzaba a amainar, lo que se tradujo en una progresiva ralentización del avance del incendio. Este cambio de escenario permitió consolidar las líneas defensivas ya trazadas durante la noche y aprovechar con mayor eficacia el trabajo de los medios aéreos.
Hacia media mañana, los informes remitidos al Centro de Coordinación de Emergencias confirmaban que el incendio se encontraba estabilizado, evolucionaba de forma favorable y ya no presentaba focos activos. Horas más tarde, en la tarde del domingo, se dio por controlado el perímetro, quedando únicamente labores de remate y vigilancia para evitar posibles reproducciones.
Desde la sala del 1-1-2 se mantuvo un seguimiento continuo de la situación, difundiendo actualizaciones periódicas y coordinando la movilización de refuerzos, relevos de brigadas y cortes de accesos en las carreteras cercanas a la zona afectada.
Evacuaciones preventivas y rescate por mar de dos senderistas

Aunque el fuego se desarrolló en un área sin núcleos urbanos inmediatos, la evolución del frente obligó a desplegar medidas de prevención sobre las personas que se encontraban en el entorno. La Policía Local y Protección Civil procedieron de madrugada al desalojo de entre 70 y 80 caravanas estacionadas en la Rambla de La Azohía – Campillo de Adentro, donde se concentraban turistas y usuarios de autocaravanas.
En total, cerca de un centenar de personas fueron evacuadas de forma preventiva de la zona más expuesta, con el objetivo de evitar riesgos innecesarios y facilitar la movilidad de los vehículos de emergencia. En algunos casos se reorganizó el estacionamiento de caravanas hacia aparcamientos exteriores para prevenir posibles bloqueos en caso de que el incendio cambiara de dirección.
Como parte de este operativo social, el Ayuntamiento de Cartagena habilitó el Local Social de La Azohía para atender a las personas afectadas por los desalojos. El espacio fue dotado de servicios básicos como agua, café, alimentos, aseos y suministro eléctrico, aunque finalmente no fue necesario alojar a vecinos de forma prolongada, dado que el fuego no llegó a comprometer las viviendas del entorno.
Uno de los episodios más delicados de la madrugada fue la situación de dos jóvenes senderistas, de 22 años, que se encontraban en el área de Cala Cerrada y quedaron cercados por las llamas sin posibilidad de evacuación por tierra. Ante las dificultades de acceso y la cercanía del fuego al acantilado, se activó un rescate marítimo con el apoyo del Servicio Marítimo de la Guardia Civil.
La patrullera Guadalorce consiguió llegar hasta la cala sobre las 2:30 horas de la madrugada y evacuar a ambos senderistas en buen estado, trasladándolos posteriormente al puerto de Mazarrón. Este rescate, coordinado desde el 112 junto con el resto del dispositivo, evitó que la emergencia se saldara con víctimas en una zona muy frecuentada por excursionistas.
Un espacio natural de alto valor ecológico bajo la amenaza del fuego
El área afectada por el incendio se integra en el Parque Natural de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán, uno de los espacios protegidos más representativos del Mediterráneo español. Se trata de un territorio de relieves abruptos, acantilados y barrancos, con vegetación de monte bajo, matorral y zonas de pinar, muy apreciado por senderistas, fotógrafos de naturaleza y aficionados a las actividades al aire libre.
Las primeras estimaciones apuntan a que el fuego ha dañado aproximadamente 98 hectáreas, fundamentalmente de matorral y monte bajo. La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, ha detallado que la superficie quemada se reparte entre sectores de la Sierra de la Muela, áreas próximas a Cabo Tiñoso y la zona de Algameca, además de algunos enclaves agrícolas, y que alrededor del 40% de la masa de pinar dentro del perímetro habría resultado afectada.
Aunque se trata de un entorno sin grandes núcleos de población, su carácter de espacio protegido y su importante riqueza ecológica han incrementado la preocupación de autoridades regionales y colectivos ambientales. Además de la vegetación mediterránea propia de estas sierras litorales, la zona alberga fauna de interés y conecta directamente con aguas costeras integradas en la Red de Reservas Marinas de España.
Las administraciones recuerdan que, pese a la estabilización del incendio, la recuperación ambiental será un proceso largo y que la regeneración del monte afectado dependerá de factores como las lluvias, la erosión y la presencia de especies invasoras. Por ello, será clave el seguimiento técnico del área quemada en los próximos meses y la posible adopción de medidas de restauración.
En el plano social, el suceso vuelve a poner de relieve la vulnerabilidad de estos parajes frente a episodios de viento fuerte y condiciones de sequedad, y reabre el debate sobre las medidas de prevención, la gestión de cortafuegos y el mantenimiento de infraestructuras eléctricas que discurren por entornos forestales sensibles.
Recomendaciones a la población y presencia institucional
Durante todo el episodio, las autoridades han insistido en la necesidad de evitar desplazamientos innecesarios a la zona del incendio. Se ha pedido expresamente no transitar por Campillo de Adentro, por la carretera RM-E23 que conduce hasta la batería de Castillitos y por los senderos que conducen al entorno de Cala Cerrada, tanto para proteger la seguridad de las personas como para no entorpecer la labor de los equipos de emergencia.
En las horas de mayor actividad del fuego, el Ayuntamiento de Cartagena reiteró sus mensajes pidiendo no practicar senderismo ni actividades recreativas en la zona, recordando que se trataba de un incendio activo en un paraje de difícil acceso en el que cada vehículo o grupo de curiosos podía suponer un obstáculo para el paso de autobombas, patrullas y camiones de bomberos.
La evolución del incendio ha sido seguida muy de cerca por las principales autoridades regionales y locales. El presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras, ha ido informando a través de sus perfiles en redes sociales, donde destacó la labor del centenar de profesionales integrados en el operativo y comunicó, a primera hora de la mañana del domingo, que el fuego se encontraba estabilizado.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, se desplazó hasta el Puesto de Mando Avanzado para conocer de primera mano la situación y ha subrayado que ninguna persona ha sufrido daños, algo que ha considerado la principal preocupación desde el inicio. También han estado presentes el concejal de Seguridad Ciudadana, José Ramón Llorca, y responsables regionales como el director general de Seguridad Ciudadana y Emergencias, Pedro Vicente, o el consejero de Presidencia y Emergencias, Marcos Ortuño.
Desde el entorno del incendio, distintos responsables han puesto en valor el trabajo coordinado entre brigadas forestales, bomberos municipales, Guardia Civil, Policía Local, Protección Civil y servicios sociales, que han actuado no solo en la extinción, sino también en la protección de las personas, la organización de evacuaciones y la atención a posibles afectados.
Con el incendio ya bajo control y sin focos activos, el dispositivo se centra ahora en labores de vigilancia del perímetro, remate de puntos calientes y evaluación de daños. Aunque las llamas ya no avanzan, los técnicos recuerdan que es necesario mantener la prudencia hasta que se declare la extinción total y se compruebe que no hay riesgo de reactivación en los próximos días.
La rápida detección desde el mar, la respuesta coordinada de los servicios de emergencia y el trabajo continuado de los equipos por tierra y aire han permitido que el incendio forestal en Cabo Tiñoso quede estabilizado y controlado en un plazo relativamente corto, pese al viento y la complicada orografía, limitando los daños a unas 98 hectáreas de monte bajo y evitando consecuencias personales en uno de los enclaves naturales más emblemáticos del litoral murciano.