
Las rachas de viento intenso y el fuerte oleaje han vuelto a situar a Canarias en el centro de la actualidad meteorológica. El archipiélago encadena varios días con avisos en vigor, prealertas y alertas por parte de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y del Gobierno regional, con un escenario marcado por el mar muy alterado, rachas de hasta 70 kilómetros por hora y lluvias que se dejan notar sobre todo en las vertientes norte de las islas de mayor relieve.
Este episodio de viento cruzado, mar combinada y chubascos no solo está complicando la situación en la costa, sino que también está afectando a la conectividad aérea y marítima entre islas. Cancelaciones de vuelos, desvíos de aeronaves y recortes en rutas de barco se han convertido en la tónica de unas jornadas en las que los servicios de emergencia piden máxima precaución, especialmente en zonas de costa, cumbres y carreteras expuestas a desprendimientos.
Avisos de Aemet: viento muy fuerte y temporal costero en todo el archipiélago
La Aemet mantiene activado un amplio despliegue de avisos amarillos por viento y fenómenos costeros que afecta, con matices, a la práctica totalidad de las islas. En varios días consecutivos se han reiterado los avisos por rachas máximas de alrededor de 70 km/h y por mar combinada del norte o noroeste con olas de entre 4 y 6 metros, especialmente en las costas más expuestas.
En distintas jornadas, el organismo ha señalado un riesgo notable en las costas de Lanzarote, así como en los litorales este, sur y oeste de Tenerife y Gran Canaria. En esos tramos, el temporal se traduce en oleaje significativo, fuerte marejada y viento del norte o noreste con fuerza 7 en escala de Beaufort, especialmente en canales entre islas como el de Anaga-Agaete o el situado al sur de Tenerife y La Gomera.
En el interior, los avisos se concentran en cumbres y vertientes expuestas al alisio y al noroeste. La Aemet ha destacado reiteradamente la incidencia del viento en Lanzarote, El Hierro, La Gomera, las cumbres y el oeste de La Palma, las cumbres de Gran Canaria y prácticamente toda Tenerife salvo en ciertos periodos el área metropolitana. En estas zonas, las rachas de 70 km/h se repiten con frecuencia, con intervalos localmente más fuertes en pasos de relieve y dorsales.
Para distintos días, se han detallado franjas horarias críticas: avisos de viento desde el mediodía hasta la medianoche en cumbres y vertientes este y oeste de La Palma, La Gomera y El Hierro; y prolongación de la situación de riesgo hasta la noche en Lanzarote, Fuerteventura, el norte y las vertientes este, oeste y sur de Tenerife, así como en cumbres y sectores expuestos de Gran Canaria.
El fenómeno costero adverso queda delimitado sobre todo al este, sur y oeste de Gran Canaria y Tenerife, además de Lanzarote y, en otras ventanas horarias, Fuerteventura y los litorales occidentales de La Palma, La Gomera y El Hierro. En muchos casos, se prevé viento del noreste de 50 a 61 km/h mar adentro y mar de fondo del norte o noroeste de entre 3 y 5 metros, con picos que pueden rondar los 6 metros en zonas más expuestas como la costa norte lanzaroteña.
Impacto del viento: incidentes en aeropuertos y alteraciones en los vuelos
La combinación de viento cruzado, cizalladura y rachas muy fuertes ha sometido a prueba la operativa aérea en varios aeropuertos canarios. En una de las jornadas más complicadas, la situación obligó a activar protocolos de seguridad en cinco aeródromos, con un balance de nueve vuelos cancelados y catorce desvíos, según fuentes del sector.
Fuerteventura fue el aeropuerto con mayor número de incidencias. Dos vuelos con destino a la isla se vieron obligados a interrumpir la aproximación y regresar a sus puntos de origen en Tenerife Norte y Gran Canaria. Otros cuatro aterrizajes previstos fueron finalmente redirigidos a Tenerife Sur, que actuó como principal aeropuerto alternativo para el tráfico que no podía ser absorbido por otras infraestructuras.
En Lanzarote, el viento también dio de lleno en la operativa: cuatro vuelos fueron desviados y uno cancelado. Las aeronaves que partían de Londres y Dublín terminaron aterrizando en Tenerife Sur, mientras que otras dos, procedentes de Gran Canaria y East Midlands, acabaron tomando tierra en Gran Canaria. La cancelación correspondió a un vuelo que conectaba desde la propia Gran Canaria.
Gran Canaria tampoco escapó a la situación. El recinto insular registró la cancelación de dos vuelos con destino Tenerife Norte y el desvío de otros tres. Dos procedían de Gotemburgo y Bristol y también acabaron en Tenerife Sur, mientras que uno más, con origen en París, tuvo que terminar su ruta en Fuerteventura. La Gomera sufrió la anulación de un enlace con Tenerife Norte, y en este último aeropuerto se desvió a Tenerife Sur un vuelo que llegaba de Barcelona.
Los datos de la red de observación de Aemet y de los aeropuertos ayudan a entender la magnitud del episodio: la racha de viento más fuerte se registró en Izaña, con 98 km/h. En el puerto de Gran Tarajal (Fuerteventura) se medían 85 km/h, mientras que en Pájara (Fuerteventura) y en Haría (Lanzarote) se alcanzaban 84 km/h. En los propios aeródromos de La Palma y Fuerteventura se apuntaron velocidades de 64 y 61 km/h, respectivamente, más que suficientes para forzar maniobras de espera, aproximaciones frustradas y desvíos.
En este contexto, los pasajeros afectados por cancelaciones y desvíos tienen derecho a ser informados de inmediato por las aerolíneas y, según el caso, a ser recolocados en el siguiente vuelo disponible o a solicitar el reembolso del billete. Aunque los episodios de viento fuerte y temporal costero se consideran causas extraordinarias y pueden dejar fuera la compensación económica adicional, las compañías siguen obligadas a prestar asistencia básica: comida, bebida y, si fuera necesario, alojamiento hasta que se facilite una nueva conexión.
Conexiones marítimas reducidas y puertos en alerta por oleaje
El mar también está sufriendo de lleno las consecuencias del temporal. El fuerte oleaje y la mar de fondo del norte han forzado una reducción significativa de conexiones marítimas en varias rutas interinsulares, con especial incidencia en Lanzarote y Fuerteventura, donde la situación en la costa norte ha sido especialmente complicada.
En Lanzarote, el oleaje golpea con fuerza la costa septentrional, lo que ha llevado a las navieras a cancelar aproximadamente la mitad de los trayectos previstos en algunas jornadas. Los barcos que sí han operado se han centrado en garantizar el transporte de trabajadores y de un número reducido de turistas, priorizando desplazamientos considerados imprescindibles.
La conexión entre Caleta de Cebo y Órzola se ha visto notablemente comprometida por las malas condiciones del mar. Las autoridades portuarias mantienen un seguimiento continuo de la situación, condicionando la normalización del servicio a la remisión de las olas y al descenso del riesgo asociado al fenómeno costero adverso, que se nutre de mar de fondo de hasta 4 o 5 metros y viento fuerte del norte o noroeste.
En general, los puertos canarios se mantienen en modo preventivo ante la intensidad del temporal costero. Se recuerda a los pasajeros que consulten el estado de sus salidas antes de desplazarse a los muelles, tanto a través de las compañías navieras como de los canales oficiales de información. La consigna es clara: la seguridad prima sobre cualquier compromiso de horario, tanto para usuarios como para tripulaciones.
En paralelo, el Gobierno de Canarias ha declarado en varias ocasiones alerta por fenómenos costeros en amplios sectores del litoral: norte y oeste de La Palma, La Gomera, El Hierro y Tenerife, así como en Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura. En esos episodios, se han descrito mares combinadas del noroeste entre 5 y 6 metros, un nivel que justifica tanto las suspensiones en las rutas marítimas como la recomendación de alejarse de rompientes, paseos marítimos expuestos y desembocaduras de barrancos.
Isla por isla: así está afectando el viento y el oleaje a Canarias
Las consecuencias del episodio de viento fuerte y mala mar no son idénticas en todas las islas. La predicción de Aemet y los partes de los últimos días dibujan un mosaico en el que el alisio reforzado, las entradas de aire del noroeste y la presencia de borrascas cercanas se traducen en efectos diferentes según el relieve y la orientación de cada territorio insular.
En Lanzarote, la predicción apunta a cielos nubosos con lluvias de intensidad débil a moderada, sobre todo durante la primera mitad del día, sin descartar algún chubasco localmente fuerte acompañado de tormenta en las horas de madrugada y mañana. El viento sopla del noroeste o del noreste, moderado a fuerte, con rachas que pueden superar los 70 km/h en zonas expuestas y en el litoral, especialmente en la franja norte y este.
Fuerteventura presenta un escenario similar, con nubosidad abundante y probabilidad de precipitaciones entre débiles y moderadas. Tampoco se descarta algún chubasco intenso y aislado, sobre todo de madrugada y durante la mañana. El viento de componente norte o noreste se refuerza en la península de Jandía y en las costas este y oeste, donde son probables rachas muy fuertes y mar de fondo del noroeste de entre 3 y 4 metros.
En Gran Canaria, la inestabilidad ha sido especialmente notable en el norte y el oeste, donde los cielos nubosos se combinan con lluvias que pueden ser persistentes. En las jornadas de mayor actividad, la cumbre y las vertientes este, sur y oeste han registrado rachas de viento de hasta 70 km/h, mientras que las temperaturas se han mantenido en torno a los 20 grados de máxima en el sur y cerca de los 10 grados en zonas de interior como Tejeda o Cruz de Tejeda.
La isla redonda se encuentra también bajo el foco en cuanto a riesgo de desprendimientos. El Gobierno regional ha mantenido la alerta en vigor por este fenómeno en carreteras y laderas inestables, mientras que las cuatro islas occidentales permanecen en prealerta. Pese a ello, en algunos días concretos no se han registrado incidentes de especial gravedad por derrumbes en Gran Canaria, aunque los servicios de emergencia insisten en circular con prudencia, evitar barrancos y no detenerse bajo taludes.
Tenerife experimenta un patrón típicamente norteño: nubosidad compacta y precipitaciones más probables en la vertiente norte, con posibilidad de que sean moderadas y persistentes en medianías, mientras que en el sur y en las cumbres se alternan intervalos nubosos y claros. La Aemet ha llegado a activar avisos por viento en casi toda la isla, excluyendo en ciertos momentos el área metropolitana, con rachas muy fuertes en dorsales, zonas altas y extremos noreste y suroeste.
En La Palma, La Gomera y El Hierro se repite el esquema: norte nuboso con lluvias débiles a moderadas, que puntualmente pueden ser persistentes, y un sur más despejado pero afectado por el viento. En estas islas, el alisio reforzado del norte o noreste se deja notar en cumbres, medianías del este y oeste y en vertientes expuestas, donde no son raras las rachas muy fuertes a partir del mediodía. En Valverde (El Hierro), por ejemplo, las máximas pueden quedarse en torno a los 12-15 grados con sensación térmica más baja por el viento.
En conjunto, la jornada descrita por Aemet para uno de los días clave muestra cielos nubosos y lluvias débiles o moderadas durante la primera mitad del día en buena parte del archipiélago, con mayor incidencia en las islas occidentales y en las orientales de cara a la tarde. En el mar, el pronóstico habla de componente norte fuerza 5 o 6, ocasionalmente 7, con fuerte marejada o mar gruesa, y mar de fondo del noroeste que puede alcanzar entre 3 y 4 metros, disminuyendo de forma paulatina.
Borrascas, frío en cumbres y evolución prevista del episodio
El origen de este periodo de viento fuerte y oleaje elevado en Canarias hay que buscarlo en la interacción de varias borrascas que han afectado a la Península Ibérica y que, posteriormente, han ido desplazándose hacia el sur y el entorno del archipiélago. Una de estas borrascas frías ha dejado ya un reguero de tormentas intensas en la península y, al aproximarse a Canarias, ha reforzado el gradiente de presión, intensificando el alisio y las entradas de aire del noroeste.
Este patrón se traduce en un auténtico “potaje meteorológico” en las islas, con sensación de frío acusada en el interior y las cumbres. En algunas estaciones de Gran Canaria se han medido temperaturas de apenas 4,9 grados en San Mateo, 6,1 en Cruz de Tejeda o valores por debajo de 10 grados en otras localidades de medianías. En alturas, se han registrado incluso heladas débiles en el Teide, algo poco habitual para mediados de abril pero posible en el contexto de irrupciones de aire frío en altura.
A corto plazo, la previsión señala que el viento seguirá siendo protagonista, al menos durante varias jornadas. La Aemet ha llegado a extender avisos amarillos por viento en casi todo el archipiélago, con excepción de áreas concretas como Fuerteventura, el este de La Palma, el área metropolitana de Tenerife o el norte de Gran Canaria en algunos tramos horarios. Las rachas máximas previstas rondan de nuevo los 70 km/h, con especial incidencia en cumbres, zonas interiores de Lanzarote, vertientes sureste de Tenerife y Gran Canaria, y sectores altos de La Palma y El Hierro.
En paralelo, se mantiene el riesgo por fenómenos costeros en los mismos tramos litorales afectados por el viento. El mar de fondo del norte o noroeste, en torno a 3 o 4 metros, tenderá a ir bajando a 2-3 metros, pero todavía se esperan periodos en los que la combinación de viento y oleaje siga siendo suficiente para generar problemas en puertos, muelles y zonas de baño no resguardadas.
Las lluvias, que hasta ahora se han mostrado en forma de chubascos débiles o moderados, podrían ganar algo de entidad en Lanzarote y Fuerteventura de cara a la tarde de algunas jornadas, con posibilidad de tormentas y acumulados más significativos. En las islas de mayor relieve, las precipitaciones seguirán concentrándose en el norte, mientras que el sur y las vertientes a sotavento permanecerán más al abrigo, con cielos parcialmente nubosos y mayor presencia de claros.
Con este escenario, el Gobierno de Canarias mantiene la prealerta por oleaje y viento en todo el archipiélago, además de la alerta por desprendimientos en Gran Canaria y la prealerta por este mismo fenómeno en las cuatro islas occidentales. Las autoridades insisten en la importancia de seguir las recomendaciones oficiales, evitar acercarse a rompientes y acantilados durante los momentos de mayor marejada, extremar la precaución en carreteras de montaña y consultar siempre los avisos de la Aemet y los partes de tráfico y transporte antes de iniciar cualquier desplazamiento.
El episodio de viento y oleaje en Canarias está dejando días complicados tanto en tierra como en mar y aire, con avisos meteorológicos encadenados, infraestructuras bajo presión y servicios adaptándose sobre la marcha. Aunque se espera que la intensidad del temporal vaya perdiendo fuelle de forma progresiva, la situación recuerda la vulnerabilidad del archipiélago ante los cambios bruscos del tiempo y la necesidad de anticiparse: planificar viajes, revisar las condiciones de seguridad en la costa y en las carreteras y prestar atención a los comunicados oficiales se han vuelto, una vez más, hábitos imprescindibles cuando el viento y el mar se desbocan en las islas.



