
El Gobierno ha decidido dar un paso más en la lucha contra los fenómenos climáticos extremos y las catástrofes naturales apoyándose en la tecnología espacial, conscientes de que los efectos del cambio climático se miden mejor desde el espacio. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha desvelado una potente inversión pública destinada a mejorar la capacidad de anticipación y respuesta ante incendios, inundaciones, sequías u otros episodios meteorológicos que cada vez resultan más frecuentes y dañinos.
En un contexto marcado por la emergencia climática y por la necesidad de contar con información precisa casi al instante sobre lo que ocurre en el territorio, España apuesta por reforzar su presencia en el espacio con una nueva constelación de observación de la Tierra, concebida para ofrecer datos de muy alta calidad tanto a los servicios de emergencia como a las administraciones y sectores económicos clave, en la línea de otros proyectos de constelación.
325 millones para tres satélites de la Constelación Atlántica ESCA+
Durante la VI edición del Foro Económico organizado por elDiario.es, celebrada en Madrid, Pedro Sánchez anunció el lanzamiento inminente de una convocatoria a través de la Agencia Espacial Europea (ESA) para desarrollar la llamada Constelación Atlántica de satélites, conocida como ESCA+. Esta iniciativa prevé una dotación de 325 millones de euros destinados a la construcción de tres nuevos satélites.
Estos aparatos estarán orientados a reforzar la capacidad de respuesta frente a eventos climáticos extremos y crisis ambientales, mediante el envío de datos en tiempo casi real a los organismos responsables de la gestión de emergencias y de la planificación territorial. La idea es que España y Portugal dispongan de una herramienta propia y robusta de observación de la Tierra centrada en su ámbito geográfico.
El presidente subrayó que este proyecto se enmarca dentro de la transformación estructural de la economía española impulsada por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que busca modernizar el tejido productivo a través de la digitalización, la transición energética y el impulso de la ciencia y la innovación.
Según fuentes gubernamentales, la inversión forma parte de un esfuerzo más amplio para consolidar el sector aeroespacial como un ámbito estratégico en el que España ha ganado peso en los últimos años. Este movimiento se suma a otros programas europeos de observación de la Tierra, pero con un enfoque muy concreto en la gestión de riesgos climáticos y desastres naturales.
Qué es la Constelación Atlántica ESCA+ y a qué territorios dará servicio
La Constelación Atlántica ESCA+ se define como un proyecto de Observación de la Tierra centrado en la península ibérica, diseñado para proporcionar imágenes y mediciones de alta resolución sobre el territorio de España y Portugal. No se trata solo de “mirar desde arriba”, sino de obtener información muy detallada y frecuente que permita tomar decisiones rápidas y fundamentadas.
Gracias a estos tres satélites, se pretende asegurar una alta frecuencia de revisita, es decir, que un mismo punto del territorio pueda ser observado en intervalos de tiempo muy cortos. Esto resulta clave para seguir la evolución de un incendio activo, monitorizar una crecida repentina de un río o vigilar el avance de una sequía prolongada.
El modelo ESCA+ se integra en un esquema de cooperación más amplio dentro de Europa, basado en un ecosistema de clúster en el que cada país aporta uno o varios satélites y todos comparten los datos, una forma de cooperación en constelaciones. De esta forma, la constelación contribuirá a los objetivos del programa ERS de la ESA y se alineará con la iniciativa EOGS (Earth Observation Governmental System) de la Comisión Europea, reforzando la soberanía europea en datos de observación terrestre.
En la práctica, esto significa que los datos generados por la constelación no solo beneficiarán a la administración central, sino también a comunidades autónomas, entidades locales y, en su caso, a otros socios europeos que participen en este esquema de cooperación en materia de vigilancia medioambiental y gestión de riesgos.
Aplicaciones: de incendios e inundaciones a agricultura y sequías
Uno de los aspectos más destacados del programa es la variedad de usos que se prevé para la información recogida por los satélites. Según el Gobierno, el despliegue de ESCA+ permitirá aplicar los datos en sectores tan sensibles como las emergencias, la protección civil y la gestión de recursos naturales.
En el terreno de la protección civil, la constelación se utilizará para mejorar la detección temprana y el seguimiento de incendios forestales, así como para evaluar en tiempo casi real la extensión de las llamas, la dirección de propagación y las zonas más afectadas. Esta información puede resultar decisiva a la hora de planificar los medios de extinción y las evacuaciones.
En situaciones de inundaciones o vertidos, las imágenes de alta resolución servirán para ver con precisión qué áreas están anegadas, cómo evoluciona el nivel del agua o por dónde se extienden los contaminantes, facilitando la toma de decisiones en materia de rescate, cortes de carreteras y protección de infraestructuras críticas.
La agricultura también será una de las grandes beneficiadas. Los satélites permitirán una monitorización detallada de los cultivos, lo que ayudará tanto a los agricultores como a las administraciones responsables de la Política Agraria Común (PAC). Con estos datos se podrá supervisar el estado de las cosechas, detectar estrés hídrico o plagas y ajustar las ayudas en función de la situación real sobre el terreno.
Además, la constelación aportará información relevante para la transición ecológica y la gestión de sequías, permitiendo un seguimiento más fino de los recursos hídricos, de la evolución de los ecosistemas y de los impactos de las olas de calor prolongadas, elementos clave en un clima que se está volviendo más extremo.
Características técnicas de los satélites y tecnología embarcada
Los satélites previstos dentro de ESCA+ estarán equipados con una serie de cargas de pago avanzadas que los convertirán en herramientas muy versátiles. Se estima que cada aparato tendrá una masa aproximada de entre 200 y 250 kilogramos, un tamaño que los sitúa en la categoría de satélites de observación de tamaño medio, capaces de combinar alta tecnología con costes contenidos.
Entre los instrumentos que podrían integrarse se encuentran cámaras ópticas de muy alta resolución (VHR), capaces de captar detalles finos de la superficie terrestre, así como cámaras de infrarrojo térmico (TIR) para medir temperaturas y detectar focos de calor, algo especialmente útil en incendios, gestión del agua y vigilancia de infraestructuras. También se contempla la inclusión de sensores que permitan, al tiempo, analizar los retos que plantean las megaconstelaciones.
También se contempla la posibilidad de incluir sensores para campos electromagnéticos (ELINT) y un radar de apertura sintética (SAR), capaz de obtener imágenes incluso de noche o con presencia de nubes, lo que amplía enormemente la capacidad de observación y reduce la dependencia de las condiciones meteorológicas.
El programa permitirá ensayar demostraciones tecnológicas en comunicaciones seguras, como enlaces entre satélites (inter-satellite link), técnicas de distribución cuántica de claves (QKD) o sistemas de desorbitado controlado al final de la vida útil del satélite para minimizar la generación de basura espacial.
Gestión de la inversión e impacto en la industria espacial española
La inversión de 325 millones de euros estará dirigida principalmente a empresas del sector espacial y de alta tecnología radicadas en España, que a su vez deberán colaborar con universidades, centros de investigación y organismos tecnológicos. El objetivo es tejer una red de colaboración que genere conocimiento, empleo cualificado e innovación dentro del país.
La Agencia Espacial Española, con el apoyo de la Agencia Espacial Europea (ESA), será la encargada de gestionar los fondos y coordinar la ejecución del programa. La Administración General del Estado, y en particular el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, supervisarán el desarrollo del proyecto y su integración con otras políticas de I+D y transición ecológica.
Se calcula que el impacto directo sobre la industria espacial nacional superará los 200 millones de euros en contratos entre 2026 y 2027, lo que supone una inyección notable para el ecosistema aeroespacial. Además, se espera que los efectos se distribuyan por varias comunidades autónomas, como Andalucía, Madrid, Galicia, Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana o Castilla y León.
Este tipo de proyectos no solo impulsa el empleo especializado, sino que también contribuye a consolidar un tejido empresarial competitivo en el ámbito de la observación de la Tierra, abriendo la puerta a futuros contratos europeos e internacionales y posicionando a España como un actor relevante en el nuevo mapa espacial.
Un proyecto ligado al Plan de Recuperación y a la Adenda DANA
La puesta en marcha de ESCA+ se inscribe en la Adenda DANA al Plan de Recuperación, aprobada por la Comisión Europea, que incorpora un nuevo componente -el número 32- orientado específicamente a reforzar la resiliencia frente a desastres naturales y fenómenos climáticos adversos. Esta adenda y la experiencia de la DANA de Valencia subrayan la necesidad de mejores sistemas de alerta y seguimiento.
Esta adenda contempla más de 1.240 millones de euros destinados a la reconstrucción de territorios afectados por temporales y a la mejora de la capacidad de reacción ante “shocks” externos como las grandes borrascas, inundaciones o episodios de lluvias torrenciales, fenómenos que se han vuelto más frecuentes y severos.
En este marco, la constelación ESCA+ se concibe como una herramienta clave para disponer de información fiable y rápida que permita reducir daños humanos, sociales y económicos. La experiencia de episodios recientes de lluvias extremas ha evidenciado la necesidad de contar con mejores sistemas de alerta y seguimiento en tiempo casi real.
El Gobierno vincula así la política espacial con la protección civil, la planificación territorial y la adaptación al cambio climático, integrando la inversión en satélites dentro de una estrategia más amplia de resiliencia y modernización económica financiada en buena parte con fondos europeos Next Generation EU.
A través de este proyecto, España busca consolidarse como un país que no solo reacciona cuando se produce el desastre, sino que trabaja por anticiparse y reducir al máximo el impacto de los eventos climáticos extremos. La combinación de tecnología espacial, coordinación europea y políticas públicas orientadas a la prevención sitúa a la Constelación Atlántica ESCA+ como una pieza importante de esa nueva hoja de ruta frente a la crisis climática.

