Emisiones de gases del volcán Mauna Loa

mauna loa

La erupción del volcán Mauna Loa en la isla de Hawái el pasado domingo 27 de noviembre no pilló a nadie por sorpresa, puesto que es el mayor volcán activo del planeta y son islas ni habituadas a convivir con lava. Sin embargo, en lo más alto del volcán, a 3.400 metros de altitud la cosa cambia. La sensación de alarma es mucho más evidente puesto que se encuentra el observatorio del volcán. Este observatorio es la referencia mundial para medir la concentración atmosférica de dióxido de carbono que es el principal gas de efecto invernadero que causa el cambio climático. La duda es si la erupción de este volcán puede llegar a provocar alteraciones en los datos recogidos por el observatorio.

Por ello, en este artículo vamos a contarte cuáles son los datos registrados y cómo afecta la erupción al cambio climático.

Afección de la lava

coladas de lava

Las evacuaciones y cortes de energía en el Observatorio Mauna Loa luego de la erupción paralizaron las actividades del centro. No se registran datos desde la tarde del lunes 28. «Nuestros sistemas analíticos y el equipo de adquisición de datos y monitoreo de gas asociado requieren energía para funcionar, por lo que permanecen inactivos. Incluso con energía, pero sin acceso por carretera, algunos instrumentos se atascan y se paran«, informa el Observatorio Mauna Loa.

Actualmente, el flujo de lava no pone en riesgo los instrumentos ni las instalaciones del observatorio. Tampoco representan una amenaza para las poblaciones locales, ya que permanecen lejos de los centros de población. A pesar de ello, el Servicio Geográfico de Estados Unidos mantiene un nivel de alerta roja para toda la isla. Además, advirtió que las erupciones en la región suelen ser muy activas y los flujos de lava pueden cambiar de dirección rápidamente.

Los geocientíficos afirman que esta situación es bastante preocupante debido a que Laerupción están una mala ubicación y es de gran tamaño. Se piensa que no volver a la normalidad hasta dentro de unos meses. A medida que la lava continuaba en su camino natural y destructivo, el equipo de investigadores se apresuró a encontrar un lugar seguro cercano para poder comenzar temporalmente las mediciones de datos. Se puede ver que la lava ha cruzado el camino que conduce al Observatorio de Mauna Loa.

Mediciones globales de CO2

fuentes de lava del mauna loa

Otro gran interrogante que surge tras la erupción es qué sucede con los registros una vez que se restablece el equipo. El dióxido de carbono es uno de los muchos gases expulsados ​​por los volcanes, por lo que es lógico pensar que, si la erupción hubiera ocurrido tan cerca de la fecha, los instrumentos del observatorio habrían detectado un rápido aumento en el dióxido de carbono, diagnosticando erróneamente el gas de efecto invernadero en la atmósfera. «Si el sistema analítico funciona correctamente, registrará un aumento en el dióxido de carbono cuando el viento sople desde el punto de erupción. Sin embargo, cuando el viento sople en otras direcciones, las mediciones no se verán afectadas», han dicho los geocientíficos.

Además, si ocurrieran, estas perturbaciones serían temporales y no tendrían efecto en las mediciones generales del Observatorio de Mauna Loa, que no mide las concentraciones locales de CO2 sino las llamadas concentraciones de CO2 de fondo. Su ubicación en la cima de este volcán en medio del océano es precisamente para evitar la mayor parte de la perturbación y las fuentes locales de contaminación. Además, desde un inicio estuvo preparado para detectar cambios en las emisiones locales, como por ejemplo de erupciones volcánicas, y hacer correcciones en sus registros.

Los geocientíficos están más interesados ​​en medir las concentraciones de CO2 de fondo en Mauna Loa, donde pueden ver los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero a miles de kilómetros del observatorio. En el caso de las fuentes locales de emisiones, como las erupciones volcánicas, es fácil detectar desviaciones en las mediciones basadas en la dirección del viento. De hecho, eso es lo que hicieron durante la erupción de 1984.

Y, más allá de las mediciones del observatorio, ¿cuál es el potencial de esta erupción para aumentar las concentraciones globales de CO2 en la atmósfera? Después de todo, el planeta se ha calentado casi 1,3 ºC desde la época preindustrial, de los cuales 0,75 ºC se deben al dióxido de carbono. Los geocientíficos afirma que no va a afectar casi en nada.

De igual forma, la investigadora palmera Omaira García Rodríguez explicó que “a escala local o regional, y en periodos de tiempo muy cortos, la concentración de CO2 observada puede variar significativamente por el impacto de las emisiones volcánicas”, sin embargo, “las emisiones de CO2 y como todas las eruptivas procesos en general, este tipo de volcán es insignificante en el balance global”.

Espero que con esta información puedan conocer más sobre la erupción del Mauna Loa y sus emisiones de dióxido de carbono.


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