Las últimas lluvias torrenciales han vuelto a poner en el punto de mira al barranco de San Antón y a la zona sur de Elche. Los problemas de encharcamientos, carreteras cortadas y quejas vecinales se repiten cada vez que se registran precipitaciones intensas, lo que ha llevado al Ayuntamiento y a la empresa mixta Aigües d’Elx a acelerar un proyecto clave: la construcción de un tanque de tormenta específico para este cauce.
Este futuro depósito de retención, conocido como tanque de tormenta del barranco de San Antón, se plantea como una de las actuaciones más importantes del plan antirriadas municipal. Su finalidad no es eliminar por completo el agua que baja por el barranco, pero sí rebajar de forma significativa el caudal que termina cruzando la Ronda Sur y afectando a la carretera de Santa Pola y a caminos cercanos, históricamente castigados por las riadas.
Un tanque de tormenta para siete millones de litros en un punto crítico

El proyecto de Aigües d’Elx contempla la instalación de un gran tanque de tormenta con capacidad aproximada para siete millones de litros de agua de lluvia, es decir, unos 7.000 metros cúbicos. Esta infraestructura se situará en el entorno de la entrada del barranco de San Antón al casco urbano, muy cerca de la carretera de Alicante, una zona considerada especialmente sensible cuando se registran episodios de lluvias fuertes.
El planteamiento técnico pasa por que el depósito actúe como una especie de “pulmón” hidráulico que almacene temporalmente parte del agua que baja de cuencas situadas aguas arriba y que desembocan en este barranco. Una vez superados los picos de intensidad de la tormenta, el tanque iría liberando el agua de manera controlada a la red, reduciendo así la presión sobre los colectores y sobre la propia infraestructura viaria.
Con esta solución se busca, sobre todo, amortiguar las riadas que cruzan la Ronda Sur y que terminan afectando a la carretera de Santa Pola, donde se repiten charcos extensos y cortes de tráfico cada vez que llueve con fuerza. El alcalde ilicitano, Pablo Ruz, ha insistido en que el tanque no será una solución mágica, pero sí un alivio importante al disminuir de forma apreciable el volumen que circula por el barranco en momentos críticos.
En paralelo, la empresa gestora del ciclo del agua mantiene abiertos estudios sobre las cuencas que vierten al barranco de San Antón, con el objetivo de ajustar el diseño definitivo del tanque, dimensionar correctamente las conducciones asociadas y priorizar actuaciones complementarias en los puntos donde se concentran mayores aportes de escorrentía.
Calendario previsto: licitación tras el verano y obra de hasta 14 meses
Desde Aigües d’Elx se trabaja con la previsión de iniciar la licitación de las obras del tanque de tormenta después del verano, una vez se haya cerrado por completo la redacción del proyecto constructivo y se disponga de todos los informes técnicos necesarios. La complejidad del terreno y la integración de la infraestructura en el entorno urbano son dos de los aspectos que se están analizando con mayor detalle.
El plazo de ejecución que se maneja se sitúa entre 10 y 14 meses de obra, en función de cómo evolucione la fase de excavación, la instalación de la estructura del depósito y la conexión con la red de pluviales y saneamiento existente. En cualquier caso, la intención municipal es que, una vez superada la fase administrativa, las máquinas entren lo antes posible para que el tanque esté operativo en el menor tiempo razonable.
Este calendario se coordina con el plan antirriadas de Elche, en el que también figuran otras actuaciones de mejora de la red de drenaje en diferentes barrios y pedanías. Entre ellas se incluyen nuevas conducciones, puntos de alivio, rejillas y reformas de colectores que ya se están ejecutando o se encuentran en preparación.
La propia empresa del agua ha subrayado que, además del tanque de tormenta del barranco de San Antón, se están desarrollando obras de abastecimiento de agua potable en el Llano de San José y en Arenales del Sol, donde también está en marcha la construcción de otro tanque de tormentas con el propósito de tenerlo terminado antes del verano. Todas estas actuaciones se enmarcan en una estrategia más amplia para adaptar la ciudad a episodios meteorológicos cada vez más extremos.
Un problema recurrente que las últimas lluvias han vuelto a evidenciar
La urgencia del tanque de tormenta del barranco de San Antón se ha puesto de nuevo de manifiesto tras las precipitaciones intensas registradas recientemente en Elche. En torno al estadio Martínez Valero se llegaron a acumular cerca de 80 litros por metro cuadrado, de los cuales unos 40 litros cayeron en apenas una hora, una cantidad que según el alcalde supera la capacidad de los colectores actuales.
Esa intensidad de lluvia se tradujo, una vez más, en caminos y tramos de carretera completamente anegados en el entorno del barranco y en la vía hacia Santa Pola. Las vecinas y vecinos de la zona llevan décadas denunciando que cada episodio de lluvia fuerte termina con la misma imagen: balsas de agua, tráfico complicado y, en algunos casos, accesos muy limitados a viviendas y explotaciones agrícolas.
Las quejas se han ido intensificando en los últimos años, al calor tanto de los episodios de gota fría como de tormentas más puntuales pero muy intensas, que se repiten con cierta frecuencia. Ante este escenario, el equipo de gobierno municipal ha reiterado que la construcción del tanque de tormenta es una prioridad dentro de las inversiones hidráulicas, y que se busca una solución de conjunto que permita disminuir el impacto de estas lluvias torrenciales en la zona sur de la ciudad.
Responsables municipales y técnicos han coincidido en distintos foros en que, más allá de esta actuación concreta, Elche necesita una visión global de la gestión del agua de lluvia, que incluya desde infraestructuras de gran capacidad hasta pequeñas mejoras en puntos negros del viario, pasando por planes de mantenimiento preventivo de la red de alcantarillado y pluviales.
Gestión del agua y resiliencia urbana: el papel de Aigües d’Elx
El impulso al tanque de tormenta del barranco de San Antón se entiende también en el contexto de la gestión integral del agua que está desarrollando Aigües d’Elx. La empresa municipal ha presentado recientemente los datos de explotación de 2025, que reflejan un aumento del consumo industrial y de servicios, con un incremento de agua facturada del 3,3%, del que cerca de la mitad corresponde a empresas, hostelería y obras.
A pesar de ese repunte, el volumen total de agua suministrada se situó en 14,99 hectómetros cúbicos, una cifra superior a la de los últimos años, pero todavía por debajo de la de hace dos décadas. El Ayuntamiento atribuye esta diferencia, en buena medida, a la mejora en la eficiencia del sistema, a la monitorización constante de las conducciones y a un mayor control de fugas y consumos.
Elche se ha consolidado además como una de las ciudades europeas que más agua regenerada utiliza. Solo en 2025 se alcanzaron 10,4 hectómetros cúbicos de agua reutilizada en su totalidad, destinados principalmente al regadío agrícola. Este modelo de economía circular del agua convive ahora con la necesidad de reforzar la protección frente a inundaciones mediante infraestructuras como el tanque de tormenta de San Antón.
En este sentido, la empresa insiste en que las medidas para combatir las riadas no se limitan a grandes obras, sino que se complementan con estudios de cuencas, mejora de colectores y planes de mantenimiento. El tanque de San Antón se concibe como una pieza clave de ese puzle, pensada específicamente para un punto neurálgico donde coinciden aportes de lluvia de varias zonas y un intenso tráfico viario.
Dentro de este enfoque global, la administración local también ha dado pasos en otros ámbitos ambientales, como la licitación del servicio de información y gestión ambiental del paraje del Clot de Galvany, con una inversión cercana a los 270.000 euros, y la mejora de servicios internos como la limpieza de las dependencias de la empresa, con contratos próximos a los 80.000 euros. Aunque no guardan relación directa con el tanque de tormenta, forman parte de una estrategia de gestión más amplia donde el agua y el medio ambiente tienen un peso creciente.
Con todos estos elementos sobre la mesa, el tanque de tormenta del barranco de San Antón se perfila como una infraestructura llamada a cambiar la respuesta de la ciudad ante las lluvias torrenciales en la zona sur: una obra de gran capacidad pensada para almacenar millones de litros en momentos críticos y liberar el agua poco a poco, reduciendo riadas, molestias vecinales y riesgos para el tráfico, al mismo tiempo que Elche sigue avanzando en eficiencia hídrica y en el uso de agua regenerada.