
El volcán Sinabung, uno de los más activos de Indonesia, ha vuelto a rugir con fuerza. Este lunes, una enorme columna de ceniza y humo se elevó unos 3.500 metros sobre su cima, según confirmó el Centro de Vulcanología y Mitigación de Desastres Geológicos (PVMBG). El episodio, que duró aproximadamente una hora, se produjo en el norte de la isla de Sumatra, en el extremo occidental del archipiélago.
La erupción comenzó a las 10:17 hora local (3:17 GMT) y, aunque no se han ordenado evacuaciones obligatorias, algunos residentes de las aldeas cercanas han optado por abandonar sus hogares de forma voluntaria. Las autoridades locales ya habían cerrado preventivamente una zona de acampada y el acceso al lago Lau Kawar debido al aumento de la actividad sísmica en los días previos.
Una erupción que se veía venir

El Sinabung, de 2.460 metros de altitud, llevaba varios días mostrando signos de inquietud. Los sismógrafos registraron un aumento notable de terremotos volcánicos profundos y señales de emisión entre el 1 y el 12 de agosto, según informó la agencia geológica. La columna de ceniza, descrita como negra y espesa, se desplazó hacia el este y sureste, alcanzando una altura de hasta 5.960 metros sobre el nivel del mar.
La directora de la Agencia Geológica de Indonesia, Lana Saria, explicó que la erupción quedó registrada en un sismograma con una amplitud máxima de 120 milímetros y una duración de una hora, un minuto y 48 segundos. “Esta erupción se considera una erupción inicial, y es posible que ocurra una erupción mayor”, advirtió en un comunicado.
Medidas de seguridad y alerta

Las autoridades elevaron el nivel de alerta al 3, en una escala de 4, y recomendaron a la población y a los turistas no acercarse al volcán en un radio de 3 kilómetros alrededor de la cima, ni a menos de 4,5 kilómetros en su zona sur-sureste. También alertaron del peligro de los lahares, corrientes de agua mezclada con ceniza, barro y rocas que pueden formarse con las lluvias.
La Agencia Indonesia de Búsqueda y Rescate (Basarnas) no ha emitido órdenes de evacuación, pero sí ha informado de que algunos residentes están dejando sus casas voluntariamente. En las aldeas de Karo, las calles y los vehículos han quedado cubiertos de ceniza gris, y las autoridades locales han comenzado a distribuir mascarillas para proteger a los habitantes de la inhalación de partículas.
Historia reciente del Sinabung
El Sinabung mantiene una actividad prácticamente ininterrumpida desde 2013, cuando despertó tras siglos de inactividad. Sus erupciones intermitentes han causado 16 muertos en 2014 y otros siete en 2016. A pesar de la violencia de estos episodios, su Índice de Explosividad Volcánica no ha superado el grado 3, en una escala de 8, durante los últimos años.
Indonesia se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica que concentra más de 120 volcanes activos. El archipiélago, con más de 280 millones de habitantes, registra miles de terremotos al año, aunque la mayoría son de magnitud moderada. En los últimos años, alrededor de 30.000 personas han sido desplazadas de sus hogares alrededor del Sinabung debido a la actividad volcánica.
Recomendaciones para la población
Las autoridades han instado a los residentes que viven cerca de los ríos que nacen en el monte Sinabung a permanecer alertas ante la posibilidad de flujos de lava fría, que se producen cuando las fuertes lluvias arrastran material volcánico río abajo. También se ha solicitado al Gobierno de la regencia de Karo mantener una estrecha coordinación con el puesto de observación del volcán y el centro de vulcanología.
Mientras tanto, los científicos continúan supervisando la evolución del volcán. La actividad sísmica se había intensificado desde mediados de agosto, con un aumento de los terremotos híbridos y de baja frecuencia, lo que llevó a ampliar el radio recomendado para actividades públicas. Aunque no se han reportado víctimas en esta ocasión, la situación sigue siendo impredecible y las autoridades no descartan nuevas erupciones.
En definitiva, el Sinabung ha vuelto a demostrar su poder destructivo, pero también la capacidad de respuesta de las autoridades indonesias, que han activado los protocolos de seguridad para minimizar riesgos. La población, acostumbrada a convivir con la amenaza volcánica, sigue de cerca las indicaciones mientras la ceniza cubre los pueblos y el cielo de Sumatra se tiñe de gris.

