El volcán escondido en Castilla-La Mancha: Cerro Gordo y el pitón de Cancarix

  • Castilla-La Mancha alberga una importante región volcánica, destacando el Campo de Calatrava y el Monumento Natural del Pitón Volcánico de Cancarix.
  • Cerro Gordo, en Ciudad Real, es un volcán estromboliano e hidromagmático musealizado que permite recorrer su interior mediante pasarelas y paneles interpretativos.
  • El Pitón Volcánico de Cancarix, en Hellín (Albacete), muestra la chimenea de un volcán erosionada y ofrece dos rutas de senderismo por un paisaje semiárido único.
  • Ambos enclaves combinan valor geológico, rutas señalizadas y fenómenos asociados como fuentes agrias y maares, convirtiendo la región en un destino perfecto para geoturismo.

volcán escondido en Castilla-La Mancha

Puede que al oír hablar de un volcán escondido en Castilla-La Mancha pienses que alguien se ha confundido de región y que estas tierras llanas no tienen nada que ver con el Teide o con los volcanes de La Palma. Pero lo cierto es que, entre encinares, cultivos y llanuras manchegas, se esconde un patrimonio volcánico tan sorprendente como poco conocido, capaz de dejar con la boca abierta a cualquiera que se anime a visitarlo.

Muy cerca de pueblos tan familiares como Granátula de Calatrava, Almagro o Hellín, el pasado geológico aflora en forma de cerros aparentemente discretos, chimeneas volcánicas peladas y antiguas canteras reconvertidas en museos al aire libre. Uno de los grandes protagonistas es el volcán Cerro Gordo, en pleno Campo de Calatrava (Ciudad Real), pero tampoco se queda atrás el Pitón Volcánico de Cancarix, en la provincia de Albacete, único en la Península por mostrar a cielo abierto la antigua chimenea de un volcán.

Un territorio volcánico en el corazón de Castilla-La Mancha

paisaje volcánico en Castilla-La-Mancha

Lejos de ser una mera anécdota, el vulcanismo de Castilla-La Mancha conforma uno de los conjuntos volcánicos más relevantes de España. La llamada región volcánica del Campo de Calatrava, situada en la provincia de Ciudad Real, se extiende por unos 5.000 km² y reúne alrededor de 332 edificios volcánicos diferenciados, un número nada desdeñable para una zona que muchos solo asocian con molinos, viñedos y dehesas.

Este paisaje tan singular se desarrolló a lo largo de un periodo geológico muy amplio que, según los estudios, abarca aproximadamente seiscientos millones de años de historia, desde el Precámbrico hasta la actualidad, con un papel destacado de la orogenia Alpina. En la etapa más reciente, entre hace unos 8,7 y 1,75 millones de años (Plioceno y Cuaternario), se concentró la actividad volcánica más intensa, que dio lugar a distintos tipos de erupciones y formas de relieve.

Las poblaciones de Ciudad Real, Miguelturra, Almagro, Daimiel o Bolaños se sitúan dentro de este ámbito volcánico, mientras que Puertollano marca más o menos el borde sur, y hacia el oeste se encuentran edificios cercanos a Almadén, como La Bienvenida o Cabezarados. En todo este territorio se combinan conos de escorias, maares, coladas de lava y cráteres de explosión que, en muchos casos, siguen en buen estado de conservación gracias a la relativa juventud de las erupciones.

Hoy la actividad volcánica está completamente extinguida, pero aún se detectan fenómenos residuales muy llamativos: emanaciones de dióxido de carbono, fumarolas y pequeñas zonas con anomalías térmicas. Un ejemplo destacado es la famosa fumarola de La Sima, donde durante años se han registrado emisiones importantes de CO₂, reflejo de los gases atrapados en el subsuelo que buscan salida hacia la superficie.

El resultado es un escenario donde la geología se lee a simple vista: capas de cenizas, piroclastos, lavas de diferente composición y depósitos volcánicos se superponen como si fuesen las páginas de un libro gigantesco. Este patrimonio ha llevado a que el área del Campo de Calatrava sea reconocida como un espacio de gran interés científico, didáctico y turístico, hasta el punto de que la zona ha sido recientemente declarada Geoparque, facilitando visitas guiadas y proyectos de divulgación.

Cerro Gordo: el volcán-museo del Campo de Calatrava

volcán Cerro Gordo en Castilla-La Mancha

Uno de los grandes tesoros de este paisaje es el volcán de Cerro Gordo, situado entre Almagro y Granátula de Calatrava, dentro de la alineación volcánica de la Sierra de Valenzuela. A simple vista, a mucha gente le pasa desapercibido, porque su silueta recuerda más a un cerro redondeado que al típico cono perfecto con cráter visible que todos imaginamos cuando oímos la palabra “volcán”. Y, sin embargo, es uno de los mejores ejemplos de vulcanismo estromboliano e hidromagmático de la región.

La alineación de la Sierra de Valenzuela está compuesta por varios edificios volcánicos: La Herradura, Cerro Gordo, La Sima, Cuevas Negras, La Carrascosa, Cerro Negro y La Cornudilla. En conjunto, muestran la huella de erupciones efusivas, estrombolianas y freatomagmáticas (o hidromagmáticas), con largas coladas de lava, conos de escorias que se elevan por encima de las cumbres paleozoicas y grandes cráteres de explosión rodeados por depósitos de tobas y piroclastos.

En el caso concreto de Cerro Gordo, la planta del cono presenta una forma subcircular, con un eje mayor cercano a los 1.000 metros y una altura relativa de unos 90 metros sobre el entorno. El edificio resulta de al menos dos grandes episodios eruptivos diferenciados, a los que se superponen fases menores y depósitos derivados de procesos como los lahares.

Sobre la vieja superficie de la sierra paleozoica, y aprovechando una fractura de dirección NE-SW, se originó una primera erupción de tipo estromboliano. En ella se emitieron piroclastos finos, muy vesiculados y de tonos oscuros, poco o nada soldados, que dieron lugar a un cono ligeramente asimétrico. Desde su cráter en forma de herradura, abierto hacia el SSW, surgieron lavas muy fluidas que generaron una colada bifurcada por un espigón de cuarcita, avanzando hacia el interior de la cuenca de Valenzuela hasta superar los dos kilómetros de longitud y unos 700 metros de anchura máxima.

Estas lavas, de composición nefelinita olivínica, alcanzan localmente más de 20 metros de potencia y muestran una estructura interna muy típica: hacia la base se observan formas esferoidales y formación de “bolos”, mientras que cerca de la parte superior predominan zonas brechificadas con presencia de bombas volcánicas. Todo ello refleja la diversidad de procesos eruptivos y de enfriamiento que tuvieron lugar durante la emisión de la colada.

A este primer episodio le siguió una etapa freatomagmática altamente explosiva, en la que el magma interactuó con el agua subterránea. Como resultado, se abrió un gran cráter y se generaron oleadas piroclásticas húmedas y secas, cuyos depósitos forman un anillo de tobas que rodea la depresión explosiva, muy bien conservado todavía hoy. En muchos puntos, estos depósitos cubren por completo el cono estromboliano previo y alcanzan potencias superiores a veinte metros.

La fase final de la actividad de Cerro Gordo se caracteriza por una nueva erupción de tipo estromboliano con momentos efusivos, marcada por la emisión de piroclastos rojizos, muy vesiculados y fuertemente cementados por procesos hidrotermales. Esta cementación está relacionada con la desgasificación y enfriamiento de las oleadas piroclásticas subyacentes. También se documentan depósitos de flujos de spatter y avalanchas asociadas, además de potentes niveles de tipo lahar (mezclas de agua, ceniza y bloques volcánicos que se desplazan como lodos densos).

La explotación minera, especialmente en la cantera “Mina San Carlos”, ha permitido abrir verdaderos “cortes” en el volcán, dejando a la vista sus estratos internos como si fuesen las capas de una enorme tarta. Paradójicamente, esta intensa actividad extractiva ha facilitado un conocimiento mucho más detallado de las dinámicas eruptivas de Cerro Gordo, gracias a los magníficos afloramientos que hoy se observan.

Un volcán por dentro: pasarelas, paneles y visitas guiadas

Cuando la explotación de la cantera llegó a su límite, se decidió dar un giro de 180 grados y rehabilitar parte del espacio como centro de interpretación volcánica. En febrero de 2011, la empresa Lafarge (hoy LafargeHolcim) cedió al Ayuntamiento de Granátula de Calatrava unos 2.000 m² de la cantera, y, gracias a fondos europeos del programa LEADER 2007-2013, se financió el proyecto de musealización con un presupuesto en torno a los 120.000-146.000 euros.

El objetivo fue convertir Cerro Gordo en el primer volcán musealizado del Campo de Calatrava, un espacio al aire libre pensado para todo tipo de públicos donde cualquiera pueda pasear literalmente por el interior de un cono volcánico y comprender, de forma sencilla y amena, cómo se forma un volcán y qué peculiaridades tiene el vulcanismo de la comarca.

La intervención incluyó la creación de un aparcamiento para coches y autobuses, una pequeña zona de recepción de visitantes y un recorrido señalizado con pasarelas y diez mesas interpretativas. A lo largo del circuito se explican aspectos como los diferentes tipos de erupciones (efusivas, estrombolianas, hidromagmáticas), las rocas volcánicas presentes (basaltos, obsidianas, magnetitas, piedra pómez y más de setenta variedades adicionales) y fenómenos característicos de la región, como los maares o las fuentes agrias.

Las visitas se realizan siempre acompañadas de un guía cuando se opta por la modalidad guiada. Estos profesionales ayudan a “leer” el paisaje y las paredes de la antigua cantera, señalando los cambios de color, tamaño y textura de los materiales acumulados en sucesivas erupciones. También dan a conocer curiosidades geológicas y ejemplos concretos de cómo la actividad volcánica ha dejado huella en la vida cotidiana de la zona, desde la presencia de aguas mineromedicinales hasta el uso de rocas volcánicas en la construcción.

La musealización contó con el asesoramiento científico del grupo Geovol (Geomorfología, Territorio y Paisaje en Regiones Volcánicas) de la Universidad de Castilla-La Mancha, dirigido por la experta Elena González Cárdenas, y el apoyo del Centro de Estudios Calatravos, encabezado por José Lorenzo Sánchez Messeguer. Gracias a este trabajo conjunto se ha logrado equilibrar el rigor científico con una presentación clara y accesible.

Desde su apertura al público en la primavera de 2016, el volcán-museo de Cerro Gordo ha recibido ya miles de visitantes (solo en su primer año se contabilizaron en torno a 15.000 personas), consolidándose como un recurso turístico clave de la marca Parque Cultural de Calatrava. Más allá del atractivo paisajístico, se busca fomentar el respeto por el entorno, mostrar la ciencia como algo cercano y estimular nuevas vocaciones científicas entre los más jóvenes.

Horarios, tarifas y cómo llegar al volcán de Cerro Gordo

La visita al volcán de Cerro Gordo está organizada en torno a distintos horarios según la época del año, para adaptarse al clima y a la demanda turística. Conviene siempre comprobar la información actualizada, pero el esquema general distingue entre temporada de verano y de invierno, con visitas entre semana y fines de semana.

En los meses de verano (del 1 de junio al 30 de septiembre), los miércoles y jueves no festivos se puede acceder de 10:00 a 12:00, con visita guiada a las 10:00 desde la entrada al volcán, y de 18:00 a 20:00, con guiada a las 18:00 o recorrido libre utilizando una audioguía en el móvil (mediante la app disponible en Play Store, App Store y en la web cerrogordo.org; es necesario disponer de smartphone y datos).

Durante la temporada de invierno (del 1 de octubre al 31 de mayo), el planteamiento es similar, pero adaptando el horario de tarde: miércoles y jueves no festivos, de 10:00 a 12:00 con visita guiada a las 10:00, y de 16:00 a 18:00 con guiada a las 16:00. Los sábados y domingos el espacio abre de 12:00 a 14:00, con una visita guiada a las 12:00 horas.

En cuanto a los precios, la entrada general ronda los 2,5 euros, con tarifas reducidas de 1,5 euros para determinados colectivos, y acceso gratuito para los niños. Para gestionar la reserva de plazas y obtener información detallada, se dispone de varios teléfonos (como los números del Ayuntamiento y la oficina de turismo de Granátula de Calatrava) y un correo electrónico de contacto. Muchos visitantes optan por escribir o llamar con antelación, sobre todo si se trata de grupos escolares, asociaciones o excursiones organizadas.

El acceso es sencillo: el volcán se sitúa entre Almagro y Granátula de Calatrava, y se encuentra perfectamente señalizado. Desde la carretera autonómica CM-413, que une ambas poblaciones, se toma la carretera regional CR-P-5122 en dirección a Valenzuela de Calatrava. A unos 150 metros aparece un desvío a la derecha que conduce directamente hacia el volcán de Cerro Gordo. El último tramo se recorre por un camino de tierra de aproximadamente 1,5 km, en estado razonablemente bueno, hasta llegar a un aparcamiento habilitado para turismos y autobuses.

Es importante saber que en el recinto no hay aseos ni agua potable, de modo que conviene ir preparado, especialmente en días de calor. Se recomienda llevar calzado cómodo, gorra, crema solar y agua suficiente, porque aunque el recorrido no es largo, el sol manchego se hace notar. A cambio, la recompensa son unas vistas privilegiadas de la morfología interna del volcán y de las llanuras que se extienden alrededor.

Fuentes agrias, geisers y otras huellas volcánicas cercanas

El legado del vulcanismo del Campo de Calatrava no se limita a los cerros y coladas. En la comarca aparecen también manantiales y surgencias de aguas carbonatadas, conocidas como fuentes agrias, en las que el agua transporta disueltos minerales (especialmente compuestos de hierro) y gases derivados de la antigua actividad volcánica.

Uno de los ejemplos más famosos es la Fuente Agria de Puertollano, un enclave muy apreciado por los vecinos desde al menos el siglo XVII. El agua, de sabor peculiar y color ligeramente rojizo debido al contenido férrico, se ha utilizado habitualmente para el consumo humano y para tratamientos termales. En el pasado, la antigua Casa de Baños de Puertollano funcionó como un balneario de referencia, aprovechando las propiedades mineromedicinales de estas aguas, aunque en la actualidad ya no está en servicio.

La Fuente Agria mantiene incluso un “protocolo no escrito” de uso: de sus cuatro caños, uno se reserva para quienes se acercan solo a beber en el momento, mientras que los otros se utilizan para llenar garrafas y recipientes. Si alguien está ocupando el caño “rápido” para llenar botellas, debe ceder el turno al sediento que llegue a beber un trago, una costumbre muy arraigada entre los habitantes de la zona.

En algunos puntos del Campo de Calatrava se observan también emanaciones de gases y pequeños geisers fríos, fruto de la presión que ejercen los gases atrapados en el subsuelo, que encuentran salida por fisuras hasta alcanzar la superficie. Aunque la actividad volcánica está extinta, estos fenómenos recuerdan que el subsuelo guarda todavía una gran cantidad de energía y vestigios geotérmicos.

Además, el volcanismo hidromagmático de la región ha generado maares, grandes depresiones circulares originadas por explosiones causadas por la interacción agua-magma. Un buen ejemplo es la Hoya del Mortero, en Poblete, donde la morfología en forma de cráter abierto puede pasar desapercibida si no se conocen sus orígenes volcánicos. En otros maares, como el de Alcolea de Calatrava, el relleno sedimentario ha dado lugar a yacimientos paleontológicos de gran valor, como Las Higueruelas, famoso por la abundancia y variedad de fósiles de mamíferos, aves, anfibios y reptiles del Plioceno Superior.

Pitón Volcánico de Cancarix: la chimenea al descubierto

Si viajamos hacia la provincia de Albacete, sin salir de Castilla-La Mancha, encontramos otro enclave volcánico impresionante: el Pitón Volcánico de Cancarix, en el término municipal de Hellín. Se trata de una formación geológica única en la Península Ibérica, ya que es el único caso en el que la antigua chimenea de un volcán ha quedado completamente al descubierto por la erosión.

Este pitón es, en esencia, un domo volcánico formado hace unos siete millones de años, en el contexto de la actividad del Mioceno en la Sierra de las Cabras (Hellín). El proceso es muy particular: el magma ascendió por el conducto del volcán pero se enfrió y solidificó antes de salir al exterior. Con el paso de los milenios, la erosión fue eliminando las rocas más blandas que rodeaban el conducto, dejando al desnudo el corazón pétreo de la antigua chimenea, que hoy se alza como una colina aislada.

El Pitón Volcánico de Cancarix está protegido como Monumento Natural desde 1998, tal y como reconoce la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Se eleva unos 150 metros sobre el entorno, con un diámetro cercano al kilómetro, y está compuesto por lamproitas, unas rocas volcánicas ultrapotásicas muy raras, que apenas se encuentran en Europa fuera del sureste español y algunas zonas de La Toscana italiana.

La presencia de lamproitas revela que el magma procede directamente del manto terrestre y apenas ha asimilado materiales de la corteza en su ascenso, lo que confiere a estas rocas una composición química muy particular. Además, en los escarpes del pitón se aprecia con claridad la disyunción columnar y esferoidal, dando lugar a formas en columnas y bolas que resultan muy espectaculares cuando se recorren a pie.

Entre los hallazgos científicos más curiosos de Cancarix destaca la aparición de armalcolita, un mineral que también fue identificado en muestras traídas de la Luna durante la misión Apolo XI. Su nombre es un acrónimo formado a partir de las primeras letras de los apellidos de los astronautas Armstrong, Aldrin y Collins, lo que subraya la peculiaridad de encontrarlo en este rincón de Albacete. No todos los días se visita un lugar donde la geología terrestre se conecta con la historia de la exploración lunar.

Senderismo y naturaleza en el Pitón Volcánico de Cancarix

Además de su enorme interés geológico, Cancarix es un lugar magnífico para disfrutar del senderismo y la observación de fauna y flora adaptadas a un ambiente semiárido. El Monumento Natural ofrece dos itinerarios geológicos señalizados, diseñados para interpretar las formas del relieve y acceder a los principales afloramientos volcánicos.

La Ruta 1 parte del panel interpretativo principal y se dirige hacia el conducto lateral de salida del volcán o afloramiento secundario. Tiene unos 700 metros de longitud, con un nivel de dificultad bajo y una duración aproximada de media hora. El sendero discurre primero por una repoblación de pino carrasco hasta alcanzar la zona donde se observa con claridad la disyunción en bolas, una de las señas de identidad del pitón.

La Ruta 2 recorre la ladera sureste del cuerpo volcánico principal, con una pendiente moderada que conduce hasta una antigua cantera de rocas volcánicas. Esta opción es algo más exigente, con unos 4 kilómetros de longitud y un tiempo estimado de unas dos horas. A cambio, permite conocer de primera mano la estructura interna del volcán, su origen y su composición petrológica gracias a varias paradas interpretativas, además de ofrecer unas vistas espectaculares sobre la llanura circundante.

El entorno de Cancarix alberga una fauna muy adaptada a la aridez y a las altas temperaturas. Entre los mamíferos destacan el conejo, la liebre, el erizo, el lirón y, en menor medida, el jabalí. Las paredes rocosas sirven de refugio y lugar de nidificación para aves rupícolas como la chova piquirroja y el búho real, mientras que en las laderas se observan con frecuencia mochuelo, collalba rubia, collalba negra, perdiz roja y cogujada común.

En cuanto a reptiles, resultan relativamente fáciles de avistar la culebra bastarda, la culebra de escalera y el imponente lagarto ocelado, todos ellos perfectamente adaptados a la falta de humedad y al calor del terreno. La vegetación incluye especies típicas de ambientes secos, algunas de ellas amenazadas, que han desarrollado estrategias muy eficientes para sobrevivir a la escasez de agua y a suelos pobres, lo que convierte la visita en una clase magistral de ecología en vivo.

El clima de Cancarix es semiárido, lo que significa que prácticamente “nunca pasarás frío” a lo largo del año. Aun así, es imprescindible llevar ropa de campo, calzado cómodo y agua suficiente, ya que la radiación solar y las temperaturas pueden ser elevadas en cualquier época. El terreno, aunque no excesivamente técnico, sí requiere cierta precaución, sobre todo en los tramos de mayor pendiente o cerca de los cortados rocosos.

Cómo llegar a Cancarix y disfrutar del Monumento Natural

El acceso al Pitón Volcánico de Cancarix es sencillo y la entrada al Monumento Natural es libre. Circulando por la autovía A-30, que conecta Albacete con Murcia, tras pasar el kilómetro 328 se toma la salida 75 para enlazar con la carretera CM-9320, que une Agramón con Jumilla. Siguiendo en dirección a Agramón durante aproximadamente 1,5 km se llega al panel informativo principal del espacio protegido, donde comienzan los itinerarios y se encuentran las primeras explicaciones sobre el origen del pitón.

Desde ese punto se puede elegir entre las dos rutas señalizadas, adaptando la visita al tiempo disponible y al nivel físico de cada cual. Las sendas están equipadas con carteles interpretativos que ayudan a comprender las formas geomorfológicas, los tipos de rocas y las estructuras más llamativas del volcán, sin necesidad de conocimientos geológicos previos. Para ampliar información o resolver dudas, se puede contactar con la oficina de turismo de Hellín, donde facilitan mapas, recomendaciones y detalles actualizados sobre el estado de los caminos.

Dado que el entorno es relativamente aislado y con escasos servicios en las inmediaciones, conviene ir bien provisto de agua, algo de comida, gorra y protección solar. No está de más llevar prismáticos o cámara de fotos, porque las panorámicas y la riqueza faunística invitan a detenerse en numerosos puntos. El respeto a la señalización, la prohibición de extraer rocas o fósiles y la necesidad de no dejar residuos son premisas básicas para mantener este enclave en buen estado para las generaciones futuras.

Con todo lo que ofrecen el volcán de Cerro Gordo y el Pitón Volcánico de Cancarix, Castilla-La Mancha se revela como una tierra mucho más volcánica de lo que muchos imaginan. Entre maares, coladas, chimeneas fósiles, fuentes agrias y senderos que serpentean por antiguos paisajes de lava, la región se convierte en un destino perfecto para quienes disfrutan uniendo naturaleza, ciencia y cultura en una misma escapada, descubriendo que bajo la calma de la llanura se esconde una historia de fuego impresionante.

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