El nivel del mar ha subido más de lo estimado: qué revela la nueva ciencia y cómo afecta a las costas europeas

  • Un metaanálisis de 385 estudios revela que el nivel del mar costero se ha subestimado de media en unos 25-30 centímetros.
  • Más del 90% de las investigaciones usaron modelos geoides teóricos sin incorporar bien mareas, corrientes, vientos ni mediciones locales.
  • La población que ya vive bajo el nivel del mar rondaría los 80 millones de personas, con especial impacto en el sur global.
  • En Europa y el Mediterráneo las discrepancias son menores, pero el estudio obliga a revisar mapas de riesgo y políticas de adaptación.

Subida real del nivel del mar

El nivel del mar en las costas del planeta es claramente más alto de lo que se venía calculando en la mayoría de los estudios científicos de las últimas décadas. Un nuevo análisis global apunta a que la diferencia media ronda los 25-30 centímetros, una corrección que cambia por completo la foto del riesgo de inundaciones costeras asociado al cambio climático.

Esta revisión no implica que el mar esté subiendo más deprisa que antes, sino que el punto de partida que se utilizaba estaba mal fijado. Es decir, ya partíamos de un nivel del mar costero más elevado del que asumían muchos modelos, lo que reduce el margen de seguridad que creíamos tener para proteger ciudades, infraestructuras y ecosistemas litorales.

El estudio que destapa la subestimación global

La alerta llega desde la revista científica Nature, donde se ha publicado una investigación liderada por los expertos Katharina Seeger y Philip Minderhoud, de la Universidad de Wageningen (Países Bajos). Su trabajo consiste en un metaanálisis de 385 artículos científicos sobre la exposición de las zonas costeras al aumento del nivel del mar, publicados entre 2009 y 2025.

Tras revisar esta gran base de literatura, los autores concluyen que más del 90% de los estudios se basan en modelos geoides o gravitacionales, construidos principalmente a partir de datos de satélite. Estos modelos representan un océano ideal, en calma, donde solo cuentan la gravedad y la rotación terrestre, pero dejan fuera buena parte de la complejidad real de los mares.

Según explica Minderhoud, “la mayoría de los estudios sobre el nivel del mar no reflejan la realidad porque se basan en modelos y no en mediciones directas”. En la práctica, eso significa que no se han tenido suficientemente en cuenta factores locales decisivos, como las mareas, las corrientes, los vientos dominantes, la temperatura del agua o la salinidad, que pueden hacer que el agua se acumule más en unas costas que en otras.

El metaanálisis revela además que solo alrededor del 9% de los trabajos revisados combina datos de elevación del terreno y nivel del mar, y aun así con problemas en la forma de alinear ambas series de datos. Menos de un 1% de los estudios logra relacionar correctamente estas mediciones, lo que da una idea del “punto ciego” metodológico que arrastraba la ciencia del riesgo costero.

Mapa global del aumento del nivel del mar

¿Qué es un geoide y por qué ha dado tantos problemas?

Buena parte del desajuste viene de cómo se ha definido el “cero” a partir del cual se mide el riesgo de inundación. La mayoría de mapas de peligrosidad costera parten de un geoide: un modelo matemático que describe la superficie teórica de los océanos si estuvieran en reposo total, solo influidos por la gravedad y la rotación de la Tierra.

Ese enfoque ha sido muy útil para la geodesia y la altimetría, pero no casa del todo con la realidad de los océanos, que están en continuo movimiento por la acción de tormentas, corrientes marinas, olas de calor oceánicas, diferencias de salinidad y otros factores regionales. Al comparar estos geoides teóricos con mediciones reales, obtenidas con altimetría satelital y mareógrafos costeros, la discrepancia se hace evidente.

Los investigadores de Wageningen han cuantificado ese desfase y estiman que, a escala global, la subestimación media del nivel del mar costero oscila entre los 24 y los 30 centímetros. En términos de topografía litoral, una diferencia de unos pocos decímetros equivale a pasar de un paseo marítimo relativamente a salvo a una franja urbana expuesta a inundaciones frecuentes.

Además, el error no es homogéneo: en el llamado “norte global” el método geoide ha funcionado razonablemente bien, porque es donde se originó la mayor parte de la investigación y donde se dispone de más observaciones in situ. En muchas regiones del sur, sin embargo, el nivel real del mar puede situarse hasta un metro por encima de las proyecciones, e incluso más en algunos casos aislados.

Subida del nivel del mar: dónde se ha subestimado más

El nuevo análisis apunta a que, aunque la subestimación media mundial ronda los 0,3 metros, hay zonas del planeta donde el desajuste entre modelos y realidad es mucho mayor. En regiones del sudeste asiático y del Pacífico, el nivel del mar costero podría ser entre 1 y 1,5 metros más alto de lo calculado hasta ahora.

En esos territorios se combinan varios factores: una gran exposición de las poblaciones costeras, deltas fluviales muy llanos y densamente poblados, subsidencia (hundimiento del terreno) por extracción de agua subterránea y sedimentos, y la acción de corrientes y vientos que redistribuyen el agua oceánica. Todo eso hace que la línea entre tierra “segura” y tierra inundable esté mucho más cerca de lo que indicaban los antiguos mapas.

Latinoamérica también aparece entre las zonas donde se ha infravalorado de forma notable el riesgo, con áreas costeras bajas en países del Caribe y de la fachada pacífica especialmente expuestas. En cambio, en Europa y la cuenca mediterránea las discrepancias son menores, en parte porque la red de mediciones costeras es más densa y el método geoide se ajusta mejor a la realidad regional.

Esto no significa que el Mediterráneo o el Atlántico europeo estén libres de problemas, sino que la diferencia entre lo que se creía y lo que se observa es más pequeña que en otros puntos del planeta. Aun así, el propio estudio insiste en que incluso en regiones mejor monitorizadas conviene revisar los datos y homogeneizar los métodos de cálculo.

Impacto de la subida del mar en zonas costeras

Cuántas personas viven ya por debajo del nivel del mar

Una de las consecuencias más llamativas de esta revisión es el impacto directo sobre las cifras de población en riesgo. Los nuevos cálculos indican que alrededor de 80 millones de personas viven ya por debajo del nivel del mar, frente a los 30 millones que se manejaban en las estimaciones anteriores.

La diferencia no es un matiz estadístico, sino un cambio de escala en la vulnerabilidad de las comunidades costeras. Si el punto de referencia estaba más bajo de lo que debía, muchas áreas que se daban por relativamente seguras se encuentran ahora dentro de la franja de riesgo, especialmente en países de baja altitud o en pequeños estados insulares.

Al extrapolar estos nuevos datos a escenarios futuros, las cifras son aún más contundentes. En uno de los análisis derivados del estudio de Seeger y Minderhoud, una subida del nivel del mar de 1 metro podría colocar hasta 132 millones de personas adicionales en situación de riesgo, incrementando en torno a un 37% la superficie costera potencialmente inundable respecto a lo que se pensaba.

Los autores subrayan que muchas de las políticas de adaptación y los mapas de planificación costera se han diseñado usando proyecciones subestimadas. Eso implica que los impactos -inundaciones recurrentes, daños en infraestructuras, desplazamientos de población- podrían llegar antes y con mayor intensidad de lo que recogían los planes oficiales.

Implicaciones para Europa y para España

En el contexto europeo, expertos consultados por medios científicos destacan que la aproximación mediante modelos geoides ha sido tradicionalmente más precisa que en otras partes del mundo. En el caso español, el investigador Xavier Rodó (ICREA) señala que las diferencias entre lo estimado y lo observado son en general “mínimas” en comparación con las grandes divergencias detectadas en el sur global.

Esto se debe en parte a que las costas europeas cuentan con una red densa de mareógrafos, boyas y series de datos de largo recorrido, lo que permite ajustar mejor los modelos teóricos a la realidad local. Aun así, el nuevo estudio insiste en que también en Europa es recomendable revisar y armonizar los conjuntos de datos para garantizar que las evaluaciones de riesgo costero integren correctamente el nivel del mar y la elevación del terreno.

Para España, donde buena parte de la población, del turismo y de las infraestructuras clave se concentran en el litoral, el mensaje es claro: aunque el desfase parezca menor, el margen de seguridad es más estrecho de lo que se pensaba. Paseos marítimos, puertos, aeropuertos cercanos a la costa, centrales de generación eléctrica o depuradoras pueden verse afectados por episodios de temporales y mareas vivas sobre un nivel de base más alto.

En la región mediterránea, además, la combinación de subida del nivel del mar, subsidencia local y episodios de lluvias intensas puede agravar los problemas de inundación urbana y erosión de playas. La actualización de los mapas de riesgo y de los planes de ordenación del territorio se vuelve clave para evitar futuras sorpresas desagradables.

Costas europeas ante el aumento del nivel del mar

¿Está subiendo más rápido el mar o hemos medido mal?

Una duda razonable es si este ajuste de 30 centímetros implica que el ritmo de subida del nivel del mar se ha acelerado más de lo que se pensaba. Los autores del metaanálisis puntualizan que lo que se corrige aquí es, sobre todo, la cota de referencia costera: es decir, el “dónde empieza” el mar en relación con la tierra firme.

El incremento observado en las últimas décadas -por el deshielo de glaciares y capas de hielo en Groenlandia y la Antártida, y por la expansión térmica del agua- sigue una tendencia ascendente conocida. Lo que cambia ahora es que ese aumento se suma a un nivel de partida ya más alto en muchas zonas costeras, con lo que umbrales críticos de inundación se alcanzan antes de lo esperado.

En paralelo, otros trabajos recientes señalan que el calentamiento global se ha acelerado desde mediados de la década de 2010, lo que refuerza la idea de que en los próximos años el mar continuará subiendo y podría hacerlo a un ritmo superior al previsto por modelos climáticos antiguos. El calentamiento del océano es uno de los factores que influye en esa dinámica y en la salud de los ecosistemas marinos. Pero el estudio publicado en Nature se centra, sobre todo, en corregir el error estructural de haber confiado casi en exclusiva en geoides teóricos.

Esa corrección deja al descubierto una cierta “falsa sensación de seguridad” en muchas regiones costeras, que podrían encontrarse ya más cerca de sus límites de tolerancia frente a temporales, mareas extremas o tormentas asociadas a ciclones.

Qué piden ahora los científicos: mejores datos y más adaptación

Los autores del metaanálisis y otros especialistas coinciden en que el primer paso es revisar y armonizar los datos utilizados para evaluar el riesgo costero. Eso implica combinar de forma coherente las mediciones locales del nivel del mar, la elevación del terreno (incluida la subsidencia) y la información satelital de alta resolución.

El equipo de Wageningen no se limita a señalar el problema, sino que ha procesado y puesto a disposición pública los nuevos datos corregidos, con el objetivo de que gobiernos, agencias de planificación y comunidad científica puedan recalcular sus mapas de riesgo utilizando superficies marinas más realistas.

Sobre esa base, los expertos plantean una agenda de adaptación más ambiciosa, que incluye desde reforzar o rediseñar defensas costeras (diques, espigones, malecones) hasta planificar con calma posibles reubicaciones de población en zonas especialmente vulnerables. También recomiendan apostar por soluciones basadas en la naturaleza, como la recuperación de marismas, humedales y manglares donde sea posible, que actúan como amortiguadores naturales frente a las marejadas.

A escala política, el hallazgo refuerza el mensaje de que la reducción rápida de emisiones de gases de efecto invernadero sigue siendo la llave para limitar la magnitud de la subida del nivel del mar en las próximas décadas. Incluso con mejores datos y una adaptación bien planificada, el margen será mucho menor si la temperatura global continúa alejándose de los objetivos del Acuerdo de París.

El nuevo retrato del nivel del mar costero dibuja un escenario en el que el riesgo es mayor y está más cerca de lo que se pensaba, pero también proporciona herramientas para afinar las decisiones. Saber que el “cero” estaba mal colocado permite corregir mapas, actualizar infraestructuras y ajustar políticas de adaptación, especialmente en las costas más pobladas de Europa y del resto del mundo, donde cada centímetro cuenta.

último máximo glacial
Artículo relacionado:
Qué fue el Último Máximo Glacial y cómo cambió el planeta