La investigación, llevada a cabo por la Universidad de Michigan y publicada en la revista Science, ha analizado corales de las Islas Galápagos para reconstruir mil años de historia de El Niño. Los resultados indican que los eventos recientes son los más fuertes desde hace un milenio, con un aumento de intensidad del 36,5% en comparación con la era preindustrial.
Un estudio basado en corales de Galápagos
Los corales actúan como archivos naturales del clima. Cada año, secretan capas de carbonato de calcio que conservan señales químicas de la temperatura del agua. El equipo de investigación, liderado por Julia Cole, tomó muestras de 13 corales, tanto vivos como fósiles, y midió las proporciones de estroncio y calcio, así como isótopos de oxígeno. Estos datos permitieron reconstruir las variaciones térmicas del Pacífico oriental con gran precisión.
Los resultados muestran que los eventos de El Niño más intensos se concentran en los últimos 40-50 años, mientras que en los mil años anteriores los episodios fueron notablemente más débiles. Según Cole, ‘no hemos encontrado ningún caso en el pasado en el que El Niño haya sido tan intenso como ahora’.

El calentamiento global, principal causa
Para determinar si el aumento de intensidad se debe a causas naturales o humanas, los investigadores utilizaron modelos climáticos que simulaban los últimos mil años con solo erupciones volcánicas y variabilidad solar. Ninguno de estos modelos reprodujo los cambios observados. Esto indica que las emisiones de gases de efecto invernadero son las responsables del refuerzo de El Niño.
Julia Cole, autora principal del estudio, explicó que ‘la intensidad de El Niño varía en paralelo con el calentamiento global’. Además, advirtió que este fenómeno se superpone al calentamiento global, lo que podría llevar a temperaturas hasta 1,8 °C por encima de los niveles preindustriales.

Impactos previstos en todo el planeta
Un El Niño más intenso tiene consecuencias directas sobre el clima global. Según los expertos, se espera un aumento de sequías, inundaciones, incendios forestales e inseguridad alimentaria en diversas regiones. Cole señaló que estos impactos también incluyen daños a infraestructuras, como viviendas y carreteras, y problemas de salud pública.
Aunque el estudio se centra en el Pacífico, sus efectos se sienten en todo el mundo. Europa no será una excepción, y es probable que se observen cambios en los patrones de precipitación y temperatura. Los científicos insisten en que mitigar el calentamiento global es clave para frenar esta tendencia.

En definitiva, la evidencia científica apunta a que el calentamiento global está potenciando El Niño, lo que podría traducirse en un aumento de fenómenos extremos en las próximas décadas. Los expertos insisten en la necesidad de reducir las emisiones para evitar que estos eventos sean aún más destructivos.