La jornada del viernes en la isla de Ibiza se vio alterada por un susto de los grandes cuando una densa columna de humo empezó a elevarse sobre la zona de Cala Llonga. El aviso saltó a media tarde, movilizando rápidamente a los equipos de emergencia ante la posibilidad de que el fuego se descontrolara y alcanzara las edificaciones cercanas, lo que obligó a declarar inicialmente el nivel 1 de gravedad debido a la proximidad de las viviendas.
Tras una tarde de lucha constante contra las llamas y una noche de vigilancia para evitar que algún rescoldo volviera a dar problemas, el Ibanat ha dado por extinguido el incendio oficialmente a las siete de la mañana de este sábado. Los efectivos desplazados hasta este rincón del municipio de Santa Eulària han trabajado a destajo para asegurar que el terreno estuviera totalmente frío antes de dar por concluido el operativo.
Un accidente eléctrico como punto de partida
Aunque las causas de estos siniestros suelen ser variadas, en esta ocasión todo apunta a un desafortunado incidente relacionado con el suministro eléctrico de la zona. Según los testimonios y las primeras investigaciones de los bomberos, un camión que realizaba trabajos de transporte impactó contra una torre de alta tensión, provocando la caída de cables y el inicio inmediato de las chispas que prendieron en el bosque seco de los alrededores.
Como consecuencia directa del choque, los residentes de la urbanización y áreas colindantes sufrieron cortes de electricidad que se prolongaron durante aproximadamente un par de horas. La compañía eléctrica tuvo que intervenir para cortar el suministro de forma preventiva y permitir que los helicópteros trabajaran con total seguridad, ya que los cables dañados suponían un riesgo añadido para las maniobras de extinción desde el aire.
Despliegue de medios y colaboración local
La respuesta de las autoridades baleares fue de lo más contundente, enviando a la zona hasta cuatro medios aéreos y una veintena de bomberos forestales para atajar el problema. Ver a las aeronaves sobrevolando el pinar fue una constante durante toda la tarde, mientras en tierra los efectivos del Parque Insular de Bomberos de Ibiza se encargaban de refrescar los alrededores de las viviendas que se pegaron un buen susto al ver las llamas tan cerca.
Una de las imágenes más curiosas y comentadas por los vecinos fue la de los helicópteros cargando agua directamente de los lagos del campo de golf de Roca Llisa. Los jugadores y trabajadores del recinto se quedaron de piedra al observar la pericia de los pilotos, que entraban y salían del complejo con las bolsas llenas para descargar sobre el foco del incendio con una precisión envidiable para contener el avance del fuego.
Balance de daños y vuelta a la normalidad
Una vez que el fuego se dio por controlado y finalmente se sofocó por completo, los agentes de Medio Ambiente realizaron una primera estimación del terreno que se ha visto perjudicado. En total, las llamas han calcinado 1,5 hectáreas de pinar y sotobosque, una cifra que, viendo la espectacularidad del humo inicial, podría haber sido mucho peor si la actuación de los profesionales no hubiera sido tan veloz y coordinada.
Durante todo el operativo, la Xarxa Forestal fue muy clara al recordar la prohibición total de drones en las inmediaciones del siniestro. Estos aparatos de uso particular pueden causar accidentes gravísimos al interferir con la trayectoria de los helicópteros de emergencia, por lo que se pidió máxima responsabilidad a los curiosos para no entorpecer las labores de los técnicos que estaban manos a la obra.
Afortunadamente, este episodio se ha cerrado sin tener que lamentar ningún tipo de daño personal, quedando todo en un incidente material y una pequeña cicatriz en el paisaje natural ibicenco. La colaboración entre la Policía Local, Protección Civil y los bomberos ha resultado fundamental para que Santa Eulària recupere la tranquilidad, dejando ahora paso a las labores de limpieza del perímetro afectado por la ceniza y los restos vegetales quemados.