El IGN registra una nueva serie de pequeños terremotos en El Hierro

  • El IGN ha identificado tres terremotos en El Hierro este martes, con magnitudes entre 2,5 y 2,9 mbLg.
  • Los seísmos se localizaron en el mar, al suroeste, sur y oeste de la isla, a profundidades de entre 19 y 39 kilómetros.
  • La secuencia sísmica comenzó la noche del lunes con un temblor previo de magnitud 1,7 al oeste de la isla.
  • Se trata de actividad habitual en un entorno volcánico como El Hierro, sin que las magnitudes actuales suelan notarse de forma general por la población.

Terremotos en El Hierro

El Instituto Geográfico Nacional ha registrado en las últimas horas una pequeña serie de terremotos en la isla de El Hierro, todos de baja magnitud pero concentrados en un corto intervalo de tiempo y bajo el lecho marino que rodea a la isla.

Según los datos provisionales del organismo, consultables en el mapa interactivo de volcanes activos y terremotos recientes, la actividad sísmica se ha producido entre la noche del lunes y la mañana de este martes, con varios temblores localizados al oeste, suroeste y sur del territorio herreño, a profundidades considerables y sin que, en principio, se hayan reportado incidencias destacables.

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Detalles de los tres terremotos principales detectados este martes

La información publicada por el Instituto Geográfico Nacional recoge tres seísmos principales registrados durante la mañana de este martes, todos ellos con magnitudes comprendidas entre 2,5 y 2,9 en la escala mbLg y originados en el mar que rodea a la isla.

El temblor de mayor intensidad de la serie alcanzó una magnitud de 2,9 mbLg. Este evento se localizó en el sector marítimo situado al suroeste de El Hierro y se produjo a las 07:13 horas, a una profundidad aproximada de 39 kilómetros bajo el fondo oceánico, relacionada con la estructura de la Tierra.

Horas antes, el IGN ya había registrado otro movimiento sísmico en la zona. En torno a las 03:50 de la madrugada se detectó un terremoto de magnitud 2,6, ubicado igualmente en el mar, esta vez al sur del municipio de El Pinar, y con un hipocentro situado a unos 19 kilómetros de profundidad.

La secuencia matinal se completó con un tercer seísmo, de 2,5 mbLg, registrado a las 08:08 horas. En este caso, la localización se situó al oeste de la isla de El Hierro, también en el entorno marino, con una profundidad cercana a los 32 kilómetros bajo la superficie del océano.

Un temblor previo la noche del lunes

Los datos indican que esta actividad sísmica no comenzó realmente el martes, sino unas horas antes. Durante la noche del lunes, el Instituto Geográfico Nacional detectó un seísmo previo que puede considerarse el inicio de la secuencia.

Ese primer temblor se registró a las 20:35 horas del lunes, también en el entorno occidental de la isla. Tuvo una magnitud más baja, de 1,7, y se localizó al oeste de El Hierro, a unos 14 kilómetros de profundidad, por lo que se trató de un evento de carácter menor.

Este tipo de sacudidas, de intensidad reducida y localizadas a varios kilómetros bajo la superficie, en la corteza terrestre, suelen pasar desapercibidas para la población, a pesar de formar parte de la actividad natural de la zona. En este caso, los valores registrados se mantienen por debajo del umbral a partir del cual la mayoría de personas llega a notar un temblor.

Magnitud, percepción y nivel de riesgo para la población

Las magnitudes de entre 2,5 y 2,9 mbLg que han marcado los seísmos de este martes se consideran bajas dentro de las escalas utilizadas en sismología. Por lo general, los terremotos por debajo de 3 grados rara vez son percibidos de forma clara por la ciudadanía, especialmente si se originan a profundidades tan elevadas como las registradas en este episodio.

En este contexto, los valores proporcionados por el IGN apuntan a eventos de corta duración y energía limitada, sin indicios de daños en infraestructuras ni de alteraciones significativas en la vida diaria de la isla. La combinación de magnitudes moderadas y focos sísmicos profundos reduce de manera notable la probabilidad de que los temblores se traduzcan en efectos apreciables en superficie.

Conviene recordar que la percepción de un terremoto por parte de la población no solo depende de la magnitud, sino también de factores como la distancia al epicentro, la profundidad del hipocentro, los bordes de las placas tectónicas, el tipo de terreno o incluso las características de las edificaciones. En el caso de los eventos registrados en El Hierro, todos se han localizado bajo el mar y a varios decenas de kilómetros de profundidad, lo que contribuye a amortiguar su impacto.

El Hierro, una isla bajo vigilancia por su naturaleza volcánica

Desde aquel episodio, el Instituto Geográfico Nacional y otros organismos especializados mantienen una vigilancia continua sobre la actividad sísmica y volcánica en la zona. Esta monitorización incluye redes de sismógrafos, mediciones geodésicas y otros instrumentos que permiten detectar variaciones en el subsuelo y reaccionar con rapidez ante cualquier cambio significativo.

La secuencia de pequeños seísmos detectada en las últimas horas se enmarca, por tanto, en un contexto de control permanente, habitual en islas volcánicas del Atlántico como las Canarias. Que se registren movimientos de baja magnitud no implica necesariamente un aumento inmediato del riesgo, pero sí proporciona información valiosa sobre el comportamiento del sistema volcánico a medio y largo plazo.

En este tipo de escenarios, las autoridades científicas insisten en que la clave es la vigilancia sostenida y el análisis de las tendencias en el tiempo, más que la interpretación aislada de uno o varios temblores de escasa energía. Esta aproximación permite identificar patrones anómalos y, llegado el caso, activar con antelación los protocolos de información y prevención dirigidos a la población.

A día de hoy, los datos disponibles señalan que la serie de pequeños terremotos registrada en El Hierro responde a la dinámica normal de una isla volcánica sometida a esfuerzos internos, con seísmos de baja magnitud, profundos y centrados en el entorno marino, sin efectos reseñables en superficie y bajo la supervisión constante del Instituto Geográfico Nacional.