Parece que el verano se ha impacientado este año y ha decidido presentarse sin avisar en plena recta final de mayo. Llevamos ya unos cuantos días en los que salir a la calle a mediodía se ha convertido en un deporte de riesgo, y es que el termómetro no para de escalar posiciones en lo que los expertos califican como un episodio de calor excepcional para la época.
Aunque muchos ya estamos hablando de una ola de calor histórica en mayo en toda regla, la realidad técnica es un poco más compleja, ya que para que la Aemet le ponga ese nombre oficial se deben cumplir unos requisitos muy estrictos de duración, extensión e intensidad. Sin embargo, poco importa el nombre cuando en muchas ciudades se están viviendo temperaturas propias de la canícula de julio, dejando a medio país sudando la gota gorda mucho antes de lo previsto.
¿Qué es exactamente una cúpula de calor?
Lo que estamos sufriendo estos días no es un calentamiento cualquiera, sino lo que los meteorólogos denominan una cúpula o domo de calor. Este fenómeno ocurre cuando un anticiclón subtropical se queda estancado sobre una zona y actúa como una especie de tapadera atmosférica, provocando que el aire cálido se quede atrapado contra el suelo y se recaliente cada vez más por la propia presión.
Esta situación de bloqueo no solo nos afecta a nosotros, sino que se ha extendido por buena parte de Europa occidental, convirtiendo a ciudades que suelen ser frescas en auténticos hornos. En Francia, por ejemplo, los valles se han transformado en sartenes similares a las de Sevilla o Córdoba, y en Londres se han visto registros de hasta 35 grados, algo que resulta totalmente inusual para un mes de mayo en esas latitudes.
Un mapa de España teñido de rojo intenso
Si echamos un vistazo a nuestra geografía, el panorama es bastante sofocante, especialmente en los grandes valles fluviales. Las previsiones apuntan a que los termómetros podrían alcanzar o incluso superar los 39 o 40 grados en puntos del Guadalquivir, el Guadiana y el valle del Ebro, con especial incidencia en provincias como Sevilla, Córdoba, Badajoz y Zaragoza.

En el interior peninsular la situación no mucho mejor, y en Madrid se están registrando anomalías térmicas de hasta 12 grados por encima de lo normal. Es fundamental tener un cuidado especial con la hidratación constante y evitar el ejercicio físico en las horas centrales del día, ya que mucha gente todavía no ha tenido tiempo de aclimatarse a este subidón tan repentino de las temperaturas.
Además del agobio que sentimos nosotros, el campo también está sufriendo las consecuencias de este calor prematuro. Al estar el ambiente tan seco y las temperaturas tan altas, la vegetación pierde humedad a marchas forzadas, lo que desgraciadamente dispara el riesgo de incendios forestales de forma alarmante mucho antes de que empiece oficialmente la temporada de verano.
Las noches tropicales y el cambio de tiempo
El problema no es solo el sol que pega durante el día, sino que al llegar la noche el alivio es casi inexistente. Estamos entrando en lo que se conoce como noches tropicales, donde el mercurio no baja de los 20 grados, lo que hace que conciliar el sueño sea una tarea imposible para muchos vecinos de la mitad sur, el levante y la zona centro.
Afortunadamente, este infierno tiene los días contados, ya que los modelos meteorológicos indican que el próximo martes se producirá un cambio de tendencia radical. Se espera la entrada de una masa de aire mucho más fresca que provocará un descenso térmico de hasta 10 grados en algunas zonas del norte e interior, devolviendo los valores a algo más razonable para estas fechas.
A pesar de que este alivio nos dará un respiro la próxima semana, los expertos advierten de que este tipo de eventos son cada vez más frecuentes y precoces. La tendencia actual nos indica que vamos directos hacia un verano que se prevé bastante tórrido en prácticamente toda España, por lo que este episodio de mayo parece ser solo un aviso de lo que nos espera en los próximos meses de julio y agosto.
