El imponente monte Etna, que ostenta el tĆtulo de volcĆ”n mĆ”s activo y alto de toda Europa, ha vuelto a las andadas dejando a miles de viajeros con el corazón en un puƱo. Desde que se iniciara este nuevo ciclo eruptivo a finales de junio, la situación en la isla de Sicilia ha ido escalando hasta provocar un autĆ©ntico quebradero de cabeza logĆstico en el sur de Italia, afectando especialmente a quienes tenĆan pensado volar estos dĆas.
Lo que en principio parecĆa una simple curiosidad geológica para los turistas, se ha transformado en un despliegue de ceniza y humo que ha obligado a las autoridades a tomar medidas drĆ”sticas. La visibilidad se ha reducido drĆ”sticamente y el riesgo para los motores de los aviones ha hecho que no quede otra opción que cerrar partes estratĆ©gicas del cielo siciliano.
Caos aƩreo y cientos de vuelos cancelados
El principal damnificado por este fenómeno natural ha sido el aeropuerto de Catania-Fontanarossa, uno de los puntos con mĆ”s trĆ”fico de la zona, donde se han tenido que cancelar mĆ”s de 130 vuelos de un plumazo. Otros 50 trayectos que debĆan aterrizar allĆ han acabado en aeródromos como Palermo o Trapani, dejando a los pasajeros a cientos de kilómetros de su destino original en un abrir y cerrar de ojos.
Entre los afectados se encuentran varios grupos de excursionistas y jóvenes espaƱolas que han relatado cómo el ambiente se volvió gris mientras cenaban en las terrazas de la ciudad. La incertidumbre es total, ya que muchas aerolĆneas no pueden garantizar cuĆ”ndo se retomarĆ” la actividad normal, lo que estĆ” obligando a muchos a rascarse el bolsillo para costear noches extra de hotel y comidas imprevistas.
La columna de ceniza, que ha llegado a alcanzar una altura de 1,5 kilómetros sobre el nivel del mar, se desplaza actualmente hacia el sur empujada por el viento. Los expertos del Instituto Nacional de GeofĆsica y VulcanologĆa estĆ”n monitorizando cada movimiento, ya que la dispersión de estas partĆculas finas es lo que determina si los aviones pueden despegar o si se quedan en tierra firme por seguridad.
Vigilancia mÔxima en el Valle del León

Protección Civil no se ha andado con chiquitas y ha decidido subir el nivel de alerta de verde a amarillo para la población, mientras que para la navegación aĆ©rea el aviso se mantiene en naranja. El epicentro de esta nueva fase se sitĆŗa a unos 3.000 metros de altitud, concretamente en la zona conocida como el Valle del León, donde los temblores constantes han puesto en guardia a los cientĆficos.
Aunque los flujos de lava que se avistaron a principios de julio parecĆan haberse detenido, esta inesperada emisión de cenizas ha pillado a muchos por sorpresa. Se ha reforzado la coordinación entre los vulcanólogos y los servicios de emergencia para evitar que algĆŗn despistado se acerque demasiado a las zonas de riesgo, especialmente los turistas que buscan la foto perfecta del volcĆ”n en plena acción.
Los modelos meteorológicos indican que la situación podrĆa alargarse unas horas mĆ”s, por lo que se recomienda a cualquiera que tenga un billete de vuelta a EspaƱa o conexiones europeas que consulte con su aerolĆnea antes de poner un pie en el aeropuerto. La seguridad es lo primero, y aunque el espectĆ”culo es digno de ver, el riesgo de que la ceniza bloquee las turbinas es algo que nadie quiere poner a prueba.
La actividad en las cotas altas del gigante siciliano continĆŗa siendo constante, manteniendo a toda la región en vilo mientras se espera que la nube se disipe. La combinación de pequeƱas coladas de lava y una intensa actividad sĆsmica en los alrededores de Catania confirma que el Etna sigue muy vivo, obligando a convivir con la naturaleza mĆ”s salvaje en un equilibrio precario entre la fascinación y la precaución necesaria en estos casos.
La normalidad en las operaciones aĆ©reas y la seguridad de los habitantes de la zona dependen ahora de la evolución de las fisuras en la cima y de la dirección de las corrientes de aire. Tras varios dĆas de actividad ininterrumpida y un impacto significativo en el turismo, solo queda esperar a que el volcĆ”n se relaje un poco para que los miles de personas atrapadas puedan finalmente regresar a sus hogares tras vivir una experiencia que, desde luego, no olvidarĆ”n fĆ”cilmente.




