El cometa interestelar 3I/ATLAS revela una composición química insólita que desafía lo conocido

  • Detección histórica de metano en un objeto interestelar mediante el instrumento MIRI del telescopio James Webb.
  • Coordinación sin precedentes de las sondas Juice y Europa Clipper para observar ambas caras del cometa simultáneamente.
  • Presencia de niveles de agua pesada 30 veces superiores a los del Sistema Solar, sugiriendo un origen en frío extremo.
  • Debate científico abierto sobre la posibilidad de que el objeto transporte materiales orgánicos básicos para la vida.

Cometa interestelar 3I/ATLAS en el espacio

El espacio exterior nunca deja de sorprendernos y el cometa interestelar 3I/ATLAS se ha convertido en el protagonista absoluto de las últimas investigaciones astronómicas a nivel global. Este viajero, que ha cruzado nuestro vecindario cósmico dejando a los científicos con la boca abierta, no es un pedrusco cualquiera, sino el tercer objeto llegado de fuera del Sistema Solar que logramos captar con un nivel de detalle que roza lo impensable hasta hace apenas unos años.

Lo que hace que este cuerpo celeste sea tan especial es la enorme cantidad de datos que hemos podido rascar mientras iniciaba su viaje de salida de nuestro entorno. Gracias a un esfuerzo coordinado entre agencias espaciales como la NASA y la ESA, hemos conseguido observar fenómenos que antes eran pura teoría, permitiéndonos entender un poco mejor de qué están hechos realmente esos mundos que orbitan estrellas lejanas en rincones remotos de la galaxia.

Cometa 3I/ATLAS
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El telescopio James Webb detecta metano bajo la superficie

Análisis de gases del cometa 3I/ATLAS

Uno de los hitos más impactantes de esta misión ha sido la localización directa de gas metano en el interior del cometa, algo que no se había logrado con sus predecesores. El instrumento MIRI del telescopio James Webb se puso manos a la obra entre el 15 y el 27 de diciembre de 2025, detectando este compuesto volátil concentrado muy cerca del núcleo. Los expertos creen que este gas permaneció protegido de la evaporación hasta que el calor de su paso cercano al Sol alcanzó las capas más profundas de su corteza helada.

Al parecer, la radiación solar hizo de las suyas y, al calentarse, el cometa empezó a liberar estos materiales que llevaban millones de años confinados. Lo curioso es que la proporción de metano y dióxido de carbono respecto al agua es muchísimo más alta de lo que solemos ver en los cometas nativos de nuestro sistema, como los que proceden de la nube de Oort. Esto confirma que el 3I/ATLAS se formó en un entorno químico muy diferente al que dio origen a la Tierra y sus planetas vecinos, revelando una química muy peculiar al pasar por el sistema solar.

cometa 3I/ATLAS liberó compuestos orgánicos
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Observación simultánea de las dos caras del cometa

Estructura del cometa interestelar

Otro momento para el recuerdo se produjo cuando las sondas Juice y Europa Clipper aprovecharon una alineación única para mirar al objeto desde posiciones opuestas. Mientras una analizaba la cara iluminada por el Sol, la otra se centraba en la zona de sombra, revelando que el carbono salía en cantidades industriales por todas partes. Esta observación sincronizada, apoyada por imágenes tomadas por Juice, ha sido un éxito logístico que ha permitido estudiar cómo los gases se descomponen bajo la luz solar en tiempo real.

Los análisis del agua también han traído sorpresas de las gordas, ya que el cometa presenta niveles de agua pesada o semipesada treinta veces superiores a los de cualquier cometa local. Para que el agua se concentre de esa manera, hace falta un frío que pela, concretamente unos -243 grados centígrados, lo que sugiere que se ha encontrado agua pesada en el cometa interestelar 3I/ATLAS debido a que nació en una nube de gas colosal y extremadamente gélida antes de ser expulsado hacia el vacío interestelar.

Edad del cometa 3I/ATLAS
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Como no podía ser de otra forma, la polémica también ha hecho acto de presencia con las hipótesis de Avi Loeb sobre la posibilidad de una panspermia dirigida. El astrónomo sugiere que la trayectoria y la composición de este cuerpo podrían no ser fruto del azar, comparándolo con una semilla que viaja por el espacio para fertilizar mundos habitables. Aunque la comunidad científica se mantiene cauta y la ESA desmiente algunas teorías, la velocidad de 200.000 km/h y su procedencia desde la constelación de Sagitario siguen alimentando debates muy intensos.

El paso de este visitante nos deja claro que la diversidad química en la galaxia es mucho más amplia de lo que sospechábamos. Con cada bit de información recibido, se confirma que el 3I/ATLAS es una cápsula del tiempo química que ha viajado durante eones para mostrarnos cómo se construyen otros sistemas planetarios. Ahora que se aleja definitivamente hacia los confines de la Vía Láctea, nos queda un archivo de datos inmenso que mantendrá a los investigadores ocupados durante décadas tratando de descifrar todos los secretos que aún guarda en su interior helado.

Objeto interestelar-0
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